El 4 de mayo de 2010, se lo designó para ponerse a cargo de la Secretaría General de Unasur.

EL 27 DE OCTUBRE DE 2010 NÉSTOR KIRCHNER PASABA A INTEGRAR EL «COMANDO CELESTIAL»

Por Daniel Chiarenza

A nivel nacional, Kirchner impulsó el enjuiciamiento a los responsables por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante los años ´70, realizados por la Triple A y por la Dictadura.  A nivel regional por una gestion de Kirchner en Caracas, Venezuela solicitó al Unasur convocar un encuentro de emergencia,  de Colombia y Venezuela, el que se consolidó el 10 de agosto en Santa Marta, entre Chávez y Santos y se restablecieron las relaciones de ambas naciones.

EL 27 DE OCTUBRE DE 2010 NÉSTOR KIRCHNER PASA A INTEGRAR EL «COMANDO CELESTIAL»

 

Por Daniel Chiarenza

Telam

27/10/2010

 Néstor nació en Río Gallegos, capital de la provincia patagónica de Santa Cruz, el 25 de febrero de 1950; falleció en El Calafate, Santa Cruz, el 27 de octubre de 2010.

 Político y abogado perteneciente al Movimiento Nacional Justicialista y al Frente para la Victoria -como herramienta electoral-; fue el 54º presidente de la Nación Argentina, desempeñándose desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 10 de diciembre de 2007.

Sucedió a Eduardo Duhalde, quien debía completar el mandato inconcluso de Fernando De la Rúa, pero que debió renunciar antes de tiempo, por lo que Kirchner ejerció su mandato en los cuatro años correspondientes constitucionalmente, además de los pocos meses restantes del mandato inconcluso del ex presidente radical.

Kirchner fue sucedido en el 2007 por Cristina Fernández, su esposa.

Consecuentemente, se convirtió en el Primer Caballero (o «Damo» como le gustaba decir a él) de la historia argentina.

Antes de ser electo presidente en 2003 fue intendente de Río Gallegos (1987-1991) y gobernador de la provincia de Santa Cruz (1991-2003).

En 2009 fue elegido diputado de la Nación Argentina por la provincia de Buenos Aires, con mandato desde el 10 de diciembre de 2009 hasta el 10 de diciembre de 2013. 

Desde el 4 de mayo de 2010 se desempeñó como secretario general de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas).

También se desempeñó como presidente del Partido Justicialista, cargo al que renunció el 29 de junio de 2009 y volvió a ocupar el 11 de noviembre de 2009, asumiendo oficialmente el 10 de marzo de 2010 hasta el día de su muerte.

Su padre, Néstor Kirchner, era un trabajador postal descendiente de inmigrantes suizos; su madre, María Ostoic, chilena descendiente de inmigrantes croatas, nacida en Punta Arenas.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas locales.

Egresó del Colegio Nacional República de Guatemala.

Tempranamente, Kirchner militó en el movimiento justicialista como miembro de la Juventud Peronista, un sector juvenil de izquierda radicalmente opuesto al gobierno militar de la autodenominada Revolución Argentina.

A principios de la década del setenta, Kirchner estudió Derecho en la Universidad Nacional de La Plata, recibiendo su diploma de abogado en 1976.

En 1974, conoció al director Héctor Olivera y actuó como extra en el exitoso largometraje «La Patagonia Rebelde». 

En 1976, luego del inicio de la dictadura militar más terrible que tenga memoria la historia argentina abandonó La Plata junto con su esposa, Cristina Fernández, para retornar a Río Gallegos dedicándose al ejercicio de su profesión, alejándose así -aparentemente- de la actividad política.

El 6 de enero de 1976, todavía durante el gobierno de Isabel Martínez de Perón, el matrimonio Kirchner fue encarcelado durante un mes en una comisaría de Río Gallegos

En 1977, Néstor fue puesto en prisión durante dos noches junto al diputado Rafael Flores. 

Terminado el gobierno militar, al retornar la democracia, Kirchner, desde fines de 1983 hasta julio de 1984 fue presidente de la Caja de Previsión Social de la provincia, pero fue forzado a renunciar por el gobernador a causa de una disputa sobre política financiera.

Este incidente lo hizo conocido en el ámbito local, y constituyó el paso inicial de su carrera política.

