Repasar toda aquella historia contiene la ejemplaridad que nos impulsa a conquistar el futuro.

LA VIEJA PUJA ENTRE LA LIBERACIÓN Y LA DEPENDENCIA

Por José Luis Di Lorenzo

La etapa histórica es la del inicio del cuarto proyecto de país, el independentista (1800-1850), que encabeza José de San Martín; momento de finalización del segundo proyecto o forma de organización vivida, el colonial español (1536-1800), en el que ya se visualiza la presencia de los modelizadores, es decir, de los adelantados, de los formuladores y de los propulsores del futuro proyecto de lo que se conocerá y se llevará a cabo unas décadas después, como el Proyecto de la europeización con dependencia consentida, Proyecto del Ochenta que tendrá inició en 1850 hasta la crisis de 1930, pero con permanencia cultural hasta 1976.

LA VIEJA PUJA ENTRE LA LIBERACIÓN Y LA DEPENDENCIA (¿inteligente?)

SanMartin-320-A

Por José Luis Di Lorenzo*

NAC&POP

05/02/2012

 En el Proyecto finalizado de la Argentina Hispana, el enemigo era el rebelde; para el Proyecto Independentista que la Asamblea del año XIII está intentando modelizar, lo serán el godo y la dominación española- Mientras que para el proyecto, en ese momento oposición y que pocas décadas después se concretará como el del ochenta, el enemigo es el desierto (la extensión) o la barbarie (Sarmiento).

 En el umbral del bicentenario de la Asamblea del año XIII, repasabamos toda aquella historia contiene la ejemplaridad que nos impulsa a conquistar el futuro.

La etapa histórica es la del inicio del cuarto proyecto de país, el independentista (1800-1850), que encabeza José de San Martín; momento de finalización del segundo proyecto o forma de organización vivida, el colonial español (1536-1800), en el que ya se visualiza la presencia de los modelizadores, es decir, de los adelantados, de los formuladores y de los propulsores del futuro proyecto de lo que se conocerá y se llevará a cabo unas décadas después, como el Proyecto de la europeización con dependencia consentida, Proyecto del Ochenta que tendrá inició en 1850 hasta la crisis de 1930, pero con permanencia cultural hasta 1976.

 El 24 de octubre de 1812, bajo la vigencia del segundo Triunvirato, se dictó el decreto de convocatoria a la Asamblea, que tenía como objetivo declarar la independencia y dictar una constitución. Asamblea que inaugurará sus sesiones el 31 de enero de 1813 bajo la denominación de “Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata” (lo que así dice la moneda que mando acuñar y el sello luego convertido en nuestro escudo nacional).

El contexto mundial de época muestra a Gran Bretaña aliada con España para luchar contra Napoleón Bonaparte, motivo por lo que la potencia emergente ejercerá su influencia sobre los diputados para desalentar posturas autónomas de la “madre patria”. Momento en el que el fracaso de la campaña francesa en Rusia anunciaba la desintegración de ese  imperio militar y que los monarcas europeos retornarían a sus tronos.

Un dato relevante es que a diferencia de lo sucedido con los órganos de gobierno anteriores, los miembros de la Asamblea no juraron fidelidad al rey Fernando VII de España y ésta se declaró soberana, es decir superior a cualquier otra autoridad, inclusive al Triunvirato que la había convocado.

En el marco nacional predominan las ideas sanmartinianas que reclaman declarar la independencia y se apruebe una Constitución Nacional.

Las instrucciones de los diputados de Artigas, los de Charcas y los de Potosí, propendían a la conformación de un estado federal, opuesto al centralismo porteño.

Sin embargo la tensión entre la liberación y la dependencia aflorará. Mientras los diputados de la Banda Oriental tenían expresas instrucciones de peticionar la absoluta independencia de España y de la dinastía de los Borbones, los de Tucumán, la consideraban prematura.

Debido a que se rechazan a los diputados de Artigas, los partidarios de Alvear pasan a ser mayoría, lo que lo que resultó funcional a que la Asamblea no logre los objetivos que se había propuesto.

Todo Proyecto Nacional rehace o reorganiza su espacio físico – geográfico[1], es estructurante y totalizador[2],  y se financia a sí mismo[3] (conforme afirma J. B. Alberdi cuando en la Bases dice “…Si hubiésemos esperado a tener rentas capaces de costear los gastos de la guerra de la independencia contra España, hasta hoy fuéramos colonos”.

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Las Provincias Unidas del Río de la Plata eran el espació físico que demandaban San Martín, Artigas, Bolívar, entre otros patriotas Proyecto geopolítico totalizador respaldado por el eje revolucionario “liberar liberando”.

Sin embargo el germen del proyecto de la dependencia, que pocas décadas después se asumirá como “inteligente”, ya se advierte en el seno de esta Asamblea, que finalmente no declarará la Independencia ni dictará la Constitución Suramericana, consolidando de hecho lo que será un pernicioso centralismo porteño, útil al desmembramiento territorial y al endeudamiento como método de sometimiento.

Al comparar la letra del himno nacional aprobada el 11 de mayo de 1813 con los cercenamientos que se decretarán en la etapa del Proyecto del Ochenta, se visualiza rápidamente la antedicha tensión entre la liberación y la dependencia (Ver textos que por separado se agregan)

Recordemos que todo Proyecto Nacional genera dentro de sí al oficialismo y a la oposición (y fuera de sí al enemigo)[4]; decidiendo a quien hay que considerar como enemigo[5].

En el Proyecto finalizado, el de la Argentina Hispana, el enemigo era el rebelde; para el Proyecto Independentista que la Asamblea del año XIII está intentando modelizar, lo serán el godo y la dominación española,

Mientras que para el proyecto, en ese momento oposición y que pocas décadas después se concretará como el del ochenta, el enemigo es el desierto (la extensión) o la barbarie (Sarmiento).

Resulta paradojal que a algo menos de dos siglos de que la Asamblea que rememoramos aboliera la esclavitud y los tormentos, la más terrible dictadura habida en la Argentina, la de 1976, institucionalizara el terror como método de disciplinamiento y sometimiento de un pueblo.

Como también lo es que así como Gran Bretaña en el siglo XIX desalentó nuestra inicial declaración de independencia o cualquier forma de autonomía de España (su aliada militar), ahora, a finales del siglo XX, sea la misma España la que como  garante del acuerdo suscripto por nuestra derrota en Malvinas ¿gracias a ese rol? se constituya en potencia petrolera sin poseer petróleo ni experiencia en el rubro, dándose el lujo de quebrar por dos veces consecutivas nuestra línea aérea de bandera, asumiendo el monopolio del servicio telefónico en la mitad de nuestro país.

En momentos en que la historia oficial se ofusca ante la reaparición de diversas vertientes revisionistas, es necesario asumir la necesidad de resignificar el pasado.

Verlo y valorarlo de modo diferente, rescatando hechos omitidos u ocultados por la historia del Proyecto Nacional anterior, porque aunque le disguste al proyecto que resiste ser cambiado, ese es el camino –reiteramos- para conquistar el futuro.

 *Coordinador Académico de Proyecto Umbral.   Presidente del Instituto para el Modelo Argentino. 


[1] Metodología para el Proyecto de País, principio 2º. Fuente: “Proyecto Umbral. Resignificar el pasado para conquistar el futuro. Gustavo Cirigliano et all.

[2] Principio 3º Ob. cit.

[3] Principio 4 Ob. cit.

[4] Principio 12º Ob. cit.

[5] Principio 7º Ob. cit.