¡ADIÓS SEÑOR PRESIDENTE!

Carlos Alberto Garcia Lacamara - Impulso Buenos Aires -

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Raúl Ricardo Alfonsín, un gallego cabeza dura de Chascomús que llego a ser presidente de todos los argentinos y sufrió los embates de todas las corporaciones del país.

¡ADIÓS SEÑOR PRESIDENTE!

 

Por Carlos Alberto Garcia Lacamara

Impulso Baires

 

Adiós señor presidente, es un invalorable libro del economista Carlos Matus, ministro del gobierno chileno de Salvador Allende.

 

El meollo de la obra es la falta de planeamiento estratégico, los problemas de la gestión pública y el management estatal. Para hacer más gráficos y amenos la trasmisión de los conceptos, cuenta una historia que comienza con el traspaso de un gobierno a otro.

 

Donde el presidente saliente, cuando se va abrumado por la gestión que quiso hacer y no pudo, un chiquillo que grita Adiós Señor Presidente y finaliza con una abuela con su nieta en una casita humilde que enterada del golpe de estado y la muerte del nuevo presidente, prende una vela la acerca a la foto del presidente y dice: –Adiós Señor Presidente.

 

Esa son las palabras que me salen en este momento de dolor: Adiós Señor Presidente; mientras por mi mente comienzan a pasar una infinidad de imágenes sobre quien por siempre será Raúl Ricardo Alfonsín, primer presidente de esta democracia que con todas sus imperfecciones lleva 26 años y como se decía en aquel 1983, –llego para quedarse.

 

Y así empiezo acordarme que aquel pequeño librito de los años 70´, La no violencia violenta de Mario Degregori, en medio del caos y la escalada diaria de violencia que sufría la Argentina, donde Raúl Alfonsín prologaba la obra y acompañaba el planteo del autor de salir de la locura del asesinato y el terror como métodos de cambio político y seguir líneas de acción como las de Gahndi había utilizado en su momento en al India.

 

La no violencia que suma voluntades e irrita al enemigo de la democracia y los cambios sociales en paz.

 

Recuerdo aquel Alfonsín de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) junto al arquitecto Meijde y Pimentel entre otros luchando como se podía por la vida des pibes que la dictadura asesina del 76` se cobraba diariamente y en final de la misma si la memoria no me falla, sino fue el único fue uno de los poquísimos en tener una actitud clara de no acompañar desde la tribuna el intento de recuperar Malvinas por parte del dictador Fortunato Galtieri, cuando muchos dirigentes verdaderamente nostálgicos, demagógicos y oportunistas acompañaron esos días de borracha gloria.

 

Así van pasando los recuerdos… Alfonsín, el de Renovación y Cambio que en elecciones internas memorable le gana las internas de la Unión Cívica Radical a la vieja estructura gorila que seguían evocando al ya fallecido Balbín como líder y con antiperonismo incomprensible para el momento.

 

Como sin querer fuimos entrando en el 83` y Raúl Alfonsín en medio de una Argentina llena de problemas enormes, se convierte en el gran líder que la sociedad necesita y triunfa en los comicios generales, ante un pusilánime Italo Luder y la barbarie de Herminio Iglesias , teniendo un mensaje claro en la campaña que iba a juzgar a los militares asesinos, mientras recitando el Preámbulo de Constitución iba educando al pueblo argentino en la lógica de la Democracia.

 

-Con la democracia, se cura, se come, se educa, se puede, se puede, se puede junto con –vamos abrir las persianas de las fabricas fueron las grandes frases de su discurso de campaña, muy fustigado a posteriori por eso.

 

Paradigmas incumplidos hasta el día de hoy por esta democracia argentina; pero siempre vigentes como desafíos a concretar.

 

La lógica de la resolución de los conflictos de poder era por medio de la violencia y se terminaba golpeando los cuarteles.

 

En esa lógica había estado Ricardo Balbín, muchísimos dirigentes más de todos los partidos y el máximo referente del Justicialismo era un militar.

