ALFONSIN, LOS SAPOS Y EL ARTE DE OLVIDAR.

Leo Cofre

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Ver a Cesar Cobos y Gerardo Morales en la calle, codo a codo junto a la Sociedad Rural fue un destituyente prematuro.

ALFONSIN, LOS SAPOS Y EL ARTE DE OLVIDAR.

    

 Por L E O  C O F R É

 

Mientras una larga cola de políticos comedidos de comité, se prueban la ropa que vas a dejar, cuando a muchos se los ve en la vereda de los velatorios como esperando abril, a muchos, quiero decir a uno le queda algo mas que un recuerdo personal por decir; porque  muchachos y muchachas, habrá que decir, déjenme intentarlo, que en general nuestros periodistas gustan mas  de apelar a sus recuerdos personales para hacerlos pasar por algo parecido a un análisis político y entonces, así habrá que escuchar con quien andaba en la plaza el 10 de diciembre del 83, o que hacia cuando se entero de tal o cual hecho.

 

O el infortunio cuando fué a la convocatoria al obelisco para el cierre de campaña y se desencontró con la novia, o cuanto le pesaba el pibe en los hombros aquellos días de felices pascuas.

 

Es cierto que son horas de dolor, pero el tráfico de sentimiento tiene un

precio.

 

Anteponer la idea de honestidad o trocarla  por la idea de un país posible es otra vez poner a circular los sapos que en los ochenta la juventud revolucionaria radical y el yupismo vernáculo que vendria, se tuvo, y nos participo, a tragar.

 

Ver a Cesar Cobos, a Gerardo Morales en la calle codo a codo ser mas que dos pero junto a la Sociedad Rural para no ir mas lejos, digo, que fue un destituyente prematuro.

 

En tren de recordar entonces uno se podría quedar con el silbido en agosto de 1988 en el predio de la rural al presidente Alfonsín y los ingentes trabajos junto a los otros factores económicos para esmerilar al gobierno seria algo que habría que analizar y no olvidar, y menos en estos días, fue el presidente de un país derrotado, que venia de perder una guerra con todo lo que ello significa.

 

Por eso es que molesta escuchar a tantos memoriosos que se olvidan de recordar lo que importa, y nos hacen creer que aquella música tarareada por ellos es la mejor posible para estos momentos, como si fuéramos oyentes perpetuos de Mochin Marafiotti, que en paz descanse.

 

Nadie ignora que recuerdos son amores, pero no esta demás recordar aquello de que los únicos héroes posibles son los colectivos, el pueblo, ese héroe anónimo que hoy esta conmovido.

 

LC/

 

N&P: El Correo-e del autor es Leo Cofre < lcofre@hotmail.com>