Homenaje a los compañeros y compañeras que nos enseñaron el camino

MISIONES DIA DE LA MILITANCIA RECORDAMOS A UNO POR UNO

Por Carlos Alberto Ripoll

Al regreso del General Perón, una nueva generación se organizaba en Misiones, constituyendo la Juventud Peronista, que ya es parte de la historia.

1972 – 17 DE NOVIEMBRE – 2010

MISIONES DIA DE LA MILITANCIA UNO POR UNO

Homenaje a los compañeros y compañeras que nos enseñaron el camino

Por Carlos Alberto Ripoll

NAC&POP

17 de Noviembre de 2010

 En la Historia Argentina, y, en particular, en el peronismo, hay fechas precisas que marcan a fuego el accionar de hombres y mujeres que construyeron esa “Historia”.

Así, las efemérides peronistas arrancan con el recuerdo y valoración del 17 de Octubre del 45, y se continúa en el 24 de febrero del 46, fecha del primer triunfo electoral, o la recordación del 22 de agosto del 51 –renunciamiento de Evita- o el 26 de julio del 52 –fallecimiento de Eva Perón, 7 de mayo u 8 de Octubre –nacimientos de Eva Duarte y Juan Perón, respectivamente, o 1º de julio del 74 por el fallecimiento del Líder; también aparecen con frecuencia el 11 de marzo del 73 –triunfo de Cámpora-Solano Lima- o del 20 de junio del 73 cuando se produce el segundo regreso de Perón más los acontecimientos trágicos de Ezeiza, o el 23 de setiembre del 73, cuando triunfó ampliamente la fórmula Perón-Perón.-

Sin embargo, una fecha clave en la historia peronista, muchas veces -pienso que demasiadas- ha sido olvidada por la dirigencia partidaria provincial, y muchas veces, hasta desconocida por ellos: me estoy refiriendo al 17 de Noviembre de 1972.-

Personalmente considero, que el “17 de Noviembre” es la segunda fecha en importancia dentro de las efemérides peronistas, luego del  17 de Octubre.-

Y es así, porque aquél día de mediados de noviembre del 72, se cristalizaron los anhelos de la “Resistencia Peronista”, y se concretó lo que por años fue una bandera de lucha: “Luche y Vuelve”; “Perón Vuelve”; “Perón Conducción”…

Toda una generación de hombres y mujeres, llevaron en alto las banderas peronistas en tiempos difíciles, en un mundo tan distinto al que hoy vivimos, y en una Argentina en la que por un decretazo del gobierno militar, el sólo hecho de balbucear los nombres de Perón o Evita, era causal suficiente para terminar en cárceles o comisarías.

Hubo una generación de políticos que en muchos casos, hasta ofrendaron sus vidas en defensa de sus ideales.

Fueron los peronistas fusilados durante el golpe del 55 o en junio del 56, o los del voto en blanco del 58 y del 62, o según lo dispuesto en la clandestinidad en cada distrito electoral.

Fueron los que llevaron al peronismo a las victorias electorales del 62 y 63, también en el 65, y los que con más ahínco lucharon luego del golpe militar del 66, hasta que consiguieron doblar la voluntad del Partido Militar, obligándolo a convocar a elecciones para marzo del 73.

Y es la fecha en la que se resume toda la fuerza desde su nacimiento, de lo que hoy se recuerda como “la gloriosa JP”….

Pero no fue la Juventud Peronista la que trajo a Perón.

Nosotros apenas fuimos una parte importante en la movilización del 17 de Noviembre de 1972, -le dimos el  “colorido” y la renovación militante- pero no fuimos el “motor” que se mantuvo en marcha sin aflojar un solo día de los dieciocho años de resistencia.

Los jóvenes acompañamos con entusiasmo y con renovada militancia, el camino y desenlace de la lucha que nos marcaban nuestros mayores.

En esta Provincia de Misiones, también existió esa casta de políticos de pura raza, que desde el peronismo provincial coadyuvó al objetivo de retorno del General. Y esa Historia, sobre la que no se ha escrito mucho, y que hoy casi  nadie evoca, es la que quiero recordar como homenaje a esos hombres y mujeres que se forjaron detrás de un ideal, en tiempos en que las “candidaturas” no eran lo más importante…

Puedo escribir y contar esta Historia, por haber sido espectador circunstancial de muchas coyunturas políticas de esos tiempos, ya que mi padre, Francisco Victorino Ripoll, fue un importante protagonista de esa lucha en defensa de auténticos ideales.

