-Veintiocho años después de esa transmisión, haber participado de ella llena de orgullo en perspectiva del nuevo contexto de la Comunicación.

LA PEQUEÑA GRAN HISTORIA DEL CANAL 4 DE LA PLATA DE LA EPOCA DE CAFIERO GOBERNADOR

Marcelo Riquelme

Riquelme: «Ese día estaban algunos ya viejos luchadores de la silenciada libre comunicación; porque ellos nos señalaron este camino a muchos que recién nos acercábamos al tema; porque no jugaron cartas ajenas, sino sus propias responsabilidades, las que asumieron como pocos antes y después.»

LA PEQUEÑA GRAN HISTORIA DEL CANAL 4 DE LA PLATA DE LA EPOCA DE CAFIERO GOBERNADOR

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A la derecha Maarcelo Riquelme con Martín García de bigotes. Encorvado y semi paràdo Juan Carlos Añon.

  “¿Porqué tanto apuro?” “La vamos a reabrir”

 Por Marcelo Riquelme

NAC&POP

27/08/2011

El primer entrecomillado corresponde a una de las más reiteradas muletillas insidiosas con que los medios de comunicación corporativos atacaban, hace muy poco tiempo, el arrollador avance de la Primera Ley de Servicios Audiovisuales de nuestro país.

El segundo entrecomillado reproduce la tapa de los folletos hechos a mimeógrafo por los estudiantes de la entonces cerrada Carrera de Cine de la Facultad de Bellas Artes de La Plata, que la dictadura consideró peligrosa e impidió su dictado a través de sus patéticos Comunicados.

 Esto frustró la trayectoria de decenas de estudiantes de todos los cursos y un plantel docente y no docente sin trabajo.

 Los reclamos y la lucha que sostenían desde la vuelta a la democracia no habían sido escuchados en ningún ámbito de decisiones y tomaron la iniciativa de hacer una jornada de protesta, junto a otros estudiantes de la misma carrera de otras universidades que corrían igual suerte.

 La medida, pensada para el 28 de agosto, Día de la Radiodifusión Argentina, se instaló en el anfiteatro de la facultad y hubo una decisión estratégica: “un reclamo no pude quedar encerrado en cuatro paredes”, “saquemos estas reivindicaciones a la calle se dijeron y así se hizo.

 Se consiguió un pequeño transmisor, algo de equipamiento y manos a la obra. Había mucho por decir y se sabía cómo.

 En Bellas Artes se desarrollaba el acto con proyección de  material alusivo, disertaciones y un gran acompañamiento del estudiantado, creadores, escritores, personalidades del mundo audiovisual y público que se interesó por un tema del que no se ocupaban los medios de la época.

 En el piso se intercalaban, a modo de flashes informativos, los distintos registros que llegaban desde la facultad, con entrevistas en vivo realizadas a personalidades que estudiaban la problemática de las Comunicaciones desde lo artístico, lo técnico o lo legal. 

Los tradicionales cartones, antecesores genéticos de las tituladotas virtuales, caían uno tras otro y daban una cierta formalidad a las emisiones.

 Mostramos por primera vez en TV la ciudad de La Plata en panorámicas formidables desde el helipuerto de uno de los edificios de Plaza Moreno.

 Recibimos centenares de llamados de asombrados telespectadores que encontraban en pantalla distintas maneras de comunicarse con la producción.

 Se emitió parte del archivo de Argentina en Comunicación, una entidad muy joven integrada por realizadores de casi todas las provincias y que ya empezaba a hacer sombra.

 Hubo una enorme repercusión mediática, por haberse saltado el hasta entonces infranqueable muro de la clandestinidad. 

Se pidieron renuncias y rodaron cabezas, se escarmentó e intentó disciplinar a la tropa.

 Era el año 1988, casi cinco años de de democracia y sin embargo tenía pleno poder la mal llamada ley 22.285 y se ordenaba su aplicación a rajatabla.

 Esa ley, que no había salido de congreso alguno sino que fue pergeñada por la Comisión de Asesoramiento Legislativo (CAL), el órgano que dictaba las normas del gobierno militar, recién pudo ser reemplazada por la si legítima Ley 26.522, de Servicios de Comunicación Audiovisual, que tantos debates ha generado en los ámbitos que detentan aun aquellos infaustos privilegios.

Tantos años después de esa transmisión, haber participado de ella llena de orgullo en perspectiva del nuevo contexto de la Comunicación. 

Porque ese día estaban algunos ya viejos luchadores de la silenciada libre comunicación; porque ellos nos señalaron este camino a muchos que recién nos acercábamos al tema; porque no jugaron cartas ajenas, sino sus propias responsabilidades, las que asumieron como pocos antes y después.

 Porque eso finalmente también operó en favor de las carreras de Cine en las facultades del país y hoy esos egresados tienen trabajo, nutren con altura los contenidos de las flamantes experiencias de la TV Digital y la TV tradicional, dan cátedras de cine en las pantallas y los claustros.

 En el Día Nacional de la Radiodifusión, celebrado en homenaje a “los Locos de la Azotea”, es un enorme gusto dejar un breve testimonio es estos otros Locos de la Azotea de la Torre II, Juan Carlos Añon, el Polaco, Adriana Reydo, Rafael Arrastía, el Negro Duarte; Cristina Bottinelli, Marcela Stieben, Maxi Bender, Gustavo D´Onofrio, Pedro Colombo, Augusto Denis, Barbara García que fue la primera persona cuya imagen salió desde la terraza de la Torre II del Ministerio de Acción Social de la Provincia de Buenos Aires en La Plata, que conducía Balito Romá, actual embajador argentino en Paraguay; todos bajo la batuta de Martín García, por entonces Director de Comunicación Social del Ministerio, que generó y puso en el aire esa locura que implicó enfrentar desde la nada, ese poder absoluto y tirano que diseñó para toda Latinoamérica los formidables cepos a la información, que hoy con genuino derecho empezamos a observar como piezas de museo.

 MR/

 

N&P: El Correo-e del autor es Marcelo Riquelme marcelorikelme@gmail.com