LA FIESTA INOLVIDABLE

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En el cabildo, un espectáculo en 3D me rompió la cabeza. Todo pasa muy rápido. Y yo, disfruto inocente como un dominguero en la kermesse del pueblo.
 

LA FIESTA INOLVIDABLE

 

Por Martín García

 

¿Qué decir de la cara de la gente del pueblo en los festejos del Bicentenario?

 

¿De los millones de personas conviviendo pacíficamente en la fiesta de todos?

 

¿De las colas infinitas para visitar…las casas de provincia instaladas en la 9 de Julio?

 

¿De las colas interminables para visitar…las casas de los países latinoamericanos?

 

¿Para comer empanadas de surubí, empanadas salteñas, chocolates de Bariloche…?

 

¿Qué decir de los cantos de ¡Argentina! ¡Argentina! Y ¡El que no salta es u inglés! ¡El que no salta es un inglés! (Ante el cuadro alegórico a la guerra de Malvinas cuando caían nuestros soldaditos, en plena 9 de Julio, héroes de todos, ahora ampliamente reconocidos, en esta última noche de festejos,  por el pueblo en multitud.

 

¿Qué decir de verlos a Litto Nebbia, a Rodolfo García, a Emilio del Güercio, en medio del rocanroll con el amor del pueblo argentino por tantos cantos, por tanto arte, tanta dulzura, melancolía, acompañándonos todos estos años y los años de plomo y los de privatizaciones y los de aburrimiento (que fueron pocos)?

 

¿Qué decir de los folcloristas deleitando al pueblo, su pueblo, sus artistas, y qué, de los del tango, Horacio Salgán, tanta alegría, maestro Leopoldo Federico?

 

Jaime Ross, Pablo Milanés, Gilberto Gil, ¡Agarrate Catalina! Esa morocha sexy que durante tantos años nos ha seducido con su música caribeña… Toto la Momposina…

 

¿Qué decir de las familias con los pibes y de entre ellos, esos papás de 30 años con sus hijitos al hombro mirando el desfile de las FFAA como cuando nosotros éramos pibes y los milicos eran nacionales y también populares…ahora con mujeres marinas, militares, aviadoras…?

 

¡Tanta gente junta! Y todo ¡Tan tranquilo! Con ¡Tanta onda! De todos…con tanta alegría compartida…pueblo, pueblo, de todas las clases sociales y los vendedores ambulantes que se iban sumando día a día porque todo lo previsto no podía dar respuesta a tanta demanda…y también los vendedores que dejaban desnudas sus plazas para poner sus paños en la Avenida de Mayo y unir la Plaza de Mayo y la 9 de Julio en un solo paño de venta de todo tipo de cosas…y la gente paraba y compraba…ahí se apuntaban los africanos con sus relojes y sus cadenitas…

 

Baños suficientes, colas ordenadas, comercios que nunca se prepararon para recibir tanta gente en los alrededores.

 

-Señor se acabo el pan, se acabó el jamón…así nos despachan el día de la lluvia…y vamos saltando charcos de local en local, compramos paraguas en el camino y terminamos comiendo una porción de pizza de parado en Güerrin, con un moscatito, por el frío de la lluvia, para entonar al cuerpo.

 

Todo en paz, con el orden que solo es capaz de poner el pueblo, por si solo, cuando está solidariamente contento con la vida…

 

Cuando la gente ha conseguido trabajo, cuando ha conseguido aumento, cuando ha conseguido ahorrar unos mangos, cuando se estabilizó en una casita, aunque todavía alquilada, o está terminando la que había empezado y ahora reanudó en un terreno, o se ha conseguido un terrenito y compro una de madera en cuotas porque ahora tiene trabajo y tiene crédito…

 

¿Cómo quedar esta Argentina después del Bicentenario?

 

Porque casi nada es igual después de la fiesta de todos.

 

Ahí en frente al Cabildo histórico, apenas dieron las cero horas del 25 de mayo, una enorme cantidad de personas, casi todas de la clase media cantamos canciones escolares de la Patria con la banda de los patricios que ocupaban, además, los balcones…todos sabíamos de que se trataba y no creo que hubiera muchos gorilas por allí aunque las apariencias daban que dudar…y todo era una fiesta…había fervor, patriotismo…difícil pensar en algo así..hace…¿meses? …¿años?

