Debido a su gran popularidad, la presentación de la candidatura de Eva Perón era entonces un hecho inevitable.

RENUNCIA Y AFIRMACION

Por Natalia Leiva

Evita eligió lo más difícil, estar con los humildes en el propio terreno de la acción y ejecutar desde ese lugar la justicia social, pero tenia el tiempo en contra..

RENUNCIA Y AFIRMACION

Por Natalia Leiva

TELAM

21/08/2011

  Se cumplen 61 años de aquel histórico y multitudinario renunciamiento de Evita, convertido en Cabildo Abierto del Justicialismo, donde el pueblo reclamaba que el Gral. Perón siga dirigiendo los destinos de la Patria a través de la fórmula Perón –Perón.

El 22 y 31 de Agosto de 1951 resultan indivisibles ya que ambas fechas forman parte del conmemorado suceso histórico.

Recordemos que en las elecciones generales de 1951 fue la primera vez que las mujeres pudieron presentarse como candidatas.

Debido a su gran popularidad, la presentación de la candidatura de Eva Perón era entonces un hecho inevitable.

El movimiento obrero comprendió rápidamente que la candidatura de Evita al cargo de Vicepresidente de la Nación, acompañando a Perón, significaba un fortalecimiento notable del sector sindical en el gobierno peronista.

En ese contexto, el 22 de agosto de 1951 se produjo la mayor concentración popular que recuerde la historia convocada por la Confederación General del Trabajo.

En su transcurso los sindicatos le pidieron a Evita que aceptara la candidatura a vicepresidente.

Tanto Perón como Evita tomaron sucesivamente la palabra para sugerir que los cargos no eran importantes y que Evita ya ocupaba un lugar superior en la consideración de la población.

Lo ocurrido en agosto de 1951, desde las dos perspectivas posibles de análisis como son la renuncia y la afirmación de su misión, adquiere una relevancia y trascendencia decididamente superior a la que habitualmente suele darse, cuando, desde cierta postura política, lo único que se aprecia es solamente el rechazo a la candidatura para un cargo electivo, como si este fuese el único y más valioso objetivo  de un militante.

El testimonio de la propia Evita sobre las causas dejan perfectamente claras las razones y motivos de su decisión.

Por incomprensión, superficialidad, desaprensión o poco claros designios, se los omite pertinazmente.

Evita eligió lo más difícil, estar con los humildes en el propio terreno de la acción y ejecutar desde ese lugar la justicia social.

La naturaleza misma de su determinación, conlleva la no renuncia a la misión que había asumido en el Movimiento.

Es decir que, al mismo tiempo de ser una negativa podemos pensar que la decisión fundamental es la afirmación de su voluntad de no abandonar el espacio de conducción táctica absolutamente leal a Perón.

Durante el gobierno peronista, Evita se destacó por la ayuda social orientada a atender la pobreza y otras situaciones sociales de desamparo

Era ella la que mantenía una relación estrecha entre el pueblo y Perón.

Evita conducía estratégicamente en  el terreno de operaciones a la organización de la mujer desde el Partido Peronista Femenino y a la Fundación Eva Perón, que era en ese época el organismo máximo de la justicia social para el pueblo.

Esa era su misión, siendo a su vez, el enorme valor del renunciamiento.

Estos hechos deben ser recordados no sólo en memoria de Evita, no sólo como un momento histórico del movimiento popular, sino porque es necesario aprender de ellos.

La historia nacional está impregnada de situaciones que al inicio no se vislumbran tan trascendentales pero que posteriormente cambian el curso de la historia.

Evita logró transformarla acompañando a un líder en su constante lucha por los derechos de los trabajadores.

Sus propias palabras definen el compromiso de su accionar: “Evita quería ser cuando me decidí a luchar codo a codo con los trabajadores y puse mi corazón al servicio de los pobres, llevando siempre como única bandera el nombre del General. Perón a todas partes”

 

Fuente: Télam