En 1986 alcanzó el apoyo interno necesario para obtener la candidatura a intendente municipal de la ciudad de Río Gallegos

Triunfó por escaso margen en las elecciones del 6 de septiembre de 1987, asumiendo el cargo el 10 de diciembre siguiente. 

Al mismo tiempo, su compañero de partido Ricardo del Val era electo gobernador, con lo que el peronismo se afianzó en la provincia de Santa Cruz.

La gestión de Kirchner como intendente desde 1987 a 1991 le granjeó suficiente apoyo para ser electo gobernador de la provincia en 1991, con el 61% de los votos.

Por ese tiempo, Cristina ya era legisladora provincial.

Cuando Kirchner asumió la gobernación, la provincia de Santa Cruz tenía un déficit comercial de alrededor de 1.200 millones de dólares, pero durante los diez años en que gobernó logró mantener un equilibro o superávit fiscal.

Dijo por entonces que «El equilibrio fiscal no es un problema de ortodoxia económica ni es de derecha.»

«El déficit fiscal es malo.»

«La inversión pública es buena, pero no se puede hacer a costa de perder el equilibrio fiscal».

En 1994 y en 1998, Kirchner impulsó reformas en la constitución provincial, que incluyeron la posibilidad de reelección del gobernador.

En 1994, Néstor fue miembro de la Convención Constituyente que reformó la Constitución Argentina.

En 1995, con las reformas a la Constitución provincial ya en vigencia, Kirchner fue reelecto gobernador por amplio margen (66,5% de los votos). 

A partir de ese momento Kirchner se distanció de Menem (que además de presidente de la Nación era el líder del Partido Justicialista) lanzando una línea interna dentro del M.N.J., llamada «Corriente Peronista».

El intento de Menem en 1998 de presentarse como candidato a un nuevo mandato presidencial, a pesar de que la Constitución no lo permitía, generó fuerte oposición en la sociedad argentina, en ámbitos académicos y aún dentro de las filas del Partido Justicialista, Kirchner se alineó con el principal opositor de Menem dentro del Partido Justicialista, el gobernador de la provincia de Buenos Aires (y más tarde presidente provisional) Eduardo Duhalde.

La situación con vistas a las elecciones presidenciales se presentaba confusa.

Varios líderes del Partido Justicialista aspiraban a la candidatura: el propio Kirchner, que contaba con pocas fuerzas propias para definir una elección interna dentro de su partido; el ex presidente Carlos Menem; y los gobernadores de las provincias de Córdoba, José Manuel de la Sota; de Salta, Juan Carlos Romero, y San Luis, Adolfo Rodríguez Saá.

Este último había tenido un breve interinato como presidente en diciembre de 2001 y fue quien declaró la cesación de pago de la deuda externa argentina.

Las elecciones internas para definir la candidatura peronista se anunciaron primero para noviembre de 2002, y luego se postergaron a febrero de 2003.

El entonces presidente Duhalde, figura entonces de peso dentro del justicialismo, no sólo por su condición presidencial sino también por su control hegemónico sobre la estructura partidaria de la provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, intentó jugar sus cartas en favor del gobernador de Santa Fe: Carlos Reutemann. 

Éste, sin embargo, prefirió no presentar su candidatura; Duhalde trasladó sus preferencias a De la Sota, con quien tampoco pudo alcanzar un acuerdo estratégico.

Así, el 15 de enero de 2003 anunció su apoyo a la precandidatura de Néstor Kirchner.

Con este espaldarazo, Kirchner se situó en una posición mucho más favorable.

Sin embargo, la situación interna del justicialismo no estaba resuelta y si bien el apoyo de Duhalde era significativo, no garantizaba de por sí que Kirchner resultara el candidato presidencial.

Por otra parte, las fricciones de una elección interna tan cercana a la elección nacional, prevista para el 27 de abril, podrían provocar un deterioro en las expectativas del justicialismo de obtener una victoria.

Así, el 24 de enero, y con el argumento de que los tres aspirantes que quedaban en carrera (Kirchner, Rodríguez Saá y Menem, que había incorporado a Romero como candidato a vicepresidente) presentaban programas contrapuestos, el congreso del partido justicialista toma una decisión inédita: suspender la elección interna y permitir a todos los precandidatos el uso de los símbolos partidarios comunes para presentarse a la elección general.

