LA REVOLUCIÓN HAITIANA (1791- 1804) UNA CONTRIBUCIÓN PARA SUPERAR EL OLVIDO Y EL ABANDONO

Miguel Landro

Pétion supo en mayo de 1803 aceptar el liderazgo de Dessalines (IMAGEN). Esta unidad se concretó con la creación de la bandera haitiana el 18 de mayo de 1803.

LA REVOLUCIÓN HAITIANA 

(1791 – 1804)

UNA CONTRIBUCIÓN PARA SUPERAR EL OLVIDO Y EL ABANDONO

Por Henry Boisrolin

NAC&POP

23/08/2008

 I. INTRODUCCIÓN

 Por distintos motivos, el interés por el estudio de la problemática haitiana en América Latina es escaso.

 Tan solo los analistas, en su enorme mayoría, ponen el acento sobre los escalofriantes y reales datos publicados por distintos organismos internacionales que confirman que ese pequeño país caribeño detenta el récord en analfabetismo (80%), en mortalidad infantil (120 por mil nacidos vivos), en desocupación (60% de la población activa) y todas las demás lacras del subdesarrollo crónico propio de un país periférico sumamente dependiente del imperialismo norteamericano.

 Inclusive, muchos reproducen los esquemas discriminatorios provenientes de los grandes centros del poder mundial también acerca de la religión del pueblo haitiano (el vodú) asimilándola a la magia.

 Así, Haití aparece en numerosos textos como algo exótico, fuera del marco del sistema de dependencia predominante en América Latina y el Caribe – a excepción de Cuba -.

El pueblo haitiano aparece también desposeído de su cultura y, sobre todo, de su historia.

Una historia que, desde distintos puntos de vista, merece sin embargo un trato netamente diferente.

 Pero sería injusto en esta breve introducción, no reconocer también la culpabilidad de la elite haitiana, la de los dirigentes políticos de mi país desde 1806 hasta nuestros días – salvo algunas y honrosas excepciones – y la de las organizaciones de la izquierda haitiana, en ese modo tan equivocado y tan divulgado de aprehender el drama haitiano.

 A doscientos años de la Proclamación de la Independencia de Haití, revalorizar aquella epopeya –además de ser un deber ineludible – se torna indispensable a la hora de aportar una contribución real y efectiva a la lucha por la transformación de la realidad de ese país sumergido en el atraso, la miseria, el hambre, la indiferencia, el menosprecio y la violencia.

 Ojalá que las líneas que siguen puedan servir a la puesta en marcha de un proceso de lucha por el rescate de la identidad del pueblo haitiano, la recuperación de su dignidad; es decir por su segunda y definitiva segunda liberación.

 II. DE LA ESCLAVITUD A LA INDEPENDENCIA

Tengo plena conciencia de la imposibilidad de explicar cabalmente en tan pocas páginas un proceso muy complejo y tan poco conocido como la Revolución Haitiana producida en los albores del siglo XIX.

Asimismo, he optado por hacer hincapié en la contradicción fundamental: Colonia vs. Metrópoli de aquel régimen de opresión y explotación (la Esclavitud) resaltando al mismo tiempo la dinámica de la lucha de clases en el seno de aquella formación social. Estoy persuadido de que esto ayudará a una mejor comprensión del fenómeno que pretendo aprehender fuera de todo tipo de nacionalismo obtuso, deformador y alienante.

 A. EL INICIO

 Esta terrible historia empezó en diciembre de 1492 con la conquista española de toda la isla, hoy dividida en dos Repúblicas: la República Dominicana al este y la República de Haití al oeste.

 Para realizar el pillaje de su principal riqueza, el oro, los conquistadores sometieron a los primeros habitantes (Tainos, Caribes, Arawacs, etc.) a trabajos forzados en las minas donde yacía ese metal precioso y tan importante para el posterior desarrollo del régimen capitalista de producción.

 Rápidamente aplastadas las rebeliones indígenas por la fuerza y superioridad de las armas españolas, esos grupos étnicos fueron exterminados.

Así se produjo el primer genocidio en nuestra región.

 Es a partir de allí, que en 1517 los vencedores decidieron el transporte de melanoafricanos como esclavos para reemplazar a los indígenas.

Había comenzado la Trata Negrera, y luego su producto, la Esclavitud.

