El Eternauta se convirtió en el líder de la resistencia del grupo humano sometido por el invasor

NACÍA FRANCISCO SOLANO LÓPEZ EL DIBUJANTE DEL ETERNAUTA

Historieteca.Com - Revista El Abasto -

MS: ¿Y qué está haciendo ahora? / SL: “Entre otras cosas, yo sigo haciendo El Eternauta. 26/10/10 / Solano se fue ese año 08/11

                       FRANCISCO SOLANO LÓPEZ 

Aquí Solano López con Martín García en Telam donde ilustró un relato seriado de Teodoro Boot 

 

Cocreador de El Eternauta, autor de otras exitosas historietas leídas en todo el mundo, es uno de los más importantes dibujantes de Argentina

 Nació en Buenos Aires en 1928, su familia estaba emparentada con el patriota paraguayo del mismo nombre.

Apasionado por el dibujo desde muy chico, es de formación autodidacta.

Comenzó a dibujar profesionalmente en 1953 en la Editorial Columba, para la que hace Perico y Guillermina con guiones de Roger Plá.

 Pasa a Abril en 1955, donde dibuja Uma-Uma para Rayo Rojo, con guión de Héctor Oesterheld, y sucede a Campani en la serie Bull Rocket para la revista Misterix. 

Es el comienzo de una de las duplas más importantes de la historieta argentina.

 Desde el inicio forma parte del equipo de Editorial Frontera, en 1957.

Siempre con guiones de Oesterheld dibuja Joe Zonda y Rul de la Luna para la revista Frontera, Rolo el marciano adoptivo para Hora Cero, más numerosos episodios de Ernie Pike y El cuaderno Rojo.

 El 4 de septiembre de 1957 aparece El eternauta, la obra que lo consagró.

Se publicó en el primer número de la revista Hora Cero Suplemento Semanal, y se extendió hasta el Nº 106 de 1959. 

En Editorial Frontera Oesterheld trabajaba de acuerdo a los intereses de los dibujantes, y Solano López quería hacer algo de ciencia ficción pero dentro un tono más realista del que venía trabajando en las revistas de la editorial.

 El resultado fue El eternauta, la historia de una invasión extraterrestre contada desde Buenos Aires.

La obra fue un éxito de público, que esperaba semana a semana la revista. 

La historieta fue tiempo después recopilada en libro, reeditándose continuamente a lo largo de los años.

 En los años sesenta trabaja para editoriales inglesas como Fleetway, tarea que realiza durante unos quince años, tiempo en que se encarga de historietas como Galaxus, Kelly, Ojo mágico, Adam Eterno, Profesor Kraken, etc. Reside en Europa entre 1963 y 1968. Vuelve al país y trabaja para Columba. 

Por la propuesta de Ediciones Record tras el suceso de ventas de las recopilaciones de El Eternauta, vuelve a su personaje más famoso en 1976, y junto con Oesterheld realizan El Eternauta II para la revista Skorpio.

 Oesterheld militaba en la agrupación Montoneros y volcó en el guión su ideología, produciendo cambios en el carácter y el accionar del personaje.

El Eternauta se convirtió en el líder de la resistencia del grupo humano sometido por el invasor. 

Esto motivó objeciones de Solano, que no estaba de acuerdo con el tratamiento, lo que provocó algunos cambios en la historia, aunque el dibujante no se sintió cómodo con la realización.

 En 1976 inicia sus trabajos con el guionista Ricardo Barreiro, con la serie Slot Barr.

 El duro clima político que se vivía en el país bajo la dictadura militar lo obliga a emigrar, para proteger a su hijo Gabriel, que había caído preso.

 Llegan a España, donde realiza Ana y Historias Tristes, ambas con guiones de Gabriel. Con Ana, una obra madura y comprometida, reflejan el momento violento y angustioso que se vivía por aquellas horas.        

En 1980 dibuja la serie bélica Aguila Negra, con guión de Ray Collins, para Nippur Magnum de Columba; y en Superhumor publica Calle Corrientes con guión de Guillermo Saccomano.

Junto a Carlos Sampayo crea Evaristo, policial ambientado en los años 50.

 En 1984 se traslada a Río de Janeiro, desde donde colabora con editoriales de Estados Unidos como Dark Horse y Fantagraphics.

 Junto con Barreiro realiza Ministerio, El Instituto y El Televisor entre otras. 

En 1991 realiza para Estados Unidos Freaks, publicada en Monster Comics. Con guión de Jim Woodring la obra adaptaba en cuatro entregas la película de 1932 dirigida por Tod Browning.