 

Parecía esa escena de Encuentros cercanos del Tercer Tipo, la película de Spielberg, cuando la gente se va poniendo en situación porque se acerca la nave espacial de los extraterrestres y se va a hacer contacto y todos miran para arriba…aquí miraban hacia el Cabildo, con los patricios, en los balcones, pero si uno se daba vuelta, y miraba  la gente allí apostada, la escena era igual…

 

La Casa Rosada lucía de un rosado furibundo, casi iridiscente…y si uno se acercaba el escudo del bicentenario, como un huevo frito coronaba la entrada de Balcarce 50.

 

MI mujer quiere un pin de esos, todavía no lo conseguimos. Solo una remera que dice YO ESTUVE.

 

A la izquierda de la Rosada se podía ver la nueva cúpula del edificio de la Secretaría de Comunicaciones y el Correo, ahora huésped del Palacio del Bicentenario, con sus luminosidades azules…todo nuevito…comenzado cuando CFK era Senadora y ahora todo parece puesto a punto por la Presidenta, con su figura esbelta, delgada, de quien se cuida, los pisos interiores del patio de la palmera de la Casa Rosada luciendo encerado y luminoso, el Salón Blanco que recibe a los 200 invitados de los 200 años del Bicentenario como un comedor de gala , y también el nuevo salón de los patriotas latinoamericanos, una idea suya tan hermosa y significativa como la del Salón de las Mujeres.

 

Quizás los únicos o primeros en su género, entre todas las casas de gobierno de Latinoamérica. En el Salón de los Patriotas Latinoamericanos es donde recibió a los presidentes que la acompañaron en los festejos: Evo Morales, Pepe Mugica, Rafael Correa, Piñera de Chile, Hugo Chávez Frías de Venezuela.

 

Es imposible no pensar en el 25 de Mayo de 1973 en aquel balcón rodeando al tío Cámpora que era puesto en mando de la Casa de gobierno luego de ganar las elecciones presidenciales ahora acompañado por Dorticós, el Presidente de Cuba, Salvador Allende, el Presidente de Chile, Morales Bermúdez en representación de la Revolución del General Velazco Alvarado del Perú…

 

Pero ahora estamos en la Plaza de Mayo frente al Cabildo y el 25 de mayo que comienza ahora mismo es este de la Revolución del Bicentenario.

 

-Cuando estaba en cana con los milicos nunca pensé que la vida me iba a permitir vivir algo así, decía un compañero a mi lado…disfrutando con su mujer y su hijo menor todo eso que estaba pasando y que se sentía en el aire.

 

Mis hijos andaban por ahí, disfrutando de la gente…mis nietos pedían ser llevados ala 9 de Julio,…mis viejos lo veían por TV. En una de esas, el 25 me llama mi padre de 92 años y me pregunta:-¿Vos entendés este desfile raro y desordenado? ¿De que es?

 

Y yo veía pasar el cuadro del Siam Di Tella, de las heladeras Siam…el globo futurista de los niños en la escuela, el cuadro de la bolsa y la crisis con los carteles luminosos de todos los pesos y australes que supimos tener…y ,me daba cuenta que había otro estilo, otra estética, y no era tan fácil para todos seguirles la idea.

 

A mi me encantó.

 

“La llegada de los inmigrantes al país estuvo representada por un barco antiguo de grandes proporciones llamado Doscientos, desde donde saludaban ciudadanos europeos que vinieron al país a buscar un mejor futuro. Esta escena fue precedida por la caracterización del éxodo jujeño, y el cruce de los Andes con mulas, que la gente acompañó con una emotiva entonación de la Marcha de San Lorenzo” dice Laura Rocha en La Nación. ¡La Nación! (No tienen mas remedio).

Como TN que tuvo que transmitir todas las celebraciones del Bicentenario porque sino no lo miraba nadie y casi todos los canales.

