Y a no olvidarnos del otro sueño que se hizo realidad: la Ley Nacional de Teatro, que lo tuvo entre sus pioneros. (Néstor Zapata)

GENE, ADIOS AL MAESTRO, AL COMPAÑERO.

Por Norberto Vieyra, Roberto Tito Cossa, Nestor Zapata, Beatriz Mosquera, Walter Operto

Sospecho que no fui su mejor alumno, pero sí fue él el mejor maestro que tuve. Con su muerte desapareció el último de los hombres que yo respeté. (Norberto Vieyra).
GENE, ADIOS AL MAESTRO, AL COMPAÑERO.


GENE, UN IMPRESCINDIBLE DEL TEATRO ARGENTINO

Por Telam

GENÉ, ÉTICA PROFESIONAL

Por Norberto Vieyra

HASTA EL PRÓXIMO APLAUSO COMPAÑERO

Por Néstor Zapata

HOMBRE DE TEATRO

Por Roberto Cossa

UN RECUERDO CARIÑOSO Y AGRADECIDO PARA EL ADIÓS AL MAESTRO

Por Beatriz Mosquera

EL ACTOR, EL DIRECTOR, EL AUTOR, EL MILITANTE GREMIAL, EL MAESTRO…

Por Consejo Integral Asociación Argentina de Actores

LA MUERTE DE GENÉ

Por Walter Operto

SEA, PÉSAME POR JUAN CARLOS GENÉ 

Por SEA

 CON JUAN CARLOS GENÉ SE VA UN IMPRESCINDIBLE DEL TEATRO ARGENTINO

Télam

01 /02/2012

El actor, director teatral y docente Juan Carlos Gené, un nombre fundamental de la escena nacional, fallecia los 82 años a causa de una larga enfermedad, confirmaban fuentes de la Asociación Argentina de Actores.

Gené estaba siendo velado y sus restos sería trasladados al Cementerio de la Chacarita, para descansar en el Panteón de Actores.

Quien haya visto su canto del cisne, la puesta de «Bodas de sangre», de Federico García Lorca, que había subtitulado «Un cuento para cuatro actores» y en la que también actuaba, habrá entendido esa forma total de comprensión del teatro que pocos directores poseen.

Esa capacidad lo condujo a una carrera en la que se comprometió con la actuación, la dirección y la docencia, y le granjeó una popularidad que a su pesar provino de la TV, donde como miembro del «clan» Stivel libretó «Cosa juzgada», una serie de unitarios que delataban su conocimiento del asunto legal.

En diferentes épocas de su vida fue secretario general de la Asociación Argentina de Actores, director general del Teatro General San Martín, director de Canal 7 y hasta sus últimos días titular local del Celcit (Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral).

Gené había nacido en esta Capital el 6 de noviembre de 1929 y luego de cursar la primaria en una escuela religiosa y la secundaria en el colegio Mariano Moreno, hizo tres años de Abogacía hasta que descubrió que no era lo suyo.

Sin embargo, la facultad lo vinculó con el teatro y en concordancia con Duilio Marzio y el recordado Roberto Durán emprendieron un espectáculo que al principio pensaban reservar a la experimentación y finalmente presentaron en el desaparecido teatro Comedia.

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En 1953, por estímulo de su hermano Enrique y junto a Durán actuó en «Dulcinea», una adaptación del texto cervantino en el que interpretaba el rol de Sancho Panza, ya que en aquella época «tenía 30 kilos más que ahora», dijo en 1971.

Poco tiempo después, en 1954, estrenó en el ex Teatro de la Luna «El herrero y el diablo», que fue su caballito de batalla y disfrutó de varias versiones propias y ajenas, además de consagrarlo como un dramaturgo a tener en cuenta.

Sobre su tarea, en una antigua nota de Télam señaló: «Estoy convencido de que (el teatro) es la única disciplina que permite la vida total del ser humano; a eso se debe su permanencia en el tiempo a pesar de todas sus crisis».

En 1976 la situación política del país lo llevó al exilio, primero en Colombia y luego en Venezuela, donde dirigió y actuó, pero abandonó la enseñanza: «El exilio crea un serio problema de identidad y yo no me sentía capacitado para enfrentar a un grupo de jóvenes y orientarlos, porque el primer desorientado era yo».

