Alfredo Taylor había recibido el Premio Chicas Oesterheld a la Militancia 2009 el 17/11/2009 en el Torquato Tasso

ALFREDO TAYLOR SE FUE A REENCONTRAR CON ALICIA EN EL COMANDO CELESTIAL

Por Orlando Martin Echepare

No se puede hablar de Alfredo sin hacerlo de Alicia, compañera de la vida y de la militancia que nos dejó hace poco. Dos peronistas que recibieron el don del amor.

ALFREDO TAYLOR SE FUE A  REENCONTRAR CON ALICIA EN EL COMANDO CELESTIAL

Alfredo Taylor recibió el Premio Chicas Oesterheld a la Militancia 2009

el 17 de Noviembre de 2009 en el Torquato Tasso

 

 Por Orlando Martin Echepare

NAC&POP

27/12/2009

Se fué Alfredo.

Dos palabras que apenas pueden dar noticia de tanta vida y entrega militante, tanto caminar los barrios para aunar voluntades, para provocar conciencia.

No se puede hablar de Alfredo sin hacerlo de Alicia Lasalle, compañera de vida y de militancia que también nos dejó hace poco tiempo.

El símbolo de los dos era su casa: siempre abierta, para la alegría y el encuentro, para el abrigo durante la persecución; para los compañeros y las discusiones ideológicas, pero también para los pobres y necesitados.

Alfredo fué coherente, dilettante (como le gustaba llamarse a si mismo), pero coherente en su lucha contra cualquier tipo de opresión.

El Movimiento Nacional pierde un militante.

¿Será cierto que se pierde?

Nos gusta pensar y sentir que no se van, que es una estrategia en la lucha por la liberación.

Será responsabilidad nuestra que su alegría siga latiendo entre nosotros.

Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de Morón – territorio en el que militó- por sus hijos, amigos y compañeros.

 

OME/

N&P: El Correo-e del autor es Orlando Martin Echepare echepare@yahoo.com.ar

 NOTA DE LA NAC&POP: Alfredo Taylor era un Compañero de Utopías de la Mesa de los Sueños de la Agrupación Oesterheld. Cada lunes, su presencia era una cita de honor con los Compañeros y las Compañeras. Hablabamos últimamente de proyectos comunes. Se confesaba con Rosana sobre cuanto la extrañaba a Alicia Lasalle-su mujer- que se había ido al comando hacia poco, menos de un año. Con los Compañeros se necesitan pocas palabras para acordar en lo fundamental. Alto, de ojos celestes, el pelo largo y caído hacia ambos lados de su cara con bigotes, su apariencia era la de un viejo Cowboy que había decidido irse a vivir al Ranch y sepultar las pistolas. Pero no era tan grande. Lo que pasa es que extrañaba mucho las peleas, esas peleas de 42 años de convivencia con su muchacha preferida que se resolvían solas cuando ella aparecía con el mate en la mano, sin decir nada. Una formula que los había acompañado en la lucha, en el peligro, en el exilio, en el retorno, en la vida. En la vida de dos militantes del Pueblo y de la Patria. De dos peronistas que recibieron el don del amor.

 

Compañero

Alfredo Taylor

¡PRESENTE!

Tu nombre será inscripto por el pueblo en el carro de la victoria

 

Compañera

Alicia Lasalle

¡PRESENTE!

(Prepare el mate, nomás)