Este último fue, sin duda alguna, uno de los pilares fundamentales para el desarrollo y prosperidad del capitalismo.

 En este punto, recalco nada más que la historia jamás registró algo peor en cuanto a crueldad, sometimiento y tragedia humana. Como el rigor de aquel sistema de dominación es por todos conocido, me eximo de mayores comentarios.

 B. EXPLOTACIÓN COLONIAL FRANCESA

 En 1697, por el Tratado de Ryswick, España cedió a Francia la tercera parte de la isla.

Los franceses la llamaron Saint-Domingue; y a través del tiempo se transformó en la colonia más próspera que tuvo Francia. 

Su producción – gracias a la mano de obra esclava – llegó a representar las dos terceras partes del comercio exterior de la metrópoli.

Pero dicha riqueza fue únicamente para los dueños de los medios de producción ya que la principal fuerza generadora de esa colosal masa de riquezas (el esclavo) vivió como animal.

Su rendimiento no llegaba a los diez años.

C. PACTO COLONIAL

 Fue un mecanismo que aseguró a Francia los máximos beneficios en el intercambio con sus colonias. 

En efecto, el pacto Colonial exigía que toda la producción de las colonias tenía que ir a parar exclusivamente al mercado metropolitano, y a su vez todos los productos que éstas consumían debían provenir de Francia.

 De hecho, estableció una división del trabajo de tal modo que la producción colonial no pudo competir con la de la metrópoli, ya que las colonias tuvieron que concentrarse únicamente en la producción primaria.

 Por tanto, toda industria estuvo prohibida en l isla. Además el Pacto Colonial exigió que el transporte marítimo de los productos desde y hacia las colonias debiera hacerse utilizando exclusivamente buques franceses.

 La primera contradicción principal entre las clases dominantes y explotadoras surgió sin embargo del mismo Pacto Colonial, a pesar de su eficacia.

 Pues el colono que vivió en las colonias y manejó los hilos de la de la explotación mantuvo siempre una relación de subordinación total con respecto, por ejemplo, a un importante negociante que vivió en Francia. 

Tal situación provocó el contrabando marítimo, ya que los colonos carecieron muchas veces de productos indispensables, sobre todo en épocas de guerra en Europa. Situación que provocó también la idea de la Autonomía con respecto a la metrópoli.

 Así, los colonos tuvieron que atacar al poderoso aparato político, administrativo y militar que aseguró durante mucho tiempo la subordinación de la colonia de Saint-Domingue a Francia, para lograr mayor margen de maniobra y conservar en sus manos una cuota muy superior de la riqueza proveniente de la Esclavitud.

 D. ESTRUCTURA COLONIAL DE CLASES EN SAINT-DOMINGUE

 1.                 Existieron grandes terratenientes y grandes comerciantes. Fueron los principales propietarios no sólo de muchos medios de producción, sino también de la principal fuerza de trabajo: el esclavo.

Fueron cerca de 28.000 en el momento del estallido de la Revolución, y casi todos europeos.

 2.                 Existió también un sector intermedio no homogéneo formado por pequeños propietarios de tierra explotando por supuesto mano de obra esclava.

Fueron cerca de 30.000.

Entre ellos se destacaron los hijos de los europeos con algunas esclavas (los mal llamados mulatos) y europeos de bajos recursos y dedicados específicamente a pequeñas actividades comerciales.

 3.                 En el polo diametralmente opuesto existió un inmenso sector totalmente oprimido y explotado, formado por los esclavos provenientes de África y sus descendientes.

Fueron más de 455.000 al estallar la Revolución.

 Obviamente, se trató de una formación social integrada por clases antagónicas. 

Y se tiene en cuenta la existencia del formidable aparato político, administrativo y represivo que aseguró el sometimiento de todos los habitantes de la colonia a los intereses de los sectores dominantes de la metrópoli, es fácil comprender que la lucha por la libertad no pudo hacerse por medios pacíficos.

La violencia revolucionaria fue el único medio capaz de asegurar el triunfo. 

Así lo entendieron los líderes políticos de los esclavos y las propias masas al rebelarse en agosto de 1791 quemando plantaciones y ajusticiando a sus verdugos. 