Volvió varias veces a la Argentina y en 1992 se estableció definitivamente, en ocasión del estreno de «Historias bajo la mesa», protagonizada por Pepe Soriano y, desde entonces, ya asentado en sus raíces, recuperó su capacidad didáctica, lo que le atrajo la concurrencia de numerosísimos jóvenes, incluso del exterior.

En su carrera escénica se lució como actor en «Rinoceronte» (1963), «Volpone o el zorro», «El sueño y la vigilia», «Copenhague», «Espía a una mujer que se mata», «Todo verde y un árbol lila», y la citada «Bodas de sangre».

Sus trabajos de dirección se mezclan con sus autorías y abarcan «Golpes a mi puerta», «Ulf», «Ritorno a Corallina», «Memorial del cordero asesinado», «El sueño y la vigilia», «Factor H: Moscú», «Hamlet», «Factor H: Williams Hnos SA», entre muchísimos emprendimientos.

Su carrera como actor cinematográfico comenzó en «Tute cabrero» (1968), de Juan José Jusid, y continuó con «La fiaca» (1969), «Tiro de gracia», de Ricardo Becher, «Don Segundo Sombra», de Manuel Antín, «Paula contra la mitad más uno», de Néstor Paternostro, «Los hijos de Fierro», de Fernando Solanas, y «Quebracho», de Ricardo Wullicher, en tiempos previos a la dictadura.

Veinte años después volvió ponerse delante de las cámaras argentinas con «Golpes a mi puerta», de Alejandro Saderman, cuyo guión se basaba en una obra suya, y también se lo vio en «Angel, la diva y yo» y en «Las manos».

Dobló asimismo el personaje del Juez de Paz en el dibujo animado «Fierro», de Liliana Romero y Norman Ruiz, y puso la voz en off de «Revolución, el cruce de los Andes», de Leandro Ipiña.

Es difícil reseñar la trayectoria de un hombre como Gené, que vivió para crear por encima de todos los géneros, que desarrolló varias disciplinas, y que, encima, era un conversador de raro encanto y una elocuencia sobrecogedora.

GENÉ, ÉTICA PROFESIONAL

 Por Norberto Vieyra (*)

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02/02/2012

Juan Carlos Gené me honró con su amistad y me premió con su enorme dignidad docente. Aprendí de él la integridad y la ética profesional. Sospecho que no fui su mejor alumno, pero sí fue él el mejor maestro de todos los que tuve.

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Con su muerte desapareció el último de los hombres que yo respeté en mi vida.

Creo que, tal como están las cosas, es irremplazable desde el punto de vista de quienes aún pretendemos descubrir en algún lado una referencia respecto a la conducta, la honestidad y la coherencia.

Quizá haya quienes encarnan esas virtudes, pero yo no los conozco.

 Un abrazo a todos, colegas, amigos y compañeros.

 NPV/

  •  (*) Autor de teatro y teleteatros (Extraña Dama) y documentales (El Cordobazo).

   HASTA EL PRÓXIMO APLAUSO COMPAÑERO

Por Néstor Zapata *

31 de enero de 2012

 Y se nos fue de viaje Juan Carlos Gené.

Como un final de obra y a telón cerrado lo estaremos esperando para el próximo aplauso.

 Compañero, colega, maestro, pionero.

Como olvidarnos de aquel juvenil El Herrero y el Diablo que nos traía toda la alegría de la fiesta popular y la sabiduría de todos los argentinos: la picardía.

 Tuve la satisfacción de dirigir distintas puestas en Argentina y en España.

 Allí en Extremadura el público de volvía loco, quería llevarse los personajes a sus casas.

 Pero el mejor sabor lo tuve con los actores, jóvenes actores que descubrían esos personajes tan nuestros que Gené había dado vida y quedaban maravillados.

 Cómo olvidarnos de cuando lo vimos actuar en Tute Cabrero ese film blanco y negro (por eso no lo querían estrenar comercialmente en Rosario y lo dimos en Arteón y se llenó) donde nuestra había que defender solidaridad porque algunos en el 68 se les caía a pedazos.

