ISAÍAS 700 ANTES DE CRISTO

Alejandro Pandra

¿Que partas tu pan con el hambriento,/y que a los pobres y a los peregrinos/ los acojas en tu casa,/y vistas al que veas desnudo,/ y no desprecies tu carne?

ISAÍAS 700 ANTES DE CRISTO

 

Por Alejandro Pandra

Que tengas una feliz Navidad.

 

El Señor juzgará al mundo

 

Atiende a lo que te digo, Oh pueblo mío,

y escúchame, nación mía;

porqué de Mí ha de salir la ley,

y mi justicia se establecerá entre los pueblos,

a fin de iluminarlos.

 

Está para venir mi Justo.

el Salvador que Yo envío está en camino;

y mi brazo regirá los pueblos;

las islas me estarán aguardando,

y esperando en mi brazo.

 

Alzad al Cielo vuestros ojos,

y bajadlos a mirar la tierra,

porque los cielos, como humo se desharán,

y la tierra se consumirá como un vestido,

y perecerán como estas cosas sus moradores.

 

Pero la salud que Yo envío durará por siempre

y nunca faltará mi justicia.

 

La justicia de Dios es eterna

 

Escuchad los que conocéis lo que es justo;

pueblo mío, en cuyos corazones está mi ley.

 

No temáis los oprobios de los hombres,

no os arredren sus blasfemias;

porque como a un vestido,

así los roerá a ellos el gusano,

y como a la lana, los devorará la polilla;

mas la salvación que Yo envío,

durará para siempre,

y mi justicia por los siglos de los siglos.

[…]

 

Piedad auténtica

 

¿Cómo es que hemos ayunado,

y Tú no has hecho caso;

hemos humillado nuestras almas,

y te haces el desentendido

 

Es porque en el día de vuestro ayuno

hacéis vuestro gusto,

y apremiáis a todos vuestros deudores.

 

Es porque vosotros ayunáis

para seguir los pleitos y contiendas,

y herir con puñadas a otro sin piedad.

 

No ayunéis como hasta hoy día,

si queréis que se oiga en lo alto vuestra voz.

 

El ayuno que Yo aprecio,

¿consiste acaso en que un hombre

mortifique por un día su alma,

o en que lleve su cabeza inclinada,

de modo que casi forme un círculo,

o se tienda sobre el cilicio y la ceniza?

 

¿Por ventura a esto lo llamarás tú ayuno,

y día aceptable al Señor?

 

El ayuno grato al Señor

 

¿Acaso el ayuno que Yo estimo no es más bien

el que deshagas los injustos contratos,

que canceles las obligaciones opresoras,

que dejes en libertad a los oprimidos,

y quites todo gravamen?

 

¿Que partas tu pan con el hambriento,

y que a los pobres y a los peregrinos

los acojas en tu casa,

y vistas al que veas desnudo,

y no desprecies tu carne?

 

Si esto haces amanecerá tu luz como la aurora,

y llegará presto tu curación;

y delante de ti irá tu justicia,

y la gloria del Señor te acogerá.

 

Invocarás entonces al Señor, y te oirá benigno;

clamarás, y El te dirá: Aquí estoy.

 

Valor de las obras de misericordia

 

Si arrojares lejos de ti la cadena,

y cesares de extender el dedo,

y de charlar neciamente;

cuando abrieres tus entrañas al hambriento,

y consolares al alma angustiada,

nacerá para ti la luz de las tinieblas,

y tus tinieblas serán cual mediodía.

 

Y el Señor te dará un perpetuo reposo,

y llenará tu alma de resplandores,

y reforzará tus huesos;

y serás como huerto bien regado,

y como manantial perenne

cuyas aguas jamás faltarán.

 

Los desiertos de los siglos serán por ti poblados;

levantarás los cimientos

que han de durar de generación en generación;

y te llamarán el restaurador de los muros

y el que hace seguros los caminos.

 

[Is, 51; 4, 8 y 58; 3, 12]