 En la práctica, esto significaba que iban a enfrentarse como si perteneciesen a partidos distintos.

Kirchner arrancó su campaña en una posición desfavorable

Las encuestas de intención de voto lo ubicaban por detrás de los otros candidatos justicialistas, inclusive de Ricardo López Murphy (ex ministro de De la Rúa y candidato de un conjunto de fuerzas de centroderecha). 

Sin embargo, la popularidad de Kirchner comenzó a crecer impulsando un programa de perfil más izquierdista con el que buscaba diferenciarse de las políticas aplicadas durante los gobiernos de Menem y De la Rúa, poniendo acento en priorizar la producción, la justicia, la educación, el trabajo, la equidad y la salud (sintetizado de algún modo en sus eslóganes de campaña: «Un país en serio» y «Primero Argentina»).

No fue desdeñable tampoco el aporte que significaron tanto su compromiso de mantener al ministro de Economía de Duhalde, Roberto Lavagna, con una imagen positiva en la sociedad por su gestión anticrisis, como la participación de su esposa, Cristina Fernández, quien había sido diputada y ahora era senadora por la provincia de Santa Cruz, desde 1995 en adelante.

La campaña electoral estuvo condicionada por los efectos de la crisis: la fecha de elecciones había tenido que ser adelantada tras la represión del 26 de junio en el Puente Pueyrredón, también denominada Masacre de Avellaneda.

Si bien se evidenciaron algunos leves signos de recuperación económica, por efecto del default y la restricción del gasto público, con leve recuperación de la tasa de cambio del peso frente al dólar y moderado aumento del PBI, las consecuencias sociales de la crisis fueron terribles: el 54% de la población se hallaba por debajo del límite de pobreza; la mitad de esta población (27% del total), por debajo de la línea de indigencia.

En las elecciones del 27 de abril de 2003, el Frente para la Victoria obtuvo el 22,0% de los votos, resultando superado por Menem (“Alianza Frente por la Lealtad – UCD”), que obtuvo el 24,3%.

La legislación electoral argentina prescribe que si ningún candidato alcanza el 45% de los votos válidos emitidos, los dos más votados deben disputar una segunda vuelta (ballotage). 

Fuera de esta segunda ronda quedaron López Murphy, Rodríguez Saá con el 14,2% y la candidata –aparentemente- de centroizquierda Elisa Carrió (ex radical) con el 14,1%.

El candidato de la Unión Cívica Radical, Leopoldo Moreau, ocupó el sexto puesto con un 2,3% en la peor elección de la historia de su partido.

Después de la primera ronda, Kirchner visitó al presidente del Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y al de Chile, Ricardo Lagos, ante quienes ratificó sus intenciones de fortalecer el Mercosur, tal como lo había prometido en el plan de gobierno que había presentado poco tiempo antes de las elecciones, y declaró que mantenía con orgullo las convicciones políticas que había sostenido en el pasado 

La segunda vuelta debía llevarse a cabo el 18 de mayo de 2003.

Los sondeos previos indicaban entre un 60 y 70% de intención de voto para el gobernador de Santa Cruz.

Sin embargo, el ballotage no tendría lugar: el 14 de mayo el ex presidente Menem, después de una larga cadena de rumores y desmentidos, anunció su decisión de renunciar a su candidatura, lo que automáticamente convirtió a Kirchner en presidente electo.

Muchos analistas señalan que la maniobra de Menem tuvo como propósito evitar una derrota estentórea, y al mismo tiempo condicionar a Kirchner, que accedió a la presidencia con el nivel más bajo de votos jamás registrado en la historia argentina.

El 25 de mayo de 2003, Néstor Kirchner prestó ante el Congreso el juramento de ley para convertirse en presidente de la Nación hasta 2007.

Kirchner asumió confirmando al ministro de Economía de Duhalde, Roberto Lavagna, y a otros miembros del gabinete de su antecesor.

La política económica del gobierno de Kirchner continuó los lineamientos establecidos por Lavagna bajo la presidencia de Duhalde, manteniendo la devaluación de la moneda mediante una fuerte participación del Banco Central en la compra de divisas, impulsando mediante las exportaciones un crecimiento económico con tasas del PBI cercanas al 10%.