Y la emblemática Cosa Juzgada.

Allí nos llenábamos de orgullo.

La hacían «los compañeros»…!

Con el Negro Carella caímos siempre allí en el recuerdo.

Él como protagonista, yo como espectador.

«Tendríamos que hacerla de nuevo, no?».

Uno de los tantos sueños compartidos.

Y a no olvidarnos del otro sueño que se hizo realidad: la Ley Nacional de Teatro, que lo tuvo entre sus pioneros.

Creyó en el Peronismo, se jugó como todos, militó políticamente y sindicalmente.

Como muchos, con la dictadura del 76, emigró.

Forma elegante de decir se refugió en algún país hermano donde no peligre su vida.

Lo crucé en Colombia, en Venezuela.

Seguía laburando, escribía para la televisión.

 Me dijo, como asombrado, con ese brillo en los ojos de contar la sorpresa: «Y me pagan por escribir. Hasta puedo vivir bien y ahorrar un mango. Qué me decís..?».

 Y después, ya con ese entrecejo fuerte que tenía, se le oscureció el rostro y vaticinó lo que por suerte no se dió: «Y a la Argentina ya no creo que vuelva.

 Ya me despedí (estábamos a fines del 77) Siento que esa parte de mi historia se cerró».

Allí fundó el querido CELCIT, puerta abierta a todos los hombres de Teatro de Latinoamérica para estrechar oficio y vivencias en la Patria Grande, y luego desde su querida Buenos Aires, donde la siguió luchando hasta la «penúltima» función.

Me lleva el recuerdo a los intensos días de trabajo y noches cálidas de peñas donde nos encontrábamos en tantos viajes a Venezuela y también en España o no hace tanto en las escaleras -que nos cuesta subir- de la casona de Argentores.

 Lo veíamos serio, fuerte, seguro, quien se podía aguantar su mirada cuando algo no le gustaba, era el modelo de la fuerza y el aguante.

 En el fondo era tímido, sensible, con asombros ante las cosas que te llegan al alma.

 Fue y es un mojón en este arduo camino de entregarse a los demás con todo, creando las historias y los seres de la imaginación que nos reclama el Pueblo, dándole su cuerpo y su corazón a los personajes que se quedan para siempre con nosotros.

 Sí, es un hito, un mojón de los que aman, de los que creen y se entregan con todo al Teatro, es nuestro, es nuestro compañero nuestro de luchas y de sueños.

 Te encontraremos Juan, no lo dudes, en cualquier escenario, en cualquiera de los próximos aplausos.

  • Autor y Director teatral

HOMBRE DE TEATRO

Por Roberto Cossa *

31 de enero de 201

Si a alguien le cabe el mote de HOMBRE DE TEATRO, así, con mayúsculas, es a Juan Carlos Gené.

No dejó ningún hueco de la actividad sin cubrir. Dramaturgo, director, actor, maestro de actores, dirigente gremial, funcionario, militante político.

Como autor escribió una decena de obras, algunas de las cuales «El herrero y el diablo», «Ulf», «Golpes a mi puerta», «Se acabó la diversión» figuran ya en el acervo de la dramaturgia argentina contemporánea. Realizó trabajos memorables como un actor muy inteligente y de una notable personalidad arriba del escenario.

Nadie olvidará, entre muchas otras, sus composiciones en «Copenhague» o «Quien le teme a Virginia Woolf».

Su último trabajo fue la puesta en escena, como director, de un Hamlet con mirada propia en el teatro Presidente Alvear, en cartel hasta hace unas pocas semanas.

Formó a varias generaciones de actores que lo reverencian como uno de sus maestros esenciales.

Como guionista de televisión fue el autor del memorable programa «Cosa juzgada» que llevó a la pantalla chica el mítico «Clan Stivel», en la década del ’60 y del que participó, además, como actor protagonista.

Presidió la Asociación Argentina de Actores, dirigió el Teatro Municipal San Martín y ocupó el cargo de director de canal 7 durante el breve gobierno de Héctor Cámpora.

Ese puesto, mas su militancia en el peronismo de izquierda le costó el exilio. Vivió en Venezuela hasta el retorno de la democracia.

