Roberto Gasparini fue secretario general del Sindicato de Prensa en 1984, antes de la fusión con la Asociación de Periodistas

COMPAÑERO ROBERTO GASPARINI ¡PRESENTE!

Por Jose Luis Ponsico (FOTO) y Diego Dulce

Destacado por su inteligencia natural y brillo intelectual fue uno de los líderes de la Resistencia en el extenso conflicto del personal con el diario Tiempo Argentino cuyo cierre involucró al gobierno alfonsinista. Roberto Gasparini fue excelente redactor no sólo en Crónica donde en el´76 fue castigado por su compromiso gremial. Pasó por la Editorial Perfil, escribió varios libros.

COMPAÑERO ROBERTO GASPARINI ¡PRESENTE!

Por José Luis Ponsico

NAC&POP
Red Nacional y Popular.

03/12/2008

 

Baluarte en la militancia política -en el peronismo de prensa- y  compañero de tantos años e inolvidables jornadas sindicales. 

Gasparini era docente como su padre.

Maestro graduado en la escuela Normal se dedicó al periodismo cuando apenas tenía 20 años.

Nacido el 22 de febrero de 1950, en Londres -algo que le provocaba alguna contradicción- su origen tuvo una extraordinaria explicación: el papá integró una misión sindical peronista, de las primeras, al Reino Unido.


El legendario dirigente del gremio de Prensa, Víctor (el Moro) Alvarez, también fallecido, solía decir: –Roberto es digno hijo del –Maestro- Gasparini, histórico dirigente obrero del gremio de Aceiteros, verdadero autodidácta, que fue vanguardia en una de las primeras misiones obreras de un peronismo naciente, puntualizaba el veterano dirigente.


En el´51 la familia Gasparini estaba en Barracas, lugar que siempre quiso y nunca abandonó.

Además, vivía a ocho cuadras de

la mítica Bombonera xeneize, catedral de la que nunca olvidó cuando otro legendario, Carmelo (el Cholo verdadero) Simeone, en un partido contra Estudiantes de La Plata, en el´64, con una volea mandó la pelota a la calle.

Roberto, cultivando perfil bajo, fue un compañero admirado y muy respetado hasta por circunstanciales adversarios políticos.

Tomó compromiso siendo apenas un veinteañero cuando integró la comisión directiva que normalizó el Sindicato de Prensa, con Víctor Alvarez de secretario general, en el otoño del ´74.

Fue secretario de prensa en Capital.

De su matrimonio nació Juan, hoy abogado en el Departamento de Legales de Cancillería, que lo hizo abuelo hace un año y medio.

Gasparini, serio, hasta introvertido, estaba lleno de sentimientos y de particular grandeza. 

Sus medallas, casi invisibles.

En rigor, tampoco le interesaba ostentarlas.  

En el´83 antes del desencanto peronista por la derrota ante el alfonsinismo, luego de comerse como miles la larga noche de la dictadura militar -en
Crónica vivió virtualmente congelado durante años- produjo dos hechos: elegido por sus compañeros de la mítica Agrupación de Prensa Raúl Scalabrini encabezó la Lista Violeta en el gremio.

Las elecciones en el viejo Sindicato de Prensa, filial Capital, lo dieron ganador en la primavera del ´84.

Lo primero que hizo fue convocar a la Unidad con la lista derrotada.

Enseguida, formó parte de un grupo de dirigentes que se movilizó por la unión del gremio.

En el´86 la Asociación de Periodistas y el Sindicato de Prensa se unificaron.


Las elecciones de ese año fueron las más importantes en la historia de Prensa.

Votaron más de 4.000 trabajadores y el Frente que llevaba a Carlos Subiza como candidato ganó por 365 votos a la lista Azul que lideraba Gasparini.

Una elección clave en la primavera democrática.

Gasparini conoció en ese tiempo a la colega Estela Rodríguez que lo acompañó hasta sus últimas horas.

Destacado por su inteligencia natural y brillo intelectual fue uno de los líderes de la Resistencia en el extenso conflicto del personal con el diario Tiempo Argentino cuyo cierre involucró al gobierno alfonsinista.

Roberto fue excelente redactor no sólo en
Crónica donde en el´76 fue castigado por su compromiso gremial. Pasó por la Editorial Perfil, escribió varios libros.

El más mentado por la crítica a un personaje de ese tiempo como César Menotti, resultó el DT del Proceso, de julio del´83, compartido con el autor de estas líneas.

También tuvo una transición por
La Voz a fines del´82 y después de Tiempo Argentino abrevó en distintas actividades donde la Política dejaba, a veces, atrás al periodista profesional.

Así, fue integrante del equipo de Eduardo Duhalde cuando fue candidato a vicepresidente de la Nación.

En 1990 lo designaron director periodístico de la agencia estatal Télam. Cargo que desempeñó hasta mayo del´92.

Luego fue convocado por Andrés Cisneros, abogado laboralista de Pren-sa que atendía los juicios por despidos a los compañeros peronistas, para acompañarlo en Cancillería. Cisnero era vicecanciller.

Hacia fines del ´99 recaló como gerente periodístico de La Red donde trabajó cuatro años.

Antes, en el período no político produjo un ciclo por Radio Nacional que en la intimidad más le gustaba.

