LA «TRANSGRESION REVOLUCIONARIA» DEL CANAL 4 TV DE LA PLATA.

Jose Luis Di Lorenzo - Lo Social -

Di Lorenzo (FOTO): Poner al aire el Canal 4 de TV fue una trasgresión revolucionaria que logró se cayera el «acuerdo» para impulsar la Ley Grosso de radiodifusión, favorable al Grupo Clarín; y se consolidó la frecuencia «cuatro» que de ese modo volvió a estar disponible para Argentina.

LA «TRANSGRESION REVOLUCIONARIA» DEL CANAL 4 DE TV DE LA PLATA

 

Por José Luis Di Lorenzo

 NAC&POP

27/08/2008

A los pibes que creen que los héroes y los santos existieron hace cientos de años, es bueno contarles historias recientes que pasaron y pueden volver a pasar. 

 Poner al aire el Canal 4 de TV fue una trasgresión revolucionaria que logró se cayera el «acuerdo» para impulsar la Ley Grosso de radiodifusión, favorable al Grupo Clarín; y se consolidó la frecuencia «cuatro» que de ese modo volvió a estar disponible para Argentina.

 Fue un 27 de agosto de 1988 cuando en el Gobierno de Antonio Cafiero, se produjo un hecho histórico en la radiodifusión argentina: puso al aire un canal «trucho» pero – como su director mismo decia – del Estado: el canal 4 de TV de La Plata.

 Aprovecho esta nota para homenajear a tantos compañeros que en la última etapa de democracia tuvieron sus gestas y luchas, mostrando que es posible no renunciar a los sueños.

 Aquel peronismo, el de los ochenta, venía de ser derrotado por Alfonsín, y la verdad que le (y nos) vino bastante bien.  

Hasta la elección de 1983 todos los que debíamos portar el bastón de mariscal lo menos que aspirábamos era a ser Presidente de la Nación, sin embargo al día siguiente de la derrota electoral nos dimos cuenta que se debía volver al barro y al barrio, a discutir política, a practicar solidaridad y a no dejar de luchar. 

 Que nadie debía sentirse más de lo que es ni menos de lo que debe ser.

 Ese fue el contexto de recuperación de la lucha por la idea. 

 Enfrentar la trampa de la no participación mediante la articulación del Frente Renovador Justicialista. 

 Ganar la elección a diputados por la Provincia de Buenos Aires, dar el debate en el Congreso por la Deuda Externa a través de aquel brillante y encendido discurso de Antonio Cafiero (que hasta último momento había compañeros de banca que no le quería dejar decir para que no sacara chapa), en el que comparo a nuestra patria con la cándida Erendida.

 Fue también la de armar el CEPARJ (Centro de Estudios para la Renovación Justicialista) ámbito de elaboración y sistematización de lo que se aspiraba a concretar de ganar el Gobierno bonaerense. 

 Ganar la gobernación y que el gobernador electo convocara a los hombres y mujeres que nutrieron conceptualmente el ideario elaborado para que se hicieran cargo de ponerlo en práctica.

 Cabe recordar que cuando llegamos a la Ciudad de La Plata nos recibía la desconfianza y recelo de los amigos platenses quienes suponían que llegarían los «negros», los «vándalos» peronistas.  

Lo que a poco de andar cambió cuando conocieron a los Floreal Ferrara, los Pepe Sbattella, los Gustavo Oliva, los Martín García, los Carlos Hurst, los Renato Miari, las negras Irma Parentella, a los Osvaldo Pepe, los Rolo Frigeri, los César Bustamante, los oveja Sarghini, los Jorge Remes, los pelado Otero, también los Felipe Solá, los Mario Cafiero, los Luis Brunatti, eran otras épocas.. y tantas y tantos compañeras y compañeros

 Como aporte a contextualizar el momento cabe recordar que por entonces los choferes oficiales, por disposición de la gestión saliente (Armendáriz) debían usar guantes blancos y en actitud ceremoniosa abrir la puerta de los autos oficiales para que los funcionarios de la gobernación asciendan y se sienten en la parte de atrás del vehículo. 

