Otro tiempo cercano, Mercedes Sosa con la presidenta Cristina Fernández. Aún perdura en los corazones románticos de la mística revolucionaria.

«LA NEGRA» SOSA SE FUE CON EL PONCHO AL COMANDO DE LOS CIELOS.

Por Daniel Chiarenza

La detención de la cantante obedeció a una circular del ministerio del Interior, firmada por el mismísimo general Albano Harguindeguy, donde se decía expresamente que Mercedes Sosa debía ser detenida la próxima vez que se presentara en público.

4 de octubre de 2009 Mercedes Sosa se va para entrar en la Leyenda.
«LA NEGRA» SOSA SE FUE CON EL PONCHO A OTRA PARTE: AL COMANDO DE LOS CIELOS.
En otro tiempo, cercano, Mercedes Sosa departia afectuosamente con la presidenta Cristina Fernández. Aún perdura en los corazones románticos de la mística revolucionaria.

Por Daniel Chiarenza

NAC&POP
3 de octubre de 2010

Había un boliche en La Plata en el cruce de las calles 3, 43 y la diagonal 74 que se llamaba El Almacén. 
 

A pesar del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y la tarea sucia encargada a la CNU (fascistas de la Confederación Nacional Universitaria), el local se mantuvo abierto precisamente por el prestigio universitario de la capital de la provincia de Buenos Aires y hasta se atrevieron a contratar a Armando Tejada Gómez.

Hasta que un día, sus dueños establecieron contacto con la Negra Mercedes Sosa cuyo cachet era la mitad de lo que cobraban Los Chalchaleros. 

La Negra
actuaría allí el 20 de octubre 1978 en el Almacén San José.
 


El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires recomendó que no actuara porque se había constatado en Mercedes la difusión de ideología marxista, sobre todo en el festival que se había llevado adelante el 21 de septiembre en la ciudad de Rosario.


La convocatoria de la Sosa fue un rotundo éxito. 
 

Aunque controlados por personal vestido de civil de la policía de la provincia. 

Unos estudiantes platenses que no habían podido pasar y estaban en la vereda le pidieron a «la cantora»: Cuando tenga la tierra


Fue la señal que los policías esperaban. y los 3 espectadores de adentro del local, más los 100 de afuera ante la actitud desafiante de la policía coreaban con fuerza ¡Canción con todos!!!. 


La noche era una fiesta.


El hijo de Mercedes, desde la puerta que apenas podían contenerla porque estaban por ingresar los milicos, Fabián Matus, corrió para avisarle a su madre. 


Antes que pudiera bajar del escenario un hombre de azul la tomó a Mercedes del brazo y ella, aparentemente tranquila le dijo: –Suélteme que soy una mujer. 
 


Mientras la voces de mando destempladas gritaban ¡Tomen las carpetas con las canciones, que son pruebas testimoniales!


Cuando la Negra inquirió al oficial jefe qué ocurría, después de culatazos y apuntarlos con fusiles llevándolos al camarín.


El oficial, jefe del operativo contestó:
 -Pasa que usted canta canciones subversivas.

-¿Canciones subversivas? ¿y eso qué es?
-Canciones de protesta, marxistas…

-¡Pero si están todas grabadas en discos y las canto siempre en todas partes!…

-Lo que haga en oras partes no me interesa; acá esas canciones son comunistas.
 -¿Y entonces por qué me dejaron cantas? 

Para eso hubieran prohibido directamente el espectáculo…

-¡Escucheme: acá los que deciden como se hacen las cosas somos nosotros!

Conclusión fueron todos trasladados en un celular hasta la seccional segunda.


Cuando Mercedes Sosa y su comitiva llegaron la comisaría, los hicieron esperar en el hall. Entonces, la cantante se quebró.


-No puede ser que por mi culpa esté pasando todo esto
-decía entre lágrimas.


-Bueno, Mercedes, está bien no te preocupes ya se va a arreglar todo -la consolaba la dueña del local.
 


Un ruido ensordecedor venía de la calle. 


Eran las sirenas de los patrulleros que escoltaban los colectivos en que venían los espectadores. 


