" No podrían ser diferentes mis raíces de las raíces de la humanidad, si la hubiere." (Rodolfo Kusch)

CITAMOS A RODOLFO KUSCH CON MARTIN FIERRO PARA COMPRENDER EL SACRIFICIO DE VALLEJO

Por Rodolfo Kusch -

Gerardo Vallejo se enteró de su enfermedad en el umbral de su producción soñada durante treinta años, la realización de su versión del Martín Fierro. Quería que en su película basada en el libro de Hernández los indios y los gauchos no fueran enemigos y no se mataran entre sí. Tuvo que tomar una decisión privada: O se trataba del cáncer o filmaba su Martín Fierro. Decidió filmar su último mensaje en lenguaje cinematográfico.

¿ES QUE EL MARTIN FIERRO EXPRESA LA GRAN PARADOJA DE LO ARGENTINO?

Gerardo Vallejo, director y Juan Palomino, protagonista de la película «Martín Fierro, como el ave solitaria»

EL TIEMPO DEL SACRIFICIO

Por Rodolfo Kusch*

NAC&POP

07/02/2009

Chipayas es un pueblito con sus chozas cilíndricas, cuyas puertas están orientadas todas hacia el este, situado al oeste de Bolivia, en una planicie arida, al borde de un lago casi seco.

En Santa Ana, una de las cuatro Iglesias del lugar, me llamo la atención una cruz, común en muchas partes del altiplano.

 Estaba pintada de negro y tenia la superficie alisada. En el centro de ella estaba representado, sobre un fondo blanco, un rostro barbudo.

A izquierda y derecha, sobre los brazos, había círculos blancos en los cuales también figuraban símbolos. 

 En el primero de la izquierda había dos hileras oblicuas de seis circulitos tangentes cada una, y tres mas, dispersos.

 En el segundo había una tenaza y un martillo.

 En el primero de la derecha una escalera y un palo recostado contra ella, con un circulo negro en la punta, y en el segundo una estrella de cuatro puntas con otras mas pequeñas intercaladas entre sus rayas.

 Ademas, en la parte -inferior figuraba un gallo parado sobre una tarima.

 Finalmente por encima del rostro, un cartel en el que estaban las iniciales INRI. 

Indudablemente todos los símbolos hacían referencia a la crucifixión de Cristo.

 Pensé que los chipayas le darían a esos signos una interpretación propia, de modo que pedí que me lo dijeran.

 Así lo hizo un brujo de nombre Huarachi, un hombre concentrado y hosco, que habla perdido una mano durante el festejo de una fiesta patronal, y seguramente en estado de ebriedad, había sostenido mas de la cuenta un cartucho de dinamita que finalmente estallo.

 La Interpretación de Huarachi fue muy significativa.

 Ante la primera pregunta por el sentido de todo dijo, -en un mal castellano-: estas partes son por el espíritu que rodea ¿no?, gira ¿no?, es luna ¿no?

Esto es.

 Con respecto al rostro del centro expreso que era Dios, el espíritu que nos puede dar el corazón limpio.

 La primera figura de la izquierda, con los círculos, eran los finados o muertos que van al cielo.

 De la segunda figura con la tenaza y el martillo indico que esto significa que estaban clavados, martillados ¿no?  significa los pegados ¿no?, los que no creen en Dios, por eso no creen en nada ¿no?».

Con respecto a la estrella aclaro que –esa estrella que nos significa porque que entra la luna, entonces de noche que parece estrella, eso significa.

 No pude grabar lo que el dijo de la escalera, pero referente al gallo expreso que –nosotros estamos viviendo en nuestra tierra es, y agrego –el gallo. .. huaca… en puquina, ahorita nuestro cuando podemos volver loco… cuando creemos en Dios entonces en nuestra cabeza puede ser clara … . 

Es probable que todo lo que dijo Huarachi fuera inventado en el momento.

Sin embargo, tenia coherencia.

 Cada uno de los elementos era un momento fundamental en el vivir humano, y todos ellos estaban entretejidos por un operador seminal que se refería a la vida y que estaba concretado en el rostro barbudo.

 Este era el que da el corazón limpio en tanto resuelve la locura de los que no creen y que están simbolizados por el gallo y que permanecen pegados por el martillo y la tenaza.

 Habla entonces dos posiciones, o creer o no creer, que se resolvían en un medio mántico concretado en la luna, o sea en la noche.

Y en medio de esta resplandece el rostro barbudo como símbolo de la finalidad ultima del universo.

 Huarachi entronca entonces con Eucaliptos y con Quiroga.

 Los tres respondían al mismo saber de salvación, y encaran su posibilidad de ser dándole una dimensión etica.

Como si se cumpliera la formula del estar para ser.

 Pero sl esto ocurre con ellos no ocurre lo mismo can nosotros.

Nos falta movilizar nuestro fundamental y negativo estar, y lograr total vigencia de nuestra posibilidad de ser, con la misma plenitud con que Huarachi decía que en el centro del Universo encontraba al espíritu que nos da el corazón limpio.