 

En esos días, Raúl Alfonsín cambio la lógica de las luchas intestinas del poder y por primera vez la democracia comenzaba hacer el campo de batalla de las ideas, el poder y los negocios o los negociados en estas tierras del fin del mundo.

 

Ganó las elecciones del 83`hasta en la mismísima Matanza, bastión en esa época de trabajadores peronistas, llega al gobierno.

 

Sus realizaciones máximas fueron el Juicio a las Juntas Militares, el fin del conflicto con Chile, la visión de crear el MERCOSUR y sus inclaudicables gestos como el día que ante el arrogante presidente del mundo. 

Ronald Reagan, en los días del Grupo Contadora por la paz en Centroamérica cambio el discurso y defendió a Nicaragua y Cuba o cuando ante una homilía pro dictadura subió al pulpito y contesto vehementemente a ese curita golpista.

 

Se nos fue, Raúl Ricardo Alfonsín, dicho cariñosamente un gallego cabeza dura de Chascomús que llego a ser presidente de todos los argentinos y sufrió los embates de todos los sectores corporativos del país.

 

Los medios, con Clarín a la cabeza, lo fustigaron todos los días, al senador radical Chirola Laferriere lo hicieron desaparecer de las noticias, por haberse atrevido a presentar un proyecto de derecho a replica, el mismo medio ante el proyecto de nueva ley de patentes vaya a saber haciendo lobby para que corporaciones, destrozaba diariamente al diputado Juan José Cavallari.

 

La democracia naciente, no podía ser audaz, la Iglesia en su mayoría le hizo pagar el precio por lo que hoy parece algo normal, como fue en aquel entonces la sanción de la Ley de Divorcio Vincular.

 

Ahora, en tiempos que el campo esta de moda, que la mesa de enlace parecen los cuatro jinetes del Apocalipsis kirchnerista, hay que tener memoria y recordar que esa Sociedad Rural que aplaudió al dictador Onganía y al engañador de Carlos Menem, silbo y le hizo la vida imposible al gobierno de Raúl Alfonsín.

 

Junto con las cámaras empresariales y en aquel entonces con los llamados –capitanes de la industria- y los referentes de la patria contratista que a puertas cerradas en Olivo o en la Casa Rosada daban su compromiso con los planes económicos y una vez afuera se complotaban en un boicot a la acción del gobierno.

 

Los militares de la mano de Aldo Rico y Mohamed Seneidin se levantaron en arma para evitar el juzgamiento de sus camaradas por los crímenes de lesa humanidad. Aldo Rico, –la bosta con la que también se hacen ladrillos según Luis Delia; debería entender este último al igual que Néstor Kirchner que Alfonsín fue jaqueado por el ahora militante kirchnerista Aldo Rico, en aquel entonces sedicioso que bregaba con métodos golpistas para que no se juzgara a los asesinos de la dictadura.

 

Este fue el motivo que llevo al primer presidente de este periodo democrático a impulsar la Obediencia Debida y el Punto Final.

 

Una simple ecuación matemática del poder.

 

El Presidente no tenía militares que defendieran la posición del gobierno y el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena luego de ser amenazado en “semana santa” con un arma por un militar rebelde, sufrió el Síndrome de Estocolmo y de ahí en más siempre actuó defendiendo los reclamos de la corporación militar.

 

El ataque al Regimiento de La Tablada, fue un hecho incomprensible, solo entendible desde la locura voluntarista de cierta izquierda manipulada por los servicios de inteligencia, –la mano de obra desocupada –término de aquellos días-, por el liderazgo de Gorriarán Merlo y los manejos maquineos de un aprendiz de brujo.

 

El monje negro radical de esos días, “Coti” Nosiglia, que fue devorado en esa acción por las hienas del terror.

 

Además hubo dos muertes, por lo menos extrañas, la de Roque Carranza, ministro de Defensa y la del Comisario General Juan Ángel Pirker, Jefe de la Policía Federal. Alfonsín como hombre de Estado que fue, se llevo el secreto a la tumba o muy pocos allegados lo conocen.