III. FECHAS INOLVIDABLES

 Del 14 al 15 de agosto de 1791, en un lugar conocido como Bois-Caïman en el norte de Saint-Domingue, esclavos reunidos bajo la dirección de un sacerdote vodú, llamado Boukman, juraron durante una ceremonia vodú vivir libres o morir.

 Una semana más tarde se desató la rebelión de los esclavos conduciendo luego de 12 años de luchas incesantes a la Independencia. 

1793 – Proclamación de la libertad de los esclavos por los emisarios franceses enviados para restaurar la paz (nunca alcanzada hasta el triunfo de los esclavos).

Esta libertad fue ratificada en 1795, frente a la imposibilidad de mantener la Esclavitud.

 1801 – Toussaint Louverture (esclavo y líder de la lucha por la libertad) considerado como el precursor de la Independencia hizo promulgar una Constitución que prácticamente significó el establecimiento de la Autonomía de la colonia con respecto a Francia, ya que planteó la defensa de intereses diferentes a los de la metrópoli.

 1802 – Napoleón Bonaparte, consciente de que Saint-Domingue escapó de su control, de su hegemonía, ordenó el envío de una formidable flota de expedición militar que llegó a la isla en febrero de 1802.

Dicha flota contó con 22.000 soldados que lucharon en varias campañas napoleónicas en el continente europeo, y estuvo a cargo del general Leclerc, cuñado de Napoleón.

Tuvo como misión restablecer por la fuerza la Esclavitud.

 Al frente de las fuerzas revolucionarias de 10.000 hombres estuvo Toussaint, quien no aceptó la orden de rendición impartida por Leclerc al llegar a las costas de Saint-Domingue.

Se desató una guerra de guerrillas que terminó el 7 de junio de 1802 con la captura de Toussaint mediante una maniobra engañosa.

Deportado a Francia como prisionero Toussaint murió el 7 de abril de 1803. 

1802-1803- Jean-Jacques Dessalines asumió el mando de todas las tropas revolucionarias.

Creó la bandera y condujo los esclavos a la victoria, y proclamó al independencia el 29 de noviembre de 1803 y el 1 de enero de 1804 hizo la proclamación oficial restableciendo el nombre indígena de Haití (Tierra montañosa).

 Así nació la primera República Independiente en América Latina, la primera República afro en el mundo.

Fue la única revolución antiesclavista victoriosa de la historia.

IV. IMPORTANCIA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA DE 1789 Y DE LA REVOLUCIÓN HAITIANA

 Indudablemente, las ideas de Libertad individual, Fraternidad e Igualdad entre todos los hombres tuvieron un impacto sobre el curso de los acontecimientos de Saint-Domingue, desde los sectores dominantes hasta los esclavos.

Pero es un grave error considerar que la Revolución burguesa francesa de 1789 determinó el triunfo de los esclavos.

Analizar de esta manera lo acontecido en la colonia conduce a desconocer los aportes concretos de la Revolución Haitiana.

 En efecto, fue dicha Revolución que aportó y materializó la idea de la abolición de la Esclavitud.

Idea que tuvo que ser adoptada por la Asamblea jacobina.

Esa Revolución destruyó el Pacto Colonial como mecanismo de dominación en Saint-Domingue.

Y, en definitiva, fue la epopeya de los esclavos que cristalizó la idea de la Independencia.

 Por lo tanto, hay que hablar de mutuas influencias entre ambos procesos que fueron, sin duda alguna, dos brillantes hechos políticos que marcaron la historia del siglo XIX.

 Para precisar mis ideas, recalcaré brevemente algunas de las conquistas de la Revolución Haitiana de 1791-1804 : 

El poder político detentado durante casi tres siglos por los esclavocratas fue destruido y se construyó uno nuevo basado en la clase más explotada, la de los esclavos.

 La completa eliminación de toda desigualdad entre los diferentes estamentos que existieron durante la época colonial, ha sido un cambio sustancial nunca antes producido.

 La abolición total del sistema de dominación y explotación esclavista, ha sido una conquista fundamental no sólo para los esclavos de Saint-Domingue sino para la humanidad entera.

 Para preservar, asegurar y mantener dichas conquistas, la Independencia fue imprescindible.

Así se resolvió de manera brillante la contradicción: Colonia vs. Metrópoli.