Spilimbergo. El 17 de octubre de 1945 comprendió que allí estaban los trabajadores, no el lumpenaje que denunciaba la izquierda clásica argentina.

4 DE SEPTIEMBRE 2000 SURGE «PATRIA Y PUEBLO» DE LA MANO DE JORGE ENEA SPILIMBERGO

Por Alberto Franzoia

Spilimbergo era un hombre bueno. Era dulce, militaba decididamente y era pícaro. Era muy humano, era brillante y tenía mucho humor. Un humor destructivo para con los enemigos. Un humor mordaz, con el cual se divertía destrozando boludos, mentirosos, presumidos y verseros. Y sobre todo corruptos. Era un hombre al que amábamos y seguimos amando. Un duende, como Jauretche, como Carlino. Físicamente precario, ya que eran sus neuronas las que practicaban ejercicios. Pizza, vino y faso. Uno que quería. Un ser angelado. Un compañero del campo nacional y popular. Un habitual miembro de la Oesterheld. Un orgullo de ser sus compatriotas y amigos. Un maestro. Un compañero

ESPILI

 Jorge Enea Spilimbergo nació en La Boca (barrio de Capital Federal en Argentina) el 25 de septiembre de 1928, tiempos en los que Hipólito Yrigoyen volvería a ejercer la presidencia por segunda vez tras el interregno de Alvear (2). 

Por Alberto J. Franzoia* 

 EL ORTIBA

04/09/2008

 “Spili” como lo llamaban sus amigos y compañeros de militancia siguió la carrera de derecho, y según contaba un militante histórico de la Izquierda Nacional que compartió muchos años con él, Hugo Andrade, la concluyó pero nunca retiró el título habilitante.  

 Lo cual no deja de ser un dato significativo para comenzar a construir su perfil como hombre en general y como político en particular (3). 

 Poco afecto a las formas preestablecidas, a las normas difundidas por los intelectuales orgánicos de la oligarquía nativa para construir prestigios, fue por otro lado muy riguroso tanto en su función de historiador como de teórico.  

 Serio y profundo como pocos en sus análisis de la realidad argentina, latinoamericana y mundial, nunca se dejó llevar por la crítica fácil, sin su correspondiente fundamentación.  

 Se destacó además como cuadro político de primer nivel, ensayista y periodista del diario Crónica.

 Podía escribir sin parar mimetizado con su máquina, pero la rapidez para hacerlo y la cantidad de trabajo producido rara vez afectaba la calidad del mismo.  

Tras un breve paso por el Partido Comunista, al producirse un hito histórico en nuestro país como la gran movilización popular del 17 de octubre de 1945 que liberó a Perón de la cárcel (jornada comparable al 13 de abril en la Venezuela de Hugo Chávez) y siendo aún un adolescente, comprendió que allí estaban los trabajadores, no el lumpenaje que denunciaba la izquierda clásica argentina, por lo tanto un auténtico revolucionario marxista no podía ser ajeno a esa realidad.  

 Años más tarde se convirtió, siguiendo esa premisa, en uno de los impulsores del Partido Socialista de la Revolución Nacional (creado poco antes del golpe cívico- militar que en 1955 destituyó al gobierno del General Perón (4)), con el objetivo de defender la revolución nacional para profundizarla desde una perspectiva socialista pero claramente diferenciada del discurso y práctica eurocéntricas de las izquierdas tradicionales.   

El PSRN no casualmente fue disuelto por los golpistas que veía en las fuerzas del campo nacional y popular a su verdadero enemigo, motivo por el cual los militantes de la Izquierda Nacional se abocaron de lleno a la producción y difusión de su visión de mundo y postura política en la sociedad argentina.  

 Fundaron para este propósito la Editorial Coyoacán , que publicó importantes trabajos entre los que se encuentra la primera edición de “La cuestión nacional en Marx”, un libro de Spilimbergo esencial para combatir el supuesto carácter abstracto y ultraizquierdista del marxismo.  

 Allí descubrimos a un Marx comprometido con las luchas nacionales concretas, por lo tanto un valioso antecedente para los procesos de liberación nacional en América Latina. Dicho texto fue reeditado recientemente.

