LA MADRE

Gustavo F. J. Cirigliano

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Nelly Omar. La hipótesis de que mientras que la madre del tango es símbolo del país europeo que el inmigrante abandonó y al cual los nietos retornaron.

La incriminada mujer del tango es la Argentina del Proyecto del 80, mala mujer que engaña, traiciona, etc.

LA MADRE

La hipótesis de que mientras que la madre del tango es símbolo del país europeo que el inmigrante abandonó y al cual los nietos retornaron.

 

Por Gustavo F. J. Cirigliano

 

 


Esa hipotesis es una adecuada provocación para agasajar a la Gardel con polleras.

 

Si el tanto substantiva la traición, como dijo alguien, me pregunto si ésta se aplicaría a todos sus personajes. (Seré curiosa, -había preguntado Susana- ¿qué eco recogió su librito "Tangología"? pero el filósofo en su Taller de Tango había respondido de un modo que no parecía tener que ver con la pregunta.

 

Y en verdad era más bien la confusa conclusión de algún razonamiento que lo asediaba, pero como regresando dijo:)

He recibido desde Italia un comentario penetrante, agudo, profundo -así lo sentí- del amigo García – llamado previsible e inevitablemente el "gallego" García por quienes lo frecuentan -quiero analizar con Uds.

Hoy.

Un texto fecundo e incitante para reflexionar y discutir. Sepan Uds.

Disculpar lo que parezca vanidad cuando topemos un juicio elogioso.

Leo: "El delirio racional de los primeros cuatro capítulos me parece extraordinario, una síntesis de Borges, Macedonio, Arlt y Discépolo."

Sin duda hay mucha generosidad en el juicio.

Luego sigue:

La teoría de Argentina = mala mujer me parece irreprensible, la única que enlaza la forma arquetípica de la letra de tango con lo que podríamos llamar la ideología inmigrante" Opinión que sinceramente agradezco y valoro.

Pero ahora viene lo que estimo un valioso y enriquecedor análisis que lleva más adelante el examen de los arquetipos del tanto derribando uno al que mi disquisición no alcanzó, aunque acaso fuera previsible.

 

García dice: 1. Volviendo a Europa "Una única objeción puede hacerte, y se refiere al punto III b, pág. 21", en ese punto se trata el regreso de los nietos de los inmigrantes a los países europeos a partir de la década del 70 (recordó el profesor de filosofía).

Les pido cuidados atención: "Los nietos volvieron a la "madre", pero la encontraron cerrada, egoísta, expulsadota.

España los llamó "sudacas" e Italia los llamó "vu torná"; en los dos casos el significado es una exclusión; fue decirles no es este país de ustedes, no es este el puerto que los acogerá en la vida, ustedes son extranjeros, y lo serán hasta la muerte, con o sin pasaporte".

Expulsados por la mala mujer, rechazados por la mala madre, los argentinos quedaron colando, como figuras errantes, sin patria y sin refugio".

 

Es fuerte ¿no? (Se produjo un silencio.

Y luego:

Déjeme ver si recuerdo bien la interpretación de su libro, pidió Gabriela.

Ahí se presenta la hipótesis de que la incriminada mujer del tango es la Argentina del Proyecto del 80, que es la mala mujer que engaña, traiciona, etc. mientras que la madre del tango es símbolo del país europeo que el inmigrante abandonó y al cual los nietos retornaron.

 


Ahora su comentarista agrega: pero ésta no los acogió, los excluyó y los sigue rechazando.

Se encontraron con "una mala madre" y no aquella que según el tanto todo lo perdona.)

Si observamos bien, a la luz de la clarificación de García sería previsible la traición de la madre aunque no aparezca en las letras de los tantos.

En la letra tachada, borrada, oculta, invisible, no dicha, se agazapaba una madre abandónica.

Pero era demasiado doloroso y frustrante descubrirlo, confesarlo, aceptarlo o siquiera pensarlo.

