Así son las cosas para los patriotas,.quedan en el corazón del pueblo que graba su nombre en el carro de la victoria final.

EL ÉXODO JUJEÑO (23 DE AGOSTO DE 1812)

Por Andrés Mendieta

Belgrano impuso una férrea disciplina llegando al fusilamiento, para los que, por sus conversaciones o por hechos, atentaran contra la causa sagrada de la Patria.

23 DE AGOSTO DE 1812

EL ÉXODO JUJEÑO

 

Por Andrés Mendieta

NAC&POP

23 de Agosto, 2009

 Los 23 de agosto se cumplen nuevos aniversarios de El Éxodo Jujeño, un episodio histórico relevante y decisivo para la conformación de la Nación Argentina. 

-El Héroe del Éxodo, el general Manuel Belgrano, poseído de un alma blanca y sentimientos magnánimos era un trasunto de la belleza espiritual ática, cuya inteligencia había sido alimentada por la continua y meditada lectura de la filosofía antigua y el clasicismo de Homero o Virgilio, Plutarco o Suetonio.

 En 1920 el profesor Teodoro Saravia así lo definió al creador de la Bandera durante una conferencia que pronunció en el Colegio Nacional de Jujuy conmemorando un nuevo aniversario de la orden impartida por el jefe militar para que los jujeños abandonaran la ciudad sin dejar nada que pudieran aprovechar los realistas que venían avanzando triunfante desde el Alto Perú.

 Este patriótico episodio se registró el 23 de agosto de 1812.

El gobierno de Buenos Aires, al renunciar Pueyrredón de conducir el Ejército de Norte y retornar Juan José Castelli a la ex capital del virreinato, designó a Manuel Belgrano para reorganizar la fuerza y marchar hacia el norte.

 No fue fácil su tarea.

 

Estableció el campamento general en Campo Santo y posteriormente lo traslada a Jujuy donde reorganizó las tropas; atendió los asuntos políticos; levantó el nivel moral y patriótico de los pobladores; esfuerzo que no fue acompañado por el gobierno de Buenos Aires.

 Corría el año 1812.

 Los realistas estimaban que había llegado el momento adecuado para recobrar lentamente el virreinato del Río de la Plata después del grito de Mayo de 1810.

 El desastre de Huaqui (río Desaguadero) considerado por los historiadores como producto de un ejército desmoralizado, indisciplinado, sufriendo la falta de recursos y armamentos y diezmado por el paludismo; sin valor combativo regresó a Salta al frente de Juan José Viamonte para luego continuar hacia el sur bajo las órdenes de Juan Martín de Pueyrredón ante la asechanzas de ser atacado y destruido por Goyeneche.

 Este jefe realista, aunque nacido en Arequipa (Perú), al frente de cuatro mil se aprestaba a avanzar sobre Buenos Aires en conocimiento que el segundo triunvirato prevalecía serias desavenencias entre sus componentes, inició su marchar desde el Alto Perú debiendo soportar en el trayecto algunos conatos subversivos en Cochabamba obligándolo a distraer su atención sobre el objetivo trazado. 

Aquí encomendó a operar en toda la zona al general Pío Tristán.

 Ante el eminente peligro que los españoles de recuperaran estas tierras el Triunvirato decidió trasladar la fábrica de armas instalada Tucumán hacia Córdoba Belgrano no lo juzgó conveniente y el taller continúo funcionando en su lugar de origen y, posteriormente, en un colegio religioso de Los Lules.

 A los efectos de buscar un impedimento para que las fuerzas invasoras avanzaran hacia el sur de la actual Bolivia le ordenó a Antonio González Balcarce, en su calidad de jefe de vanguardia, se trasladase hasta Humahuaca y estudiar las posibilidades de apoyar a los patriotas de Cochabamba. 

En su marcha, Balcarce no perdió tiempo en reclutar milicianos formando una caballería gaucha.

 Mientras tanto Belgrano en Jujuy hizo bendecir, en la Catedral, una bandera con el propósito de contagiar el sentido de patria entre los vecinos del lugar.

 No obstante las medidas adoptadas para contener a los realistas dispusieron que los jujeños abandonaran la ciudad sin dejar nada que pudieran aprovechar sus enemigos.

