Ese hombre sabía del mundo profundo de los indígenas, lo respetaba, lo valoraba.

LA FILOSOFÍA PRESENTE EN LAS PROFUNDIDADES DEL MUNDO ANDINO

Por Héctor Gabriel Ghidini

“Podemos creer en la realidad y en la ciencia, pero nos fascina que un hechicero del norte argentino haga saltar el fuego del fogón, para hacerlo correr por la habitación.Me sorprendió esa presencia extraña, que hablaba con pasión, que transmitía con humildad su contacto con los indios y que hablaba de la particular forma de pensar de la gente originaria del altiplano.»

Por Héctor Gabriel Ghidini

NAC&POP

30/09/2009

LA FILOSOFÍA PRESENTE EN LAS PROFUNDIDADES DEL MUNDO ANDINO

(Una aproximacion al pensamiento de Gunter Rodolfo Kusch )

Kusch, sus anteojos y su eterna sonrisa

 “Una tarde de 1970, en un aula de la Facultad de Filosofía y Letras, conocí a Rodolfo Kusch.»

«Yo era por entonces estudiante de la carrera de antropología.»

Alguien me invitó a escuchar las palabras de ‘un antropólogo que trabajaba en el norte’.

Me encontré sentados alrededor de una mesa a un muy reducido grupo de estudiantes que dialogaba con un hombre flaco, de bigotes y anteojos que hablaba con entusiasmo de sus experiencias con los quechuas y aymaras de Perú, Bolivia y el norte de la Argentina.

Me sorprendió esa presencia extraña, que hablaba con pasión, que transmitía con humildad su contacto con los indios y que hablaba de la particular forma de pensar de la gente originaria del altiplano.

Fue un encuentro breve, pero impactante.

Ese hombre sabía del mundo profundo de los indígenas, lo respetaba, lo valoraba.

Vivía en él”, comentó alguna vez el antropólogo argentino Carlos Martínez Sarasola.

Hijo de padres alemanes, Günter Rodolfo Kush nació en Buenos Aires el 25 de junio de 1922 y murió el 30 de septiembre de 1979.

Fue un pensador de esos que no abundan con demasiada frecuencia y su pensamiento es de vital importancia para el presente de las ideas filosóficas, éticas, estéticas, que se desarrollan en América Latina.

Sin embargo, y como sucede muchas veces con figuras de su talla, tiene un reconocimiento mayor fuera de nuestro país.

En él y a través de sus trabajos, se definen las principales características de quien es el “otro” en su condición cultural y personal, el indígena.

Ese “otro” se interpreta como un sujeto de encuentro, desde su presencia a partir de la intersubjetividad y una ética del reconocimiento. 

Martínez Sarasola definió a la perfección los alcances de la obra de Kusch.

“Es el esfuerzo de un original filósofo-antropólogo por contactar con la esencia de América.

Esa esencia que el define como el hedor americano, en una actitud desafiante hacia los prejuicios de ciertos sectores de nuestra sociedad que ven en las raíces americanas algo nauseabundo.

Kusch rastrea en el sentido positivo de ‘ese presunto hedor’ por oposición a la pulcritud ficticia del hombre urbano. (…)

Para los que pensamos que se vive una época de convergencias entre la sabiduría de las culturas originarias de América y el nuevo pensamiento occidental, Kusch fue un precursor: indagó en las profundidades del mundo andino y vio lo que hay en nosotros como occidentales. Planteó las diferencias y las oposiciones, pero también los posibles caminos de encuentro y confluencias”.

Uno de sus minuciosos trabajos, Indios, Porteños y Dioses (Stilcograf, 1966), resulta un excelente compendio de sus viajes por el continente y una original explicación de las zonas de encuentro entre occidentales e indígenas, basadas en una concepción más totalizadora del hombre.

En él explica: “Podemos creer en la realidad y en la ciencia, pero nos fascina que un hechicero del norte argentino haga saltar el fuego del fogón, para hacerlo correr por la habitación.»

«También nos fascina que en Srinagar, en la India, algún guru o maestro realice la prueba de la cuerda (…).»

Y también nos fascinan los malabaristas en el teatro, porque hacen aparecer o desaparecer cosas, o seccionan a un ser humano en dos partes, y luego las vuelven a pegar sin más.

¿Y qué nos fascina en todo esto?

Pues que la realidad se modifica.

¿Y en qué quedó el carácter inflexible, duro, lógico y científico de la realidad?”.

En él como en nadie está incluido el “otro” en contraposición al hombre occidental, que soluciona sus males trabajando sobre la realidad exterior, por el lado de afuera.

Mientras que el indígena está incluido en la totalidad del universo y cualquier desajuste debe ser restaurado con el equilibrio interno de esa totalidad, a través del ritual

 

NOTA de NAC&POP : Gentileza de Héctor Gabriel Ghidini hectorghidinix@hotmail.com