"La reconstrucción de la Patria es una tarea común para todos los argentinos, sin sectarismos ni exclusiones."

RUCCI, SOLDADO DE PERÓN

Por Saul Ubaldini, Daniel Brión y José Ignacio Rucci

Jose Ignacio Rucci, Secretario General de la CGT, soldado de Perón. Un nuevo aniversario de su ingreso al Comando Celestial.El general Perón lo necesitaba porque era la fuerza contundente que podía mantener en pie al movimiento obrero. Quedará grabada en la Organización Internacional del Trabajo su posición en defensa de los trabajadores del mundo. También se recordará su valentía y entereza.

RUCCI, SOLDADO DE PERÓN

FRAGMENTOS DE SU MENSAJE POSTUMO

Por José Ignacio Rucci

EL COMPAÑERO RUCCI

Por Saul Ubaldini

LA MUERTE DE JOSE IGNACIO RUCCI

Por Daniel Brión

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FRAGMENTOS DE SU MENSAJE POSTUMO

Fragmentos del mensaje, que en nombre del Movimiento Obrero Organizado, iba a leer José I. Rucci el 25 de septiembre de 1973 a raíz del triunfo de Juan Domingo Perón, y que fue truncado por su asesinato.

-Hubo un proceso distorsionador en el ámbito espiritual y cultural, cuyas consecuencias no han podido ser erradicadas del todo y aún las seguimos viviendo y soportando.

Significa esto que a la recuperación plena del poder adquisitivo de los salarios, a la valorización del trabajo a la creación de nuevas riquezas, es necesario agregar la pacificación de los espíritus, requisito indispensable para encarar un proceso de reconstrucción y la reconquista de los valores nacionales, cuya vigencia absoluta asegurará la elección de los mejores caminos para arribar al objetivo común.

-Los trabajadores han contribuido al proceso de liberación y a la modificación de las estructuras caducas y la destrucción se ha operado no sólo en los aspectos materiales de lo que fuera una nación próspera y libre, sino en la conversión en una colonia empobrecida, dependiente, opresora e injusta.

-Ninguna sombra del pasado podrá interponerse ahora para que los argentinos marchemos unidos y solidarios, hasta la construcción de la Argentina potencia.

-Debemos lograr el robustecimiento de la unidad latinoamericana y del Tercer Mundo, contra toda forma de imperialismos, la subordinación a las centrales continentales o internacionales, quienes sirven a la política imperialista de cualquier signo.

-La reconstrucción de la Patria es una tarea común para todos los argentinos, sin sectarismos ni exclusiones.

-La liberación será el destino común que habremos sabido conquistar, con patriotismo, sin egoísmos, abiertos mentalmente a una sociedad nueva, para una vida más justa, para un mundo mejor.

JIR/

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EL COMPAÑERO RUCCI

Por Saul Ubaldini

NAC&POP

Voy a hablar como compañero de José Ignacio Rucci, que ha vivido parte de la historia de su vida.

Es sabido de todos sus sufrimientos y dolores.

Como él lo ha definido muy bien, dos objetivos marcaban su vida: la lealtad a los trabajadores y la lealtad al general Perón.

Luego de la primera llegada del general Perón a la República, compartimos la foto que hoy permanece en la memoria de todos los argentinos: su paraguas sosteniendo el regreso, por las lágrimas que del cielo apuntaban al retorno del general.

Distintas vicisitudes lo llevaron a que en el último congreso Argentina Liberada, dijera que ese sería su último mandato, porque la vida le estaba dando los cumplimientos necesarios y lo único que quería era que el general Perón volviera a ser presidente de los argentinos.

Paradójicamente, dos días antes de su horrendo asesinato, el general Perón fue elegido nuevamente presidente de los argentinos.

Él necesitó mucho de su guía y acompañó el pacto social que llevó a colocar a la Argentina en un punto culminante.

Sabía que cumpliendo con lo que allí se proponía, cumplía con los trabajadores y con el pueblo.

También conocía el dolor horrendo que habían causado las manifestaciones dictatoriales, que terminaban con la voluntad del pueblo.

Sabía que cumpliendo con ese programa se iba a lograr lo que el general Perón ya le había mostrado en sus primeros apuntes, consistentes en -nada más y nada menos- lo que leyó en este recinto: el modelo nacional.

El general Perón necesitaba a José, porque era la fuerza contundente que podía mantener en pie al movimiento obrero.

Yo también he pasado seis años en el sexto piso de la CGT, utilizando el mismo lugar.

Estuve a su lado en momentos difíciles.

La noche anterior, antes de partir para la calle Avellaneda, sabía que algo grave le iba a suceder, pero su fuerza, su potencia, su inteligencia y su integridad no hacían más que imponer una conducta que luego, en Rosario, hizo que lo llamara –ese gran gigante pequeño.

Ese hombre supo atraer todo aquello que estaba vinculado con la vitalidad del sindicalismo y con la participación en la política que Perón nos había fijado.

Por eso realizamos este homenaje y mantenemos un recuerdo permanente de su figura.

Esperamos que Dios sea tan caritativo con él como José lo fué con nosotros.