 En Río de Janeiro comienza a trabajar como su asistente el joven dibujante Pablo Maiztegui, que se convertiría luego en su colaborador en los guiones, firmando como Pol.

Las primeras realizaciones de esta dupla se dan entre 1992 y 1994, con historias cortas y autoconclusivas por pedido de la editorial italiana Eura.

 Son historias de distintos géneros, algunas de ellas ambientadas en el Brasil donde vivían.          

Regresa a Buenos Aires en 1995, desde donde continúa trabajando para Estados Unidos.

 También colabora con publicaciones argentinas.

 Comienza a incursionar en el género erótico con gran éxito en Europa.

Produce historias unitarias bajo el título de Silly Symphonies, y realiza las continuaciones de El Instituto.

 Tras algunos intentos frustrados de retomar el personaje, vuelve a El Eternauta en 1997. 

A partir del 8 de junio se publica con la revista Nueva que se distribuye en diarios del interior del país, a razón de una página por entrega.

 El mundo arrepentido es el título que recibe la historia, que ubica la acción en un extraño mundo al que llega Juan Salvo al ser transportado al fin de la primera parte. 

El guión estuvo a cargo de Pol y es la primera vez que El Eternauta se realiza en color.

 En 2001 Solano López vuelve a El eternauta, nuevamente con guiones de Pol.

 El Eternauta – El Regreso fue comenzada a principios de ese año y publicada en la revista italiana Lancio Story.

 Autoeditada por el propio Solano, se publicó en Argentina a partir de julio de 2003, en su propia revista a lo largo de 9 entregas. 

La historia se sitúa 40 años después de la invasión, que ha triunfado.

 En esta continuación Solano López y Maiztegui tienen la intención de acercarse a lo que sucede en la realidad.

 Así lo aclara Solano: –Estamos echando una mirada sobre la actualidad, basados en una metáfora explícita: el país invadido por extraterrestres, que son en realidad las finanzas internacionales.

En esta parte nos interesó mostrar cómo lograron los invasores perpetuar la dominación a través de los mecanismos de la democracia.

Tal como pasó en América Latina con Collor de Melo, Alan García o Menem.      

 Tras la buena recepción de El Eternauta – el regreso, Solano López y Pol dan inicio a una nueva serie: La búsqueda de Elena. 

Retomando las líneas planteadas en El Regreso, la historia se sitúa en el mundo dominado por los invasores, mientras el grupo de Juan Salvo continúa la resistencia, a la vez que tratará de buscar a Elena, su esposa perdida al final de la clásica primera parte.

 Comenzó a publicarse en abril de 2006, en una serie de seis números.

La historia se completa en un libro que aparecía en el 2007.

Ediciones Novedad – Agosto 2007

 Rescate – Las historietas perdidas de Solano López

Libro que recopila historias cortas no tan conocidas del maestro Solano López. Rescate trae obras sobre textos de Rodolfo Walsh, Guillermo Saccomanno, Carlos Sampayo, Robert Boyd, Alfredo Grassi, Omar Panosetti, Pol Maiztegui y Gabriel Solano López.

Novedad – Mayo 2007

 El Eternauta – El Regreso

La Búsqueda de Elena

Libro recopilatorio de los fascículos de El Eternauta El Regreso – La búsqueda de Elena, guión de Pol y dibujo de Solano López. Incluye la reedición de Marcianeros, de Oesterheld y Solano.

 https://www.historieteca.com.ar/Autores/solano_lopez.htm

 ENTREVISTAMOS AL VECINO

FRANCISCO SOLANO LÓPEZ

DIBUJANTE DE HISTORIETAS

(DE LA CUAL LA MÁS CONOCIDA ES EL ETERNAUTA)

 Por M.S. y R.S.

Revista El Abasto

El retorno de El Eternauta

 Caía la tarde sobre Buenos Aires y el barrio iba tomando ese color especial del atardecer, tan propio de algunos crepúsculos de ciertos comics.

Y en eso estábamos, ya que enfilábamos rumbo a la casa de uno de aquellos próceres de la historieta universal.

 Estamos haciendo mención, al dibujante Francisco Solano López, creador junto a Héctor Oesterheld de El Eternauta. 

Solano López: -Yo empecé a dibujar profesionalmente cinco años antes de que saliera El Eternauta.

Ya tengo cincuenta y cinco años de laburo en forma profesional, porque no nos olvidemos que El Eternauta el año que viene cumple cincuenta años desde que salió por vez primera.