 El ejército español venía aplastando todo foco de resistencia patriótica desde Cochabamba y decidió que los jujeños abandonaran la ciudad llevando consigo todo tipo de armas, ganado vacuno, caballares, mulares y lanares; levantar la cosecha de las plantaciones y los comerciantes embalar su mercadería y remitirla a Tucumán.

 Nada debía quedar para los invasores.

 Este hombre de gran talento también dictó severas sanciones, imponiendo una férrea disciplina llegando al fusilamiento, para todos aquellos que por sus conversaciones o por hechos, atentara contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese; a los que imperasen desaliento. 

Nada detuvo a Manuel Belgrano en su objetivo episodio que enorgullece al país con el histórico: Éxodo Jujeño.

 Manuel Belgrano fue el último en ausentarse la ciudad deshabitada.

 Para acosar a las tropas de Pío Tristán quedó en la retaguardia patriota Eustaquio Díaz Vélez.

 El combate de Las Piedras.

 En Cobos el hostigamiento adquirió mayor violencia.

 Los hombres estaban cansados por el duro trajín hasta llegar a desmoralizarlos. 

Allí el temple del creador de la bandera se hizo notar con energía.

 Mandó a fusilar a dos soldados y aplicarles severos castigos a algunos oficiales.

 Los realistas envalentonados ante este ejército que se retiraba, el 3 de setiembre de 1812, decidieron cargar sobre la retaguardia.

 Inmediatamente Belgrano cambió de posición y atacó a Tristán derrotándolo completamente, dejando en el campo de batalla dos oficiales y cincuenta y ocho soldados muertos, varios heridos, cuarenta prisioneros y ciento cincuenta fusiles.

 Este combate se lo conoce como el de Las Piedras. 

Con esta acción facilitó a Tucumán prepararse para recibir al ejército invasor el 23 del mismo mes en una batalla confusa.

 Pero las fuerzas del general Belgrano derrotaron completamente al enemigo.

 Los españoles reconocieron la derrota, más no admitieron rendirse, y se retiraron hacia Salta.

 El Éxodo Jujeño debe figurar en los frisos más altos de la veneración popular por la actitud heroica, donde el aporte de cada uno de los jujeños es el sacrificio que pone el sello excepcional de una acción 

Fuente: El Intransigente

 BELGRANO Y EL ÉXODO

 

La revolución parecía estar perdiendo la fuerza que le había dado origen.

 En el Triunvirato, Bernardino Rivadavia y sus aliados no eran partidarios de seguir la Revolución.

 Estaban atentos a las noticias provenientes de Europa.

 El imperio Napoleónico se resquebrajaba.

 En España, crecía la esperanza de que algún día, Fernando VII volvería al trono. 

A ese día futuro temían los porteños conservadores.

 ¿Cómo convencer a Fernando, de que la Revolución se hizo en su nombre?.

 El Triunvirato prefería negociar con los realistas americanos y bajar el perfil de la Revolución.

 Temían al castigo, a la implacable represión con que ya se había castigado a otros rebeldes americanos. 

Para esa tarea Belgrano no era el hombre indicado. 

Belgrano, no sólo expulsó al obispo Fray Nicolás Videla del Pino, de Salta por tratar de herejes a los porteños; también echó de Jujuy a todos los que fueran sospechosos de estar en contra de la causa americana.

 El General Manuel Belgrano quería la Revolución.

 No estaba dispuesto a negociar, ni a ceder un palmo de la libertad conseguida.

 El esfuerzo de Belgrano fue logrado: La Reorganización del Ejército.

 Esos oficiales y soldados desaliñados se transformaron en una fuerza disciplinada que devolvió la tranquilidad a las poblaciones del norte. 

Belgrano había logrado que el norte volviera a creer que la Revolución era posible.

 El Triunvirato, temeroso de lo que pudiera suceder en España, empezó a ver en Belgrano un enemigo.

 Al campamento de Belgrano llegan órdenes del Triunvirato de abandonar Jujuy al enemigo.

 Belgrano ordena el éxodo jujeño.

 De acuerdo a algunos investigadores, Belgrano no necesito presionar a los jujeños.

