AL NEGRO FREDES COMPAÑERO DE LA IZQUIERDA NACIONAL ¡PRESENTE!

Era un  compañero honesto, un enorme militante, creía firmemente en lo que hacía y su humor resultaba incomparable.

AL “NEGRO FREDES” COMPAÑERO DE LA IZQUIERDA NACIONAL ¡PRESENTE!

 

Por Alberto J. Franzoia

La Plata, 4 de febrero de 2010

 

 

El 3 de febrero de 2010 se fue, a los 68 años, el “Negro” Néstor Fredes,  militante de la Izquierda  Nacional que por muchos años  fuera el Secretario General del Frente de Izquierda Popular de La Plata, luego convertido en Movimiento Patriótico de Liberación.

 

Néstor estaba casado con Mabel Regué, otra vieja militante que trabajo desde los tiempos del Partido Socialista de la Izquierda Nacional de la Plata junto a la compañera desaparecida Cristina Fernández y al compañero Pablo Guzmán.

 

Al Negro lo conocí cuando en 1983 ingreso al FIP, en ocasión de realizarse un asado en el local partidario ubicado en la calle 1 a la altura del Policlínico San Martín.

 

Desde ese momento se propuso sacarme dirigente político.  Ja…ja…, pobre Negro, no contaba entonces con mi incorregible tendencia a la incorrección o falta de diplomacia política.

 

Si bien me llevaba unos 14 años tenía hijos chicos, por lo que su hijo menor, Damián (la mayor se llama Mariana), y mi hija Victoria, fueron compañeros de travesuras en sus primeros años de vida.

 

Con el transcurrir de la militancia en el FIP, las diferencias con el  Negro fueron creciendo, ya que él se identificó plenamente con el rumbo seguido por el Colorado Ramos en los ochenta.

 

Dichas diferencias nos llevaron a varios compañeros, entre los que se encontraban  el actual Subsecretario de Tierras y amigo Rubén Pascolini, y el primer Secretario del PSIN de La Plata, Pablo Guzmán, a abandonar el FIP (por entonces Movimiento Patriótico de Liberación) en 1987, para integrarnos un año más tarde al Partido de la Izquierda Nacional conducido por Jorge Spilimbergo

 

Más allá de esas diferencias políticas tuve siempre una relación muy respetuosa con El Negro.

 

Era un  compañero honesto, un enorme militante, creía firmemente en lo que hacía y su humor resultaba incomparable.

 

Recuerdo que cuando ingresé al FIP otro compañero me advirtió en tono jocoso: –no sé si vas a aprender algo de política, pero te vas a cagar de risa.

 

Me reí mucho, es cierto, pero también aprendí unas cuantas cosas que luego me resultaron muy útiles.

 

El Negro era un tipo sencillo, de orígenes humildes, obrero desocupado que se había dedicado a la venta de libros.

 

Quizás una de sus principales virtudes fue acercar  nuevos militantes a la Izquierda Nacional a partir de su inigualable habilidad para meter ideología  con cada libro vendido.

 

En los ochenta el local del FIP de La Plata se solía llenar de militantes  y amigos.


Tanto la efervescencia del regreso de la democracia, como el trabajo de hormiga (con un perfil bien bajo) hecho por  el Negro, tuvieron mucho que ver con eso.

 

Como decía unos párrafos arriba, las diferencias políticas nos condujeron por caminos distintos, pero nunca se perdió el respeto y afecto mutuo.

 

La última vez que lo encontré, fue hace muchos años, en la Terminal de micros de La Plata, allá por 1994.

 

Yo iba a dictar un curso de formación política en el local del Partido de la Izquierda Nacional de Capital Federal.

 

Viajamos juntos en asientos contiguos durante hora y media.

 

Obviamente el tema central fue la política y nuestras grandes diferencias en torna al gobierno del innombrable riojano.

 

Pero siempre con la mejor onda, porque ambos sabíamos que desde un origen común planteábamos nuestras diferencias con la mayor honestidad…

 

Al despedirnos el Negro sólo atino a decirme: –la historia dirá quién tenía razón.

 

No sé cómo continúo su biografía pero lo recordaré siempre con afecto y

respeto.

 

Con el Negro Fredes se fue un pedazo de historia de la Izquierda Nacional  de La Plata.

 

¡Hasta siempre compañero!

 

AF/

 

NOTA DE LA NAC&POP:
Me sumo al dolor de Alberto. Con él hice mis primeros pasos en la Izquierda Nacional de La Plata, hasta que me tuve que volver a Santa Fe. Fue una persona espléndida, llena de humor y sencillez. Me hizo caminar por los barrios de la ciudad de las Diagonales, llevando el mensaje de la Izquierda cosa no menor para un infatuado pequebú de la Pampa Húmeda, que "conocía" al pueblo por los libros. A él le debo, además, mí amor por Gimnasia y Esgrima. Se fue un imprescindible.

GUSTAVO BATTISTONI / R-P / NAC&POP  <gustavo.battistoni@gmail.com>