 Coyoacán editó otros trabajos de Spilimbergo como su ya clásico “Nacionalismo oligárquico y nacionalismo revolucionario” (editado por vez primera en 1956 en Editorial Amerindia) en el que realiza una fundada crítica al nacionalismo elitista y ultramontano que facilitó la caída de un gobierno de concreta orientación nacional y popular en 1955 (este texto está a punto de reeditarse).  

Jorge Enea Spilimbergo. Disertacion sobre Arturo Jauretche en el Banco Provincia de Bs As

 Además edita en 1960 “Juan B Justo y el socialismo cipayo”, sólida crítica al socialismo eurocéntrico alejado de la cuestión nacional latinoamericana, también “Historia crítica del radicalismo” (que comenzó en 1955 como una biografía política de Yrigoyen y luego reeditará con otros textos y título modificado) y otro menos conocido como “Diego Rivera y el arte en América Latina”. 

 En 1962 Jorge Enea Spilimbergo junto a Jorge Abelardo Ramos (a quien consideraba su maestro orientador en su acercamiento a una izquierda compenetrada con la cuestión latinoamericana), Blas M. Alberti, Fernando Carpio y una nueva generación de militantes fundan el Partido Socialista de la Izquierda Nacional (PSIN).   

Este partido habría de convertirse en la expresión políticamente organizada de un socialismo ya definitivamente asociado a una visión nacional de la izquierda, entendiendo por Nación a ese conjunto balcanizado de países que en su conjunto conforman la Patria Grande Latinoamericana por la que lucharon Simón Bolívar y José de San Martín.  

 Las tesis políticas de la Izquierda Nacional son presentadas por vez primera en “Clase obrera y poder”, cuyo redactor oculto por entonces, era en realidad Spilimbergo (texto reeditado en 2006 con una breve actualización realizada por Néstor Gorojovsky, Secretario General del partido Patria y Pueblo, expresión actual de los socialistas de la Izquierda Nacional). 

 A esa altura Jorge Abelardo Ramos y Jorge Enea Spilimbergo (siete años menor que aquel) ya se habían constituido como las dos figuras sobresalientes de esta creativa corriente del pensamiento latinoamericano.  

 En una suerte de división del trabajo intelectual Ramos habría de convertirse en uno de los más importantes sintetizadores y difusores de ideas socialistas revolucionarias para la región, mientras Spilimbergo era el analista preciso y profundo que llenaba de contenidos las estupendas síntesis de Ramos.   

Hacia fines de los sesenta editará en Mar Dulce su “Historia del socialismo en Argentina” que en realidad viene a completar aquel trabajo del año 60 “Juan B. Justo y el socialismo cipayo”, al que incorpora cuatro nuevas partes, entre las cuales se encuentra tanto una respuesta a las críticas gestadas contra su “Juan B. Justo…”, como la negación del socialismo sin sujeto más la presentación de una alternativa expresada en el socialismo de la izquierda nacional. 

 Por otra parte, el crecimiento del PSIN en los principales centros urbanos del país y su notoria presencia en la universidad a través de su agrupación AUN, desembocó en 1971 en la convocatoria a constituir un frente revolucionario más amplio cuyo nombre fue Frente de Izquierda Popular (FIP). Spilimbergo actuó como Secretario General del partido que presidía Ramos.  

 En las elecciones de marzo de 1973 Spilimbergo se presenta como candidato a primer diputado nacional por la Capital Federal, y cuando en septiembre del mismo año, ante la renuncia del Presidente Cámpora para posibilitar la elección de Perón (5), se realizan nuevas elecciones, el FIP apoyó con su propia boleta la fórmula Perón-Perón cosechando cerca de un millón de votos.  

 Durante esa primera mitad de la década del 70  Spilimbergo fue director del quincenario Izquierda Popular y reeditó en 1974 en la editorial Octubre su “Historia del socialismo en la Argentina”, ahora en dos tomos: Juan B. Justo y el socialismo cipayo (tomo 1) y De la izquierda cipaya a la izquierda nacional (tomo 2).

 En el mismo año realiza una tercera edición de “La cuestión nacional en Marx” (la segunda fue en 1968), que incluye dos trabajos que habían sido publicados en la revista “Izquierda Nacional”, uno sobre la naturaleza del subdesarrollo en los países semicoloniales y otro en el que contrapone el nacionalismo popular, revolucionario y liberador de los países dependientes al nacionalismo agresivo y opresor de los países dominantes o imperialistas. 

