En 1962 Perón, lo nombra delegado personal ante los países socialistas.

JORGE DI PASCUALE. UN MAESTRO QUE PREDICÓ CON EL EJEMPLO

Por Gerardo Alzamora

Di Pascuale fue un activo escriba, con Amado Olmos y Andrés Framini, de los documentos liminares del movimiento obrero de la Falda (1957) y Huerta Grande (1962)

JORGE DI PASCUALE. UN MAESTRO QUE PREDICÓ CON EL EJEMPLO 

Por Gerardo Alzamora

Secretario de Prensa

Consejo Directivo Nacional – SADOP

 Recordamos el secuestro y asesinato del que fuera Secretario General de la Asociación de Empleados de Farmacia, Jorge Di Pascuale.

 Un grupo civil armado se lo llevó de su domicilio, el día que junto a su familia festejaba su cumpleaños.

 Corría el año 1976. 

En estos días fueron encontrados sus restos en un cementerio de Avellaneda.

Será con el golpe militar de Aramburu y Rojas, en 1955, cuando se intervienen organizaciones sindicales y encarcelan a cientos de dirigentes.

 Será por esos años cuando surge la figura consecuente e incansable de Jorge, quien recuperó la organización de los trabajadores de Farmacia junto a Horacio Mujica, Pepe Azcurra y Alfredo Ferraresi, entre otros.

 Porteño nacido el 28 de diciembre de 1930, fue uno de los más claros dirigentes político-gremiales que dio el Movimiento Obrero.

 Ya para 1958 gana en elecciones el Sindicato de Farmacia –con sólo 25 años– y de ahí en más lo orienta hacia la lucha contra las dictaduras de turno y toda injusticia para con el pueblo trabajador.

 En el 59 da su presente en la huelga del Frigorífico Lisandro de la Torre, codo a codo con los obreros del gremio de la Carne, junto a Sebastián Borro.

 También participó y fue un activo escriba, junto a Amado Olmos y Andrés Framini, de los documentos liminares del movimiento obrero de la Falda (1957) y Huerta Grande (1962). 

La aplastante victoria del peronismo en las elecciones del 18 de marzo de 1962 confirma a Di Pascuale como diputado nacional, cargo que nunca pudo ejercer debido a que Frondizi anuló las elecciones.

 Entre 1961 y 1962 es Secretario del Consejo Coordinador y Supervisor del Peronismo, lo que le permite viajar con cierta asiduidad a Madrid y entrevistarse con Perón, quien lo nombra delegado personal ante los países socialistas.

Por esos años entrevista al Che Guevara en Cuba junto a Sebastián Borro. 

El año 1968 lo encuentra participando en forma activa en la creación de la CGT de los Argentinos.

 Y no acepta ningún cargo: recorre el país de punta a punta para unificar pensamientos y luchas en el seno de esa central obrera, acompañado por otros destacados dirigentes como Raimundo Ongaro, Benito Romano, Agustín Tosco y Atilio López.

 Recogiendo los lineamientos de La Falda y Huerta Grande, participa de la redacción del Programa del 1° de Mayo de la CGT de los Argentinos, donde propone con claro sentido de pertenencia a la clase trabajadora caminos de unidad de acción para los empresarios nacionales, los pequeños y medianos empresarios, los profesionales, los estudiantes, intelectuales, artistas y religiosos.

 En 1969 el Sindicato de Farmacia es intervenido por la Dictadura del General Onganía y Alfredo Ferraresi y Di Pascuale son encarcelados. 

Pese ha haber estado preso en dos oportunidades, su enorme convicción y militancia hicieron que nunca bajara los brazos.

