JUICIO ESMA: FUERON 12 LOS CONDENADOS A PRISIÓN PERPETUA

Secretaría de Comunicación Pública

Justicia para Rodolfo Walsh; las monjas francesasDomon y Duquet y las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor De Vicenti, María Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga.

La Secretaría de DD.HH fue querellante

 

JUICIO ESMA: FUERON 12 LOS CONDENADOS A PRISIÓN PERPETUA

 

El primer tramo de la causa ESMA, por delitos de lesa humanidad cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada, llegó ayer a su fin. Luego de casi dos años de juicio, fueron condenados 16 integrantes de las Fuerzas Armadas, 12 de ellos a prisión perpetua. Hubo dos absoluciones.

 

 En este primer tramo del proceso los represores fueron juzgados por delitos contra 85 personas durante la ultima dictadura, 33 todavía desaparecidas. Entre las víctimas se encuentra el periodista y escritor, Rodolfo Walsh; las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Azucena Villaflor De Vicenti, María Ponce de Bianco y Esther Ballestrino de Careaga.

 

 Las condenas fueron contundentes: Recibieron prisión perpetua el vicealmirante retirado Oscar Montes; el capitán de fragata retirado, Antonio Pernías; el ex teniente de fragata, Alfredo Astiz; el capitán de fragata retirado, Jorge "el Tigre" Acosta; el capitán de navío retirado, Raúl Scheller; el teniente de fragata retirado, Jorge Radice; el capitán de corbeta retirado, Alberto González; el capitán de fragata retirado, Néstor Savio; el capitán de corbeta retirado, Ricardo Cavallo; el capitán de fragata retirado, Adolfo Donda Tiguel; el teniente coronel del Ejército retirado, Julio César Coronel y el ex comisario de la Policía Federal, Ernesto Weber.

 

 Los cargos por los que recibieron las penas fueron la privación ilegítima de la libertad agravada, imposición de tormentos agravada, robo calificado y en poblado y en banda y el homicidio triplemente calificado.

 

 Por su parte, el contraalmirante, Manuel García Tallada, fue condenado a 25 años de prisión, al igual que el sargento de la Policía Federal, Juan Carlos Fotea. El capitán de corbeta retirado y médico que trabajaba en la ESMA, Carlos Capdevilla, fue condenado a 20 años de prisión y el ex ayudante mayor de la Prefectura Naval, Juan Antonio Azic, a 18 años. Todos fueron condenados por la privación ilegítima de la libertad agravada e imposición de tormentos agravada.

 

 En tanto, el capitán de fragata retirado, Juan Carlos Rolón y el capitán de corbeta retirado, Pablo García Velazco, fueron absueltos, pero su libertad no se hará efectiva, ya que están imputados en los otros dos tramos de la megacausa ESMA.

 

 El Tribunal Oral Federal Nº 5, conformado por Ricardo Farías, Daniel Obligado y Germán Castelli, anunció que el 26 de diciembre se iniciará la lectura de los fundamentos de la sentencia.

 

 Crónica de una espera

 

 La lectura de la sentencia se retrasó dos horas de lo fijado y según el Tribunal Oral Federal Nº 5 fue por "dificultades en la deliberación".

 

 La sala AMIA de los tribunales de Comodoro Py se encontraban abarrotadas de gente. Familiares de las víctimas esperaron pacientes en la planta baja de la sala, con fotos de víctimas en sus manos. Los familiares de los imputados esperaron en la parte superior.

 

 En la puerta de los tribunales de Retiro se concentró una multitud que presenció la sentencia que se transmitió en una pantalla gigante.

 

 La sentencia comenzó a leerse al rededor de las 20.30. En la primera fila de la planta baja escucharon atentos el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; el subsecretario de Derechos Humanos, Luis Além; el secretario general del gremio de Judiciales, Julio Piumato; Lilia Ferreira, última compañera del periodista y escritor, desaparecido en la ESMA, Rodolfo Walsh, entre otros.

 

 La sala se mantuvo expectante. Ante cada condena hubo gestos de alivio en los familiares de las víctimas, que contuvieron los gritos de satisfacción. En la parte superior, se vivía otro clima. Gritos de molestia casi obligan al presidente del Tribunal a desalojar a los presentes.

 

 Todos esperaban la condena de Astiz, símbolo de la última dictadura. Cuando llegó el turno de leer su condena, el represor tomó entre sus dedos la solapa del saco y se besó la escarapela argentina que tenía enganchada. Del otro lado del vidrio, una monja francesa compañera de Léonie Duquet, se secaba las lágrimas.

 

 Hubo decepción por las absoluciones, aunque los familiares de la víctimas conservaban la esperanza de que Rolón y García Velazco fueran condenados por las imputaciones que deberá afrontar en los próximos meses.

 

 Ya concluido el juicio los familiares de los condenados gritaban disconformes y tiraban papelitos celestes y blancos a los represores. Los familiares de las víctimas cantaban y recordaron a los 30.000 desaparecidos al grito de "presentes".

 

 Lilia Ferreira, se sintió aliviada. Ya saliendo de la sala dijo: "Rodolfo estuvo presente. Siento que la sentencia es una respuesta".

 

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