La Iglesia Romana organizó todos sus rituales, diseñó sus edificios mostrando “Como” el Poder torturó al Elegido.

A LA SEMANA SANTA LE FALTAN DOS DÍAS

Por Walter A. Moore

A la Semana Santa le faltan dos días: El Lunes Santo, celebrando la expulsión de los mercaderes del Templo y el Martes Santo, celebrando la instrucción de Jesús para librarse del imperio, devolviéndoles su moneda.

Revelando el Gran Secreto:

A LA SEMANA SANTA LE FALTAN DOS DÍAS

Por Walter A. Moore

NAC&POP

30 Marzo de 2010

A la Semana Santa le faltan dos días:

El Lunes Santo, celebrando la expulsión de los mercaderes del Templo

y el Martes Santo, celebrando la instrucción de Jesús para librarse del imperio, devolviéndoles su moneda.

Eso colmó el vaso del que predicaba que debían amar a sus vecinos como a sí mismos, en lugar de hacer del odio y la competencia su manera de vivir.

Pero echar a los mercaderes y cuestionar el pago del tributo era demasiado:

El Poder decidió asesinarlo después de torturarlo, para que sirva de ejemplo a cualquiera al que se le ocurriese seguir su ejemplo, o predicar sus principios.

Pero no se asesina a un hombre santo sin consecuencias, sobre todo cuando sus enseñanzas crecían al mismo ritmo que la decadencia del imperio.

“Si no puedes vencerlos, únete a ellos”, fue la estrategia elegida por Constantino, pero había que disimular los motivos por los cuales el poder el Poder Imperial Romano y la Plutocracia Sacerdotal Judía habían torturado y asesinado a Jesús.

Entonces la Iglesia Católica Apostólica Romana (que no lleva el nombre de Jesús en su carátula) decidió una estrategia de comunicación central en el manejo de la Guerra Psicológica del Imperio: Enfatizar el “como” y negar u omitir los “porqué” y los “para qué”.

No se hablaría de porqué o para qué asesinaron al Cristo.

Así fue como reemplazaron cuidadosamente la palabra “asesinaron” por la de “Crucificaron” y tomaron como símbolo de toda la Iglesia el instrumento de tortura y muerte, sustituyendo el símbolo original que representaba al cristianismo mediante el dibujo de un pez, conmemorando así el milagro de la multiplicación de los panes y los peces, o sea un símbolo de vida, que marcaba la necesidad que el Hombre tiene de los frutos de la Tierra y del Agua.

La Iglesia Romana organizó todos sus rituales, diseñó sus edificios mostrando “Como” el Poder torturó al Elegido».

Llamaron a la infamia de la tortura “Pasión”, describieron meticulosamente, paso a paso, el castigo, pero no hablan jamás del motivo por el cual Jesús fue asesinado, y dejaron que el tiempo diluya su triunfal entrada a Jerusalén el Domingo de Ramos, así llamado porque el Pueblo tendía sus mantos y hojas sobre las calles de tierra para celebrar su paso.

Jesús sabía que muy pronto moriría; lo había anunciado, y decidió hacer sus últimos y más trascendentes mensajes, haciendo lo que siempre había propuesto: Predicar con el ejemplo.

Primero se aseguró que todo el Pueblo lo recibiera como su líder, entonces atacó a sus dos principales enemigos:

Los mercaderes del Templo y el tributo al Imperio.

En esa última semana de su vida, Jesús indicó el camino de la Liberación: Echar a los Mercaderes y a los Cambistas del Templo, o sea del lugar donde se construyen los valores sociales, “Han convertido la Casa de Dios en una cueva de bandidos”, y devolver la moneda con que se tributa al imperio: “Dad al Cesar lo que es del César”, dijo señalando a un Denario, el Dólar del Imperio Romano.

Si China y Japón hoy quisieran bienes por los dos millones de millones de dólares que tienen en papeles impresos por el Tesoro de Estados Unidos, probablemente este país debería entregarles en pago una parte importante de su flota de invasión (La guerra de Irak costó unos 800.000 millones), pues todas la otras cosas que produce ese país pueden obtenerse en cualquier otro lugar del mundo.

En otras palabras, hace 2.000 años, Jesús nos dijo lo que teníamos que hacer hoy para librarnos del yugo del Imperio de Ocupación Militar y del Imperialismo Internacional del Dinero:

Echar a los mercaderes del sistema cultural o en otras palabras, “Desmercantilizar la Cultura”, por una parte, y por otra,

Dejar de usar la moneda imperial, o sea devolver los dólares, y otros  papeles impresos a cambio de los cuales el imperio se lleva nuestras riquezas y corrompe a los poderes públicos de nuestras naciones.

Si hoy alguien con suficiente poder de convocatoria, diera de nuevo esos dos ejemplos, el Poder volvería a crucificarlo.