Por eso, quedará grabada en la Organización Internacional del Trabajo su posición en defensa de los trabajadores del mundo.

También se recordará su valentía y entereza.

Los trabajadores jamás lo olvidaremos y tendremos el orgullo de que José represente a todos los héroes sindicales, los que comenzaron luchando en la última parte del siglo XIX, los que murieron en la plaza Lorea y en el Sur, y los que participaron de la trayectoria del sindicalismo de lucha.

Sabemos que a veces la historia nos obliga a mirar hacia el futuro, pero también a recordar a nuestros luchadores.

No tengo dudas de que José Ignacio Rucci nos representa a todos.

SU/

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LA MUERTE DE JOSE IGNACIO RUCCI

Por Daniel Brión

NAC&POP

La historia oficial -escueta y evasiva como siempre -consigna que el entonces secretario general de la CGT José Ignacio Rucci, fue asesinado el mediodía del martes 25 de setiembre de 1973 y al margen de la fecha aporta pocos datos.

Por aquella época gobernaba provisoriamente Raúl Lastiri (yerno del hermano José López Rega) y ya había resultado electo el teniente general Juan Domingo Perón.

Con el líder en el país, muy pronto a asumir la esperanza de millones y cuando la Argentina transitaba una democracia tan soñada …

El líder sindical había pasado la noche en un departamento de la avenida Avellaneda (casi Nazca) en el barrio de Flores.

Allí vivía un familiar y Rucci solía quedarse a dormir desde hacía por lo menos un semestre, lo que era ignorado por casi todos los vecinos de la zona. 

Otras  fuentes  sostuvieron que el sindicalista acostumbraba cambiar su lugar de descanso por estrictas razones de seguridad.

Lo cierto es que Rucci abandonó la finca a las 12:10. Frente a la casa lo esperaba su Torino rojo y muy cerca, los tres vehículos de la custodia. 

El atentado dio comienzo exactamente cuando el gremialista cruzaba la vereda rumbo al Torino.

Los disparos partieron desde los techos de las casas de alto de la acera ubicada al sur.

El testimonio de los custodios no es precisamente un dechado de exactitud.

Llegaron a afirmar, tal vez para justificar su ineptitud, que los agresores habían arrojado, bombas o granadas, cuyas evidencias jamás fueron encontradas.

José Rucci fue alcanzado inmediatamente por buena parte de esa lluvia de balas, con una profunda herida en su cuello, además, por supuesto, de numerosos impactos en todo su cuerpo.

Cuando ya era tarde y el líder yacía en la vereda, recién entonces los custodios se parapetaron detrás de los autos para repeler el ataque. 

Tuvieron una sorpresiva respuesta cuando los disparos comenzaron a llegar desde las ventanas a sus espaldas.

Así, Rucci recibió nuevos balazos, al igual que su chofer, Tito Nuñez, y Ramón Rocha, otro de los custodios.

El desconcierto era total.

Aparentemente, los atacantes habían iniciado la emboscada con el lanzamiento de una tabla que llevaba una ristra de petardos.

La defensa se hacía casi imposible, sobre todo si se le suma que desde un colegio cercano (en cuya terraza parecía haber una boca de fuego atacante) alguien les gritó a los custodios que detuvieran el fuego ya que en el interior del establecimiento había más de 200 escolares.

Sin embargo, pese a su intensidad (los primeros cálculos periciales estimaron que se dispararon más de cien proyectiles) el tiroteo fue relativamente breve, ya que a las 12:30 los agresores habían huido.

Lo que se supo enseguida fue que era un comando integrado por nueve a once personas, las que dispararon desde tantos puntos diferentes que  hizo imposible la defensa.

A eso debe sumársele el tipo de armamento empleado para  perpetrar el crimen: armas largas de precisión, ametralladoras sin utilizarse,! pero que estaban reservadas en caso de que Rucci lograra subir al auto o la defensa de los custodios fuera más efectiva.

El  informe de la morgue judicial sobre el cadáver del líder sindical asesinado dice:

  • 1) Herida contuso-cortante de unos 4 centímetros y medio en la cabeza;
  • 2) otra herida similar en la frente;
  • 3) un hematoma en ese mismo lugar, probablemente por la caída;
  • 4) herida cortante superficial en la nariz;
  • 5) herida de bala en la cara;
  • 6) herida de bala en la cara lateral del cuello;
  • 7) herida de bala en la base del cuello;
  • 8) herida de bala debajo de la nuca;
  • 9) herida de bala en el hombro derecho, con rotura de clavícula;
  • 10) dos heridas de bala en la región mamaria derecha;
  • 11) 16 heridas de bala en el tórax;
  • 12) heridas de bala en la mano izquierda;
  • 13) fractura del húmero;
  • 14) herida de bala en la rodilla izquierda.

Tal vez el lamento más gráfico fue el del propio General Perón:

-Me cortaron las patas.

DB/

Compañero

JOSE IGNACIO RUCCI

Compañeros

Tito Nuñez y Ramón Rocha

¡¡¡ PRESENTES !!!