 Justamente fueron los chóferes los primeros que descubrieron que no éramos ni tan “negros”, ni tan “salvajes”. 

 Desde el primer día, y sin haberlo acordado entre nosotros, les hicimos dejar de usar los guantes blancos para poder estrechar su mano cada jornada, pasando a sentarnos junto a ellos (en el asiento de adelante), porque era claro –por lo menos para nosotros – que cargo más, cargo menos, éramos tan laburantes como ellos. 

Neri Berisso, Juan Carlos Añon, Marcelo Riquelme y Martín García (de bigotes)

Todo lo que aporta a la conmemoración que hacemos de ese hito «ilegal» que debiera ser habitual, porque lo que se hizo al poner en funcionamiento el Canal 4 de La Plata no fue distinto a lo que los clubes de trueque años después hicieron cuando rompieron la prohibición de emitir moneda impuesta por el FMI y el Banco Mundial, o lo que en aquellos años épicos cada uno de nosotros en alguna medida concretó, hacer realidad un sueño, total o parcial, que más allá de los logros de gestión (que los hubo) empezó por humanizarnos desde lo simple, desde la cotidianeidad. 

 A los pibes que creen que los héroes y los santos existieron hace cientos de años, es bueno contarles que estas cosas pasaron y pueden (deben) volver a pasar.

 Aquel 27 de agosto de 1988 a las 14 horas, en el día de la Radiodifusión, el equipo de comunicación social del gobernador Antonio Cafiero, en la persona del Director de Comunicación Social del Ministerio de Accion Social, Martín García, desde la nueva sede de Radio Provincia en la Torre II de La Plata, con con «Balito» Roma Ministro de Acción Social de la Provincia,  a la cabeza, transmitió «La TV que no vemos» el ciclo de Argentina en Comunicación.

 Le habían pedido permiso al Estado Nacional (Alfonsín) por indicación de Maza, el director de Comunicaciones provincial y consejo del ingeniero Miguel Ángel Pesado (por entonces en la Secretaria de Comunicaciones de la Nación), sabiendo que no iban a contestar.

 Silencio que fue la respuesta también del COMFER. 

 Los protagonistas publicaron el anuncio del programa que se iba trasmitir en el Diario «El Día» de La Plata y finalmente el programa se puso al aire, transmisión que duró ocho horas, tal cual era su única pretensión.

  «Pasaron 15 días de la salida al aire del canal 4 de La Plata en que no pasó nada pero el día 16 se armo un escándalo nacional; la trasgresión salió en la tapa de Ámbito Financiero, pagina 3 de Clarín, editorial de la Nación y la Prensa, puteándonos, claro.  

Fuimos el reportaje de Mauro Viale en la mañana de «Rapidísimo» de Héctor Larrea de radio Rivadavia, el titular «catástrofe» del Noticiero de canal 13 que conducía Sergio Villarruel; y en el mismo día aparecimos «escrachados» en 132 diarios de todo el país y alrededores», dice Martín García.

 Lo cierto fue que gracias a esta «truchada» estatal se cayó el «acuerdo» para impulsar la Ley Grosso de radiodifusión, favorable al Grupo Clarín; y se consolidó la frecuencia «cuatro» que entonces disputaba el empresario Romay Salvo en Uruguay y que, gracias a que se usó ese día, volvió a estar disponible para Argentina.  

Cuando el recuerdo de estas historias recientes me vuelve a emocionar siento la necesidad de trasmitirlas porque de algún modo fue parecido a las cadenas con las que los patriotas pusieron límites a la invasión extranjera en la vuelta de Obligado, no se ganó la guerra, pero fueron batallas que vale la pena saber que hace poco muy poco se dieron, lo que quiere decir que a pesar de los que creen que abrieron el camino de las que se han dado luego como la “madre de todas las batallas” la de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

 JLD/

·        Presidente del IMA. Director de canal 4 de Vicente Lopez. Miembro de AATECO.

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