Mi familia soportó estoicamente los avatares de la “Revolución Libertadora”, del “Plan Conintes del 58 y 59”, la persecución, el ostracismo y el asilo político.-

Él, “Coco” Ripoll, Presidente del Partido Peronista en la clandestinidad y en la resistencia, era el eslabón de contacto entre las distintas localidades de la Provincia, y por qué no, también con los Compañeros de todo el país.

De su mano pude conocer y tratar al profesor Eloy Camus de San Juan, al Dr. Serú García de Mendoza, a Carlos Juárez de Santiago del Estero, a don Julio Romero y su esposa la Dra. Emma Tacta de Romero de Corrientes, al Escribano Felipe Deolindo Bittel y a los hermanos Pedrini del Chaco, a los gremialistas Augusto Timoteo Vandor, José Alonso, Eustaquio “Taco” Tolosa, a Gerónimo Izzetta, Alberto Iturbe, Andrés Framini, Julio Guillán, a Delia Parodi, “Lala” Marín, a Alicia Eguren de Cooke -con quien recorrimos Misiones en el 59-, a José Manuel Algarbe, al Dr. Raúl Matera, a Héctor José Cámpora, a Antonio Cafiero, a Jorge Antonio, a José Jerónimo Remorino, a Juan Luco, a Jorge Paladino, entre otros.

A pedido de mi padre, muchas veces llevé y traje mensajes que servían para coordinar la lucha.

Me sirvió también para contactar con los múltiples referentes de distintas agrupaciones juveniles, adquiriendo la experiencia que luego me permitió organizar en mi Provincia  la “Juventud Peronista”.

 No puedo dejar de mencionar un hecho que casi le cuesta la vida a mi padre: fue durante la preparación del “Operativo Retorno”.

Corrían los días finales del mes de junio de 1964, cuando un día se me comunica que en la Dirección del Liceo Militar General Paz –donde yo cursaba el Tercer Año de estudios- me esperaba mi padre.

No había causas aparentes para su presencia en la Provincia de Córdoba, ni tampoco razones que me vincularan en una visita tan inesperada.

Fui a su encuentro, y tamaña fue mi sorpresa ante su relato de la razón de su presencia ese día, fue porque era uno de los pasajeros del Caravelle del Aerolíneas Argentinas que había capotado envuelto en llamas en el aeropuerto cordobés de Pajas Blancas en horas de la mañana.

Mi padre había salido ileso del accidente, pero sin poder recuperar equipaje alguno.

Estaba allí con lo puesto, que precisamente, noté que no estaba muy impecable en cuanto a la limpieza de su ropa.

El venía en ese vuelo procedente de Santiago de Chile –escala en la ciudad de Mendoza- donde había concurrido a una reunión con la Comisión del Operativo Retorno, con documentación falsa.

Con el tiempo supe de su encuentro con Izetta, Vandor, Guillán, Iturbe, Cafiero, Parodi, Luco, Camus, entre otros, todos con documentación apócrifa, por lo cual si la caída del avión hubiera sido catastrófica, esos dirigentes y mi padre hubieran desaparecido y quizás nunca se hubiera sabido la verdadera identidad de los viajeros.

La intentona del retorno de Perón se produjo luego, el 2 de Diciembre de 1964, y en coordinación con el Gobierno argentino de Illia, la dictadura brasileña impidió a Perón continuar viaje hacia su Patria y lo obligaba a regresar a España.

Este acontecimiento demuestra el grado de militancia que Coco Ripoll tenía dentro del peronismo nacional y local.

Y en Misiones, precisamente, conocí  a muchos peronistas que hicieron posible el mantenimiento vivo de la llama revolucionaria durante los 18 años de proscripción forzosa que tuvo el peronismo.

Más allá de las victorias electorales parciales del 62, 63 y 65, existió una verdadera “red de militancia” que trataré de recordar lo más puntualmente posible.-

Los pretextos eran sencillos:”llevar una orden de Perón”, sea a través de un disco de pasta o una cinta para ser escuchada en secreto en distintas casas de compañeros.

O desde 1971, una película que en 16 milímetros se proyectaba sobre alguna pared, sábana mediante, que Coco Ripoll había comprado a escondidas a los compañeros de “Cine y Liberación”, que por entonces filmaban documentales de verdadero valor militante.-

Esa “red” con cabecera en Posadas, tenía un clásico recorrido.

Había que visitar en Garupá a Sofanor “Pituco” Suárez y Blas López.