IMEPU

Instituto por la Memoria del Pueblo

N&P: El Correo-e del autor es Daniel Brion imepu@hotmail.com

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NOTA DE LA NAC&POP:

Compañero

Jose Ignacio Rucci

¡¡ PRESENTE !!

Tu nombre será inscripto por el pueblo trabajador en el carro de la victoria.

Estas presente, por derecho propio, en el Comando celestial, junto a Perón, Evita, Atilio López, Agustín Tosco, Amado Olmos, Felipe Vallese, los compañeros anarquistas de la Patagonia rebelde; los obreros de los talleres de Vasena, del frigorífico y de tantos oros compañeros trabajadores que lucharon por la dignidad de los hombres y mujeres humildes del planeta.

Para recordar- en homenaje a todos los Trabajadores
Constitución del la Nación Argentina de 1949
(aprobada el 11 de marzo de 1949)

Derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad +y de la educación y la cultura
Art. 37 – Declárense los siguientes derechos especiales:
I. Del trabajador

1. Derecho de trabajar – El trabajo es el medio indispensable para satisfacer las necesidades espirituales y materiales del individuo y de la comunidad, la causa de todas las conquistas de la civilización y el fundamento de la prosperidad general; de ahí que el derecho de trabajar debe ser protegido por la sociedad, considerándolo con la dignidad que merece y proveyendo ocupación a quien lo necesite.

2. Derecho a una retribución justa – Siendo la riqueza, la renta y el interés del capital frutos exclusivos del trabajo humano, la comunidad deber organizar y reactivar las fuentes de producción en forma de posibilitar y garantizar al trabajador una retribución moral y material que satisfaga sus necesidades vitales y sea compensatoria del rendimiento obtenido y del esfuerzo realizado.

3. Derecho a la capacitación – El mejoramiento de la condición humana y la preeminencia de los valores del espíritu imponen la necesidad de propiciar la elevación de la cultura y la aptitud profesional, procurando que todas las inteligencias puedan orientarse hacia todas las direcciones del conocimiento, e incumbe a la sociedad estimular el esfuerzo individual proporcionando los medios para que, en igualdad de oportunidades, todo individuo pueda ejercitar el derecho a aprender y perfeccionarse.

4. Derecho a condiciones dignas de trabajo – La consideración debida al ser humano, la importancia que el trabajo reviste como función social y el respeto recíproco entre los factores concurrentes de la producción, consagran el derecho de los individuos a exigir condiciones dignas y justas para el desarrollo de su actividad y la obligación de la sociedad de velar por la estricta observancia de los preceptos que las instituyen y reglamentan.

5. Derecho a la preservación de la salud – El cuidad de la salud física y moral de los individuos debe ser una preocupación primordial y constante de la sociedad,  a la que corresponde velar para que el régimen de trabajo reúna requisitos adecuados de higiene y seguridad, no exceda las posibilidades normales del esfuerzo y posibilite la debida oportunidad de recuperación por el reposo.

6. Derecho al bienestar – El derecho de los trabajadores al bienestar, cuya expresión mínima se concreta en la posibilidad de disponer de vivienda, indumentaria y alimentación adecuadas, de satisfacer sin angustias sus necesidades y las de su familia en forma que les permita trabajar con satisfacción, descansar libres de preocupaciones y gozar mesuradamente de expansiones espirituales y materiales, impone la necesidad social de elevar el nivel de vida y de trabajo con los recursos directos e indirectos que permita el desenvolvimiento económico.

7. Derecho a la seguridad social – El derecho de los individuos a ser amparados en los casos de disminución, suspensión o pérdida de su capacidad para el trabajo promueve la obligación de la sociedad de tomar unilateralmente a su cargo las prestaciones correspondientes o de promover regímenes de ayuda mutua obligatoria destinados, unos y otros, a cubrir o complementar las insuficiencias o inaptitudes propias de ciertos períodos de la vida  o las que resulten de infortunios provenientes de riesgos eventuales.

8. Derecho a la protección de su familia – La protección de la familia responde a un natural designio de individuo, desde que en ella generan sus más elevados sentimientos efectivos y todo empeño tendiente a su bienestar debe ser  estimulado y favorecido por la comunidad como el modo más indicado de propender al mejoramiento del género humano y a la consolidación de principios espirituales y morales que constituyen la esencia de la convivencia social.

9. Derecho al mejoramiento económico – La capacidad productora y el empeño de superación hallan un natural incentivo en las posibilidades de mejoramiento económico, por lo que la sociedad debe apoyar y favorecer las iniciativas de los individuos tendientes a ese fin, y estimular la formación y utilización de capitales, en cuanto constituyen elementos activos de la producción y contribuyan a la prosperidad general.

10. Derecho a la defensa de los intereses profesionales – El derecho de agremiarse libremente y de participar en otras actividades lícitas tendientes a la defensa de los intereses profesionales, constituyen atribuciones esenciales de los trabajadores, que la sociedad debe respetar y proteger, asegurando su libre ejercicio y reprimiendo todo acto que pueda dificultarle o impedirlo.

Derogada por DECRETO  No. 4161, por la revolución fusiladora el 27 de abril de 1956.