Carlos Monzón era un compañero peronista que participó con nosotros en la Campaña de Cafiero Gobernador en 1987

AL RESCATE DEL IDOLO CARLOS MONZÓN

Por Pepe Nougues

En 1995 falleció en un accidente de auto y volviendo al penal donde estaba en prisión moría Carlos Monzón, el más grande boxeador argentino de todos los tiempos.

AL RESCATE DEL IDOLO CARLOS MONZÓN

Por Pepe Nougués

LA HISTORIA PARALELA

Periodico Digital

 En 1995 falleció en un accidente de auto y volviendo al penal donde estaba en prisión moría el que fue para mí el más grande boxeador argentino de todos los tiempos.

 Todo un triste final para el mejor, aborrecido por el establishment por una injusta campaña mediática, donde se mezclaba el feminismo y ese estúpido refrán de que los famosos son impunes en la Argentina, error, los poderosos lo son, la fama en definitiva es puro cuento, pero con esto se tapaba la realidad y la hipocresía que nos domina y dominaba, se hablaba del pleno estado de derecho y el de justicia para todos, el tiempo dijo y dice otra cosa.

 No sólo le dictaron una sanción injusta ya que lo condenaron por la tipificación de un delito que no correspondía.

 Monzón no tuvo intención de matar a su novia, ésta se cae luego de un golpe y muere, lo que es un homicidio preterintencional, contra un homicidio doloso por el cual fue juzgado por una jueza marplatense, para peor feminista y ávida de notoriedad con el apoyo obvio de los líderes de opinión de la época.

 Pero mas allá, quiero recordar lo que fue Carlos Monzón, nacido en la más paupérrima pobreza, con 13 hermanos vivía en una miserable villa de la Provincia de Santa Fé en San Javier.

 Para dar una idea, donde nació Maradona era un palacio.

 Monzón se crió en un medio hostil, injusto, donde los chicos se acostumbran a la tristeza y escasez, al odio, a la miseria y a un presente sin futuro.

Como todo hijo de la calle se hizo a fuerza de golpes, fue lustrabotas, canillita, repartidor de leche, un día de allí lo saca Amílcar Brusa (1963) y lo toma como pupilo a este flaco, alto, desgarbado y desnutrido.

De allí al éxito no fue fácil, apenas tenia un vocabulario de 50 palabras, pero con una piña y frialdad arriba del ring, única, un guapo.

Le gana al entonces campeón y también gran boxeador Jorge Fernández (1966), le consigue Lectoure una pelea por el título mundial contra el entonces invencible Nino Benvenutti, a quien vence con gran sorpresa para los especialistas (lo trataban de indio del sur), con un fulminante knock-out en el 12º round, allá por noviembre de 1970 y por una de las derechas mas recordadas de la historia del boxeo.

Cuentan también que cuando Monzón es campeón argentino, Lectoure le dice que debe ordenar su vida, (tenía dos mujeres), lo obliga a casarse y organizar una familia. Monzón opta por la “Pelusa” con quien tiene dos hijos y obviamente fue una relación primitiva y forzada, dado el origen.

 Lo recuerdo peleando los miércoles por televisión en un campeonato que se llamaba Cinturón Eduardo Lausse, allí empecé a admirar su boxeo y su estampa y como iba como loser más todavía.

Monzón llega al título mundial en una época donde para pelear por ello, había que tener mucha influencia y mucho ring, más en un país como el nuestro, aquí estuvo la muñeca de Tito Lectoure, quien siempre lo apadrinó y creyó en él. 

Luego de Benvenutti se sucedieron las defensas que llegaron a 14; hasta hace poco record mundial entre los medianos, quién no recuerda esas tardes de sábado con la ciudad desierta por que peleaba Monzón en Europa, y con ese estilo frío que parecía lento y que nos ponía la piel de gallina, y quien no, contra Mantequilla Nápoles, Griffith, Bouttier, y esa obra maestra final contra Rodrigo Valdez en un recordado 10º round, donde lo vapuleó con una fiereza y categoría implacable; (Monzón hacía un año que no peleaba y fumaba 30 cigarrillos por día), un físico privilegiado y responsable ante el desafío.

 Dejaba todo tres meses antes del compromiso.

 De campeón le llega la fama, el dinero, el cine, las actrices, los actores, sus amoríos europeos, su amistad con Alain Delon y la admiración de Belmondo, su actuación en La Mary de Daniel Tinayre, doblado por Walter Vidarte (voz), record de taquilla y trampolín para el romance, desparejo, con Susana Giménez, dónde él era el súper famoso y no ella

Y donde fue también utilizado por la farándula ya que de flaco desgarbado Monzón se transformó en icono sexual y atracción de multitudes.

 Se retira, con una sola derrota en toda su carrera, una campaña impresionante, en 1977, era un viejo boxeador y un hombre joven que harto de las privaciones quería vivir.

Mimado empieza su vida de trasnoche y copas, de amigos y amigas de la noche. 

Hasta me acuerdo a la Giménez comentando en un almuerzo con la Legrand de cómo le enseñaba a utilizar los cubiertos para comer.

 Daba vergüenza ajena ella, no él.

 Luego de la piña que lo llevó a la cárcel, quedó solo y negado por varias y varios que lo trataron y utilizaron, es la cruel ley del exitismo, Monzón no se lo merecía.

 Se hizo a golpes en una Argentina que no miramos y que hoy está más vigente que nunca, con mas pobreza y desnutrición, lo de Monzón es una excepción y uno lo disfrutó era cuando en Argentina existía movilidad social.

PN/

MONZON BENVENUTTI

MONZON – MANTEQUILLA NAPOLES

MONZON – RODRIGO VALDEZ / ROUND 15

NOTA DE LA NAC&POP: Carlos Monzón era un compañero peronista. Participó con nosotros en la Campaña de Cafiero Gobernador en 1987 y, a pesar de sus compromisos deportivos y profesionales estuvo en la gira de campaña con nosotros por gran parte de la Provincia de Buenos Aires. Era un Compañero sencillo y modesto. Participaba como uno más, sabiendo que su presencia sumaba. Como dice la excelente nota de Pepe Nougues, Monzón fue atrapado momentáneamente por la jauría del establishment y ellos lo llevaron a la ruina y a la muerte. Nosotros lo rescatamos como un Compañero que lucho –a  su manera – contra la discriminación, la exclusión y el sometimiento. El no se sometió. Las Compañeras peronistas saben que en su extrema exasperación movido por la vida loca de la farándula que lo idolatro como a Rodrigo, como a Diego, y también debido a las sustancias tóxicas que suelen acompañar estos episodios de manual, Monzón también fue un golpeador sin ring. Esa fue su enfermedad y su perdición. Nosotros lo tomamos como una derrota entre tantas victorias. En los ´70, cuando Carlos Monzón peleaba ya como Campeón mundial, contra Griffith, contra Bouttier, su éxito y su bravura nos acompañaban en nuestra propia lucha contra el Imperio, como un espejo. MARTIN GARCIA / NAC&POP garciacmartin@gmail.com