 El compañero Di Pascuale sostenía: –…cuando (…) impulsamos y tratamos de desarrollar los niveles de lucha de la CGT de los Argentinos, es porque entendemos que ella expresa con autenticidad el desarrollo más alto del Sindicalismo de Liberación (…) siendo una política para la lucha sindical que tiende a estructurar las luchas reivindicativas de los trabajadores con las luchas políticas, de manera tal: (…) que la defensa de los derechos obreros no se margine de la defensa del patrimonio nacional; que la denuncia de la explotación capitalista se dé juntamente con la denuncia de la opresión colonialista; que las movilizaciones por aumentos salariales no estén aisladas de la conquista del poder político; que los intereses de la clase trabajadora son los intereses de la nación y que los intereses de ésta son los de aquella; que cuando los trabajadores dicen liberación nacional, dicen su liberación social, cultural, económica y política.

 Amenazado por la Triple A, se exilia en Venezuela, pero no soporta la lejanía de sus amigos y compañeros, Jorge y su familia deciden regresar hacia fines de 1976.

 El mismo día de su cumpleaños, el 29 de diciembre de ese año, mientras festejaba con los suyos es secuestrado y desaparecido.

 El golpe militar impondrá la etapa más negra de nuestra historia: se intervienen los sindicatos, la Federación de Empleados de Farmacia como tantas, y sus agremiados sufrirán el secuestro y desaparición de Jorge Di Pascuale, José María Mujica, Dora Gambone, Noemí Graciela Beitone y Roberto Osorio.

 El secuestro y posterior desaparición de Di Pascuale, como el de tantos otros compatriotas y compañeros, demuestran con dramática expresividad cómo operaba la Doctrina de la Seguridad Nacional en la realidad jurídica y política argentina. 

En nuestro país, como en otros países latinoamericanos, la Doctrina de la Seguridad Nacional ha servido de ideología justificadora de una minoría que, en su nombre, se adueñó del poder, se autoproclamó defensora de la civilización, dividió a los argentinos en réprobos y elegidos, concentró todas sus energías en descubrir enemigos interiores y, finalmente, con excusas instauró un terrorismo de Estado y vulneró las normas esenciales de la convivencia civilizada, despreció la moral cristiana y sepultó los derechos y garantías reconocidos a los argentinos por la Constitución Nacional.

 Esto no fue producto de la casualidad ni de una apreciación equivocada, sino la descarnada manifestación de un proyecto político y económico, que para su prosperidad necesitó organizar la destrucción del hombre y la tierra argentinos.

 Quienes quedan al frente del sindicato y desde la clandestinidad, Horacio Mujica, Pepe Azcurra, Carlos Ballejo y Alfredo Ferraresi, sellan un compromiso de continuar la lucha, más allá de los riesgos de enfrentar el terrorismo de estado.

 Por su parte, algunos testimonios indican que Jorge fue visto en el campo de concentración clandestino El Vesubio, donde permaneció hasta febrero del 77. 

Destruido físicamente aunque entero, incluso daba ánimo al resto de los detenidos pese a las bárbaras torturas recibidas.

 Sus amigos recuerdan las palabras que una vez dijo a los compañeros de militancia que lo admiraban: –Si algo llega a pasarme no les voy a perdonar que pidan solamente por mí… pidan por todos.

 Su hijo Fernando escribió un largo y sentido poema que termina de este modo: “Pero ya no te espero, sólo te busco, pero ya no te espero, sólo te extraño, pero ya no te espero, porque al pasar los años, y después de tanto daño, que te hicieron a ti, ahora sólo queda, que vos me esperes a mí”.

 Finalmente el equipo de antropología forense identificó los restos del histórico sindicalista Jorge Di Pascuale, desaparecido durante 33 años.

Fue un lunes de diciembre pero de 2009 cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense y el titular de la Secretaría de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, anunciaron públicamente que se había identificado al dirigente.

 A Di Pascuale lo arrancaron de su casa en la madrugada del 29 de diciembre de 1976, al día siguiente de su cumpleaños número 46. Desde entonces, y salvo por relatos de sobrevivientes de “El Vesuvio”, no se habían tenido noticias. 

«Para mí no fue una noticia triste. Fue una alegría inmensa, porque hace muchísimos años que lo estoy buscando.

Primero lo había buscado vivo. Y después muerto.

Identificar sus restos era lo único que me quedaba», manifestó recientemente su hijo Fernando.

GA/