No era un asunto menor: ellas habían superado en cantidad de votos peronistas a los hombres.

EL Y ELLAS

Emiliano Vidal

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Ampliar la ciudadania para elegir a sus representantes, con la incorporacion de las mujeres al ejercicio de ese derecho, fue una obra del peronismo fundacional, que tuvo a Evita como abanderada

EL Y ELLAS

Por Emiliano Vidal (*)

La última aparición pública de Eva Perón fue el 4 de junio de 1952, durante el acto de jura de su cónyuge Juan Domingo Perón, tras ser reelecto presidente de la Nación en las elecciones del 11 de noviembre de 1951.

A pesar de estar gravemente enferma, cubierta por un grueso abrigo de piel y sostenida por una estructura metálica,  su participación resumía el gran aporte que había tenido a su vez la participación electoral de las mujeres. No era un asunto menor: ellas habían superado en cantidad de votos peronistas a los hombres.

En esa elección de la que se cumplen sesenta y cinco años, la fórmula de Perón junto a quien era su vicepresidente, Hortensio Quijano, un radical leal e yrigoyenista, venció ampliamente a la de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín-Arturo Frondizi. Quijano no llegó asumir porque falleció unos pocos días a causa de una grave enfermedad.

Con Quijano en 1946 y en 1951, Perón –que siempre alentó la realización de frentes políticos- ejerció su vocación de captación de exponentes yrigoyenistas que en el plano intelectual habían expresado los hombres de FORJA cuando se sumaron de entrada al peronismo. Este mismo espíritu hizo extensivo a Ricardo Balbín, en 1972, quien al desechar en las elecciones del 11 de marzo de 1973 ser un exponente del antiperonismo –votos captados por el ex marino Francisco Manrique- recuperó la identidad de un partido al servicio del pueblo y no de sus élites.

Ampliar la ciudadanía para elegir a sus representantes, con la incorporación de las mujeres al ejercicio de ese derecho,  fue una obra del peronismo fundacional, que tuvo a Evita como abanderada.

El voto femenino demandó la sanción de la ley en 1947, lo cual respondió también  a viejas demandas de mujeres de diferentes ideas y proyectos políticos como Alicia Moreau de Justo y Elvira Rawson desde la Unión Feminista Nacional.

Las mujeres votaron y también fueron candidatas en esos comicios del 11 de noviembre. En 1912, la sanción de la ley Sáenz Peña sólo contempló la participación de los hombres, quienes fueron los que llevaron en 1916 a Hipólito Yrigoyen a su primera presidencia como treinta años más tarde lo harían con Perón.

Fue Perón el primer jefe de Estado argentino que puso el tema femenino en la mesa de debates, preocupación que ya había expuesto desde la Secretaría de Trabajo y Previsión cuando creó la  Dirección de Trabajo y Asistencia de la Mujer.

En 1949,  fue creado el Partido Peronista Femenino, que presidido por Eva Perón, se transformó en una herramienta específica para el voto femenino, Desde la Fundación, en el mismo edificio cercano al Ministerio de Trabajo, fueron capacitadas cientos de mujeres, conocidas como las “pateadas”, quienes viajaron por todos los rincones del país para censar a las mujeres, tarea imprescindible para aplicar la flamante ley. La foto más emblemática de ese esfuerzo es la de Evita votando desde su lecho de enferma.

El triunfo en las urnas de 1951 fue la coronación de una economía planificada para enfrentar la crisis de posguerra, de la industrialización, el pleno empleo,  el apoyo al sector del trabajo y al mercado interno, el de la justicia social y del voto femenino.

Sesenta años después de la reelección de Perón, la primera mujer reelecta presidenta de la Nación en la historia nacional, es peronista.

La historia enseña.

(*)Abogado UBA- Periodista-

Fuente: Télam