Graciela Fiochetti cursaba el segundo año de Medicina en la Universidad de Córdoba. 

COMPAÑERA GRACIELA FIOCHETTI ¡PRESENTE!

Por Miguel Landro -

Militó en la Juventud Peronista. Graciela quería ser doctora para curar y ayudar a los negritos del África, luego se dio cuenta que en su país también había negritos. En la madrugada del 21 de septiembre de 1976 fuerzas militares y policiales la arrancaron de su casa. Fué ejecutada de un tiro en la nuca

COMPAÑERA GRACIELA FIOCHETTI ¡PRESENTE!

Nació el 9 de marzo de 1954, hija de Laura Álvarez y José Fiochetti.

Por Miguel Landro

MEMORIA

210909

Graciela quería ser doctora para curar y ayudar a los negritos del África, luego se dio cuenta que en su país también había negritos.

 Abrazó los ideales de su madre peronista en pos de la justicia social.

 Militó en la Juventud Peronista, convencida absolutamente de sus ideales.

 La madrugada del 21 de septiembre de 1976 fuerzas militares y policiales la arrancaron de su casa.

 Fue torturada y asesinada.

 Su cadáver fue encontrado en las Salinas del Bebedero, quemado y con las manos amputadas. 

«EN LA ESPERA DE LA VERDAD»

Cuqui Alvarez, hermana de Graciela Fiochetti, manifiesta su postura a menos de una semana del inicio del juicio oral a los represores.

 Tengo emociones contrariadas porque hay 32 años de espera donde en los primeros, el exilio de la palabra estuvo muy presente en mí; había cosas que no podías confiarle ni a tu propia madre porque tenías miedo.

 Yo mamé de mis abuelos que ‘la verdad no tiene tiempo para hacerse presente’ y ahora estoy en la espera de la verdad.

 Y la verdad trae consigo la justicia, esa que no tuvieron mi hermana y 30 mil más.

 En cuanto al Tribunal Oral Federal, tengo la esperanza que van a actuar correctamente.

No pido ni más ni menos.

 Ante tamaño genocidio corresponde una perpetua.

 Eso es lo que yo quisiera.

 A mi hermana no me lo devuelven más.

 Tenía 22 años…

 Tampoco la destrucción de la familia, los amigos, el trabajo…

 Pero no quisiera una perpetua en un country como el general Bussi. 

Quisiera una perpetua en una cárcel común.

 Yo como católica se que si he cometido pecados me toca ir al purgatorio. 

Yo quiero que la cárcel común sea el purgatorio de esta gente.

 En los juicios que he visto, ninguno de ellos está arrepentido y ninguno tuvo el coraje de decir –yo lo hice.

La estudiante Graciela Fiochetti cursaba el segundo año de Medicina en la Universidad de Córdoba. 

El 21 de setiembre de 1976 la joven de 22 años estaba en su casa en la localidad de La Toma, provincia de San Luis, junto a su madre.

 Eran las 3 de la madrugada y hasta allí llegó el grupo de militares y policías en un número aproximado a los 30.

 Rodearon la casa y efectuaron un disparo de arma de fuego que impactó en la cerradura para derribar la puerta de ingreso. 

Una vez adentro llegaron hasta la habitación de Graciela mientras apuntaban a la madre, que estaba contra la pared. 

Hicieron levantar a la chica y la retiraron del lugar en un vehículo.

 Cuando la mujer fue a la Jefatura Departamental a llevarle medicamentos, dado que sufría de epilepsia en último grado, fue atendida por personal militar. 

Pero no le recibieron el té que le llevaba ni los medicamentos que por prescripción médica le suministraban.

 Allí le dijeron que su hija sería puesta en libertad.

 Sin embargo al día siguiente supo que a Graciela la habían llevado a la ciudad de San Luis. 

Habló con Plá pero éste le dijo que su hija no estaba detenida y que ni siquiera la conocía.

 Esto quedó echado por tierra porque el coronel Moreno, del Grupo de Artillería Antiaérea (GADA), admitió que él había mandado a detener a la muchacha y le ordenó a Plá que atendiera a la madre.

 Éste le dijo que su hija había sido puesta en libertad y le exhibió un acta firmada por ella.

La mujer insistió en verla porque un joven que había sido liberado, de apellido Fernández, le había dicho momentos antes que Graciela aún estaba allí. 

Esto enfureció a Plá, quien mandó a detener otra vez al muchacho apenas liberado.

 Ejecutada de un tiro en la nuca

 Tres días después de este episodio la hermana de Graciela, María Magdalena, fue citada para reconocer un cadáver hallado en Las Salinas del Bebedero, a unos 35 kilómetros de San Luis.

El cuerpo estaba en la morgue del Policlínico Regional.

 La joven reconoció en él a su hermana, aunque estaba prácticamente irreconocible.

 La habían quemado con algún líquido, salvándose apenas sus zapatos, el pantalón y su ropa íntima. 

Cuando al día siguiente la familia fue a retirar el cadáver le dijeron que no se lo daban porque lo había retirado el Comando y que no pertenecía a Graciela Fiochetti.