Los 300 fueron palpados ignominiosamente aún las mujeres, y no había personal femenino, manoséandolas y diciéndoles que podían guardar algo ahí.
 Mercedes y su grupo de allegados fueron llevados a una oficina.

-¿Y ahora que van a hacer con nosotros y con toda esa gente que está en el patio
-preguntó la tucumana.


-Eso es asunto nuestro, acá las preguntas las hacemos nosotros

-respondió Ronconi (jefe del operativo policial) con el mismo malhumor que lo había acompañado toda la noche. -Usted es un maleducado.

-¡Y usted es una negra de mierda, y lo mejor que podría hacer es dejarse de cantar y de pudrirle la cabeza a la gente!

¡Y no vuelva a hablar hasta que nosotros le digamos!. 

Ordenó el policía con la sutileza que los caracteriza (¡Buen alumno de Camps y Etchecolatz carajo!).


Minutos después apareció el comisario, quien les explicó que el procedimiento se había realizado porque durante el recital se habían interpretado canciones prohibidas (la validez del cargo era harto discutible, ya que la prohibición citada -derivada de las circulares del COMFER de entonces, alcanzaba a la difusión radial y televisiva, pero no a las actuaciones en vivo). 


El juez decidirá que va a hacer con ustedes
, dijo antes de volver a dejarlos solos.


A la Negra la fotografiaron y le tomaron las huellas dactilares.

Insistían los de la bonaerense, ya que pedían el contrato y Fabián Matus dijo que lo había dejado en Capital, que era un acto a beneficio del Partido Comunista. 

Y como queriendo mostrar sagacidad el policía dijo –Ud. sabe que los actos políticos están prohibidos.


No fue posible encontrar a ningún abogado, ni siquiera al juez Miguel Inchausti, padre de Chany Inchausti, líder del grupo Los Arroyeños. 


Tampoco quiso dijo que sus fueros no se lo permitían y le sugirió que se comunicara con el abogado radical ex intendente de La Plata. 


Éste se hizo cargo, pero muy a disgusto diciendo que –iba a ser una mancha roja (acto fallido se dice mancha negra, pero como se trataba de Mercedes Sosa) en su expediente.


Solo una casualidad hizo que un hermano del juez Adamo que jugaba al rugby llegara a la comisaría en la tarde del otro día, acompañado de un médico. 


El profesional les dijo a Mercedes Sosa y los demás detenidos que debía trasladarlos a una habitación, para revisarlos y hacer constar su estado de salud.

-No es necesario; no nos tocaron, en ese sentido está todo bien -lo tranquilizaron.

Mercedes Sosa fue la última en recuperar la libertad a las 18 hs. de ese nefasto sábado.

Le pagaron la suma convenida que sólo serviría para trasladarlo a los gastos judiciales. 

Los medios periodísticos recién se hicieron eco tres días después, con breves gacetillas que despojaron de todo comentario como si se tratara de un hecho «normal». 


Y en la argentina de entonces lo era.
 

 

Fue detenida la cantante Mercedes Sosa.

El 22 de diciembre de 1978 el juez dictó el sobreseimiento de Mercedes Sosa. 


Se supo que la detención de la cantante obedeció a una circular del ministerio del Interior, firmada por el mismísimo general Albano Harguindeguy, donde se decía expresamente que Mercedes Sosa debía ser detenida la próxima vez que se presentara en público. 


El azar dispuso que fuera en La Plata y apuró el camino del exilio de la comprometida tucumana.
 



No sigo porque los datos de nacimiento, filiación, etc, etc. son múltiples en todos los periódicos, canales televisivos y radios, pero lo que se acaba de contar no es muy conocido, ni ella misma tal vez quiso recordar aquel amargo momento con la Dictadura más feroz que pasó la Argentina y fue dueña de la voz y los oídos de todos a través del COMFER y de la todavía hoy vigente Ley de Radiodifusión de los genocidas. 


Pero el viernes, en el lugar en que se encuentre -porque simplemente salió de gira artística por los arrabales del mundo- se sentirá feliz con la terminación de treinta años de ignominia, prepotencia y autoritarismo.


DCH/


N&P:
El Correo-e del autor es Daniel Chiarenza danich45@gmail.com

https://profesor-daniel-alberto-chiarenza.blogspot.com/