Por eso mismo debemos restaurar el Lunes Santo y el Martes Santo, el Día de la Expulsión y el Día de la Devolución.

Latinoamérica necesitaba un Patriarca que restaure el Domingo de Ramos, y Festeje el Lunes y el Martes Santo para indicar el Camino de la Liberación, imprescindible para Salvar al Mundo de los depredadores, contaminadores y saqueadores imperiales.

La Iglesia Latinoamericana no puede ser otra que la que acepte el Sincretismo Religioso, que integra en un mismo culto las enseñanzas sociales de Jesús, con el respeto irrestricto de la Naturaleza propio de las convicciones andinas y los ejemplos esotéricos provenientes de las religiones de los pueblos provenientes de África, hoy tan criollos como los Pueblos Originarios y los descendientes de los europeos.

Necesitamos una Nueva Misión, un Nuevo Ejército Espiritual Latinoamericano, que integre a todas nuestras culturas.

La Independencia Espiritual de Latinoamérica está indisolublemente unida a la Independencia Política y Económica de los centros de poder que nos saquean desde hace medio milenio.

n Venezuela, en Ecuador y en Bolivia asumen el poder político los representantes del Sincretismo Político Latinoamericano, y nosotros necesitabamos que la Iglesia Latinoamericana designara su propio Patriarca, el Capitán General que lleve adelante el poder de Nuestro Jesús y de Nuestra María, que se conserva en el mismo vientre de Nuestros Pueblos.

Buenos Aires, Marzo de 2010

LOS TEXTO DEL EVANGELIO

Según San Marcos:

Entrada triunfal en Jerusalén. 21, 1-11

1 Y cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al monte de los Olivos, entonces Jesús envió dos discípulos, 2 diciéndoles: «Id a la aldea que tenéis enfrente, y encontraréis en seguida una borrica atada y un pollino con ella; desatad[la] y traédme[la] aquí. 3

Y si alguno os dice algo, decís: ‘El Señor los necesita, pero los mandará en seguida’».

4 Esto sucedió para que se cumpliera lo que anunció el profeta cuando dice:

Decid a la hija de Sión:

Mira tu Rey viene a ti,

Manso, y montado en una borrica

Y en un pollino, cría de jumento.

6 Cuando se fueron los discípulos e hicieron tal como les había ordenado Jesús,

7 llevaron la borrica y el pollino, echaron los mantos sobre ellos, y montó encima.

8 La muchedumbre tendió sus mantos en el camino; otros cortaban ramas de los árboles y [las] tendieron en el camino.

9 Y el gentío que iba delante de él, y el que seguía detrás, aclamaban: «¡Hosanna al Hijo de David!

¡Bendito el que viene, en nombre del Señor!

¡Hosanna en las alturas!»

10 Y cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, diciendo: «¿Quién es éste?»

11 Y aquel gentío decía: «Este es el profeta Jesús, el de Nazaret de Galilea».

Los mercaderes, expulsados del templo. 21, 12-17

12 Jesús entró en el templo y expulsó a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los taburetes de los que vendían las palomas;

13 y les dijo: «Está escrito: Mi casa se llamará casa de oración.

Pero vosotros la hacéis cueva de bandidos».

14 Y se le acercaron ciegos y cojos en el templo, y los curó.

15 Pero al ver los sumos sacerdotes y los escribas aquellos milagros que hizo, y a los niños aclamando en el templo «¡Hosanna al Hijo de David!», se indignaron

16 y le dijeron: «¿Oyes qué dicen ésos?»

Pero Jesús les dice: «Sí. ¿Nunca leísteis: De la boca de los pequeñuelos y de los niños de pecho te preparaste una alabanza?»

17 Y dejándolos, salió fuera de la ciudad, hacia Betania, y pernoctó allí.

El tributo al emperador. 22, 15-22-15

Entonces los fariseos se fueron a celebrar consejo sobre cómo tenderle un lazo valiéndose de [la] conversación.

16 Y le enviaron sus discípulos con los herodianos, diciendo: «Maestro, sabemos que eres veraz y enseñas el camino de Dios de verdad, y que no tienes respeto humano ninguno, pues no actúas por favoritismo.

17 Así que, dinos qué te parece: ¿se puede pagar tributo al emperador, o no?»

18 Conociendo Jesús su malicia dijo: «¿Por qué me tentáis, hipócritas?

19 Mostradme la moneda del tributo».

Ellos le ofrecieron un denario.

20 Y les dice: «¿De quién [es] esa imagen y esa inscripción?»

21 Le dicen: «Del emperador».

Entonces les dice: «Pues pagad al emperador lo del emperador, y a Dios lo de Dios».

22 Al oir [lo] quedaron sorprendidos; y dejándolo, se fueron.

WM/

N&P: El Correo-e del autor es Walter Alberto Moore ecodemocracia@gmail.com