 MS: ¿Y cuántos años tenías cuándo comenzaste a trabajar en forma profesional? 

SL: -Para los estándares de la época yo empecé tarde a trabajar. Tenía veintitrés años.

En Misterix, de Abril, trabajé haciendo Bull Rocket con Oesterheld.

 En esa época, Oesterheld iba adquiriendo fama por la historieta del Sargento Kirk que dibujaba Hugo Pratt.

Oesterheld era, además, medio guía y director, atrás, en bambalinas, de la revista Más Allá, que era una publicación mensual, no de historietas, sino de ciencia ficción. 

Fue donde sacó las primeras Crónicas Marcianas de Ray Bradbury en episodios.

Y, además, él metía de vez en cuando algún cuentito de ciencia ficción.

 Cuando Oesterheld quiso abrirse de esta editorial no pudo llevarse todo lo que había hecho porque las editoriales retenían los derechos, uno inventaba la historia pero una vez que firmabas el contrato no tenías derecho sobre lo que habías creado. 

Una vez que yo pasé a la Editorial Frontera, que fue la que fundó Oesterheld con su hermano, empecé con otras historietas, aún antes de hacer El Eternauta.

 En esta época hice con Oesterheld: Joe Zonda y Rolo, el marciano adoptivo, esta última salía en una revista que se llamaba Hora Cero.

  Joe Zonda era un pibe, un cabecita negra, que había aprendido todo por correspondencia.

Incluso, ser piloto.

 Y Rolo transcurría en la época de las invasiones extraterrestres; era maestro de escuela y presidente del club del barrio, tenía su barra de amigos en el café y con ellos se ponía a pelear contra los invasores.

 Durante un tiempo hice las tres historietas: Joe Zonda, Rolo, el marciano adoptivo y El Eternauta.

 Eran historietas mensuales, salían ocho o diez páginas por mes de cada una.

 Era mucho trabajo.

 Luego de unos tres años terminó mi etapa de trabajo en la Editorial Frontera. 

Hay que reconocer que Oesterheld tenía un talento incomparable para escribir guiones de historieta, pero dirigir una editorial es un oficio diferente.

 Su título universitario era de geólogo y se asoció con su hermano que era ingeniero agrónomo.

 Un geólogo y un ingeniero agrónomo dirigiendo una editorial, imaginate, como les fue, les metieron el perro y se fundieron.” 

MS: ¿Vendían bien y, de todas maneras, se fundieron?

 SL: Tan bien vendían que mucho no pasaba por las cuentas de ellos.

 Habían ediciones truchas, clandestinas, que hacía el imprentero en complicidad con los distribuidores. 

Ese mismo imprentero que se benefició esos años si los hubiera dejado progresar hubiese tenido mucho más trabajo.

 Dentro de los proyectos de evolución que se habían hecho Héctor con su hermano no solo nos prometieran mejoras en nuestras condiciones de trabajo sino también promesa de asociarnos.

 No pudo concretarse porque por más éxito que tuvieran los estaban estafando. 

El grupo con el que venía trabajando en la Editorial Frontera de a poco nos fuimos pasando para trabajar en una editorial inglesa, gracias a Hugo Pratt que ya estaba radicado en Europa, hasta que yo mismo a principios de los años ´60 me fui trabajar a allá porque había mucho trabajo interesante y estaba bien pago.

 Primero estuve dos años trabajando desde acá – época de transición del gobierno de Frondizi, los golpes de estado, las huelgas, entonces se hacía difícil- y después me fui a España. 

No fui a Inglaterra porque me parecía un país húmedo, frío y yo tenía tres pibes chicos… Fuimos a la Costa del Sol, en España.

 Trabajaba en mi casa frente al mar, diez meses de verano, los pibes podían ir a la playa.

 A los tres años fuimos un año a Roma para conocer Italia.

 Después volvimos y en el ´77 nos exiliamos: casi dos décadas más fuera del país.

 En esta segunda partida estuve diez años en España y otro tanto en Brasil.

 Antes de volver le propuse a los ingleses si podía trabajar acá armándome un equipo y así en la medida en que ellos me enviaban más trabajo fui preparando más ayudantes. 

RS: ¿Y cómo los elegían a estos ayudantes? 

SL: -En una época estaba la Escuela Panamericana de Arte de los Doce Famosos Artistas, yo en esa no entré porque era nuevo.

 Pero Hugo Pratt y Alberto Breccia daba clases de dibujo en esta institución. 

De ahí salían los muchachos que tenían condiciones para dibujar y que tanto yo como algunos de los compañeros míos de la editorial tomábamos como ayudantes.

