Perón:"-Hoy la guerra, es la nación en armas, ya no es un ejército que sale a combatir con otro ejército, hoy es un país contra otro país,"

PERON, UN HOMBRE PREPARADO PARA CONDUCIR

Por Francisco José Pestanha

La formación militar de Perón se irá enriqueciendo con otros autores clásicos, pero también, con materia gris argentina.Así, Bartolomé Descalzo, José María Sarobe y Lucio Cernadas -entre otros-, influirán en un derrotero intelectual claramente impregnado por “las nuevas ideas” que presuponían una nueva configuración del rol del ejército en la sociedad. Finalmente no debe descartarse en Perón su herencia indoamericana.

PERON, UN HOMBRE PREPARADO PARA CONDUCIR

 

Por Francisco José Pestanha*

NAC&POP

09/10/2011

 Juan Domingo Perón recibió una primera instrucción militar que culminó en 1913 cuando egresó como subteniente.

 A pesar que de una promoción de 112 cadetes logró tan sólo el orden de mérito número 43, su vocación militar fue perfeccionándose y consolidándose en la práctica, llegando a obtener calificaciones destacadísimas en su formación superior, y a publicar meritorios ensayos.

 En lo que atañe estrictamente a educación militar, cabe señalar que, desde principios del siglo XIX, se desarrolla en Europa una nueva escuela. 

El ejemplo napoleónico de la nación en armas inspiró e impulsó, dentro del ámbito castrense, una nueva valoración de los factores políticos, económicos, morales y militares.

 Fermín Chávez al respecto señala a Antoine-Henri Jomini y a von Clausewitz, como precursores de esta corriente, pero no obstante ello será el Barón Colman von der Goltz, quién se destacará, a nivel doctrinario, con su obra Das Volk in Vassen.

 La influencia del pensamiento alemán será recordada por el mismísimo Perón, quien en sus memorias evocaba: “los de mi promoción fuimos los primeros en trabajar con métodos alemanes. Nuestros instructores del Colegio Militar eran alemanes, y habían llegado en una misión que presidía el mismo Von der Goltz”. 

Cabe señalar además que Baldrich y Mosconi -entre otros- irán en misión de estudios, a Alemania.

 En aquella famosa disertación con la que inauguró la cátedra de Defensa Nacional en la Universidad de la Plata el 10 de junio de 1944, Perón expondrá una tesis que denota tal influencia.

 Años más tarde, en una entrevista, sentenciará que las Fuerzas Armadas tienen que trabajar en su misión específica, pero así como se les reconoce determinada función, también se tienen que conectar con todas las fuerzas políticas, porque hoy la guerra, “es la nación en armas”… “ya no es un ejército que sale a combatir con otro ejército, hoy es un país contra otro país, donde todos los que se pueden emplear, se emplean en esa guerra y los militares, son un sector de la nación en esa guerra”.

 Lamentablemente, gran parte de los estados mayores de las Fuerzas Armadas iberoamericanas, en contraposición con esta escuela, serán ganados posteriormente por una doctrina -más bien por una ideología- conocida bajo el mote de “seguridad nacional”, ideología que según Fermín Chávez no tuvo ideales cristianos, sino paganos, ya que ella fue “cabal expresión de una visión puramente racional del hombre y de la sociedad, en una actitud de retorno a la idolatría de la razón.

La razón de Estado, negación de todo humanismo cristiano, vuelve reencarnada”

 La formación militar de Perón se irá enriqueciendo con otros autores clásicos, pero también, con materia gris argentina.

 Así, Bartolomé Descalzo, José María Sarobe y Lucio Cernadas -entre otros-, influirán en un derrotero intelectual claramente impregnado por “las nuevas ideas” que presuponían una nueva configuración del rol del ejército en la sociedad.

 En la Escuela Superior de Guerra tuvo como profesores a Ricardo Levene y al Mayor Enrique Rottjer.

 Precisamente con este último realiza el trabajo “Campañas al Alto Perú” correspondiente al curso II de Historia Militar. 