 Quizás nos salva lo que tenemos en común.

 Es aquello que vivimos ingenuamente, lo que pisamos todos los días, o, mejor, que todos han pisado siempre, quizás toda la humanidad, pero que siempre fue distorsionado por la reflexión o el colonialismo.

Se trata de la imagen especifica pero secreta del hombre, sobre el cual andamos cotidianamente, que nunca podrá ser dada por la filosofía, sino por el sentido común, o sea el pueblo. 

Aparentemente no soy nada mas que algo que esto, que es señalativo, circunstancial.

Mi escritorio, los ruidos que escucho desde afuera, el placer de encender un cigarrillo, mi proyecto para ser.

 En esto entra mi familia, los chicos, el vidrio que hay que colocar en la puerta porque esta roto, mis relaciones con los vecinos y muy poco mas.  

Presentimos que decir algo mas es referirse a todo lo que hay que tomar a titulo de inventario.

 El empleo, el partido político o la medicina agregan cosas que distorsionan la borrosa imagen del hombre que asoma en lo que estoy, en ese esencial milagro de estar y de no no-estar.

 Desde ahí, por ejemplo, no vale lo que me cuentan de la humanidad, porque no se si no es mas que un rebaño de monos colgados de las ramas de los arboles que crecen en los suburbios de París o de Londres.

 No se siquiera si París o Londres existen.

Y digo esto porque lo que se puede decir de la humanidad lo he de saber yo mismo, y seria esto que soy y esto en que estoy.

 No podrían ser diferentes mis raíces de las raíces de la humanidad, si la hubiere.

 Y si consisto solo en mi estar, y si cualquier cosa que intente mas allá no tiene sentido, es desde aquí que tengo que tomar fuerza.

 Y en esto se da la negación, esa que se concreta en la circunstancia y que puede consistir en una desgracia, en un accidente, en una enfermedad o en un simple contratiempo.

 La negación esta en la habitualidad de todos los días, de los rostros, de las instituciones que son siempre las mismas y en la frustración que supone el aceptarlas.

 0 cuando se me dice que estamos en un país ya fundado, y me cuentan su historia. 0 cuando no me dejan creer porque me dicen que es lo que debo creer, y me señalan la vocación que debo tener, hasta la mujer que debo elegir, y me confirman todo, incluso la política a la cual me debo.

Y es curioso que también lo contrario resulte negativo, el no tener nada, el estar en el vacío, el no tener por que ser un frustrado, porque tengo soluciones, ya que la cuestión, según dicen, es que las cosas hay que presentarlas con claridad para que se entiendan.

 Donde el misterio esta en que siempre exijo que me digan como debe ser todo, y que me lo digan bien, pero saber también que nadie me lo puede decir, porque nadie tiene por que saber que debe proponer, ya que simularía tener la formula para vencer la negación, lo cual es mentira.

 Ahí se da entre otras cosas lo político como un juego exterior e ingenuo, en el que todos nos ponemos de acuerdo para mentirnos mutuamente de que estamos unidos, de que creemos que el futuro esta proximo, sin que estemos realmente seguros de ello.

 

Es el filo de la navaja sobre el cual montamos con la fe ficticia y exterior de nuestra condicion colonial, nuestra vida.

 

Pero en cualquier momento podemos caernos y descubrir que nada es cierto, porque falta siempre algo mas, diriamos ese poder partir del gran residuo que somos en el fondo, donde sospechamos que esta la raiz.

 

Giramos en torno a un pozo que nos vuelve al principio de la cuestion, que encierra el secreto de nuestro estilo de vida, pero no solo el nuestro, sino el del pais.

 

Por una parte esta el sacrificlo, y por la otra algo que lo merezca, el que en nombre del cual rseltH! buscariamos la verdad, mas alla de nuestra condicion, en el horizonte de ser, ya se trate de politica, de ciencia o de religion, pero a partir del fondo mismo, en un solo bloque que afirma, al fin, toda nuestra verdad.

 

Todo lo que tenemos como motivacion profunda para existir es impuesto.

 

Es gratuito el que de Sarmiento, que se convierte para la burguesia liberal en libertad y civilizacion, o en Mitre en algo parejo o en nuestra pequeña burguesia porteña en simples ideales de progreso ilimitado, o el de la maestra que se pasa enseñando el que de Sarmiento, pero que no conoce el suyo propio. Y ese que no merece sacrificio.

 

¿Cual es el significado de no saber el que en nombre del cual se debe sacrificar uno?

 

Quiza no podamos decir nunca este es el que, y verlo concretado como un arbol o una mesa.

 

Esto esta planteado por el Martin Fierro cuando los personajes se dispersan, al final del poema, a los cuatro vientos.

 

¿Es que entonces resulta mas importante la dispersion, o sea el sacrificio, que el que?

 

EI sacrificio en general significa descender adonde no hay luz.