Sin embargo es posible que la traición ronde en todos los tangos a todos sus personajes. (Si un destino de soledad y tristeza es el final de Milonguita, la traición, el fracaso y el olvido, el final del malevo y la frustración y dolor el del inmigrante Domingo Polenta – sugiere Oscar- ahí pudo haber habido una pista; si es que el tango es profecía como Ud. acostumbra decir:

 

Lo que ha hecho el comentarista es llevar a un punto extremo la trama de la historia arquetípica.

Su análisis incorpora otro momento de la "profecidad" del tango que éste no se animó a anunciar: la traición de la madre.

La madre, el último refugio, también traiciona.

La consecuencia: si el errante -ya no peregrino sino errante- carece de padre -que en el tango no aparece- , si queda sin la mujer engañadora -o sea sin país- y sin madre ni abuelos, ¿dónde encontrará su identidad? (resumía el filósofo y siguió leyendo:)

2. La identidad "Es así que redescubrieron el tango como identidad fabulosa, un tango que había muerto como música popular, y que vivía como cultura sin raíces (probaron, probamos con la bandera argentina y el himno nacional, con la zamba y el gato, con el mate amargo y el dulce de leche, pero solamente el tango encajó perfectamente como identidad de estos fantasmas)"

– "La gestalt no se cierra; a lo mejor era un tríada hegeliana."

Esta última frase merecería un análisis más detallado y una detenida discusión.

Queda abierta y pendiente.

Y agrega nuestro amigo: "nota: no es casual que, además del tango, lo que caracteriza al argentino errante es la Internet".

Aquí aparece un nuevo y sorprendente elemento, substituto dador de identidad. (Pero la historia dramática que narra el tango ahora encarnada en los huesos de los errantes, ¿puede acaso ser la base de una identidad? Plantea Susana).

 

Quiero detenerme en este tema de la identidad.

Pareciera que el argentino de estos tiempos -que ayer fuera exilado y hoy es errante, apátrida, expulsado por la mala mujer y rechazado por la mala madre-; ese argentino radicado o apenas tolerado en el exterior ocupa un lugar etéreo, un espacio irreal, acaso sólo mental.

Ese espacio virtual argentino, siguiendo el pensamiento de nuestro amigo, sería la suma de todos los sitios de Internet más las direcciones de e-mail a que se aferran los argentinos errantes.

 

Es su territorio.

Una frágil patria inespacial.

Un mundo Internitizado.

Su patria no es el mundo sino la red, la presunta articulación de los miles de páginas que cuelgan en la pantalla los argentinos expatriados.

Es sólo una interpretación (se precavió el filósofo y completó).

 

Mientras, su país real, el histórico y geográfico, no los reclama, no los busca, no los aguarda, no los retorna.

A la vez que los restos de la mujer engañadora se están destrozando, deshaciendo, corrompiendo. (Ese planteo es doloroso, desalentador, no deja salida, ni adentro ni afuera, ni aquí ni allá, exclama Simón, ¿qué queda? ¿el suicidio?).

(Quiero insistir, retomó Susana, ¿acaso no parece contradictorio que se el tango el que pueda dar identidad siendo que es la partitura del propio drama?

¿No será adoptar una identidad patológica?

¿Sería como aferrarse "a conciencia pura" a la Argentina = mala mujer en riesgosa versión nueva?).

 

A algo tiene que aferrarse el errante virtual (concedió el filósofo y prosiguió:)

No tengo respuestas y me sobra las preguntas.

Ahora incluyamos una nota positiva.

Agrega el gallego García cerrando su comentario: "Una calurosa felicitación a Lelio Märmora por sus ilustraciones; es mucho más metafísico que vos y que yo."

 

P.S: Si bien todo llevaba a creer en la incondicionalidad de la "viejita", el tanto Desaliento ya introducía una duda con el "es posible":

"A Dios le ruego que no me haga llegar tarde que la fe de mi viejita es posible que me aguarde"

 

* Tomado del libro "Tangología, disquisiciones tangueras" Ed. Abril 2001.