TEXTOS Y CONTEXTOS / EMILIANO ZAPATA

Carlos Alberto Aletto

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Zapata: -Cuando el tirano ofrece garantías, abriga únicamente la intención de allegarse prosélitos, sirviéndole este ardid para embaucar ignorantes.

…todavía es tiempo de que os alejéis del profundo abismo.

TEXTOS Y CONTEXTOS EMILIANO ZAPATA

Todavía es tiempo de que volváis al buen camino y dejéis a vuestros hijos la herencia más preciosa que es la libertad, sus derechos inalienables y su bienestar

 

A LOS PUEBLOS ENGAÑADOS

 

Por Emiliano Zapata

 

Cuando el tirano ofrece garantías, abriga únicamente la intención de allegarse prosélitos, sirviéndole este ardid para embaucar ignorantes que mañana, al derrumbarse su mentado gobierno, le sirvan de barrera para huir cómodamente al extranjero, a disfrutar los dineros robados al pueblo mexicano, abandonando esa carne de cañón, a su propia suerte. A mayor abundamiento, Carranza, en vez de satisfacer las aspiraciones nacionales resolviendo el problema agrario y el obrero, por el reparto de tierras o el fraccionamiento de las grandes propiedades y mediante una legislación ampliamente liberal, en lugar de hacer esto, repito, ha restituido a los hacendados, en otra época intervenidos por la revolución, y las ha devuelto a cambio de un puñado de oro que ha entrado en sus bolsillos, nunca saciados. Sólo ha sido un vociferador vulgar al prometer al pueblo libertades y la reconquista de sus derechos. En cambio, la revolución ha hecho promesas concretas, y las clases humildes han comprobado con la experiencia, que se hacen efectivos esos procedimientos. La revolución reparte tierras a los campesinos, y procura mejorar la condición de los obreros citadinos; nadie desconoce esta gran verdad. En la región ocupada por la revolución no existen haciendas ni latifundios, porque el Cuartel General ha llevado a cabo su fraccionamiento en favor de los necesitados, aparte de la devolución de sus ejidos y fundos legales, hecha a las poblaciones y demás comunidades vecinales. Por todo lo expuesto, hago un llamamiento fraternal y sincero a todos los pueblos arteramente seducidos por los carrancistas, manifestándoles que aún es tiempo de que reflexionen madura y concienzudamente sobre su conducta y se convenzan de su error, volviendo sobre sus pasos y alistándose en el formidable partido revolucionario; bien entendidos de que el Cuartel General a mi mando, francamente está decidido a olvidar los hechos pasados y recibir con los brazos abiertos a los hijos de esos pueblos, a los que ofrece solemnemente su mano amiga, y librar en consecuencia órdenes terminantes a los jefes militares del rumbo, a fin de que por ningún motivo los molesten tan pronto como cambien de actitud y se aparten abiertamente del perverso y funesto grupo carrancista, resueltos a ayudar en alguna forma a la sacrosanta causa del pueblo, sintetizada en el Plan de Ayala que es su enseña.

 

Conciudadanos: todavía es tiempo de que os alejéis del profundo abismo, todavía es tiempo de que volváis al buen camino y dejéis a vuestros hijos la herencia más preciosa que es la libertad, sus derechos inalienables y su bienestar; podéis aún legarles un nombre honrado que por ellos sea recordado con orgullo, con sólo ser adictos a la revolución, y no a la tiranía personificada de Carranza.

 

Emiliano Zapata 1879 – 1919 (Morelos, México) Caudillo de la Revolución Mexicana. Vivió entre 1879 y 1919. En México fue conocido como el “Atila del sur” pues encabezó la lucha agraria en su Estado natal Morelos, al sur del del país. A él se le atribuye el lema “la tierra es de quien la trabaja”. Héroe nacional, venerado por el campesinado mexicano.

 

Sus adversarios consideraban que era simplemente un bandido roba-vacas que, con sus salvajes huestes armadas, amenazaba vidas, honor, propiedades y a la misma civilización.

 

Con el paso del tiempo, Zapata se convirtió en héroe; los defectos del caudillo quedaron difuminados, olvidados, transformados por la pluma del poeta, la mano del muralista o las elocuentes palabras del político.

 

Zapata es, hoy por hoy, el mártir del agrarismo, el símbolo de la redención social en México y en el mundo.

 

Emiliano Zapata nació en San Miguel Anenecuilco, distrito de Villa de Ayala, Morelos, el 8 de agosto de 1879.

 

Formó parte de una típica familia campesina. Su infancia se desarrolló a la par del latifundismo tipico del periodo de Porfirio Diaz en Morelos.

 

De muy temprana edad advirtió las grandes injusticias que se cometían en contra de quienes trabajaban la tierra.

 

En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla, para discutir la forma de defenderse frente a los hacendados vecinos.

 

En septiembre de 1909 fue electo presidente de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco; estudió los documentos que acreditaban los derechos de los pueblos a sus tierras y empezó a perfilarse como líder de los campesinos.

 

El 10 de marzo de 1911, con 72 campesinos, apoyó el Plan de San Luis, propuesto por Francisco Madero, y asumió la jefatura del movimiento maderista de Morelos.

 

Sin embargo, cuando Francisco Madero se hizo cargo de la Presidencia de la República, el 7 de junio de 1911, entraron en desacuerdo al momento en que Madero ordeno que los zapatistas entregaran sus armas y se licenciaran como condición previa a la entrega de la tierra a los campesinos.

 

Inconforme con la posición de Madero, Zapata proclamó su Plan de Ayala el 25 de noviembre de 1911, apoyándolo en el lema “Tierra, Justicia y Ley!”.

 

En este plan se enfatizaba el carácter agrario de la lucha , se exigía la repartición de latifundios, la devolución de terrenos, montes y aguas a los pueblos o ciudadanos que habían sido despojados de ellos; se exigía la redención de la raza indígena; se desconocía a Madero y se postulaba que la lucha armada era el único medio de obtener la justicia.

 

A las tropas del sur, bajo el mando de Zapata, se les denominó Ejército Libertador del Sur.

 

En 1919 murió asesinado en una emboscada organizada por un agente de Carranza, lo que causó una enérgica condena de la opinión pública y de gran parte de los propios sectores constitucionalistas.

 

Considerado por sus enemigos un simple saqueador, Zapata ha sido idolatrado por los campesinos y por la gente del pueblo como reformador revolucionario y héroe; su vida ha inspirado innumerables leyendas y corridos populares.