Era un programa semanal denominado Con letra y música, basado en la ciudad de Buenos Aires, sus músicos populares y los grandes temas Gasparini hablaba de la música ciudadana de los´40 y 50, el tango, como aquéllo que alegra el alma, así como decía que –el fútbol era la fiesta popular y la pasión que vinculaba al pobre con el rico; el ladrón con el vigilante; el juez con el condenado, como así también igualaba a judíos y cristianos, protestantes y católicos, afirmaba.

En 1984 en un inolvidable discurso, Roberto definió a la Argentina -antes y después- de la Revolución del ´55. Consultado sobre la caída del primer gobierno de Juan Perón, el Gaspa como ya se lo conocía sintetizó todo -una de sus especialidades- diciendo: –Bueno, íbamos hacia un país en serio, pero en septiembre del ´55 pasamos a ser un país cualquiera, sentenció.


A veces su seriedad rozaba cierta hosquedad.

Si algo no le gustaba no disimulaba. Por lo tanto, esa integridad, sus convicciones, el innegable talento y la enorme capacidad intelectual adquirida desde chico por formación familiar, no pasaba nunca inadvertida.

La muerte de su padre en el ´81 lo golpeó. Por entonces, otros referentes mayores en el periodismo anti-sistema de una dictadura genocida, lo contenían como formadores de un periodista avezado, muy inteligente. 


Eran los maestros empíricos Luis Portillo, en Canal 7 -hasta que lo echaron; a Gasparini- y Mario Valeri, en
Perfil.

Como amigo (hermano no genético) va una sola de muchas al cabo de 35 años de amistad por el peronismo y el gremio.


En el ´93 el suscripto como consecuencia de un pico de presión padeció un desmayo y hasta un golpe en la cabeza en el baño de un restaurant cercano al Congreso.

Al día siguiente Gaspa dejó todo y fue a buscar a su compañero.

Durante horas como si fuera un celador lo tuvo a su cargo -el golpeado ya tenía además de la presión alta, 44 años de vida- primero con las órdenas médicas, luego una recorrida por el Hospital Italiano, más tarde con los exámenes y al final con la compra de medicamentos y el regreso al domicilio particular.


Ese era Roberto Gasparini, en un doble escenario (la Política y el Periodismo) lleno de deslealtades, enconos, viejas antinomias, múltiples traiciones y permanentes zancadillas, su integridad moral y coherencia ideológica lo hacía un incunable.

Como las grandes pinturas.

Las que no se reponen.

NOTA DE LA NAC&POP:
En el Comando Celestial con Perón, Evita, San Martín, Walsh, Oesterheld… (MG/N&P)

N&P: El Correo-e del autor es Jose Luis Ponsico infoponsico@yahoo.com.ar _


Gentileza de Diego J. A. Dulce diegodulce@arnet.com.ar

EL GASPA FALLECIO UNA MADRUGADA

Por Diego J. A. Dulce 

NAC&POP

«El Gaspa», como le llamábamos con afecto sus amigos, estaba afectado por una dolencia que había comprometido sus pulmones, fue operado a mediados de septiembre, pero en el curso de su recuperación sufrió una recaída y debió permanecer internado hasta que sus signos vitales se extinguieron poco después de esta medianoche.  

Fue acompañado durante todo el proceso por su compañera Estela Rodríguez y su hijo Juan, así como un grupo de amigos que fue cosechando con afecto en los largos años pasados en las redacciones periodísticas de varios medios.  

Roberto Gasparini tenía 58 años y había sido Secretario General del Sindicato de Prensa en 1984, antes de la fusión con la Asociación de Periodistas, que dio vida a la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (UTPBA).  

Nacido en Londres (Gran Bretaña), el 22 de febrero de 1950,  porque su padre ocupaba el cargo de delegado obrero en la embajada argentina, durante parte del primer gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón.  

Se graduó de maestro y comenzó su actividad como periodista en la Editorial Sarmiento a fines de la década de 1960, trabajó en el diario Crónica y a partir de 1974 integró la conducción del Sindicato de Prensa por primera vez.  

Fue redactor en el viejo Canal 7, de Viamonte y Leandro N. Alem, y los años ’80 trabajó sucesivamente en la Editorial Perfil y los diarios La Voz y Tiempo Argentino.    

En 1990 fue designado director periodístico de la agencia Télam , cargo que desempeñó hasta mayo del ´92, luego se incorporó al área de Prensa de la Cancillería y poco más tarde fue gerente de noticias de radio La Red.  

Publicó varios libros, entre ellos El DT del Proceso, con una severa crítica a la dictadura militar y la utilización del fútbol con fines políticos en la organización del Mundial´78, en la Argentina.  

Roberto Gasparini fue muy reconocido entre sus pares por sus convicciones políticas –enrolado, como su padre en el peronismo- que destacó en su extensa trayectoria como dirigente sindical.  

Dejó un valioso legado de integridad personal, gremial y política que lo llevó por los caminos del compromiso y el sacrificio por los compañeros y amigos, sin abrevar en la corrupción y en las ventajas personales.  

DD/


N&P:
El Correo-e del autor es Diego J. A. Dulce diegodulce@arnet.com.ar