 

Implica la asimilacion de lo negativo, la inmersion en la residualidad de uno mismo, y uno mismo convertido en residuo, para advertir ahi las raices. Y puede ser motivado por la suposlcion de que en el fondo tiene que haber una afirmaacion que no puede lograrse por otros medios.

 

Lo que propone el Martin Fierro es que se tiene la posibilidad y la fuerza de crear muchos mas paises, aunque este fuera destruido.

 

Y eso es tan solido como cuando el Justicialismo propone lo justo.

 

Porque ¿puede uno siempre dispersarse a los cuatro vientos?

 

Si la dispersion es la negacion del pais como cosa, seria porque hay fe en lo que se tiene.

 

El poema se escribe entre otras causas porque el gaucho es desplazado por los organizadores del pais.

 

Por una parte estaba el pais de Mitre, por la otra el del gaucho. Y el poema asume a este ultimo en el personaje de Martin Fierro, pero asume su sacrificio, o mejor, su tiempo para el sacrificio para oponerlo al otro tiempo, el de empresa, el tiempo colonial en que estaban embarcando al pais.

 

Por eso y no por otra cosa dispersa a los personajes a los cuatro vientos, precisamente trata de que se sacrifiquen en un tiempo propio, para lo cual debian sustraerse a1 tiempo colonial que se imponia en America.

 

Resuelve la contradiccion que existe entre el tiempo colonial del pais, y el tiempo requerido para el sacrificio, el que es necesario para someterse a la negacion y justificar la residualidad de uno mismo y recobrar la verdad.

 

EI Martin Fierro entonces denuncia la paradoja en que se debate el pais, en el sentido de que nos falta el tiempo del sacrificio, porque todo lo del pais tiene un tiempo contrario, un tiempo colonial que no permite, o sea no deja tiempo para el sacrificio.

 

EI problema esta en que nos han visualizado el que.

 

La urgencia de decir siempre esto es a las cosas y no decirlo a la propia vida. Hay en esto una especie de condena animal, que nos crea la ansiedad por las cosas.

 

Lo que se me impone entonces no es el tiempo del sacrificio del Martin Fierro, sino un tiempo de rendimiento que pulveriza nuestro propio sacrificio.

 

EI tiempo colonial es de rendimiento, porque se concreta en la maquina que utilizamos.

 

Es el tiempo de la tecnologia ajena, de los sistemas politicos importados, de la historia montada en el extranjero.

 

Si bien todo esto surgio del sacrificio de otros, en nuestro medio imponen un tiempo de rendimiento.

 

Es en el fondo un tiempo computable, atomizado que viene del infinito y va al infinito.

 

Por eso es tiempo de reloj, el tiempo implacable de la tarjeta que se marca a la entrada y a la salida de la fabrica.

 

Y como esto es falso, nos situamos en un sentido inverso y simetrico al tiempo de rendimiento.

 

Por eso no rendimos, porque nuestro tiempo de sacrificio siempre predomina sobre los requerimientos del tiempo de rendimiento.

 

Son inutiles entonces las tecnicas especiales para incrementar el rendimiento, como la psicologia del trabajo y la sociologia laboral.

 

O que la sociologia del desarrollo plantee la contraadiccion entre una sociedad industrial y otra tradicional, señalando que aquella predominara paulatinamente sobre esta.

 

Quedan apenas los estimulos del sueldo y del ahorro para simular a traves del acatamiento del rendimiento una cierta voluntad de sacrificio, donde se posterga la etica para cobijarla en el ultimo tramo del camino, después de la jubilacion. Se nos quiere enseñar que se rinde para ser moral y no se es moral para rendir.

 

Por eso hoy nos dispersamos, desde el punto de vista etico, a los cuatro vientos, despues de haber sido explotados, y no al reves.

 

Hemos perdido la dignidad, triturados por una moral utilitaria, montada para rendir, y debemos recobrarla en su forma pura.

 

Pero si el fondo es etico es a-historico, y lo es la propuesta americana, el que del Martin Fierro, que confirma la opcion moral de Quiroga, o los dioses de Eucaliptos, o el Cristo de Huarachi.

 

Lo fundante no esta en la movilidad, sino en la etica que uno descubre en el otro extremo del camino, en ese punto donde hacer un pais supone la dispersion a los cuatro vientos.

 

Como si dijera que no tenemos historia, o que debemos evitarla.

 

Porque historia es el tiempo de rendimiento, y no lo es el tiempo de sacrificio.

 

El sacrificio trasciende siempre a la historia, hace al hombre en su totalidad, ya tuera del tiempo.

 

Hay historia para los colonizados pero no hay historia para el que se sacrifica, porque no puede haberlos para el hombre que se de en su plenitud, porque este no necesita de los hechos para justificarla, siempre roza el mundo de los dioses, y estos simulan la eternidad.

