BALDOSA DE LA MEMORIA A MARTA TABOADA POR SU DESAPARICION

Marta Dillon

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Marta Taboada, secuestrada y desaparecida desde el 28/10/1976 junto a J.C Arroyo y Gladys Porcel; los tres identificados por el Equipo Arg. de Antropología Forense en el último año.

BALDOSA DE LA MEMORIA A

MARTA TABOADA

POR SU DESAPARICION

 

Hay momentos en la vida en que los abrazos se hacen necesarios.

En que estas dos palabras, compañeros y compañeras, se convierten en imprescindibles.

El 27 de agosto de 2011, después de mas de 35 años de la última vez en que pudimos abrazarla, finalmente enterramos a mi mamá, Marta Taboada, secuestrada y desaparecida desde el 28 de octubre de 1976 junto a Juan Carlos Arroyo y Gladys Porcel; los tres identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en el último año.

Este fué un momento en que el abrazo y la presencia de los compañeros y compañeras era imprescindible. Y no sólo para consolar un duelo largamente postergado si no porque sin el trabajo, la constancia, la militancia y el compromiso de todos ese momento no hubiera llegado.

Cada ronda de la plaza, cada hermano y cada hermana recuperados, cada cuerpo restituido a sus familiares, cada escrache, cada marcha, cada juicio, cada testimonio brindado aun en las épocas más oscuras fueron el camino necesario para que ahora mi mamá, mamá de cuatro hijos, pueda por fin descansar en su última morada.

Es por eso que queremos convocarlos a todos y a todas, que queremos que nos acompañen y nos abracen con su memoria, sus voces, su ejemplo.

 Marta Taboada tenía 35 años cuando la secuestraron.

Había militado en el Partido Revolucionario de los Obreros Argentinos (PROA) y en el último tiempo estaba ligada al Frente Revolucionario 17 de Octubre.

Era maestra y abogada, mamá de cuatro hijos y de dos mellizas que murieron en el parto.

Era una mujer hermosa y solidaria, coqueta, creativa, siempre estaba inventando algo para vivir y sobrevivir con dignidad.

Marta era una militante como tantas entre nuestros 30 mil desaparecidos, seguramente su rastro más importante se puede leer en la huella que dejó en quienes la conocieron, en su familia, en nosotros, sus hijos.

Marta creyó hasta el final que valía la pena dar la vida por los amigos, que valía la pena dar la vida para que la injusticia del hambre y la desigualdad no tuviera lugar en nuestro país.

Y la dio. O se la arrancaron.

Esta breve biografía que seguramente se puede replicar por miles porque es nuestra historia común, merecía, como merece cada uno y cada una de nuestros desaparecidos una despedida con honores militantes, el acompañamiento cálido y visible hasta su última morada porque esa despedida fué y es parte de nuestra memoria como pueblo.

 

Marta Taboada fué enterrada en Moreno, la localidad donde fue secuestrada, donde estuvo clandestina los últimos meses y también el lugar donde fue feliz, donde se enamoró, donde nos sirvió a sus hijos sus polentas y bifes hechos entre volantes y discusiones políticas.

Desde allí, ése día, caminamos cinco cuadras hasta la casa donde fue secuestrada para poner una baldosa con su nombre en la vereda y luego partimos hacia el cementerio donde finalmente descansa en paz, junto a sus padres ya fallecidos, allí donde se puede leer su epitafio.

 

El entierro de sus cenizas fué una invitación y una convocatoria a decir presente por todos y todas los desaparecidos, para que se sepa que eran nuestras madres o padres, vecinos o vecinas, maestras o maestros, profesionales, obreros y obreras, estudiantes, parte de una sociedad que fue desangrada pero no se dejó vencer y camina desde entonces el largo camino de su recuperación.

 

Memoria, verdad y Justicia

Juicio y castigo a todos los responsables y cómplices

No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos

Marta Dillon, Albertina Carri, nuestros hijos, Naná y Furio y nuestros nietos, Jade y Marco.

Andres Dillon, Laura Sánchez y sus hijos, Tomás y Julia.

Juan Dillon y su hija Renata.

Santiago Dillon y Graciela Casal.

Comisión de amigos y familiares

Hijos e Hijas por la identidad y Justicia contra el Olvido y el Silencio