CHAU, TAITA PATAGÓNICO

León Guinsburg

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Capeó con tenacidad los reveses en el Congreso y los malos humores ciudadanos reafirmando sus convicciones y el derrotero de sus ideas, deja a sus huestes marchando a paso de vencedores.

CHAU, TAITA PATAGÓNICO

                                                                    Por León Guinsburg

 

Murió el más bravo de los nuestros. El más bravo y con mayores dotes de liderazgo. Murió con las botas puestas y el bastón de mariscal enarbolado, fuera de la mochila, encabezando la batalla que los argentinos mayoritarios llevan adelante en pos del país que merecemos, con justicia plena y sin pobres ni indigentes. La batalla de la Patria Justa, Libre y Soberana.

 

Respondiendo a su mote de Lupín, fue como él personaje de historieta: un piloto diestro y corajudo,  en este caso conduciendo un añejo biplano con el que se jugó en los looping mas atrevidos y arriesgados confrontando contra el poder de fuego de las corporaciones mediática y terrateniente  y  el imperio hegemónico violador del mundo,  cerrando toda posibilidad a la huida y descartando la derrota.

 

Capeó con tenacidad los reveses en el Congreso y los malos humores ciudadanos reafirmando sus convicciones y el derrotero de sus ideas, y signado por una prematura muerte, deja a sus huestes marchando a paso de vencedores.

 

Es Cristina, su compañera de vida, de alegrías, sinsabores y logros, la amazona que ahora encabeza, sin su hoplita campeón a la vera, la lucha por la consolidación de un modelo en avance, pertrechada en su  hembrura de verba atrevida, entre apasionada y docente, sin temor al poder omnipotente y conspirativo de las corporaciones del sometimiento.

 

Néstor, el taita patagónico que le paró la chata al estulto Bush, empecinado herrero del yunque suramericano, reivindicador de los derechos humanos y modificador de la realidad económica y laboral, ya no está con nosotros. Extrañaremos su desbordada enjundia y su prepo discursivo, su animalidad política de estadista consagrado y su incansable capacidad de gestión. Extrañaremos al estratega que nunca duerme, al interlocutor simpático y despeinado, al hombre de autoridad maliciosamente pregonada como autoritarismo.

 

Odiado y temido, difamado y vilipendiado por las corporaciones mediáticas, las confrontó como nadie osó hacerlo, cambiando el eje del temor y la genuflexión que distinguió a otros antecesores y distingue a unos cuantos figurones opositores. Su voluntad de democratizar la comunicación social, compartida por su esposa mandataria, ya tomó rumbo inexorable haciéndose carne en la intelectualidad argentina y en vastos sectores populares. Por él, muchos periodistas aprendiero a no tener miedo de expresar que piensan distinto a sus patronales.

 

Néstor les tiró su muerte .llorada públicamente por multitudes de todas las edades-, por la cabeza a los augures que se la desearon a través de repugnantes y sibilinos artículos, tras su reciente intervención quirúrgica. Que carguen esa muerte a su miserabilidad de plumíferos mercenarios con patente de analistas éllos, que ni siquiera merecen la categoría de opositores. Porque los opositores serios –algunos quedan-, tratan a la muerte con respeto en un escenario plural y democrático. Así lo hicieron al conocerse su deceso, reconociendo que dejó profundas huellas en la política, más allá se considerarse errores o aciertos según cada visión. Inclusive, más allá de la formalidad y la hipocresía.

 

La muerte de Néstor duele, porque con matices y sin ellos, con aciertos y desaciertos, era uno de los nuestros. Como expresé al principio, el más bravo de los nuestros. Pero su chau no nos sumerje en la sensación de orfandad que produjo la muerte de Perón. Quizás porque se fue con el paisaje de un campo popular definido en lo institucional y lo sectorial, y no dividido, intolerante y faccioso, como lo fue en vida del General. Diríase que ahora estamos como reza el precepto bíblico: “los corderos de un lado y los cabritos del otro.

 

Intelectuales, artistas, trabajadores y profesionales encontraron cauces de unión en las consignas políticas de Kirchner. Las madres y abuelas de Plaza de Mayo encontraron cobijo oficial para sus justos reclamas, cuando antes los gobiernos democráticos silbaban bajito y miraban para otro lado. No hubieron más palos para la protesta social y se reconoció la institucionalidad de sus representaciones. Aunque falten otros cambios de orden económico y de recuperación para el estado de los servicios públicos estratégicos que siguen privatizados, el cambio cultural está en plena ebullición. Y quiérase o no, Kirchner lo hizo. O los Kirchner lo hicieron. Y el pueblo no tiene la sensación de orfandad porque se está reconociendo como el padre de sí mismo.  Y reconoce Cristina como la exactitud femenina de Néstor, como a su alter ego político, como su unidad más que su continuación. Y mo está sola ni desamparadam Cristina, como lo están demostrando la emblemática Plaza de Mayo y otras plazas de todo el país

 

Partió el flaco, el Pingüino, el Lupo, y estará haciendo política, tal vez a las piñas, en el más allá. Pero sus huevos y su inteligencia los dejó acá, para que los usemos nosotros.

 

COMPAÑERO PESIDENTE NÉSTOR KIRCHNER ¡¡¡PRESENTE!!!