 

Historia hay solo cuando hay alienacion del hombre hacia las cosas, cuando hay necesidades, o cuando las necesidades no se cumplen. Esto ya lo vio Marx. No hay historia sino sobre la produccion, y sobre las necesidades del hombre, y por consiguiente sobre la cosificacion que el hombre sufre para cumplir con ellas. Esto hace a la esencia de la historia como actividad, porque es lo que alienta detras del relato de los acontecimientos, y hace a la autenticidad del historiador en tanto este lo refleje asi.

 

Y es que la historia no puede ser sino la de la temporalizacion, o sea la de la inmersion del, hombre en e1 tiempo, su mutilacion, que, no es otra que una serie de necesidades que sufre. Por eso es natural tambien que no haya historia cuando e1 hombre recobra su imagen total, simplemente porque el hombre no debio alienarse y hubo historia porque se alieno.

 

Y America tiene historia solo en cuanto fue alienada. America es Huarachi o sea sin historia. Su historia no es mas que la de su progreso, pero en el sentido colonial, como traslados de objetos hechos en otras partes y enumerados por los historiadores liberales.

 

Pero esta historia se desplaza sobre el vacio historico de America.

 

Quiroga, Martin Fierro, Eucaliptos o Huarachi son las constantes que legitiman esta ausencia de historia, porque ponen su mundo interior sobre las cosas.

 

No se produce entonces una total alienacion, sino un creciente requerimiento de integracion. Mejor dicho es una historia al reves, que no señala la evolucion hacia una alienacion en las cosas, sino una involucion hacia el hombre.

 

Es el sentido de la muerte del Che Guevara. Propone el sacrificio para eliminar a la historia. Cuando fue muerto, su significación quedo fijada en su rostro. El Che se habia situado evidentemente fuera del tiempo. Este habia caido como dueño de su tiempo su tiempo de sacrificio habia sido cumplido, y eso lo habia agigantado a costa nuestra. Sentimos todos que a nuestro tiempo de sacrificio lo habiamos ocultado, y que eramos esclavos del tiempo de rendimiento colonial.

 

Si fuera asi, ello implica ante todo una propuesta, la de tener que, recuperar el propio tiempo, el del sacrificio, para hacernos dueños del tiempo. Y este no es mas que el tiempo de nuestra, propia subjetividad, de nuestro mundo, interior, donde estan los valores, en la otra punta del mundo, en el sentido opuesto a las cosas, donde se  ilumina nuestro propio estar, y nuestra propia comunidad. 

 

Y hay mas.

 

EI sacrificio del Che, consistio en asumir toda la historia, pero para destruirla significo la afirmacion de una a-historicidad de America, para dar nuestros valores en su totalidad, o peor, para cumplir nuestra formula, la de estar-siendo, pero con un ser que es el nuestro, al margen del rendimiento.

 

Y el Che es negacion de la historia, paro de la historia chica, la de los acontecimientos seleccionados por la conciencia liberal y colonizante, para instaurar la gran historia, la del avatar cotidiano, la del hombre en su puro estar, cuando requiere a traves del sacrificio su totalidad en su propia forma de ser.

 

En cierto modo el Che reinicia la gran historia de America, pero en tanto esta historia se plantee. no como una cronologia objetiva de hechos, sino en tanto ella es la proposicion de un sacrificio constante, para recuperar toda la verdad, como si se reiterara el sacrificio del Martin Fierro y dijera al fin en que consiste, como en un mito de creacion, sin tiempo. Se propone el sacrificio, incluso para volver a negar historia, para que no la haya, y para que no haya nada mas que hombre en toda su plenitud, su absoluto que arrancado de su estar.

 

Y es que estar sin mas supone siempre un mito de creacion al estilo de Huarachi, solo que entre nosotros dicho mito apenas es balbuceado.

 

Por ejemplo en una concentracion peronista en Plaza de Mayo, un hombre cierta vez reboleaba una bandera. En cada vaiven despeinaba con ella a dos o tres personas. Estas al fin se molestaron y le’ recriminaron al otro su actitud. Pero este, sin dejar de menear la bandera, contesto enojado, como para afirmar en forma rotunda la motivacion de su actitud: ¿Pero usted, no es peronista, acaso? 

 

Ser peronista Ie significaba una justificacion general que lo llevaba a negar toda situacion objetiva, casi como si el universo cambiara totalmente de significacion. Evidentemente estaba en un proceso de incitar de vuelta la creacion del mundo.

 

Y esta actitud es como contar un mito de creacion, pero no porque uno se acuerde cuales eran los episodios de ella, sino por la creacion misma.

 

Porque un mito de creacion no cuenta de donde venimos, sino que reitera el hecho de empezar siempre de vuelta.

 

Es donde se me junta lo factico a lo etico, donde lo absoluto se reitera en el episodio, donde no se discrimina la determinacion.

 

No puedo decir entonces este es el vaso. aquella es la mesa, porque todo se subordina a lo absoluto.