 En el sistema inglés, el norteamericano no, el trabajo era anónimo, es decir, salía sin la firma,

 Y este sistema lo usaban aquí dos editoriales grandes: Abril y Columba.

 Las mismas historietas que hacías para los ingleses después las veías publicadas por todos lados, en distintos países. 

Por eso no tenían interés en que fuéramos individualizados.

 MS: ¿Cómo empezó a dibujar historietas?

 SL: -De chico se me ocurrió empezar a dibujar.

 No leía muchas historietas.

 Mi padre me llevaba al cine a ver los continuados, las películas de Tarzán, las de la guerra…

 También me llevaba mucho al zoológico.

 Y dibujaba esas cosas.

 Las historietas las leía más bien cuando me agarraba el sarampión y me tenía que quedar en la cama.

 Mi padre era periodista. Murió cuando yo tenía ocho años. Quedó la biblioteca de él y empecé a leer libros. Y siempre dibujaba.

 A mi madre no le gustaba mucho esa vida bohemia que llevaban los periodistas, esto por mi padre, y cuando vio que a mí me gustaba el dibujo tomó unas pilas de carpetas que había guardado mi padre en una de las bibliotecas y las tiró.

 Eso me produjo un frenazo, yo tendría diez, once años.

 Hasta que entré en la adolescencia estuve unos tres o cuatro años sin dibujar.

 Ni sabía que había gente que hacía historietas.

 Incluso estudiando en la facultad me pasaba dibujando.

 Finalmente tuve la posibilidad de dibujar para Editorial Abril.

 RS: ¿Qué estudiaba en la facultad?

 SL: -Abogacía. Porque tenía dos primos hermanos, diez años mayores que yo, que eran abogados.

 Yo había entrado a trabajar en el Banco de la Nación. Pero no me recibí de abogado porque no me gustaba.

 El gran drama fue cuando dije que me iba del banco…

 MS: ¿Y qué está haciendo ahora?

 SL: -Entre otras cosas, yo sigo haciendo El Eternauta.

 Cuando volví la gente me preguntaba por El Eternauta.

 Lo retomamos con Pablo Maiztegui, que era mi ayudante de dibujo y hoy es el actual guionista.

 Lo conocí en España porque es amigo mis hijos.

 Le vi buenas condiciones para el dibujo.”

 MS: ¿Cómo nace El Eternauta?

 SL: Estaba esa moda de los invasores y a Oestherled le gustaba mucho la ciencia ficción.

 Ya habíamos hecho con él Rolo, el marciano adoptado, una especie de ensayo inconsciente.

 En ese momento, no había ciencia ficción en las historietas argentinas.

 Cuando Oesterheld puso su editorial tenía ganas de hacer héroes argentinos y eso hizo. Y me agarró a mí para eso.

 Cuando llegó el momento de hacer una de ciencia ficción de en serio escribió El Eternauta.

 Cuando vinieron los años setenta Oesterheld se había hecho simpatizante de los montoneros, así, El Eternauta en la segunda parte fue una especie de metáfora de la lucha de los invasores extraterrestres.

 Juan Salvo, en esta segunda parte, va al futuro y los que se quedan siguen luchando contra los invasores, los extraterrestres, el equivalente de los montoneros luchando contra los invasores.

 RS: ¿El tema de los derechos con El Eternauta cómo está?

 SL: -Cuando me fui la segunda vez, escapando con mi hijo, que se había metido con los montoneros, no me preocupé por el aspecto legal de El Eternauta, entonces, para el editor, fue toda una paponia.

 Dijo, «todo para mí».

 Ni sabía donde estaba yo y le hizo firmar un contrato a la viuda de Oesterheld y se quedó con todos los derechos.

 Hoy la viuda y los nietos de Oesterheld ya recuperaron los derechos, yo aún estoy en acciones legales por ese tema.

 Ese editor se aprovechó de que Oesterheld estaba perseguido en los años setenta y yo exiliado para quedarse con los derechos.

 Cuando volví, en el ´94, empecé a poner todo eso en movimiento, pero los juicios se demoran mucho.

 RS: ¿Cómo ve a la historieta en general actualmente?

 SL: -Y ya no es lo que era, ya no se consume igual.

 Fíjate vos que en Inglaterra me decían que antes los maestros eran los que más criticaban a las historietas porque, decían, así los chicos no leían, y ahora ante tanto predominio de la cultura visual son los maestros los principales aliados de la historieta, porque estas son un buen camino para llevar a otras lecturas. 

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