EL PUEBLO Y SUS LÍDERES

Tomás Crespo y Fernando González

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Los funerales de ambos líderes, Juan Domingo Perón y Néstor Kirchner, devenidos hechos de masas, demostraron quiénes fueron los beneficiados durante sus mandatos.

EL PUEBLO Y SUS LÍDERES


Por Tomás Crespo y Fernando González *


El golpe de Estado al gobierno popular del Presidente Hipólito Yrigoyen, acaecido el 6 de septiembre de 1930, daría inicio a uno de los períodos más nefastos del siglo XX argentino. Caracterizados por el fraude, la corrupción, la miseria del pueblo y la humillación de la dignidad nacional, esos años pasarían a la historia bajo el ilustrativo título de “Década Infame”.

13 años después, las bases de tal experimento comenzaron a crujir definitivamente. El 4 de junio de 1943, un grupo de oficiales nacionalistas desalojarían del Gobierno al conservador catamarqueño Ramón Castillo, iniciando así una nueva etapa para la política argentina.

La crisis internacional de 1929 y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, al disminuir los lazos comerciales con las potencias occidentales, habían posibilitado una incipiente producción industrial en el país.

El desgaste de los partidos políticos institucionalizados -debido a su complicidad en el saqueo acontecido durante la década anterior- y la falta de una burguesía nacional capaz de ponerse al frente de este fenómeno, abrieron el camino para que fuese el Ejército el actor social que encabezara la profundización de esa veta industrial, enarbolando un programa de fuerte nacionalismo económico.

En ese marco, los trabajadores devinieron sujetos centrales del proyecto en ciernes.

Con plena conciencia de los tiempos que se avecinaban, el coronel Juan Domingo Perón se hizo cargo del Departamento Nacional de Trabajo, que luego se transformaría en la Secretaría de Trabajo y Previsión, desde donde construyó estrechos vínculos con el movimiento obrero.

Desde ese lugar, Perón hará cumplir leyes obreras olvidadas, promoverá otras tantas nuevas, resolverá innumerables conflictos laborales en beneficios de los trabajadores y dictará un sinnúmero de medidas en su favor.

En su concepción, no hay patria sin un pueblo que la encarne y un pueblo sufrido y explotado jamás podrá construir una patria grande.

Con la certeza de que el único nacionalismo posible es el que se corporiza en los humildes, no dudará en afirmar que “al defender a los que sufren y trabajan para plasmar y modelar la grandeza de la Nación, defiendo a la Patria, en cumplimiento de un juramento en que empeñé mi vida”.

El corolario lógico de esta actuación, no podía ser otro que las masas obreras marchando sobre la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945 en reclamo de la libertad de su líder (encarcelado como consecuencia de una interna palaciega) y su elección como Presidente de la República el 24 de febrero de 1946.

La experiencia de Perón al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión, nos muestra la importancia que adquiere la voluntad política como herramienta imprescindible a la hora de encarar un proceso de transformación social relevante. Ignorando las presiones de los sectores conservadores del Ejército, de la Embajada estadounidense en la Argentina y de los factores de poder imperantes, el entonces coronel interpeló a los trabajadores garantizándoles una ampliación de derechos como nunca había existido, y éstos respondieron consecuentemente, con entusiasmo y fervor, a su llamado.

60 años después y luego de otra década infame (1989-2003), Néstor Kirchner asumiría la primera magistratura, con otro programa redentor, emancipador y libertario.

Al igual que Perón, hizo caso omiso de los condicionamientos que intentaron imponerle los organismos internacionales, los medios de comunicación concentrados y el poder económico.

Teniendo a la unidad de la América del Sur; una impecable política de Derechos Humanos y el aniquilamiento del yugo que significaba la deuda externa como pilares de su gobierno, se hizo cargo de la presidencia en medio de una situación socio-económica harto compleja.

Desde allí, interpeló a los trabajadores, pero también a los desocupados, a los militantes sociales y a la juventud, y apoyándose en todos ellos inició el camino de Justicia, Soberanía y Libertad que transitamos desde 2003.

Los funerales de ambos líderes, devenidos hechos de masas, demostraron quiénes fueron los beneficiados durante sus mandatos.

TC/ FG/

(*) Partido de la Victoria C.A.B.A.