BICENTENARIO

Americo Rial

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En la audición del Nelson Castro escuché como los participantes aprovechaban el comienzo de las obras para instalar escenarios en la avenida 9 de julio, para mofarse.

Gentileza Roberto Bardini

 

BICENTENARIO

 

Por Américo Rial

13-05-2010

 

Los viejos que ya no están nos narraban la magnificencia de los festejos del centenario.

 

Aquella Buenos Aires, que lucía radiante como Sol de América Latina, estrenaba el segundo subterráneo del mundo, construido a pico y pala en menos tiempo que el que ahora, con un arsenal tecnológico, se utiliza para hacer un tramo entre dos estaciones.

 

Nosotros llegamos ver la celebración de otro gran aniversario: El Año del Libertador General San Martín.

 

Fue una amplia y verdadera congregación de patriotismo, que se manifestó en todos los niveles y las formas posibles en la época, con auténtica participación popular, con un gobierno claramente involucrado en el esfuerzo por revalorizar a nuestra máxima figura histórica y su proyección en la política nacional.

 

Hoy, a pocos días de cumplirse el bicentenario de la revolución que dio origen a la Argentina, no se palpa en el ambiente otro interés que en aprovechar los feriados.

 

Peor aún: desde los medios -concentrados o desconcentrados- comenzó una campañita para minimizar el hecho recordado o ridiculizar a sus protagonistas.

 

Hace unos días en la audición del médico Nelson Castro escuché como los participantes aprovechaban el comienzo de las obras para instalar escenarios en la avenida 9 de julio -una mala elección, por cierto- para mofarse de los denuestos que seguramente iban a lanzar los molestos automovilistas contra los próceres recordados.

 

La burla torpe siguió con el nombre Cornelio, el apellido Larrea y el de Moreno, este en relación con el secretario de Comercio.

 

Por último hasta un ignoto movilero se permitió descalificar Saavedra, diciendo que –era boliviano (nacionalidad que entonces no existía) en un tono casi como para mover el INADI.

 

Sin duda el gran patriota Cornelio Saavedra, general de hombres libres, auténtico jefe de la Revolución de Mayo, será el gran ninguneado de esta celebración, si así se la puede llamar.

 

El asunto viene de lejos y basta con citar que en Buenos Aires -el escenario de sus hazañas- solo lo recuerda una perdida calle de Balvanera Sur.

 

Saavedra casi solo existe en la historia oficial para presentarlo como un milico conservador enfrentado con un abogado más liberal, Moreno, en una vulgar internita.

 

Una dialéctica falsa porque ambos actuaban con igual espíritu patriótico.

 

Hay que poner las cosas en claro: no se está en contra de un prócer u otro.

 

Lo que se busca es descalificar el origen de la Argentina misma con argumentos colonialistas disfrazados de historiográficos.

 

Desde la izquierda troska neonacional se acusará a los hombres de Mayo de burgueses, porteñistas: -No tenían celular para hablar con La Quiaca- milicos y representantes del contrabando.

 

Desde la derecha hispanista y clerical se los llamará masonetes, jacobinos y sirvientes de Inglaterra.

 

Otros con ingenuidad dirán que fue más importante el 9 de julio.

 

Pero… ¿Como se podía haber llegado a la declaración de 1816 sin mayo y las campañas libertadoras a las que dio origen?

 

Es como creer que pudo existir el 17 de octubre sin el 4 de junio de 1943.

 

Por si esto no alcanza mandan a la cancha al chimentero Felipe Pigna para cuestionar la existencia de los paraguas, el color de las cintas de French y Beruti o la sexualidad de algún participante en la gesta.

 

Intrusos en el Espectáculo.

 

La verdad es que se cuestiona la existencia misma de la Argentina como Nación.

 

El metamensaje que mandan es claro: Somos malnacidos y de ahí vienen todos nuestros problemas, con este origen no merecemos existir, mejor que este país vaya a manos de otros mas dignos que nosotros, que somos unos verdaderos hijos de…mayo.

 

Algunos que presumen de nacionalistas son esencialmente cipayos.

 

El revisionismo hizo su gran aporte revalorizando figuras históricas, como Rosas, Dorrego o Quiroga, pero no en su versión destructiva y ataca_estatuas.

 

Solo cabe defender a los Padres de la Patria con la misma energía con la que defendemos el honor de nuestros progenitores o abuelos.

 

Seguro que tenían defectos y contradicciones pero son los nuestros.

 

Los únicos que tenemos.

 

Para nosotros la Patria es como la madre: hay una sola.

 

Nos dirán que se trata de patriotismo escolar o patrioterismo…

 

Responderé breve:

 

-Si ¿Y Que?

 

AR/