Un comentario acerca del rol de Mariotto, en todo este proceso previo, ya que si no hubiera estado el fútbol en la TV Pública, su aporte a la convocatoria popular no hubiera sido tan importante como fué.

 

Las murgas multicolores hacían bailar a Cristina y la presi le daba y daba rienda suelta a sus ganas de seguir el ritmo.

Néstor miraba y sonreía y Chávez se prendía en la alegría.

 

Antes, en el Cabildo, un espectáculo en 3D me rompió la cabeza. No es suficiente con estar actualizado, además hay que estudiar todo el tiempo. Todo pasa muy rápido. Y yo, ahora, soy solo un argentino más, sorprendido favorablemente, disfrutando como un dominguero en la kermesse del pueblo.

 

Lo veo a Carlos Mugica proyectado en la pared diciendo que está allí para acompañar la alegría del pueblo…venía Perón y daría mucho más a todos hasta que la antipatria lo matara.

 

Mi suegra a las 2 de la mañana me llamo por teléfono para preguntarme que eran esas bombas que parecían el fin del mundo. –No es nada son los festejos del 25 de mayo con fuegos artificiales que todavía duran.

 

Todavía hay un millón de personas en la calle, Doña…le dije

¿Si? Me preguntó

 

¡Como explicarle!

 

¿Mañana no quiere ir nadie a trabajar?

 

Hay que declarar un feriado que sea el ¡Santa Cristina del día después!

 

Los diarios digitales hablan ya de 3 millones para este 25 de mayo en las calles de los festejos.

 

Pienso en los tres millones que caminábamos a Ezeiza para ir a buscar a Perón…cuando éramos infiltrados y operados por los servicios de inteligencia de la CIA y terminaron tantos cumpas muertos y heridos.

 

-El hoy no es un ayer en falsa escuadra,  dice mi amigo Raúl Barreiros

 

A las 02 y 10 m llama mi hijo mayor desde la 9 de Julio -¡Que lindo el recital de Fito y el himno que bien salió…¡Que fiesta inolvidable!

 

Me repito la misma pregunta: ¿Cómo será la Argentina de mañana a la mañana?

 

¿Será igual?

 

El 19 y 20 de diciembre del 2001 comenzó el octavo proyecto de Argentina, que se fué definiendo como esta Revolución del Bicentenario que estamos viviendo hoy.

 

Antes fue el turno del séptimo proyecto para Argentina, que era el de la Sumisión incondicional al Norte Imperial.

 

El de Videla, Martínez de Hoz, Menem Cavallo y De la Rúa.

 

Zafamos, pero ¡Cuantos quedaron en el camino!

 

Este Bicentenario se parece mucho a  un codo de la historia.

 

Esta fiesta inolvidable, este participar de la alegría del pueblo, estas ganas de ser argentinos, este orgullo de poder hacer una cosa así…de poder sentirnos felices por ser quienes somos…

 

Los gorilas…¿Qué dirán ahora? ¿Qué inventarán?


No parece haber mucho espacio para inventar nada del otro mundo.

 

Hasta lo de Maradona les salió mal. Con su 5-0 la alegría nos brota de todos lados.

 

Si el Diego gana el mundial algunos grupos concentrados se tendrán que hacer el Hara Kiri.

 

Vimos el partido de Argentina y Canadá, todos sentados en el suelo en una plazoleta de la 9 de julio mirando una pantallita gigante, comiendo panchos y tomando agua en botella.

 

Decíamos al unísono –Uuuuuhhh cuando la pelota pasaba cerca, uno que tenía una radio cantaba el gol antes y entonces nosotros concentrábamos la mirada en la jugada en ciernes porque a disfrutábamos de antemano que se iba a convertir en gol y el gol venía y todos aplaudíamos sonrientes y felices.

 

Y lo más gracioso es que cuando salía un jugador porque era reemplazado por otro, se veía que, en la cancha, la hinchada aplaudía, pero nosotros al mismo tiempo, aplaudíamos también, naturalmente, como si los muchachos escucharan nuestros aplausos.

 

Todo estaba bien. Todos estábamos bien.

 

Muy fuerte, muy placentero, muy raro.