Las palmas, se la lleva el pejotismo burocrático que fogoneaba de atrás el caos institucional para regresar al gobierno de la Argentina, sin Perón y la C.G.T. con su tambor batiente, Saúl Ubaldini; 13 paros en cinco años y medio.

 

A la distancia, deberíamos interrogarnos: ¿cómo llegamos en democracia al año 2009?.

 

Capitán de mar y tierra, timonel de tormentas.

 

Todo calificativo es poco para Raúl Alfonsín. Sencillamente, “Padre de la Democracia”.

 

Para ser justo hay que dedicarle un párrafo a la locura de la interna radical, donde muchos ya se estaban probando el traje de futuro presidente, ocupando ministerios o cargos legislativos y descuidaban el andar estratégico del gobierno. Nosiglia, Fredy Estorani, Leopoldo Moreau, Changüí Cáceres, entre otro solos pueden ser tildados de egoístas liberales que le hicieron más mal que bien al gobierno radical de 1983 y que hasta hoy siguen con los mismos comportamientos sumados a sus actitudes actuales de lobbistas, que actualmente son imitados descaradamente por Gerardo Morales o Silvana Guidice.

 

Cinco años y medio de batallas contra los organismos financieros internacionales, con algún momento épico cuando en una reunión por la deuda externa argentina ante el FMI, ante los requerimientos usureros de los gerentes del organismo, el ministro de Economía, Bernardo Grispun se dio vuelta y se bajo los pantalones mostrándole el culo, como diciendo quieren esto también.

 

Con momentos trágicos y patético donde el lobby de economistas neoliberales, junto a empresarios rapaces y el pejotismo artero y traidor de Menem y Eduardo Duhalde, con Domingo Cavallo como operador internacional dieron en 1989 el golpe económico final.

 

Alguna vez debemos aprender a leer estos hechos históricos, que no fue al gobierno radical a quien le dieron el knockout, fue a todo el pueblo argentino, donde solo unos pocos cipayos, corruptos y corporaciones globales ganaron.

 

Ahí quedan como recuerdo de ese final; por un lado la frase de Juan Carlos Pugliese: –les hable con el corazón y me contestaron con el bolsillo y por el otro una truncada carrera política de un joven militante brillante, Jesús Rodríguez.

 

-A vos gordito no te va tan mal;La casa esta en orden, felices pascuas o –no se supo, no se pudo o no se quiso son algunas de sus frases pocos felices, las últimas en momentos graves y la primera me lleva a que nos preguntemos:

 

¿Nos podemos imaginar un acto político donde el presidente o presidenta de la Nación soporten a alguien en primera fila insultando a grito pelado?

 

Solo la decencia democrática de Raúl Alfonsin podía permitir eso y contestar como contestó.

 

Podría seguir escribiendo muchísimos momentos mas de la vida política de Raúl Alfonsin, sobre los motivos porque hizo el Pacto de Olivos con Menem, sobre la Alianza, la caída de De La Rua, de Lavagna, ministro de Economía de la transición del 2001, del puente último que le tendió a Cleto Cobos para su regreso a la U.C.R. y de su reciente llamado a unirse las fuerzas democráticas ante el actual adelantamiento de las elecciones.

 

Todo esto historia reciente.

 

Por haber llevado al buen puerto de la democracia a la sociedad argentina en años de transición verdaderamente difíciles donde la ambición, los intereses, la incomprensión y las miserias de una enfermiza dirigencia que en su locura de poder poco le importó si la barca zozobraba.

 

Por eso, – así con mayúsculas –

 

¡ADIOS SEÑOR PRESIDENTE!

 

CAGL/

 

N&P: El Correo-e del autor es Carlos Alberto Garcia Lacamara garcialacamara@yahoo.com.ar

 

 

Carlos Alberto Garcia Lacamara, periodista político, conductor de “El Juego del Poder”, 91.7 de La Plata. www.radioestacionsur.org