 La muerte de Perón ese mismo año y la posterior caída del gobierno peronista en 1976, afectaron políticamente a un partido que desde su independencia político-ideológica apoyaba a dicho movimiento para profundizar la revolución nacional desde una perspectiva socialista.   

En 1977, durante la dictadura cívico-militar que asolaba a nuestra Patria se realiza el VII Congreso Nacional del FIP y dos años más tarde como producto de las diferencias conceptuales y políticas surgidas entre Ramos y Spilimbergo se produce la fractura.

 En principio el sector alineado con Ramos conserva las siglas del partido y se expresa a través del periódico La Patria Grande, mientras el sector de Spilimbergo, que en ese momento era la fracción menor pasa a denominarse FIP-Corriente Nacional y edita la revista Tribuna Patriótica.  

 Pero ante el proceso electoral que sucede a la desgastada dictadura iniciada en 1976 y concluida en 1983, el FIP Corriente Nacional se transforma en el Partido de la Izquierda Nacional (PIN), siendo este nombre el que mejor expresaba el carácter ideológico y político de las fuerzas conducidas por Spilimbergo, quien habría de desempeñar el cargo de Secretario General. 

 En 1988 lo conozco personalmente a Spilimbergo en mi propia casa de la ciudad de La Plata.  

 En ese entonces, junto a otros tres compañeros con los que habíamos militado en el FIP de Ramos, decidimos que para continuar la lucha sin renunciar al legado del socialismo revolucionario y latinoamericano era necesario emigrar al PIN.   

Pero la humildad de este hombre muy grande no permitió que viajáramos hacia la Capital Federal, donde él residía, para concretar lo decidido.

 Fue entonces cuando tuve el honor de recibirlo en mi propio domicilio, y desde ese momento traté de seguir siempre su huella.  

 Por esos años de regreso a la democracia y como crítica a la primera gestión política de la misma conducida por Raúl Alfonsín publica en Ediciones José Hernández, durante 1989, “El fraude alfonsinista”, que incluye, además, otras partes que integraban anteriormente “Historia crítica del radicalismo”. 

 Luego llegó la mediocre década del noventa, cuando el liberal-menemismo (en alusión a su conductor Carlos Menem), que había vaciado de contenido nacional al peronismo, arrasaba con la nación argentina con el apoyo político del partido presidido por Ramos (que por entonces se llamaba Movimiento Patriótico de Liberación).   

Ese partido era el producto final y decadente de un profundo viraje ideológico-político que Ramos venía experimentando desde fines de los 70 y que lo condujo a abandonar definitivamente en los ochenta el marxismo latinoamericano, aquel que él mismo había definido en genial síntesis como un marxismo bolivariano cuando Hugo Chávez era apenas un adolescente.  

 Sin embargo, Spilimbergo y un grupo consecuente de militantes de la Izquierda nacional seguimos batallando desde el PIN para mantener en alto las banderas de esta corriente fundamental para la revolución latinoamericana.  

 Finalmente dicho partido, se disuelve en el año 2000 y surge Patria y Pueblo, siempre con la conducción de Spilimbergo; hasta que el 4 de septiembre de 2004, este hombre que desde su juventud hasta los años del crepúsculo abrazó la causa socialista vinculándola con las tradiciones y luchas del pueblo latinoamericano, fallece pocos días antes de cumplir los 76 años. 

 Cinco años después de su irreparable pérdida queda un partido, Patria y Pueblo, que es la expresión políticamente organizada en la actualidad de los socialistas de la Izquierda Nacional, además de Reconquista Popular, un foro de debate para el campo nacional; por otra parte sus libros se vuelven a reeditar. 

Es un justo premio para quien nunca abandonó las banderas históricas, ni siquiera durante la gran decadencia ideológica y política de los noventa, cuando no pocos creyeron que habíamos arribado al absurdo fin de la historia anunciado por Fukuyama.  

 Pero además de un partido, un foro digital, libros y también de muchos hombres y mujeres que siguen profesando una visión de Izquierda Nacional, aún sin militancia partidaria, le debemos a Spilimbergo una obra inmensa que se convierte en insustituible guía conceptual para que nuestra juventud logre orientar su acción transformadora a lo largo y ancho de la maravillosa Patria Grande Latinoamericana; porque sabemos que sin teoría revolucionaria no podrá haber práctica revolucionaria.  