Las políticas implementadas fueron exitosas, además, en sacar al país de la cesación de pagos más grande de su historia: se canjeó la deuda, de valor nulo tras la crisis del 2001, por nuevos bonos indexados por la inflación y el índice de crecimiento económico. Los índices de pobreza y de desempleo disminuyeron notoriamente.

En esta etapa jugó un importante papel el pequeño bloque de diputados nacionales que respondían en forma directa al presidente Kirchner.

Eran apenas 14 que debían lidiar con un Bloque oficial del PJ con más de 70 legisladores alineados con Eduardo Duhalde y un variopinto escenario de pequeños agrupamientos menemistas, romeristas y otros.

En muy poco tiempo, este sector de 14 diputados entre quienes se destacaban Juan Irrazábal de Misiones, Daniel Varizat de Santa Cruz, Osvaldo Nemirovsci de Río Negro y Jorge Argüello de la C.A.B.A., lograron imponerse en la conducción del Bloque oficial y desde ahí brindaron un más que importante aporte a la consolidación de la conducción política de Néstor Kirchner.

Durante el gobierno de Kirchner, Argentina y el F.M.I. mantuvieron una relación tirante.

Al igual que Brasil, una de las principales medidas de su gestión fue cancelar por anticipado la totalidad de la deuda con este organismo internacional por un monto de 9.810 millones de dólares.

El objetivo declarado de ambos gobiernos fue terminar con la sujeción de las respectivas políticas económicas nacionales a las indicaciones del FMI.

Kirchner asumió en una situación muy delicada y que la mayoría de los demás países de la región, han tenido un desempeño económico-social más acotado que el argentino, y esto es un logro de la correcta política económica adoptada por el presidente de los argentinos.

En noviembre de 2006 las reservas internacionales subieron más de 30.000 millones de dólares, la desocupación bajaba al 10% y la pobreza se mantenía en un 33,5%.

Kirchner llevó adelante una activa política para promover los Derechos Humanos

Su gobierno incorporó reconocidos integrantes de organismo de Derechos Humanos.

Impulsó el enjuiciamiento a los responsables por crímenes de lesa humanidad ocurridos durante los años ´70, realizados por la Triple A y por la Dictadura.

Para conseguirlo, sus partidarios apoyaron en el Congreso Nacional las anulaciones de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, las cuales mantenían frenados dichos juicios desde el gobierno de Raúl Alfonsín.

Dicha medida fue posteriormente ratificada por el Poder Judicial.

A nivel internacional, sus compañeros insisten en que Kirchner forme parte de un grupo de mandatarios de varios países, junto con Lula (Brasil), Tabaré Vázquez (Uruguay)-actualmente es Pepe Mujica, hombre de izquierda-, Evo Morales (Bolivia), Michelle Bachelet (Chile)-actualmente es Sebastián Piñera (hombre de la derecha)-, Rafael Correa (Ecuador) y Hugo Chávez (Venezuela) quienes, por primera vez en la historia de América Latina, han planteado la posibilidad de establecer una coalición de países de la región que desarrolle políticas independientes de las potencias mundiales hegemónicas.

En el 2005, como se dijo, el Frente para la Victoria, triunfó -liderado por Cristina- en las elecciones legislativas, obteniendo la primera minoría.

En los primeros días de noviembre de ese año se realizó en Mar del Plata la IV Cumbre de las Américas, donde Kirchner manifestó un rechazo hacia el ALCA, propuesto por Estados Unidos.

A fines de ese mes Roberto Lavagna renunció al cargo de ministro de Economía, sucediéndole Felisa Miceli.

En el 2006 surgió un conflicto diplomático con Uruguay a raíz de la instalación de unas plantas de celulosa sobre el Río Uruguay, situación que llevó al corte por parte de activistas de la provincia de Entre Ríos de los puentes internacionales con el país oriental. Kirchner se negó a reprimir a los manifestantes e incluso se manifestó públicamente a favor.

Las declaraciones del presidente tensaron las relaciones con Uruguay.

El 25 de mayo de 2007 se realizó un acto multitudinario, ésta vez en el Cerro de la Gloria, en la provincia de Mendoza, denominado La Patria somos todos.

El 2 de junio el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, confirmó que Kirchner no buscaría la reelección en las elecciones presidenciales de octubre, agregando que quien lo haría sería su esposa, la senadora Cristina Fernández, como representante del «Frente para la Victoria».

