Carlos Gardel, fué popularmente conocido como El Morocho del Abasto (1890 - 1935).

NACIMIENTO DE CARLOS GARDEL

Por Horacio Salas*

Carlos Gardel es el mito capaz de albergar la identificación del argentino medio, del pequeño burgués hijo de la inmigración. Es el hombre que llega. El arquetipo que carga con sus oscuros orígenes y su imposibilidad de rastrear su linaje. De él nos dice Horacio Salas «es mucho más que una voz.»


11 de Diciembre de 1890:

NACIMIENTO DE CARLOS GARDEL

Por Horacio Salas

NAC&POP

11/12/2010

Carlos Gardel, popularmente conocido como El Morocho del Abasto (1890 – 1935); de él nos dice Horacio Salas «es mucho más que una voz.

Más que una estampa, y por supuesto, mucho más que un mediocre actor de comienzos del cine sonoro

 Carlos Gardel es el mito capaz de albergar la identificación del argentino medio, del pequeño burgués hijo de la inmigración.

Es el hombre que llega.

El arquetipo que carga con sus oscuros orígenes y su imposibilidad de rastrear su linaje.

Una nebulosa que se inicia de manera oculta, como ocurre con la génesis de los seres mitológicos”.

 Pasó su niñez en los suburbios del centro y trató de mezclarse con sus vecinos; es uno más de ellos.

Cuando se decide a cantar en público opta por las canciones criollas.

Será el canto lo que le permita superar el flaco porvenir del suburbio.

Se transforma en personaje a partir de su participación en los orígenes del tango canción.

 Pronto se convirtió en el modelo y representante más auténtico de los marginales, primero; y luego, de la pequeña burguesía, servil ante el éxito personal, beatificadora del hombre capaz de triunfar sobre sus congéneres, a fuerza de talento, de trabajo e incluso de suerte.

Les llama la atención, el misterio, que él mismo alimenta y cultiva.

Su amigo, Armando Miguel Defino, es el insistente sostenedor de la tesis de su nacionalidad francesa, asegurando que el mismo Gardel le hubiera alcanzado un documento donde constaría que es nativo de Toulouse, en Francia, y haber nacido el 11 de diciembre de 1890.

 Al misterio de su nacimiento se suma el de su trágica muerte: después del accidente de Medellín, no faltaron quienes sostuvieron que Carlitos había quedado desfigurado y por eso se ocultó al público.

Versión que se desbarató ante el indubitable reconocimiento de su cadáver.

 Pero un mito nunca muere y eso le dio entidad a la frase popular: «Cada día canta mejor».

La instancia de superación sólo se da en los que no mueren, no envejecen, ni se deterioran.

 Gardel permanece deificado en las imágenes de sus películas, en los retratos relucientes, en cualquier figurita con su rostro donde se destaca su sonrisa y su engominado cabello luciéndose en un clarísimo fondo que lo resalte.

La mitología popular jamás se permitiría en pensar una Argentina sin Gardel.

 Hay otro paradigma: el de su vida amorosa.

Según los valores de la época, a un personaje amado no se lo podía compartir; sólo, lógico, si lo era con el resto de los mortales.

De ahí que Gardel no debía casarse.

Sería el novio crónico de Isabel del Valle, aunque el romance fuera oculto.

Carlitos está casado con su profesión de cantor, es como una monja con Dios. 

El personaje divinizado es inabordable.

Se acepta que sea amado, sí, pero por muchas mujeres no por una.

Su ícono inmarcesible de cantor dmirado por Betty, July, Mary y Peggy, a las que canta Rubias de New York en una secuencia de El tango en Broadway, filmada en 1934, es la más estudiada imagen de su actitud de libertad ante el otro sexo.

 Se supone que el superdotado Carlitos, es el jeque de un harén de mujeres estúpidas, mudas y siempre sonrientes, y que distribuye su «amor» entre el blondo cuarteto de modo indistinto, perseverante y justiciero. 

De los cuatro mitos argentinos del siglo XX: Perón, Eva Perón, Maradona y Carlos Gardel, sólo Carlitos fue aceptado por todos los estratos sociales: los otros tres sufrieron los naturales embates de la envidia política o deportiva, del odio de los autoconsiderados enemigos, por ello fueron cuestionados y difamados.

 Si tuvieron errores, no hubo perdón. Nada más que a Gardel se le perdona todo.

Como un Dios terrenal siempre lo veremos Volver, con la frente marchita…

 Siempre regresará, con la misma cara joven, embellecido para el cine en blanco y negro y sin una incipiente muestra de envejecimiento. 

Gardel posiblemente era hijo de la planchadora Berta Gardés, que viajó a Buenos Aires con el pequeño cuando éste tenía tres años.

Para otros, Gardel sería hijo del coronel uruguayo Carlos Escayola y de Manuela Bentos da Mora, quien habría vivido en un puesto rural ubicado entre las estancias Santa Blanca y Las Crucecitas, de Tacuarembó, siendo el producto de una relación ocasional del militar.

Finalmente Gardel habría nacido en Francia.

HS/

NOTA DE LA NAC&POP:  Finalmente, tres investigadores, los franceses Georges Galopa y Monique Ruffié junto al argentino Juan Carlos Esteban, dieron con la prueba inequívoca de sus borrosos orígenes: el acta de nacimiento.

El hallazgo se hizo luego de diez años de búsqueda.

Los tres estudiosos presentaron en Buenos Aires el libro “El padre de Gardel”, en el que se cuenta cómo nació la incógnita.

El 11 de diciembre de 1890 fue inscrito un bebé con el nombre de Charles Romuald Gardes, hijo natural de Paul Jean Lassare, un ladrón que abandonó a la madre y al hijo tras el nacimiento de éste último.

Madre e hijo, María Berthe Gardes y Romuald Charles Gardes, viajaron a Argentina cuando el pequeño tenía apenas dos meses.

El embrollo surgió cuando el joven Gardel, durante la Primera Guerra Mundial, se negó a registrarse en la cartilla militar ante el Consulado de Francia en Argentina.

Amparándose en una legislación muy particular para súbditos uruguayos en el exterior, Gardel decidió en 1920 inscribirse en el consulado uruguayo.

Allí declaró haber nacido en Tacuarembó (Uruguay), tres años antes de su verdadero nacimiento y en vez de poner Gardes, firma Gardel.

El cantante que ya comenzaba a cosechar éxitos artísticos, utilizó ese certificado uruguayo para tramitar luego documentación en Argentina.

Juan Carlos Esteban aseguró que el dato del «Gardel francés» no es del todo «una sorpresa» ya que él mismo encontró años atrás documentación que aseveraba que el cantante, fallecido en un accidente de avión en Medellín (Colombia) el 24 de junio de 1935, había nacido en Toulouse.

«En el testamento de Gardel de 1933, que fue depositado en una caja de seguridad de un banco, y se abrió en el proceso de sucesión de 1935, aparecen los certificados de nacimiento de Gardel como Charles Romuald Gardes, nacido el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse», señaló el investigador argentino.

De todas formas, este hallazgo no le resta un ápice de «argentinidad» a esta leyenda del tango, quien contribuyó con su voz y talento a la promoción de este género y quien además siempre se consideró argentino. MG/N&P