En el país hermano dejó una marca como creador y maestro. Seguramente en Venezuela los hombres y mujeres de teatro llorarán su pérdida.

Fundó y encabezó el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT) un espacio de intercambio teatral y cultural con los países de Iberoamérica.

Como hombre de teatro siento el dolor común por la muerte de Gené. Personalmente, le sumo el hecho de que Gené fue el protagonista de mis dos primeras obras, «Nuestro fin de semana» y «Los días de Julián Bisbal» y de mi primer guión cinematográfico «Tute Cabrero», dirigida por Juan Carlos Jusid.

Por último: Argentores pierde a un socio que prestigiaba la entidad y con la que colaboró cada vez que recurrimos a su ayuda.

El mundo del teatro pierde a uno de esos hombres que dejan marca.

  • *Presidente de Argentores.

UN RECUERDO CARIÑOSO Y AGRADECIDO PARA EL ADIÓS AL MAESTRO JUAN CARLOS GENÉ

Por Beatriz Mosquera *

31 de enero de 2012

 Muy especial es la relación que una establece con su primer maestro de teatro, mezcla de amor y admiración sin límites.

Esa fue, es y será mi relación con Juan.

Nos conocimos en la no muy lejana ciudad de las diagonales hace más de cuarenta años.

Él, un inquieto maestro de teatro; yo, una tímida jovencita que deseaba ser actriz

El encuadre institucional: la Escuela de Teatro de la Universidad Nacional de La Plata que funcionaba en Bellas Artes. Allí nos formábamos un grupo de jóvenes, desde el coraje y el compromiso de asumir nuestros deseos.

 Desde aquel lejano encuentro hasta su partida nos mantuvimos unidos por una pasión común.

Hoy recuerdo, con mucha satisfacción, haber conducido el acto de homenaje a su trayectoria que organizó La Sociedad General de Autores dela Argentina, Argentores.

Y aunque aquella muchacha abandonó la actuación por la escritura, encontró en Juan un amigo comprensivo, casi un compinche, a pesar de su ceño fruncido.

Él me señaló un camino y una forma de transitarlo donde ética y estética se funden en un solo sendero.

Me viene a la memoria la contundencia de su afirmación para referirse a la especificidad del teatro frente a la narrativa: «El libro aguanta cualquier cosa, pero el escenario no».

Gracias por todo lo que me diste a lo largo de mi trayectoria como autora.

 * Dramaturga

 NOS DEJÓ EL ACTOR, EL DIRECTOR, EL AUTOR, EL MILITANTE GREMIAL, EL MAESTRO…

por Consejo Integral Asociación Argentina de Actores

31 de enero de 2012

De fuertes convicciones ideológicas, éticas y estéticas, influyó en la actividad artística de varias generaciones.

Su vasta producción no es solamente un dato estadístico que refleja su empuje, sino también su compromiso con la profesión.

Hamlet 2011, Bodas de sangre, El Avaro, Todo verde y un árbol lila, Espía a una mujer que se mata, Copenhague, Un guapo del 900, El Zoo de cristal, Ritorno a Corallina, Las delicadas criaturas del aire, Memorial del cordero asesinado, Golpes a mi puerta, El inglés, Las manos, Ángel, la diva y yo, La santa, La sal de la tierra, Gracias por el fuego, Los gringos, La Raulito, Quebracho, Pájaro ángel, Alguien como usted, Los hijos de Fierro, Paula contra la mitad más uno, Don Segundo Sombra, Tiro de gracia La fiaca, Tute Cabrero, «Alta comedia», Hamlet (1964), son algunas de las obras que lo contaron como autor, director y actor. Integrante del legendario Clan Stivel fue actor y autor de Cosa Juzgada.

 Debido a la dictadura militar que se instaló en nuestro país en 1976, debió exilarse, radicándose en Venezuela, donde residió hasta 1993.

Allí fundó en 1983, el Grupo actoral 80, integrado al CELCIT.

 Regresó al país en 1992, desempeñándose como director general de Canal 7 y director general del Teatro San Martín de Buenos Aires.