Ellos se encargarían de avisar a “su” gente…

La siguiente escala era Candelaria: con Santiago Lombardini, Elsa Alegre, Julio Dionisio Ríos  y doña Dionisia Romero seguíamos hasta Cerro Corá y Bella Vista para visitar a Isaura Giménez y a las familias Bernal y Bonko.

En Santa Ana estaban Severino Leiva, Muñeca Carballo y Clara Dutto. En Loreto: los Portel eran la referencia. Al llegar a San Ignacio, la visita obligada era Jorge Bouix, Carlos Vanderdorph y Carlos Bher.-

En Corpus: Isacc Mazal, y desde allí a Santo Pipó, dónde el Dr. Raúl  Víctor Comolli convocaba a sus vecinos Félix José Christín, Vicente Miranda, Próspero Cuba  y Raúl Martínez.

Antes, desde Gobernador Roca, ya nos acompañaba en la zona don Ignacio Loyola Adorno.

En Jardín América: Alberto Bejar Barrios, Juan Minder, Felipe Kuspita y José Reinek; y en Puerto Leoni. “Poncho” Araujo.

En Puerto Rico, la “posta” era especial. Allí, el Escribano Luis Ángel Ripoll, Carlos Palacios y Gerardo Schwardz (Hostería Suiza), eran buenos anfitriones.

En Montecarlo: el Dr. Oscar Darú, Atilio Presa y Guillermo Bergamini, entre otros, constituían un grupo de trabajo fenomenal.-

 En Eldorado: Miguel Vinardell Molinero, Aldo “Gordo” Ortiz, Francisco Manfredini, Esteban Julián, Ricardo Anibal Lobato, Cresencio Villalba  y Oscar Silvestro, y en Colonia Victoria, visitábamos la Escuela de Héctor Galeano.

En Puerto Esperanza estaba Rodolfo Venialgo Acevedo, y en Puerto Libertad el Dr. Juan J. Cano.

En Puerto Iguazú: Carlos Ortiz y su esposa Carlota Jara, luego mudados a Montecarlo; también estaban Tiburcio Alonso, Hernán Scappinni y Antonio Ricardo Arrieta.

En Bernardo de Irigoyen visitábamos a Argentino Silva Dico y a  Pedro Noziglia.

En San Pedro a Pedro Chagaz y a la familia González.

En San Vicente siempre firme don Casiano Gallardo y su esposa Luisa Veloso.

En Campo Grande don Aniceto Olivera era la visita obligada. Con su familia, recorríamos la zona hasta Aristóbulo y Dos de Mayo, donde se sumaba Tingo Dos Santos y el Compañero Vázquez.

En 25 de Mayo estaba Bendolín Lindemann, don Julio Pereyra, Pablo Roa y el Dr. Ricardo Alba Posse.

En Campo Viera, la movilización venía de la mano de Raúl Alvez, José del Rosario Maidana y Antonio Demonari.-

Oberá, como siempre, contaba con “ los Moreira”: Santos, Raúl, Héctor, Ireneo y Miguel,  un baluarte inexpugnable, al que se sumaban Víctor Alfaro, Ceida Barrios de Freyre, Agustín C. Restelli, Eduardo Arrechea, Juan Mousquere, Yolanda Centurión de Cortés, Nicanor Alcaraz, Claudio Horrisberger, Silvio Ansín   y tantos otros.-

En Leandro N. Alem, éramos “casi locales”.

Con Jorge Lombardo, Emelia Osorio Vargas, Do Santos, el Negro Sacido, don Arturo D’Angelo, Ariel Segovia y el Escribano  Osvaldo Alberto Torres, íbamos hasta Gobernador López en busca de don Zacarías Franco.

De allí hasta San Javier, con Rafael Domínguez, Raúl Macaya, Abel Ricardo Costa de Argibel y don Riquelme Díaz. En Cerro Azul visitábamos a don Belomín Marmelicz, el baluarte peronista de la zona.