 Finalmente cabe aclarar que una enorme cantidad de artículos producidos en el fecundo período político de Spili que se inicia en 1977, y que lo conduce a la separación de Ramos (a quien nunca dejó de considerar su maestro más allá de la bifurcación de caminos) se están recopilando para una edición de sus obras escogidas.  

 Por todo ello en este año 2007 hemos creado en su homenaje la Escuela de Formación Política Jorge Enea Spilimbergo. 

 AF/ 

 Entre los principales aportes teóricos de Spilimbergo podemos citar sus libros:

1956:Nacionalismo Oligárquico y Nacionalismo Revolucionario (de próxima reedición)

1959: Historia crítica del radicalismo (es su segunda edición, ya que había tenido una edición anterior en 1955 pero acotada a la biografía política de Yrigoyen; luego hay un tercera edición de 1974 ampliada, que llega hasta la política radical en el tercer gobierno de Perón)

1960: Juan B. Justo y el socialismo cipayo1962: La cuestión nacional en Marx (varias ediciones).

1964: Clase Obrera y Poder (varias ediciones, la última en 2006 con una breve actualización de Néstor Gorojovsky)

1969: Historia del Socialismo en Argentina, que incluye en su primera parte el texto de 1960 Juan B. Justo y el socialismo cipayo.

1974: Reedita Historia del socialismo en Argentina pero hora en dos tomos: Juan B. Justo y el socialismo cipayo (tomo 1) y Del socialismo cipayo al socialismo de la izquierda nacional (tomo 2)1974: Tercera edición de La cuestión nacional en Marx que incluye un trabajo que no estaba presente en las dos ediciones anteriores: “La guerra civil en EE.UU. y el ‘subdesarrollo”, sobre el primer capítulo de dicho trabajo realizamos nuestro artículo «Spilimbergo y la teoría de la dependencia». Esta reedición también incluye un tercer trabajo sobre el nacionalismo: «De los Habsburgo a Hitler».

1989: El Fraude Alfonsinista (cuarta edición y con título modificado del texto que fue originalmente la Historia crítica del radicalismo, que ahora e convierte en subtítulo)

 Algunos de sus escritos más importantes: 
 1955: El moralismo: Utilización oligárquica de la clase media
1955: Autocrítica de la Revolución Popular1964: Güemes y la «gente decente» de Salta
1974: La «tendencia», la burocracia y el socialismo
1996: Juana y Eva1996: Evita, de Alan Parker
1998: De la alternancia es preciso pasar a una alternativa de liberación
1998: Declaración saludando el triunfo electoral del pueblo venezolano
2000: Sobre Carlos Alvarez
2002: Declaración sobre masacre en Avellaneda, escrita con N. M. Gorojovsky 2002: Lula: Del obrerismo al frente nacional
2003: Sobre la derrota de Menem y ascenso de Kirchner
2004: Ante la agresión diplomática norteamericana, defender la soberanía política reconquistando la soberanía económica Estos textos están digitalizados en Marxists Internet Archive – Sección en Español. 
1989: «Hombre, Estado, Comunidad» (Texto no digitalizado). Tesis presentada en Proyecciones del Pensamiento Nacional, actas del simposio A 40 años de » La Comunidad Organizada «, convocado por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y organizado por la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales desde el 20 al 22 de abril de 1989. Septiembre 2007 
 Texto presentado en el Congreso del Pensamiento Iberoamericano, Holguin, Cuba, 25, 26 y 27 de octubre 2007. 

NOTA DE LA NAC&POP: Spilimbergo era un hombre bueno. Era dulce, militaba decididamente y era pícaro. Era muy humano, era brillante y tenía mucho humor. Un humor destructivo para con los enemigos. Un humor mordaz, con el cual se divertía destrozando boludos, mentirosos, presumidos y verseros. Y sobre todo corruptos. Era un hombre al que amábamos y seguimos amando. Un duende, como Jauretche, como Carlino. Físicamente precario, ya que eran sus neuronas las que practicaban ejercicios. Pizza, vino y faso. Uno que quería. Un ser angelado. Un compañero del campo nacional y popular. Un habitual miembro de la Oesterheld. Un orgullo de ser sus compatriotas y amigos. Un maestro. Un compañero. MARTIN GARCIA/ NAC&POP garciacmartin@gmail.com