Para respaldar a nuestra conductora, el único camino es organizarnos.

CRISTINA COMO PERON

Por Hernando Kleimans

Después del 17, Perón juntó escrupulosamente todos los fragmentos del abigarrado mosaico político nacional y priorizó apenas aquello que los unía.

CRISTINA COMO PERON

 

 

Por Hernando Kleimans 

 NAC&POP

30/10/2010

 

Néstor…

 Acabo de volver del fuego popular.

 En medio de ese ardor, comencé a pensar y mirá lo que se me escribió por sí mismo… 

Sin dudas, Octubre es el mes. 

Porque lo ocurrido estos días en la plaza, perdón, en LA PLAZA, ha sido otro 17.

 Una vez más, el pueblo ha demostrado para quién guarda su lealtad.

 Y LA PLAZA ha demostrado, una vez más, para quién se abre como una flor, como una pasionaria.

 Sólo los grandes líderes tienen ese acceso a las masas.

 El olor de multitud sólo es alcanzado por aquellos a los que la multitud reconoce como propios. 

Y cuidado, porque esa multitud sabe proteger a los suyos.

 Y aniquilar a los extraños.

 La figura de Néstor ha quedado más viva que nunca.

 Los miles y miles de espontáneos que se llegaron a la plaza o que desafiaron al tiempo y al cansancio se han convertido, como alguien dijo por ahí en estos días en miles y miles de nuevos Néstor.

 Ahora, como lo hizo Perón después del 17, hay que pensar en  la organización.

 Porque “sólo la organización vence al tiempo”.

 Después del 17, Perón juntó escrupulosamente todos los fragmentos del abigarrado mosaico político nacional y priorizó apenas aquello que los unía.

 Lo formuló en las tres banderas que hoy hay que seguir enarbolando para lograr la cohesión, la imprescindible cohesión popular y, por qué no, revolucionaria.

 La soberanía política, la independencia económica y la justicia social.

 Ahora, cuando la reacción más furibunda y los intereses más cavernícolas van a redoblar sus intentos desestabilizadores, pugnando a toda cosa y sin importar el precio por destruir los brotes del nuevo modelo nacional y popular, la consigna es unir, unir a todos los que se identifiquen con esas tres banderas.

 Como lo hizo Perón en el 45.

 Y si, como en el 45, algunos no lo entienden, será peor para ellos.

 Quedarán, como en el 45, en la banquina del gran camino hacia la consolidación de un nuevo proyecto de país. 

La multitud, en especial la juventud, ha demostrado palmariamente que este es SU gobierno.

 Que esta es SU opción de vida.

 No ha sido una “manifestación de dolor” como quisieran presentarlo los grandes grupos económicos a través de sus voceros mediáticos. 

Fue la reafirmación durísima, sin concesiones (“¡ni un paso atrás!”, dijeron todos en la Casa de Gobierno) del respaldo a la gestión de Néstor y de Cristina.

 Y el pueblo, como sabemos, no se equivoca.

 Puede ser reprimido pero no se equivoca.

Puede ser traicionado pero no se equivoca.

 La multitud que desfiló delante de Cristina sabía perfectamente qué es lo que quiere y quiénes son los que tratan de destruir sus sueños.

 Por eso es que los rosendos salen de sus cuevas para tratar de imponer sus recetas.

 No están solos.

 No están aislados.

 Ni inermes.

 Tienen el respaldo brutal de esos grupos opresores.

 Por eso salen.

 Saben perfectamente cuánto cobrar por palabra y qué precio tienen sus análisis de derrota. 

La organización vence al tiempo. 

Esa organización es más abarcativa, mucho más abarcativa que las estructuras del PJ.

 De una vez por todas hay que conformar el gran frente del cambio.

 La gran alianza de quienes respaldan el proyecto de profundas transformaciones que comenzaron a plasmar Néstor y Cristina. 

Para respaldar a nuestra Presidenta, el único camino es organizarnos.

 Enfrentar unidos a la reacción y saber que esa unidad no se agota en ese combate, sino que comienza con él y se consolidará en la medida en que se vayan realizando los programas de transformación estructural. 

Es hora de convocar a una gran asamblea de representantes de corrientes y partidos populares, de organizaciones sindicales, políticas y sociales, de luchadores por los derechos humanos, donde participen activamente nuestros intelectuales, nuestros pensadores, nuestros líderes culturales.

 Es hora que esa gran asamblea genere la organización que se requiere para el respaldo a nuestro Gobierno, a nuestra Presidenta.

 El PJ puede y debe ser el convocante.

 Cristina, sin lugar a dudas, es la más digna sucesora de Néstor.

 Además de haber sido su compañera de toda la vida, su “socia” en la lucha y en las vicisitudes de la convivencia, se ha convertido en uno de los cuadros más brillantes de nuestro pueblo y de América Latina.

 Su capacidad de convocatoria, amplia y terminantemente demostrada en estas circunstancias, va más allá de nuestras fronteras y así lo han evidenciado los compañeros presidentes hermanos con su presencia.

 La multitud la ha convertido ahora en su bandera.

 Llevémosla a la victoria.

 Abrazos

 HK

 

N&P: El Correo-e del autor es Hernando Kleimans hk@kleimans.com.ar