 Ejerció el cargo de Presidente de la Asociación Argentina de Actores poniendo su ideología al servicio de la defensa de los derechos laborales de sus compañeros.

 Nos despedimos de él con el mismo respeto y admiración que le dispensamos en vida.

LA MUERTE DE GENÉ

Por Walter Operto

31 de enero de 2012

 La muerte de Juan Carlos es una de esas muertes impensadas que cada uno llevamos en el corazón.

Son muertes que, como la del Che en Bolivia, creemos que nunca pueden suceder. Así será nuestra propia muerte, supongo.

 La noticia me la dio a la hora de la siesta, aquí en Rosario donde vivo, el noticiero de Radio Continental, que suelo escuchar, a esa hora, para encontrar el sueño.

Primero no me sorprendió, algo que puedo, ahora, considerar como una contradicción si tengo en cuenta el párrafo de arriba.

Pero enseguida enganché la noticia en toda su triste dimensión y el corazón empezó a latirme a mil por hora.

 ¿Gené era un amigo? Sí, lo era, aunque lo traté muy corto tiempo por las idas y venidas que te traen, a veces, los sinsabores políticos de nuestro país.

 Lo conocí en Bs As cuando él ya era Gené: un director y dramaturgo consagrado.

 Había creado la Agrupación Teatral Jerónimo Podestá. «La Podestá», le decíamos.

 Yo había estrenado «La bicicleta», en el teatro Regina de la calle Santa Fe.

La Podestá era un espacio de construcción de un teatro político nacional y popular, con un objetivo claro: acompañar la vuelta triunfante de Perón al poder.

 Nos dividimos en dos grupos de teatritos.

 Yo escribí para ese proyecto «Al general le da el cuero», un espectáculo de teatro callejero, con ritmo de murga y versos pareados.

Lo dirigió Alfredo Devita, y, entre otros, actuaba (hacía de «el compañero Escoria») el padre Alejandro Mayol, por entonces curita tercermundista de los mejores y más queridos, como Carlos Mujica.

 Luego nos volvimos a encontrar en el viejo Canal 7 (estatal, por cierto), durante los pocos meses de la presidencia de Cámpora.

Gené había sido nombrado su director y me invitó a guionar documentales sobre los tristes provincianos que las políticas neoliberales de entonces hacinaban y degradaban en el conurbano bonaerense.

 Llegamos a estrenar uno y nos tuvimos que ir. Luego vino en el país lo que vino: enfrentamientos, persecuciones, exilio y muerte.

 Gené logró salir y pudo volver a hacer nuevamente teatro en la Argentina. De algún modo, tuvo su revancha.

 Es mucho ejemplo el que dejó su vida. Nada de lo suyo será en vano.

 Los teatristas recogerán su bandera y la llevarán en alto para que todos podamos gozar de un teatro mejor, menos vulgar y escapista, más sabio y digno de la condición humana. Chau,

 Gené, amigo, hermano, compañero, árbol gigante del teatro nacional.

SEA, PÉSAME POR JUAN CARLOS GENÉ

 SEA

01 de febrero de 2012

 La Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina -SEA- expresa su tristeza por el fallecimiento de Juan Carlos Gené (82 años, 1928-2012).

Protagonista de la cultura argentina, fue autor, actor, director, docente, creador, trabajador y militante.

Exiliado en Venezuela desde julio de 1976, estuvo allí 18 años, hasta que, en 1993, regresó a la Argentina y retomó su actividad teatral.

Fue secretario general y presidente del gremio de actores -Asociación Argentina de Actores- durante 11 años.

 También fue Director General del Teatro San Martín y del Celcit, entre múltiples actividades.

 Entre sus obras teatrales recordamos El herrero y el diablo, Ulf, Todo verde y un árbol lila, Ritorno a Corallina, El sueño y la vigilia, Golpes a mi puerta, El inglés, Memorias bajo la mesa, piezas que también dirigió. Para la televisión creó títulos como la recordada Cosa juzgada (1969); La santa (1997), Los gringos (1984), Pájaro ángel (1974), Alguien como usted (1973).

 Escribió también los guiones de películas como Gracias por el fuego (1984) y La Raulito (1975).