Se iba con él un pedazo digno, certero de la Historia Sanitaria del País.  

RAÚL RODOLFO ALEX ALZUGARAY ¡ PRESENTE!

Por Floreal Ferrara

Alzugaray fue testigo, protagonista y perseguido político, precisamente por ser fiel a esta construcción técnico-política, que hizo posible Ramón Carrillo junto al General Perón y Evita (en esta FOTO).

Silencioso héroe civil, un historiador nacional: humilde, profundo y leal.

RAÚL RODOLFO ALEX ALZUGARAY ¡PRESENTE!

Ramón Carrillo, Raúl Alzugaray y otros profesionales de la medicina

Por Floreal A. Ferrara 

 NAC&POP

23/07/2008

Raúl Rodolfo Alex Alzugaray, alumno e historiador de Ramón Carrillo, ha muerto en esa mañana del 23 de julio del 2004. 

 Nadie que estudie la evolución de la Salud Pública en Argentina, podrá pasar por esta tarea sin contar con la ayuda de Alzugaray y esos dos tomos ya clásicos de su obra Ramón Carrillo, el fundador del sanitarismo nacional (Centro Editor de América Latina, Bs.As. 1988).  

La paciente y formidable tarea del historiador Alzugaray, fue digna de la personalidad, única e irrepetible de su historiado, el Dr. Ramón Carrillo, el primer Ministro de Salud Pública del país.  

 Fue nombrado como tal, a partir de la Reforma Constitucional de 1949, cuando a partir de ella, se eleva como ministerio, la que hasta ese momento y desde 1944, también ejerciera Carrillo, como Secretaría de Salud Pública.  

Alzugaray, un hombre silencioso y profundo, un trabajador incansable por la salud del pueblo, había sido alumno de Carrillo en la carrera de Administración Sanitaria, donde ha de graduarse como Administrador de Salud Pública.   

Quizás se vaya con Alzugaray, el último de los Administradores Sanitarios que formó Carrillo, es decir que se va una página significativa de la Atención de la Salud del país.  

 Alzugaray fue testigo, protagonista y perseguido político, precisamente por ser fiel a esta construcción técnico-política, que hizo posible Carrillo y el General Perón.  

Quien se adentre en su obra sobre Carrillo, se encontrará antes de comenzar con el primer capítulo, llamado Una primera etapa, con una tocante dedicatoria de Alzugaray a sus seres queridos; pero allí dirá, con la sobriedad y humildad que siempre ejercitó, que buena parte de esas dedicatorias están destinadas a quienes lo – ayudaron a vivir y a sobrellevar largos años de cesantía, que fueron una especie de exilio sin haber salido del país. 

 Tal exilio interior fue el precio de un recatado y sufrido patriota, que pagó con su sacrificio de cesante, largos tiempo por haber sido consecuente con la historia, tanto con la que ayudó a construir como, la que escribió para certificar la gloria y los sacrificios de un hombre que el país entero, ahora venera.   

Por razones, también de circunstancias históricas, tuve el honor de sacarlo a Alzugaray de ese exilio y reponerlo, merecidamente, como Administrador Sanitario, en el Hospital de Cirugía Güemes, en Haedo. 

 Pero además Raúl Alzugaray, siempre fue un luchador por las causas nacionales y a su hombría de eximio trabajador por el país, sumó la de un íntegro pensador por una América Latina unida, también libre, justa y soberana. 

 Se iba con él un pedazo digno, certero de la Historia Sanitaria del País.  

 Se recoge en el silencio final, un hombre que transportó durante muchos años, también él, una buena parte de la injusticia a que lo sometieron, los poderes dominantes que asfixiaron al país.  

 Alzugaray, fue un silencioso héroe civil.  

 Su descanso seguirá aleccionando a todos los que deban incursionar por nuestra historia de la Salud Pública. 

 FF/