En Concepción de la Sierra: Lucio y “Toto” Bogado, y en Apóstoles,  la visita obligada era al Doctor Raúl Humada Ramella y a Antonio Cura, quienes  se “hacían pié” y recorrían toda la zona sur de la Provincia, junto a los referentes de San José:  Santa Clara,  Julián Gallardo y Gerula.-

En Posadas, quiero rescatar la presencia permanente de Clodomiro Wanish, Juan Manuel Irrazábal, Juan José López, Ramón Marcelino Ramírez, Arnulfo Montenegro, Alberto Benedetto, César Elías Salazar, César Argüello, Susana Esther Claro, María Teresa Setter, Francisco “Poroto” Toledo, Faustino Esquivel, Jorge Robirosa, Leonardo Karabyn, Jorge Yamaguchi, Esc. Miguel Angel Alterach, José Carlos Freaza, Dr. Ricardo Gíes, Prof. Antonio Sonoda, Catalina Machado de Maidana, León Bartolomé Daniel, Saturnina “Tuní” Blanco, Elvira Baldi de Luján, Dr. Raúl Justo Lozano, Prudencia Riqueza, José “Pepe” Skanata, Emma Ruiz Díaz, Holma Azuaga, Audona García, Evarista Dos Santos de Solís y a su numerosa familia, Teresa Zurko, Ing. Silvio Pastor, el “Gordo” Curi, Ing. Carlos Avila, Valentín Fano, “Coti” Benítez, Valentina Campos, Celestina De Boni de Amores, Domingo Morínigo, Narciso Villordo, Alfredo Alegre y su combativa familia de oleros, Juanita Patiño, Timoteo Sosa Gallardo, Vicente Amarilla, el “Gordo” Miguel Angel Rivero, Ramón Gudiño, Raúl Blanco, el Dr. Pedro Avalos y su esposa Laura, Judith Delgado, Miguel Cabral, Dora Estrada de Arrechea, Elvio y Emilia Bistoletti, Narciso Villordo, Dalila Fernícola,  Luis Rojas, Bienvenido Báez, Cristóbal Cardozo, Jorge Fedorischak, Martín González, Agustín Teófilo Puentes, Eustaquio Tavarez Castillo,  Dr. Antonio López Forastier, Dr. Helio López, Balbino Brañas, Dr. Ramón Rosauro Arrechea, Dr. Leopoldo María López Forastier, José Lobos, Daniel Cejas Torres…-

Es seguro que se me quedan muchos nombres en el tintero.

Pero éstos que doy, fueron los que más traté y conocí en los tiempos del “luche y vuelve”.

Esos tiempos que   hicieron “Historia”, y que Misiones también inscribió su página llena de sinceros ideales.

En la clandestinidad, supe y comprendí la militancia verdadera de mi padre, quien en compañía –fundamentalmente- de Juan Manuel Irrazábal, recorrienron la Provincia de Misiones hasta el cansancio, solo detrás de una mística y una ideología, que sigue firme en las actuales generaciones.-

Muchos de los descendientes de esos hombres y mujeres misioneros, luego se sumaron con todos sus ideales y sueños a la organicidad de la famosa “Cuarta Rama”, la de la Juventud Peronista de Misiones.

Doy gracias a Dios, haber tenido la posibilidad de ver en el rostro de mi padre, un verdadero líder en Misiones de “la resistencia peronista”, reflejada la alegría por el regreso de Perón, por la satisfacción de saber que la larga lucha por ese objetivo llegaba a su fin, que su actitud militante estaba íntegra, lo que pudo demostrar tan solo tres días después en la “Confitería Nino”, donde lo más preclaro de la política argentina se reunía con el caudillo peronista.

Lo vi entrar allí acompañado por el Dr. Raúl Víctor Comolli, Juan Manuel Irrazábal y Miguel Vinardel Molinero, “El Descamisado” de la Caracas-Buenos Aires, que había formado parte del charter del vuelo del regreso en el “DC 8 – Giussepe Verdi” de Alitalia.

En “Nino” Coco Ripoll  estuvo a sus anchas, y como Co-apoderado del Partido Justicialista Nacional, exhibió la documentación presentada hasta entonces ante la Justicia Electoral Nacional, intercambiando conceptos con el General.

Y a la par del regreso del General Perón, una nueva generación culminaba su organización en toda la Provincia, constituyendo la Juventud Peronista, que por su calidad, fuerza y empuje, merece otro análisis, ya que es hoy –también- parte de la Historia de los misioneros.

Nosotros, le agregamos “pimienta” a la militancia de nuestros mayores, haciendo realidad los dichos del Conductor –en 1954-  en cuanto a que “las próximas elecciones las ganaremos con nuestros niños”.

Y así fue…

El 17 de Noviembre de 1972 es una síntesis del trabajo militante de hombres y mujeres que soñaron y sueñan con la “Argentina Justa, Libre y Soberana”.

Es un “deber de peronista” recordar y valorar el significado profundo de esa fecha,  la del «DIA DEL MILITANTE», que cumple tantos años ya.

CR/