CUANDO LA PATRIA SE LLENÓ DE PUEBLO

Jorge Giles

Los millones de compatriotas que ganaron las calles en estos días, demolieron con su alegría emocionada, la campaña malintencionada de los crispados.

 

 

CUANDO LA PATRIA SE LLENÓ DE PUEBLO

 

Por Jorge Giles

El Argentino

26-05-2010

 

De aquí en más habrá un pueblo alegremente movilizado, integrado en un proyecto de nación.

 

Y entonces, querrá seguir avanzando.

 

Así de tozudos son los pueblos cuando se adueñan de su destino.

 

Los millones de compatriotas que ganaron las calles en estos días, demolieron con su alegría emocionada y respetuosa, la campaña malintencionada de los crispados que quedaron en orsay ante el púlpito de la historia.

 

Pero que nadie se confunda: la fiesta patria no terminó esta madrugada. Recién ahora comienza la victoriosa fiesta de una nueva Argentina.

 

Habrá que descansar los huesos y los músculos de tanto desvelo danzarín, porque los días que vendrán, requerirán que esas multitudes que reinventaron el Pueblo, así, con mayúsculas, del 21 al 25 de Mayo en el Paseo del Bicentenario, sigan la marcha triunfal hacia un siglo que se anuncia venturoso. Pero que no viene regalado.

 

Habrá que forjarlo todos los días.  

 

Los libros de ciencias sociales y políticas registrarán en el futuro este momento, como una bisagra entre dos argentinas posibles, dos proyectos de país, dos ideas de pueblo, de nación, de participación, de sociedad.

 

O un modelo de país primario y exportador, sin mercado interno, sin industrias, con millones de excluidos, manejado por una élite de ricos y famosos haciendo de claque del verdadero poder concentrado, crispado, europeísta, mediático, violento, monopólico, racista y xenófobo.

 

O un modelo de país, como el que gobierna desde el 2003, con diversidad productiva, agrario e industrial al mismo tiempo, inclusivo socialmente, nacional, popular y democrático en su base y en su cúspide, alegre, pacífico, latinoamericanista, integrador, abrazador de todos las nacionalidades que eligieron este suelo para vivir.

 

Y con perdón de los eclécticos de buena fe, nos animamos a creer que en los análisis más rigurosos y científicos, macerados por el tiempo y la distancia, se afirmará que en esta batalla cultural del Bicentenario, hay ganadores y hay perdedores.

 

-Así nomás te lo digo, como dicen en el barrio.

 

Siempre que los sectores dominantes bendijeron al país con la fórmula de –ni vencedores ni vencidos, estaban fusilando en los basurales.   

 

Si los festejos del Bicentenario arrancaron con la música de los setenta, tenían que terminar necesariamente con la Fuerza Bruta volando por las azoteas de la vieja Buenos Aires, como si los pájaros de la nostalgia se dieran cita entre nosotros repartiendo una flor de –no me olvides, nuevamente.

 

Los bravos de la Resistencia sabrán que es así.  

 

En la mirada colectiva que quedará estampada entre nosotros por los siglos de los siglos, estará la patria hembra sonriéndonos, los pueblos originarios metidos en nuestros genes y en el alma americana que nos constituye, el Éxodo de la patria en llamas comandada por Belgrano, el General San Martín cruzando las montañas para que –Seamos libres, lo demás no importa nada.   

 

Esta Fuerza Bruta que somos como pueblo, según los iluminados, es la que puso cadenas sobre el río para que no pase el invasor o se muera de vergüenza ante tanto orgullo patrio.

 

Esta Fuerza es la que soñó la Patria Grande y formó su industria pensando en Moreno, Castelli y otra vez, Belgrano.

 

La que se nutrió con tanos, gallegos, negros, árabes y judíos. La que animó a Azucena a decirle a Hebe y a Estela y a Norita y a Rosa y a Taty y a todas, –Sigamos dando vueltas alrededor de la Pirámide y nacieron las Madres y las Abuelas que volvieron a parir el sueño de sus hijos.

 

Sin esta Fuerza Bruta que somos, según los votos calificados de la oposición, este pueblo no se hubiese levantado desde sus cenizas, sus heridas y sus muertos para escribir en una pared La patria somos todos.

 

Y pensó en Malvinas.

 

Los presidentes latinoamericanos que ayer nos visitaron son compañeros que viven en barrios cercanos.

 

Porque la Patria es la misma.

 

Los Héroes de la América india y mestiza custodian la Rosada desde ayer.

 

Y pese a quien le pese, ya no se irán de allí.

 

Como no se irá este pueblo que ganó las calles.

JG/