 

Lo bueno nunca empieza. El bien es una instalacion. Es lo que se inaugura pero que siempre ha existido. Hoy empiezo de vuelta lo que desde siempre seguramente fue. Porque ni siquiera interesa el pasado, sino este presente donde irrumpe mi vision de la totalidad de lo absoluto.

 Podria intentar malamente esto y decir –necesito reiterar lo absoluto.

Puedo anticiparme demasiado y apresurar el juicio y decir, ahora si voy a empezar todo.

Pero no es necesario, y si lo hago es porque ya he perdido lo absoluto entre las manos.

 Aqui aparece el misterio de la creacion en su totalidad que siempre asoma detras de la negacion.

 Detras de la ausencia de la creacion. como de la ausencia de la historia, de la ausencia del tiempo, reaparece la verdad como algo tenso y f1otante aunque lo sostenga por un simple acto de fe.

Aunque se trate solo de rebolear la bandera.

 La cuestion esta en recobrar lo que decia Huarachi, recobrar la continuidad de un Quiroga, o de rebotear bandera, o mejor dicho, la puesta en marcha en ese sentido.

 Porque en vez de rebolear la bandera se trata de movilizar un pais para recobrar la etica, que es un poco la revelada, en ese punto donde ni siquiera es etica.

Pero es todo lo humano. porque es la integracion del hombre, su totalidad pensante siempre interpretando simbolos como Huarachi una vez superada toda la negacion, y una vez recuperada toda la posibilidad de ser.  

EN NOMBRE DE QUE SACRIFICARSE

 EI Martin Fierro, ya lo dijimos se ubica precisamente en una epoca en que en Argentina se da una transicion.

Se termina una epoca de mestizaje para iniciar otra de total europeizacion del pais.

La Organizacion Nacional se encarga de desterrar de nuestra campiña al gaucho, y entonces es natural que el Martin Fierro encierre en gran medida eso que era propio de nuestra comunidad. .

 Se puede pensar que en al Martin Fierro no hay una filosofia.

Pero si asi lo hacemos es porque nos apegamos en este campo demasiado a los modelos europeos.

Y estamos seguros que el Martin Fierro tiene filosofia, o, mejor. que su filosofia entronca con lo que hasta aqui hemos dicho.

 Se trata entonces de rastrear en el Martin Fierro algo asi como un pensar, o pesar, de la existencia, a los efectos de que, una vez que hayamos establecido el horizonte de pensamiento o el horizonte simbolico en el que se desplaza el mismo, poder ubicar un pensamiento, y ver recien a partir de ahi en que queda nuestra propuesta de la negacion.

 Empecemos por analizar entonces el sentido del canto del Martin Fierro.

 El canto tiene en el Martin Fierro una dimension simbolica inusitada.

En el texto se invoca, antes de cantar, a los santos del cielo y a Dios.

 Ademas muchos cantores, se dice, no llegaron al canto porque se cansaron en partidas, lo cual indica, que para cantar es necesario una especie de catarsis.

 El canto tambien esta ligado a la vida humana, porque si nace cantando y se muere cantando, y siempre al canto esta disponible para hacer tiritar los pastos incluso la indole del canto se asocia frecuentemente al manantial y, en general, a la fluidez y a la urgencia del cantar.

 -Yo no soy cantor letrado / mas si me pongo a cantar /no tengo cuando acabar / y me envejezco cantando / las coplas me van brotando / como agua de manantial.

 Por otra parte as curioso que a traves de todo el poema no aparezca el oyente, aquel para quien se canta ¿Que significa entonces el canto en el Martin Fierro?

 Para entender esto es preciso distinguir en el poema tres vectores de interpretacion.

Uno es la del poema en si, como objeto dado delante de uno, que se compra en forma de libro en la libreria o en los quioscos.

 Otro es al del autor al cual todos achacan las cosas puestas en el poema.

Pero hay un tercero del cual nadie hablo sino muy superficialmente, y es el gauchaje que lo solia comprar junto con la yerba y el tabaco en las pulperias.

 Esta es una tercera dimension no tomada en cuenta por nuestra critica.

Entrar en el es encontrar recien la verdadera dimension del poema, su valor total, porque al el gauchaje no hubiese hecho suyo al poema, nadie se acordarla hoy ni del Martin Fierro, ni de Jose Hernandez.

Si esto no lo sabiamos antes es por la falsa orientacion de nuestra critica literaria que se ocupa de hombres y libros y no de la masa de lectores.

 Es un defecto del pais que tambien  se da en la politica.

Sabemos de manifiestos y de figuras politicas, pero no del hombre que sufre la politica, como que no sabemos de nuestro pueblo.

 Par eso, si alguien dijera que Hernandez utiliza el termino cantar porque eso era lo que hacia el gaucho, le diria que miente.

Es la trampa de nuestra critica liberal.

En ella incurre Tiscornia cuando recuerda a Sarmiento y dice que la mision del gaucho cantor es narrar y comentar ingeniosamente, improvisando en verso, temas tradicionales o del momento, suponiendo que ahi termina la explicacion.