 Ya fuera por temor a las tropas de Tristán o por adhesión a la causa americana, el pueblo jujeño se plegó al éxodo. 

ÉXODO JUJEÑO

 El viaje hacia el sur comenzó a principios de agosto.

 La marcha se hacía a la mayor velocidad posible.

 Se temía que en cualquier momento aparecieran las fuerzas de Tristán.

 Lucha entre la retaguardia patriota y la vanguardia realista.

 Las tropas del ejército cubrieron la retaguardia.

 A fines de agosto, Tristán entró a Jujuy y se enfrentó a la retaguardia del ejército patriota que lo estaba esperando. 

Combate de las Piedras. 

El pueblo jujeño continuó su éxodo hacia el sur. 

Las tropas de Tristán estaban cada vez más cerca pero no lograban quebrar la defensa patriota en la retaguardia.

 Belgrano se entera de que Goyeneche piensa encerrarlo en Córdoba.

 Los tucumanos preparándose para la batalla.

 Viendo que los tucumanos estaban dispuesto a morir antes de entregar su tierra, Belgrano desobedece al Triunvirato. 

Las tropas realistas avanzando. 

Le escribe a Rivadavia: …Debo enfrentarme a la acción. Los enemigos vienen siguiéndonos… Si me retiro todo se pierde. La gente se ha decidido a sacrificarse con nosotros.

 Muertos en la batalla.

 La noticia de la victoria en Tucumán llegó a Buenos Aires el 5 de octubre.

 El general Belgrano había triunfado desobedeciendo al gobierno.

 Belgrano se junta con alguien del gobierno que lo reprende por haber desaparecido.

 El insiste en que seguirá desobedeciendo e intentará atacar Salta.

 Mientras Belgrano planeaba como arrinconar a Tristán en Salta, la popularidad del comandante del Ejército del Norte se hacía sentir en Buenos Aires. 

BUENOS AIRES APROVECHA EL DESCREDITO DEL TRIUNVIRATO 

El descrédito en que cayó el Triunvirato y la política conservadora de Rivadavia fue aprovechado por grupos opositores.

 Estaban constituidos por Alvear, José de San Martín y grupos morenistas, de los que formaba parte Monteagudo, entre otros.

 En ellos la idea predominante era avanzar en el proceso de Revolución e Independencia de las colonias americanas.

 Insistían en la convocatoria a una Asamblea General de las Provincias Unidas.

 El 8 de septiembre los granaderos a caballo de José de San Martín, junto con otros regimientos tomaron la plaza de la Victoria e hicieron caer al gobierno. 

Belgrano anuncia la formación de la Asamblea del año 1813 y hace jurar la Bandera.

 RENDICIÓN DE TRISTAN

 Batalla de Salta.

 Belgrano recibió un importante refuerzo de hombres y armas desde Buenos Aires y avanzó hacia Salta.

 El 20 de febrero Belgrano y su ejército atacan por el norte de la ciudad, sorprendiendo a Tristán que lo esperaba del lado opuesto.

 La rendición.

 El gobierno criticó la mano blanda con los vencidos.

 Pero el General Manuel Belgrano, que estaba atrás de otro objetivo, respondió: –Siempre se divierten los que están lejos de las balas y no ven la sangre de sus hermanos… También son esos los que critican las determinaciones de los jefes.

Por fortuna dan conmigo que me río de ellos, y hago lo que me dicta la razón, la justicia y la prudencia y no busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria.

 Alternativa era la independencia de las colonias o reinos de indias, como se los denominaba oficialmente.

 Belgrano jugó el papel que la historia le pedía que jugara; fue un lúcido cuyo poder radicaba más en las ideas que portaba que en su correlación de fuerzas en la lucha por la hegemonía del proceso revolucionario, que en definitiva era la pugna por gestar un proyecto profundamente emancipador.

 Conocido es el final del patriota, cuyo reloj constituyó en la hora de su muerte el pago a los servicios médicos, y cuyo cadáver permaneció ocho días sin enterrar por falta de dinero.

 Así son las cosas para los patriotas.

Sin embargo son los que quedan en el corazón del pueblo que graba su nombre en el carro de la victoria final.