Gloria a la Argentina donde los hombres y mujeres luchan por los Derechos Humanos de los patriotas. A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos…no nos han vencido.

EDUARDO KIMEL EL ESCRITOR DE LA MASACRE DE SAN PATRICIO SE IBA AL CIELO CON LOS PALOTINOS.

Por la Unión de Trabajadores de Prensa de Bs Aires

Kimel investigó el asesinato de los sacerdotes Palotinos Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti.

EDUARDO KIMEL EL PERIODISTA Y ESCRITOR DE “LA MASACRE DE SAN PATRICIO” SE IBA AL CIELO CON LOS PALOTINOS A BEBER CERVEZA.

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UTPBA

11/02/2010

 La Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA) manifiesta su pesar por el fallecimiento del periodista y escritor Eduardo Kimel, ocurrido el miércoles 10 de febrero, a los 57 años de edad.

El caso de Kimel, autor de La masacre de San Patricio, fue fundamental para que se convirtiera en ley, el pasado 18 de noviembre de 2009, la eliminación de los delitos de injurias y calumnias en casos de interés público.

 Tras ese fallo, la UTPBA pronunció que –La intensa lucha llevada adelante por los y las periodistas junto a su organización, la UTPBA, se hizo realidad.

 La figura de Calumnias e Injurias, un claro atentado contra la libertad de expresión, fue despenalizada convirtiéndose en ley.

 Tal como está expresada en su texto y en su fundamento, esta ley constituye una norma protectiva que no sólo exime a los y las periodistas de ser querellado bajo esa figura, sino que los releva de solicitarle al funcionario que compruebe su malicia al acusarlo.

 De esta forma se da cumplimiento al compromiso asumido por el Estado argentino ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) luego que se pronunciara a favor del periodista Eduardo Kimel, condenado en el año 1991 por criticar la actuación del juez Guillermo Rivarola en su investigación sobre el asesinato de los sacerdotes palotinos durante la dictadura, hecho que se conoce como La masacre de San Patricio, continuaba el pronunciamiento de la organización de los periodistas.

Kimel, nacido en Buenos Aires en 1952, había sido condenado por la Corte Suprema de Justicia a la pena de un año de prisión en suspenso y al pago de una indemnización de 20 mil pesos al camarista Guillermo Rivarola por el pretendido delito de calumnias e injurias, supuestamente cometido en el libro La masacre de San Patricio.

 Publicada su primera edición en 1989, el libro de Kimel investigó el asesinato de los sacerdotes Palotinos Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, el 4 de julio de 1976, durante la última dictadura militar.

 En un párrafo de una nota escrita por Kimel para la Agencia Nacional de Comunicación (ANC) de la UTPBA, el periodista y escritor afirmaba acerca de ese fallo judicial: –El efecto del castigo no termina en mi persona.

Al condenarme dan un mensaje a todo el periodismo: -Publiquen lo que quieran, acá no hay censura previa.

Pero después los castigaremos con las querellas que inevitablemente se iniciarán.

-Esta es una forma clara de limitación a la libertad de expresión que afecta no sólo al periodismo sino a toda la población porque cercena su derecho a ser informada, aseguraba Kimel, quien se desempeñó como editor responsable de la agencia de noticias alemana DPA y, anteriormente, trabajó en la sección Internacional de la agencia Télam.

Su caso llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que resolvió a su favor sentando un importantisimo precedente.

 Los fallos y jurisprudencia de la Corte Interamericana tienen fuerza de ley en la Argentina, por resolución de la Corte Suprema.

En el caso de Kimel, la CIDH pidió al Estado anular los efectos de la sentencia penal contra el periodista, como forma de reparación.

 También le exigió promover reformas a la legislación sobre calumnias e injurias, y –efectuar un acto público de reconocimiento de su responsabilidad, en un plazo de 6 meses.

 El delito de ‘calumnias e injurias’ fue derogado en noviembre último.

 El libro de Kimel investiga el asesinato de los sacerdotes Alfredo Kelly, Alfredo Leaden y Pedro Duffau, y los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti, acribillados por un grupo de tareas de la dictadura dentro del templo católico de ese nombre, en la madrugada del 4 de julio de 1976.

 Los asesinados pertenecían al sector progresista minoritario del catolicismo argentino, duramente reprimido por el gobierno de facto. 

 Junto a los cadáveres se halló una leyenda que decía: –Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes

 Los autores del múltiple crimen nunca fueron identificados. 

 La investigación judicial realizada a partir del asesinato de los religiosos en 1976 no encontró ningún responsable, a pesar de que había testimonios de que fue obra de un grupo armado que entró al templo de San Patricio, luego de ordenar a policías próximos al lugar que se retiraran. 

Kimel dijo que su libro –tuvo el propósito de sacar a luz uno de los hechos más atroces cometidos por el terrorismo de Estado.

Por un breve párrafo del libro, un juez de la Nación me inició un juicio, que terminó en una condena que fue una tremenda injusticia.

El párrafo señalaba que –el juez Rivarola realizó todos los trámites inherentes.

Acopió los partes policiales con las primeras informaciones, solicitó y obtuvo las pericias forenses y las balísticas. Hizo comparecer a una buena parte de las personas que podían aportar datos para el esclarecimiento.

Añadía que –sin embargo, la lectura de las fojas judiciales conduce a una primera pregunta: ¿Se quería realmente llegar a una pista que condujera a los victimarios?

La actuación de los jueces durante la dictadura fue, en general, condescendiente cuando no cómplice de la represión dictatorial.

En el caso de los palotinos, el juez Rivarola cumplió con la mayoría de los requisitos formales de la investigación, aunque resulta ostensible que una serie de elementos decisivos para la elucidación del asesinato no fueron tomados en cuenta.

 Y concluía que –la evidencia de que la orden del crimen había partido de la entraña del poder militar paralizó la pesquisa, llevándola a un punto muerto.

 Además colaboró con distintos medios gráficos de Buenos Aires y se desempeñó en las radios Mitre, Belgrano y Slpendid. 

Kimel también publicó los libros 20 años de historia política argentina (1945-1965) y 30 años de historia política argentina (1965-1995).

 NOTA DE LA NAC&POP: Honor y gloria, memoria infinita, para los valientes periodistas que salieron a defender a  los compañeros asesinados por la dictadura. La de 1976 y las otras. Gloria a la Argentina donde los hombres y mujeres luchan por los Derechos Humanos de los patriotas. A pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos…no nos han vencido. Brindemos con jarra y cerveza por los compañeros palotinos, los curas de Jesús compañero y los hombres de lucidez y valor como Eduardo Kimel. MARTIN GARCIA / NAC&POP garciacmartin@gmail.com