 Pero si el gauchaje aslmilo la idea del canto en el Martin Fierro, el problema del canto ya no es algo que se expone en el poema, sino se traslada a la nacionalidad.

La nacionalidad recurre al canto y no ya a Jose Hernandez.

El poema no es solo el de un Martin Fierro que pretende narrar ingeniosamente, ni tampoco as un panfleto dirigido a un ministro.

Poco o nada interesa ya Jose Hernandez o el libro, sino que interesa lo que el pueblo creyo entender en el poema.

Por eso interesa saber ¿por que cantaba el gaucho?

Mas aun, ¿por que, en general, canta el pueblo?

 EI canto en el Martin Fierro no es entonces un canto que dice o informa.

Si bien se informa que se quiere narrar una historia, esta es relativamente pequeña si se la compara con otro tema central que se anuda reiteradamente en torno a la idea de una pena estrordinaria.

Se reitera a cada instante la Imposibilidad y la frustracion de vivir, sin saber en realidad que es lo que se frustra y que es lo que Martin Fierro ha perdido.

Porque la historia que se relata en los cantos I y II no basta.

La buena vida del gaucho antes de ser perseguido pareciera mas bien ser un estereotipo concretado en un paraiso perdido que no es tal, ni nunca existio.

 Ademas, el tema de la autoridad como causante de las desgracias del gaucho resulta demasiado floja como para justificar la asimilacion casi mitica del poema, por el simple hecho de que todas las referencias al mal contenidas en el poema, rebasan los perjuicios que causa la autoridad.

 -Viene el hombre ciego al mundo, / cuartiandolo la esperanza, / y a poco andar ya lo alcanzan  las penas a empujones; / ¡La pucha, que trae liciones el tiempo con sus mudanzas!

 Se diría entonces que la autoridad fuera apenas el ejecutor de un mal congénito al hecho de vivir, que impide superar al horizonte de fatalismo que se cierne sobre la existencia.

 La impresión que el lector se lleva del poema no es una lamentación por lo que le ocurre a Martín Fierro, sino la persistencia de una pena estrordinaria que llegue por momentos al paroxismo.

¿Es que el canto y esa pena están vinculados?

 Por este lado perdemos el horizonte, folklórico dentro del cual el poema ha sido analizado, para entrar en otro donde nos asomamos a la grandeza de su contenido, o mejor dicho lo que el gauchaje debió absorber del mismo.

 Ante todo el canto esta utilizado en el poema en oposición al mero decir.

Una casa es cantar, y otra decir.

Decir es colocar una frase afuera de uno mismo para que otros la escuchen.

Si digo –es un hermoso día estoy, informando algo.

No es lo mismo que cantar sino que es menos.

¿Porque cuando solo digo –hoy es un día hermoso, expreso acaso todo lo que tengo que decir, o solo una parte?

¿El mundo consiste realmente, en un momento dado, nada mas que en un hermoso dia?

Evidentemente, no.

El mundo consiste en muchas mas cosas que en eso.

En cierto modo decimos algo para simplificar las cosas, para hacer notar que al mundo es fácil.

 Pero he aquí que he dicho el día es hermoso simplemente porque quise olvidarme de algo muy desagradable. o al contrario, puede haber algo mas hermoso que el día, pero solo alcanzo a confirmar la belleza del día, porque no tango palabras para expresar toda la belleza.

 Entonces, cuando digo algo lo expreso como por una rendija, y atras queda todo lo que ademas habra que decir y no alcanzo a expresar.

Pero esto mismo, ¿no se expresa con el canto?

 Detrás de lo que digo puede haber algo así como un rio, un torrente o un oceano, y esto ultimo solo lo expresa el canto.

Es lo que pasa con el Martín Fierro.

Por eso utiliza el termino cantar y no decir.

 La diferencia entre el decir y el cantar estriba en que se dice algo para, que se escuche o se vea, y esto es demasiado chico para todo lo que al canto puede expresa.

 Lo que el canto expresa, desde el punto de vista popular, ha de ser tan grande qua, cuando uno deja de cantar, tiene que romper la guitarra como hace el cantor, e irse a las tolderías,

 ¿Y que significado tiene esto?

 Lo que en realidad se relata al final de la primera parte del poema con la ida de Martín Fierro a las tolderías, no es una fuga, sino mas bien un suicidio.

 Martín Fierro en realidad muere; porque muere su canto junto con su guitarra.

Y, si romper la guitarra es suicidio, canto y existencia son lo mismo, o mejor, están mucha mas fundidos que .. el decir y la existencia.

 Si digo dame el martillo, estoy usando el martillo para vivir, pero si canto en el sentido de Martín Fierro, no uso nada, sino que exhibo lo de mi existencia, al desnudo, en el plano de la pena estrordinaria.

 El canto expresa toda la verdad del existir.

 Tratemos ahora de ver en que consiste esa verdad del existir que se expresa en un canto como el que invoca al poema.

