Evita pugnó firmemente para que la norma fuera una realidad y el anhelo de cuantiosas mujeres se concretara

PARTICIPACIÓN FEMENINA ACTIVA Y LEGITIMADA

Por Claudia Román

Es en la política donde se han logrado avances sumamente trascendentes, como la posibilidad de tener hoy a la primer mujer electa y reelecta presidenta de la Nación, pero aún así la lucha sigue todos los días no sólo para avanzar, sino también para defender logros que ya se creían adquiridos pero que constantemente se vuelven a poner en discusión.

PARTICIPACIÓN FEMENINA ACTIVA Y  LEGITIMADA

Por Claudia Román (*)

TELAM

11/11/2011

La Ley Sáenz Peña establecía el sufragio universal y obligatorio, pero únicamente para los hombres.

Lo universal no consideraba la existencia del género femenino, dejando confinadas a las mujeres a un lugar de inferioridad cívica y, por lo tanto, social.

En la lucha por la igualdad de género encontramos un antecedente positivo en 1927, cuando la provincia de San Juan se constituyó en la primera en extender la responsabilidad cívica a las mujeres.

Décadas después, con la llegada del justicialismo al poder en 1946,Evita pugnó firmemente para que la norma fuera una realidad y el anhelo de cuantiosas mujeres se concretara.

La lucha por la igualdad de géneros tuvo diversos estadios, muchos aliados y aún más opositores.

En Argentina fueron varios los intentos por incluir la incorporación de las mujeres en el mundo de la política.

Uno de los primeros pasos lo dio el socialista Mario Bravo llevando un proyecto a la cámara de diputados, que no prosperó por el golpe militar de 1930.

Posteriormente, en 1932, fue otro socialista, Alfredo Palacios quien logró que diputados le diera media sanción, pero en la cámara de senadores ni siquiera se llegó a debatir.

Fue ardua y constantemente aplazada la sanción definitiva de ese derecho básico de la ciudadanía para las mujeres.

Luego de que el 23 de septiembre de 1947 Perón firmara el decreto que finalmente lo reconoció, recién cuatro años después, un 11 de noviembre de 1951, votaron más de 3.500.000 mujeres en elecciones nacionales.

La reelección de Juan Domingo Perón fue así el marco de la inclusión de las mujeres recientemente legitimadas para participar del mundo de la política.

Desde antaño, la mujer fue considerada como inferior, por ende era razonable bajo esa concepción discriminatoria que no se le diera espacio para que participara, ni tuviera los mismos derechos que el hombre dentro de la sociedad.

Con la llegada del peronismo se concretaron muchas de las reivindicaciones sociales históricamente postergadas.

El rol social de las mujeres fue destacable y poco a poco fueron conquistando territorios inexplorados hasta entonces por el género.

Los espacios que se les habían abierto siempre fueron restringidos, y más aún en los ámbitos donde se trazara la toma de decisiones.

Y aunque fueron muchas las que se resistieron a cumplir con los roles socialmente impuestos de pasividad, de mero acompañamiento a una figura masculina, la legitimidad social se hacía esperar.

Ya en la actualidad, la igualdad de género sigue siendo una utopía que se plasma en las batallas cotidianas.

La creencia social de que la mujer por naturaleza es inferior se cristalizó en la sociedad, y para anularla hay que revertir muchos siglos de historia.

Las contiendas son diarias en todos los ámbitos.

En el terreno laboral se pugna por lograr una igualación de la retribución económica (igual retribución a igual tarea), o por alcanzar puestos gerenciales denegados sólo por el hecho de ser mujer y no por falta de formación o capacidad para ejercer la función.

En el plano social también hay cuestiones que deberían ser tratadas de forma urgente, como la violencia de género.

Finalmente, es en la política donde se han logrado avances sumamente trascendentes, como la posibilidad de tener hoy a la primer mujer electa y reelecta presidenta de la Nación, pero aún así la lucha sigue todos los días no sólo para avanzar, sino también para defender logros que ya se creían adquiridos pero que constantemente se vuelven a poner en discusión.

(*) Periodista

Fuente: Télam

2011