Otra influencia decisiva sobre él en esta etapa, fue la del Coronel Lucio Cernadas un brillantísimo profesor de táctica.

 No obstante ello, muy pocos saben que el conductor del justicialismo recibió un profuso adiestramiento en diversas disciplinas como la Geopolítica, la Filosofía, la Historia y la Economía, cuyas lecturas fueron moldeando un intelecto de por sí privilegiado, y configurando en él una original forma de pensar sobre las cuestiones del mundo y del país.

 Sus biógrafos coinciden que en su primera formación el Nuevo Testamento, el Martín Fierro de Hernández, la Historia Universal de César Cantú y, las Vidas paralelas de grandes hombres de Grecia y Roma de Plutarco, entre algunas otras, fueran las obras que ocuparon su atención.

 Enrique Oliva ratifica tal relato ya que fue testigo presencial de la persistente lectura de estas obras por parte de quien fuera, en ese entonces, su instructor de esquí.

 Ya en las aulas del Colegio Militar receptó valiosas influencias, especialmente de sus profesores de Historia, que fueron José Juan Biedma, enrolado en la corriente liberal y, Julio Cobos Daract, partidario de la nueva escuela histórico-argentina surgida con Adolfo Saldías, Ernesto Quesada y Dardo Corbalán Mendilaharsu (el revisionismo histórico).

 Las clases de Cobos Daract, según testimonio de Raúl Aguirre Molina (compañero de promoción de Perón), tenían un interés especial para los cadetes, quienes allí descubrían “datos poco trillados de la historia nacional y, de figuras condenadas como la de Rosas”. 

Pero más allá de tales influencias, en el pensamiento de Perón y de otros militares de su época, se encuentran claros vestigios de Jacques Maritain.

 El intelectual francés llega a la Argentina en 1936 para brindar conferencias en los cursos de cultura católica mientras que Perón se encontraba en Chile. Según Fermín Chávez, Juan Domingo Perón seguirá atentamente sus conferencias a través de los periódicos argentinos que llegaban a esa legación diplomática.

 Por su parte Manuel Ugarte, Leopoldo Lugones, Manuel Gálvez y Alejandro Bunge, influirán claramente en el ex mandatario, como así también los trabajos emitidos por FORJA, en especial los de Raúl Scalabrini Ortiz, Jorge del Río y José Luis Torres. 

Este último, si bien nunca perteneció al agrupamiento de extracción yrigoyenista, publicó algún texto en los legendarios cuadernillos.

 Para Fermín Chávez otra influencia será la del español José Figuerola, quien en su obra “La colaboración social en Hispanoamérica”, pregonará el tránsito de la lucha de clases a la colaboración social.

 Si bien la formación intelectual de Perón fue puntillosamente estudiada, entre otros autores, por Fermín Chávez, Norberto Galasso y Enrique Pavón Pereyra, el último trabajo de Carlos Piñeiro Iñiguez «Perón, la construcción de un ideario» contribuye en la actualidad a dar mayor precisión al respecto. .

Finalmente no debe descartarse en Perón su herencia indoamericana.

 Por vía materna primero, y luego, a partir de un extensísimo viaje estudios que él mismo realizó en la Patagonia, Perón adquirió conocimientos y habilidades provenientes de sus antepasados araucano-tehuelches, llevando a publicar un libro conocido como “Toponimia de la etimología Araucana”.

 Algunas huellas de este pensamiento las encontraremos especialmente en su forma de conducción política, pero además, en muchas reflexiones donde el ex presidente solía establecer similitudes entre los las fuerzas de la naturaleza y los acontecimientos los humanos, muchas de ellas teñidas de un indudable determinismo. 

Como podemos observar, Perón llegó al gobierno luego de transitar un itinerario intelectual que, por lo heterodoxo, construyó en él una matriz mestiza determinante en su concepción del hombre, de la comunidad y del poder.

 

PP/

 

(*) Es escritor y ensayista