3 DE OCTUBRE 2008 EL ADIÓS AL DÓLAR. COMO MONEDA COMERCIAL ENTRE BRASIL Y ARGENTINA

Mara Espasande

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El acuerdo que determina el abandono del dólar como moneda intermediaria entre el peso y el real en las transacciones entre Brasil y Argentina, tuvo su sigla SPML.

 

3 DE OCTUBRE 2008 EL ADIÓS AL DÓLARCOMO MONEDA COMERCIAL ENTRE BRASIL Y ARGENTINA.

 

Por Mara Espasande

 

El 3 de octubre del 2008 fue un día histórico para Brasil y Argentina: entraba en vigencia el acuerdo que determina el abandono del dólar como moneda intermediaria entre el peso y el real en las transacciones comerciales entre ambos países, estableciendo el "Sistema de Pagos en Monedas Locales" (SPML).

 

El acuerdo constituyó un paso decisivo en la integración financiera, pues implicó el inicio del proceso de desdolarización de la región. A partir de entonces, la tasa de cambio peso/real es establecida por las autoridades monetarias de ambos países e informada con regularidad diaria.

 

Este acto de soberanía monetaria -y, en consecuencia, económica- resultó del acuerdo entre el Banco Central Argentino y su homónimo brasileño. El proyecto había comenzado en el 2006 cuando la por entonces ministra de economía Felisa Miceli firmó un acuerdo con su par Guido Mantega, ratificado por Cristina Fernández de Kirchner y Lula da Silva el 8 de septiembre de 2008.

 

Se trató de una decisión estratégica para evitar la pérdida de liquidez en un momento donde la crisis financiera internacional se profundizaba a diario. El mismo día que la medida entró en vigencia el dólar había subido en Argentina un centavo (a 3,16 pesos) y el real se había devaluado a 2,02 y tanto la bolsa de Buenos Aires como la paulista habían presentado fuertes bajas (5,3 % y 7,3 % respectivamente).

 

Esta medida muestra el cambio de paradigma en las políticas económicas de ambos países ya que el Estado vuelve a estar en el centro de la escena para tomar decisiones estratégicas que protejan a nuestra región de los avatares de la crisis financiera.

 

"Este es un hecho político y cultural para nosotros, que hemos pensado la vida en dólares, a diferencia de Brasil, que ha pensado en reales y de manera real. Nada es casualidad. La región tiene una oportunidad histórica (por sus recursos naturales y humanos) para continuar con el círculo virtuoso que le permita seguir por el sendero del crecimiento", sostuvo Cristina Fernández de Kirchner.

 

La integración económica en América del Sur tiene una larga historia. Los primeros intentos se producen en la década del ´60 con la Asociación de Libre Comercio (ALALC-1960). Por diversas causas la caída de este proyecto genera dos corrientes: una, tendiente a la microintegración bilateral y otra a la adopción de un mercado común. De esta última nace en 1980 la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) manteniendo como principios la pluralidad, flexibilidad y multiplicidad.

 

En la década del ´70 Argentina profundiza su relación comercial con Brasil a través del Convenio Argentino Uruguayo de Cooperación Económica (CAUCE).

 

A pesar del fracaso de estos proyectos quedó una propuesta seria en Argentina y Brasil de buscar la integración como forma de impulsar una unión inclusiva de terceros países. En 1985 se firma el Acta de Iguazú entre Argentina y Brasil, favorecido por el contexto del retorno de la democracia y la apertura de las economías. Ya en 1986 se firma el Acta para la Integración Argentino-Brasileña y en noviembre de 1988 los mismos presidentes suscriben el tratado de "Integración, Cooperación y Desarrollo", tomando como ejemplo la integración de franco-alemana , y los acuerdos entre Estados Unidos y Canadá.

 

En 1990, Argentina y Brasil suscribieron y registraron en ALADI un Acuerdo de Complementación Económica, en el que sistematizaron y profundizaron los acuerdos comerciales bilaterales preexistentes, hasta que en 1991 se firmó el Tratado de Asunción entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, quedando constituido así el Mercado Común del Sur.

 

Si bien puede este proceso puede interpretarse como un avance en la unidad latinoamericana, no hay que perder de vista que estos proyectos nacen en el contexto del desarrollo del neoliberalismo, por lo cual no se convierte en herramienta de soberanía económica.

 

De hecho algunas corrientes sostienen que nace como estrategia central de inserción internacional o simplemente como un instrumento para negociar mejores condiciones frente a la posible integración al área de libre comercio que planificaba Estados Unidos.

 

 

Sin embargo, a comienzos del siglo XXI el proceso político latinoamericano permitió el replanteo de los espacios integrados económicamente, dando lugar a políticas como la eliminación del dólar del comercio bilateral favoreciendo la soberanía monetaria.

 

Junto al Banco del Sur ya creado y una posible banca de desarrollo se puede proyectar una estrategia regional para el desarrollo económico que permita además mermar el impacto de la crisis financiera global actual.