 En la segunda parte del poema asistimos a la payada entre Martín Fierro y el Moreno.

 Es curioso que la pregunta de Martín Fierro gire precisamente en torno al canto del cielo, de la tierra, del mar y de la noche.

¿Es que el mundo también tiene canto?

 El Moreno en sus respuestas hace notar que ese canto del mundo se enreda con la pena, porque en casi todos los casos se refiere a un llanto.

 El canto adquiere entonces una dimensión inusitada.

 En primer termino, expresa la verdad desnuda de la existencia lo que es propio de ella, y en segundo termino se vincula al sentido del mundo.

 En ninguno de los dos casos llegamos a saber concretamente que dice el canto, ni el poema nos dice que canta realmente Martín Fierro, ni sabemos realmente que es el canto del mundo.

 El canto esta diciendo una palabra. que no es palabra común sino algo así como la gran palabra, esa que encierra el sentido de lo existente, que tiene un aspecto relativamente comprensible como lo es la pena estrordinarla, la historia del personaje, las vicisitudes que sufre, pero que tiene otro aspecto que no es comprensible, pero que se puede extender, por su carácter misterioso, al mundo, como en la payada con el Moreno, y, lo que es importante, tiene a su vez que ser cantado realmente y con música.

 Quizás encontremos una explicación a todo esto en un texto indígena de origen maya-quiche, el Popol-Vuh.

 Cuando se refiere a la creación relata que solamente habraáinmovilidad y silencio en la noche.

 Y agrega: –Llego aquí entonces la palabra. vinieron los dioses en la oscuridad, en la noche y hablaron entre si.

 Palabra y hablar son usados aquí en la misma dimensión, aunque en un sentido religioso, como el canto del Martín Fierro.

 Cuenta el texto mas adelante que los dioses destruyeron cuatro humanidades porque los hombres, que eran imperfectos, no hablaban con ellos.

 Solo el quinto hombre, hecho de maíz hablaba recién con ellos de tal modo que llega a decir: –Vemos lo grande y lo pequeño en el cielo y en la tierra.

 El quinto hombre tenia la palabra pero como eso no debía ser, los dioses le velan los ojos, para que viera solo lo que esta cerca para que solo esto fuera claro para el.

 Ahora bien, he aquí el sentido simbólico del Martín Fierro.

 Ver de cerca es lo mismo que decir, el verlo todo es lo mismo que cantar.

Detrás de la oposición existe la suprema abstraccción que da sentido al existir en general.

Decir no mas, o lo que es lo mismo, ver de cerca, es lo contrario de cantar que es todo lo otro, porque el canto se refiere a lo que no se puede verla, pero que exige recobrar toda la vista, y todo el canto para ver toda la verdad.

 Es ver al canto del cielo, de la tierra, del mar ademas, el verdadero sentido de la pena estrordinaria que quiere cantar Martín Fierro.

 Es Intentar expresar lo que no tiene lenguaje aun, ya sea porque no lo crearon los hombres, o porque el país no lo ha brindado, o porque es tan noble y tan tremenda esa verdad que mas vale romper la guitarra e irse a las tolderías.

 Si entre el canto y el habla de los dioses hubiera una relación, cabe preguntar que pasa con la creación a que apuntan estos ultimos.

 El verbo divino termina en la creación.

 Y si el canto es lo mismo que el verbo divino nuestro problema se agrava.

 Es lo que denuncia el Martín Fierro.

 ¿Sera que nosotros sentimos el canto pero tenemos mucho miedo de dar curso a la creación?

 ¿Es que el Martín Fierro expresa la gran paradoja de lo argentino?

 Como si dijera que todos, desde los gobernantes hasta nuestra vida privada, rompemos la guitarra constantemente porque tenemos el canto de toda nuestra verdad pero no logramos crear el mundo con ella.

 ¿Sera por eso que en lo cotidiano decimos que m’importa, ¿para que?

-No vale la pena y cuando pensamos en grande y examinamos que paso con nuestro país lo vemos como un largo silencio mantenido a través de 150 años sin canto y en un mero decir?

 ¿Sera que nuestro país no pudo decir su canto aunque lo tiene, de tal modo que cuando en lo cultural o en lo político quisimos asumir nuestra verdad nos dio verguenza, a no ser que recurriéramos a la misma agresión que necesita Martín Fierro en los primeros versos del poema para justificar su canto?

 Pensemos en unos pocos ejemplos: Yrigoyen. el peronismo, nuestra habla cotidiana, el pueblo en general o nuestra vida misma de todos los días, nuestra situación actual, nunca logran decir toda la verdad y siempre son rechazados.

Siempre, junto al exceso de verdad, la Imposibilidad de concretar el canto. 

 Por eso se explica la segunda parte.

 EI pueblo no quiere callar y le exige a José Hernández la así llamada Vuelta de Martin Fierro.

¿Por que?

Pues porque Hernández había dado por muerto a Martín Fierro, y el pueblo necesitaba que su héroe volviera del Infierno para hacer lo que hacen los héroes civilizadores.