 

Todo era orgullo, argentinidad al palo, amor y orden, solidaridad y convivencia, interés, curiosidad y acompañamiento.

 

Muchas gracias y felicitaciones a todos los trabajadores, productores, asistentes, diseñadores, obreros, carpinteros, electricistas, retiradores de basura, cocineros, cocineras, camarógrafos, técnicos de todo tipo, profesionales, músicos, conductores, remiseros, etc; etc; que lograron con su trabajo y aplicación este éxito inolvidable de la Patria nuestra.

 

Un muy bien diez para el grupo de teatro Fuerza Bruta que realizó todos los cuadros que se presentaron en el desfile.

 

Maravillosa la lluvia artificial para que los soldados de Malvinas en sus capotes se vieran como en las fotos, como en las películas.

 

Los pañuelos luminosos de las madres en su ronda también resultaron un artilugio impactante y bello.

 

Muy bien diez para Jorge Coscia y Oscar Parrilli que estuvieron al frente de todo, desde el guión, en el que metió mano la mismísima Cristina (como hace en casi todo, dándole a todo un toque personal) hasta el control final de calidad, la ejecución en tiempo y forma.

 

Muy bien diez para Cristina, que nos regaló este recuerdo que antes de recordar vivimos en carne propia con la piel de gallina, emocionados, juntos todos, patrióticamente, bulliciosamente, con alegría en el alma.

 

¡Pueblo Feliz! ¡Patria Grande! ¡Comunidad Organizada!

 

Podrían ser las consignas de esta Revolución del Bicentenario.

 

Ya nada es igual en esta Argentina del Siglo XXI.

 

Parece mejor.

 

Nos lo merecemos todos.

 

Gracias Cristina.

 

Compañera.

 

MG/

N&P: El correo-e del autor es Martin Garcia garciacmartin@gmail.com

NOTA DE LA NAC&POP: He leído el artículo y realmente sentí la vivencia que experimenté a 900 Kms. de distancia gracias a las magistrales transmisiónes de Canal 7 y de Radio Nacional. No hubo baches y si los hubo casi no se notaron; los cronistas y locutores, los presentadores, todos contagiaban entusiasmo y emoción (me impactó una de las movileras de Radio Nacional que terminó llorando junto con uno de los asistentes al acto que respondía llorando de emoción y alegría) Me imaginaba ese mundo de gente que, en contra a los preceptos de la posmodernidad, eran uno en todos; me imaginaba la sensación de sentirme reflejado en el otro y el otro en mí, lejos de la individualidad posmoderna; sentir la idea de una conciencia social grupal, un sentido de pertenencia nacional y latinoamericano.¡Cuántos habrán tenido, como yo, un nudo en la garganta al momento del paso del desfile! La emoción era contagiosa, nadie nacido madre podría ser tan necio como para no contagiarse de la emoción de Cristina cuando dejó abierto el paseo del bicentenario, en ese escenario repleto de operarios a los que ningún canal se molestó en entrevistar (a pesar de que eran quienes provocaban el "caos" del tránsito) esas personas ignotas que desbordaban entusiasmo y felicidad (me dirán que seguramente eran una selección de obsecuentes pagos, punteros, etc. etc. Seguramente, diré yo, como los millones que asistieron a las festividades ¡Claro! el humo no era de los fuegos de artificio, era de las parrillas donde cocinaban los choripanes) Creo que, si bien no tendré ningún recuerdo tangible del Bicentenario (remera, pin o lo que sea), nunca voy a olvidar lo que grabaron mis retinas y como forma documental rastrearé cuanta foto y video encuentre para guardar y compartir en clase el día que (cuando termine de estudiar) me toque enseñar en una escuela lo que es realmente sentir la Patria, el Ser Nacional y Latinoamericano. Te juro que me sentí exultante por la genialidad de los actos, con un impresionante equilibrio entre sencillez y magnificencia. Las reprogramaciones causadas por el clima ni se notaron (¡Cuanto hubieran festejado los tilingos si eso hubiera hecho fallar los actos!)  Recuerdo con sincera emoción, mientras escribo y releo estas pobres líneas, el cuadro del desfile que representaba la Guerra de Malvinas, creo que si hubiese estado ahí seguramente habría dejado mis lágrimas en ese pavimento. Me despido con un fuertísimo abrazo argentino y sudamericano deseándole todos los éxitos posibles a todos los compañeros. CÉSAR MIGUEL/ NAC&POP  jeepovero.cesar@gmail.com