Kirchner finalizó su mandato el 10 de diciembre de 2007, entregando el mando a su compañera Cristina Fernández, quien se impuso en las elecciones del 28 de octubre de ese año. Luego de dejar el cargo pasó a dedicarse a la actividad partidaria, y no descartó volver a presentarse como candidato a presidente en el futuro.

Néstor Kirchner formó parte como garante de la comitiva que, en el marco del Acuerdo humanitario, intentó supervisar la liberación de tres prisioneros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dicha liberación no tuvo lugar en ese momento (los rehenes fueron liberados pocos días más tarde), por lo que Kirchner debió volver al país.

Unos días después, Álvaro Uribe, presidente de Colombia, lanzó fuertes críticas a algunos mediadores a raíz de una supuesta defensa de éstos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Hacia n mes, Kirchner se dedicaba a la actividad partidaria, siendo el presidente del Partido Justicialista (PJ) luego de que la jueza Servini de Cubría diera cerrado un proceso de intervención judicial que duró más de tres años, ordenada a raíz de la acefalía en que quedó sumido el partido tras la controversia entre la actual presidenta Cristina Kirchner y la entonces primera dama, Hilda «Chiche» González de Duhalde en un Congreso de Parque Norte de 2004, la jueza avaló la designación del ex mandatario como titular del Consejo nacional del PJ y rechazó el planteo presentado por los hermanos Rodríguez Saá.

Por otra parte, debido a la tensión entre el gobierno de Cristina Kirchner y el sector rural, varios dirigentes justicialistas optaron por no concurrir al acto de asunción al máximo cargo del PJ: Carlos Reutemann, Juan Schiaretti (gobernador de Córdoba), Jorge Busti y Juan Carlos Romero ex gobernadores de Entre Ríos y Salta, respectivamente. 

 En las elecciones legislativas del 28 de junio de 2009, Kirchner se presentó como primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, por la lista Frente Justicialista por la Victoria.

La UCR impugnó su candidatura argumentando que su residencia en la Quinta Presidencial de Olivos no era válida, pero la justicia electoral rechazo la impugnación.

 La lista encabezada por Kirchner obtuvo el 32,1% de los votos, siendo superada por la alianza Unión – Pro que obtuvo 34,6%.

En todo el país la alianza Frente para la Victoria-Partido Justicialista, liderada por Kirchner, obtuvo 5.871.345 votos (31,2%), superando al Acuerdo Cívico y Social que obtuvo 5.763.342 votos (30,7%) pero perdió 19 diputados y 4 senadores en el Congreso Nacional, continuando como primera minoría.

El 29 de junio de 2009, como resultado de la «derrota» electoral relativa, Kirchner renunció a la presidencia del Partido Justicialista. 

El 7 de febrero de 2010 fue operado de la carótida derecha con éxito, lo que lo obligó a retirarse temporalmente de sus funciones.

El 4 de mayo de 2010, se lo designó para ponerse a cargo de la Secretaría General de Unasur.

Su primera acción como secretario fue la visita a Paraguay para promover la integración regional. 

Durante 2010 su salud se debilitó seriamente. 

El 11 de septiembre tuvo que ser sometido a una angioplastia y se le colocó un stent coronario

Se le había recomendado cambiar su estilo de vida debido al estrés.

Pedirle eso a Néstor era poco menos que imposible, por su conocida dedicación a la militancia política. 

Fue dado de alta al día siguiente.

Finalmente falleció de muerte súbita cardíaca en la ciudad de El Calafate, provincia de Santa Cruz, en la mañana del 27 de octubre de 2010, ante una imprevisible -sobre todo para la oposición- congoja popular que, como al Cid, lo hará ganar la batalla por la transformación de la Patria después de muerto.

Su velatorio sería llevado a cabo en el Salón de los Patriotas Latinoamericanos del Bicentenario de la Casa Rosada, al día siguiente de su deceso, a partir de las 9,15 hs.

Sin duda, se lo recuerda como el acto de dolor popular más importante en lo que va del siglo, no llamando la atención la cantidad indefinida de jóvenes que asistieron (o no, pero que sintieron una sensación de vacío, difícil de llenar) a sus exequias, pero notándose que él había transformado a aquellos distantes e incrédulos en verdaderos militantes de la vida.

Gracias Néstor, por ellos y por nosotros.

 

DCH/