O sea ordenar y crear el mundo.

Paro he aquí que Hern{andez escribe la Segunda parte, pero no cumple con el deseo del pueblo.

 Si bien lo hace retornar, al Martín Fierro de la segunda parte no crea el mundo sino que lo tolera.

 Aquí se separa lo que el pueblo piensa y, lo que piensa José Hernández.

 José Hernández. a partir de la segunda parte, va un poco a la zaga del poema, se queda atrás de lo que el pueblo le exige,

Igual que nosotros.

 Nosotros, como clase dirigente, nos quedamos atrás de la propuesta del pueblo.

 En este punto cabe pensar que la paradoja argentina no es la del pueblo sino la nuestra.

 El nuestro es un problema de dirección.

 Por este lado Martín Fierro tomado desde el punto de vista del pueblo constituye una denuncia aun no satisfecha.

Y esto es natural, el pueblo sabe siempre que, pasa con la Argentina, en cambio nosotros, no.

 Por eso también no queda la totalidad de la segunda parte sino sus temas, aquellos que el pueblo cree recuperables, mejor dicho, lo que realmente tiene sentido para la vida cotidiana.

Queda la moral del viejo Vizcacha y al tema de la persecución.

 Con respecto a lo primero se trata al parecer de una moral utilitaria y funcional, que llega a ser tal porque tolera un estado de cosas que es mas fuerte que el pueblo mismo.

Pero eso es solo el folklore de la moral, la caída al suelo (la deflación) de un ideal que en el fondo flota sin concretarse a través de todo el poema.

 En realidad Martín Fierro se sacrifica pero no sabemos en nombre de que.

 No nos dice en que consiste la redención argentina.

Por eso es significativo al final del poema la dispersión de los personajes a los cuatro vientos.

 Es que se dispersan para no tergiversar su fuerza moral que sienten en toda su profundidad.

 Como si dijeran, ese país que nos dan, todavía no es el nuestro.

 Obran como por la negación.

 Si con la organización nacional se quiso imprimir al país una lógica blanca, en la cual se procuraba montar un mundo visible y concreto, el pueblo elige una lógica negra, según la cual da preferencia a la pena antes que a las cosas.

 Como si para el valiera mas el hombre que su comercio.

 Por eso optan por seguir perseguidos.

 Se dispersan como si huyeran, para que no los encuentren los perseguidores.

 Y es que el Martín Fierro se da en el limite en donde no logramos ser totalmente argentinos. donde lo argentino se explica por la fuga y la dispersión, o sea por la frustración.

 Lo argentino es una entidad en fuga porque siempre hay persecución.

Y el perseguidor no llego a ver toda la verdad que hay en el simple hecho de vivir.

Es la razón de ser de todos los perseguidores.

 Desde Sarmiento se persigue para destruir la significación que tiene el perseguido. 

Se persigue porque no se quiere ser, porque se huye de la autenticidad.

Porque en un mundo sin persecución se vería la verdadera cara del perseguido que no es otra que la del mendigo.

 Y para evitar esto conviene que no se detenga, que se disperse a los cuatro vientos, porque si se detuviera asomaría toda la indigencia en que radica lo argentino, por la misma razón de que solo vivir ya es indigencia y porque una autenticidad cultural no puede darse sino con la indigencia humana en general.

 Ser real mente una nacionalidad ha de parecer ser una gran indigencia, aunque es lo que supieron asumir las grandes nacionalidades en el mundo, pero es lo que queremos evitar.

 Por eso se montó una nacionalidad a la inversa, en nombre de la civilización contra la barbarie.

 Por eso no heredamos una nacionalidad sino una empresa montada sobre la base del hombre sin ideales.

 Y he aquí el sentido. actual del Martin Fierro.

Nos advierte que la barbarie se encubre y que no se resuelve.

Que es preferible dispersarnos a los cuatro vientos porque todavía nos persiguen.

 Pero no solo el Martín Fierro sino el mundo actual sigue ante la misma propuesta: aun hoy, en donde sea, se nos propone lo mismo: por una parte, romper la guitarra e irnos a la toldería y suprimir el canto, o por la otra, obligarnos a decir civilización y libertad, pero como quería Sarmiento, sin canto.

 Claro esta que ni una cosa ni la otra puede ser.

¿Es que falta esa incitación a la creación que yace en el fondo del Martín Ferro?

Ver lejos y crear el mundo al fin, vencer las frustraciones en las cuales nos embarcaron siempre, y decir al fin, así somos, pero sin tapujos.

Es probable que entonces asome el mendigo.

Pero afirmar que somos mendigos y partir de ahí, ya es una forma de crear el mundo.

Es lo que estamos viviendo al fin.

 RK/

*Rodolfo Kusch LA NEGACION EN EL PENSAMIENTO POPULAR Librería Editorial CIMARRON Impreso el 11 de agosto de 1975. Capitulo 10 y Epilogo.