 

NOTA DOS:  Testimonio algunos hechos vividos esos días, que dan cuenta de la onda que tenía la gente, y que no se vieron por TV: En la 9 de julio: Una vieja boliviana muy bajita, le dice a un pibe rubio alto: disculpe, señor, me muero de sed y desde acá abajo no veo cuando pasan los que llevan bandejas de bebidas para vender. Usted ve alguno? El pibe dice en voz alta: muchachos, acá hay una señora muerta de sed, alguien tiene algo para ella? Y mágicamente enseguida apareció una botellita de agua mineral. Se la entrega diciendo: el pueblo se la manda para usted. La vieja se emocionó. En la 9 de julio, cerca de Avda de Mayo, dos pibes morochotes traen casi a la rasta a otro pasado de borracho, yendo en dirección al obelisco. Mientras algunos le abrían paso, una señora grande y pituca se acerca y les dice: Soy médica, necesitan ayuda? En los canteros de Carlos Pellegrini: un linyera se quejaba: Cómo puede ser, hace años que duermo acá, me sacaron el lugar! Un grupo de pibes abrió espacio y le hicieron lugar. Y mientras esperaban el desfile de las carrozas, sonriendo le cantaron el arrorró. El linyera acostado en el piso se retorcía de risa. En la Plaza de mayo, el 25: En medio del apretujón de gente que ovacionábamos a Cristina y a Néstor, después que pasó la comitiva oficial, un pendejo me pregunta: señora, usted en los 70’ tendría mi edad, esta es la revolución con la que soñaban ustedes? Le respondí, pienso que este es el clima necesario para que la revolución se pueda hacer con hechos concretos. El pendejo se acerca a otros que tenían una bandera de la JP descamisados, y les dice: che, acá hay otra más que dice que este puede ser el comienzo de la revolución popular, por el clima de la gente. En Avda de Mayo: entre los puestos improvisados de artesanías regionales en la calle, algunos tenían un cartel hecho a mano que tenía una circunferencia roja, y abajo decía: Permitida la venta callejera. Ley del pueblo. En medio del recital latinoamericano en la 9 de julio: con cara de desesperada, le digo a Carlos: necesito sentarme, pero no me quiero ir. Unos pibes que estaban al lado espontáneamente me hicieron un banquito improvisado con mochilas y abrigos en menos de 1 minuto, mientras uno me decía: no se vaya, estamos de fiesta. En Avda. Belgrano, en la cuadra del depto de policía, caminando veo que al pasar por uno de los stand de las superintendencias, la gente se cagaba de risa. Al llegar a ese stand, que era el de drogas peligrosas, detrás del mostrador estaban las bolsas de las carpas que hacía un bulto muy notorio. Sobre esas bolsas, había un cartel hecho a mano que decía: ’Recolectado gracias a las donaciones de los transeúntes’. Y mientras 3 canas se cagaban de risa junto con la gente que pasaba, otro miraba para todos lados como haciendo de campana. Testimonio de una compañera que se quedó hasta el final, en la 9 de julio, el 25: de boca en boca, corría la voz de atrás hacia delante, ‘después del himno cantamos la marcha’, de repente aparecen otros, de adelante para atrás, dando la consigna: ‘no hagamos kilombo, la marcha la cantamos todos los días’. Los fuegos artificiales duraron exactamente lo que tardaron en cantar la marcha completa, más un poquito más. Los que no la cantaban, los miraban con respeto. Nadie protestó ni se quejó. Me siento orgullosa de ser parte de este pueblo, y agradezco a todos los que día a día venimos construyendo esto desde hace tantos años. Me siento dichosa y agradecida de estar viviendo estos tiempos.  NORA GUINSBURG / NAC&POP<info@casagestaltica.org.ar> 2010