El abogado laboralista Jorge Candeloro, nacido en La Plata, pero radicado en Mar del Plata en los´60, era dirigente del PCR. en "La Feliz". 

EL SECUESTRO DE JORGE CANDELORO Y LA JUSTICIA MARPLATENSE

Por Jose Luis Ponsico

Según se pudo averiguar en junio del´77 Jorge Candeloro fue secuestrado en Neuquén y trasladado a Mar del Plata en un avión de la Fuerza Aérea con asiento en Camet. Gentileza de Jose Luis Ponsico infoponsico@yahoo.com.ar

EL SECUESTRO DE JORGE CANDELORO Y LA JUSTICIA MARPLATENSE

Jorge Candeloro con Marta García de Candeloro. su compañera

Por Jose Luis Ponsico

NAC&POP

15/06/2008

El abogado laboralista Jorge Candeloro, nacido en La Plata, pero radicado en Mar del Plata en los´60, era dirigente del PCR. en «La Feliz». 

Fue socio del estudio jurídico del Dr.Norberto Centeno, virtual impulsor de la Ley de Contrato de Trabajo (Nº 20.744) de 1974, antes de la muerte del General. 

Rige actualmente.

Jorge C. fue abogado del Sindicato de Prensa, filial Mar del Plata, entre 1969 y el 71. 

Excelente letrado laboralista.

También asesor en otros sindicatos marplatenses.

En 1975, cuando fue asesinado el abogado Ernesto Piantoni, jefe político de la CNU. en el sepelio la «derecha peronista» condenó «a muerte» a J.Candeloro.

En marzo del´75 Jorge C. se radicó en Neuquén. Nadie lo sabía.

Con su esposa y dos hijos pequeños. Empezó a ejercer allá. 

Dos años más tarde fue visto por gente marplatense en aquella ciudad de la Patagonia. Y hasta allí «lo fue a buscar Armando Nicolella, como jefe de una patota del GADA 601, con asiento en Camet».

Eso se supo después. Juicio por la Verdad…

El «operativo» lo respaldó el coronel Pedro Barda, jefe del Comando Militar en Mar del Plata durante 1976 y 77. Según se pudo averiguar en junio del´77 Candeloro fue secuestrado en Neuquén y trasladado a Mar del Plata en un avión de la Fuerza Aérea con asiento en Camet.

Todo eso lo recopilé del libro «Luna roja» (Carlos Bozzi, editado en 2007) y por algunos testimonios vertidos en las audiencias del Juicio por la Verdad, ante el Tribunal Oral Federal marplatense. 

Conocí y traté a Jorge Candeloro.

Gran tipo…

Conozco a Juan Marco Candeloro, el hijo del abogado asesinado…

Nicolella fue jefe de la custodia de Alfredo Yabrán.

Está libre.

Tiene 67 años, representa menos y cada tanto  reaparece  por Mardel…
No hace mucho fue visto tomando un cafe en una confitería céntrica.

Escribí algo de todo esto para el diario «El Atlántico» de Mar del Plata por el «comportamiento» de la Justicia marplatense cuando «nos fueron a buscar a casi toda la militancia»

Abrazo peronista,

 El ponsi   

POST DATA:Armando Nicolella, antiguo militante peronista de la Resistencia, en los ´60, virtual «héroe» cuando en 1962 habría sido uno de los que puso la bomba en los depósitos de Gas del Estado, como parte de la resistencia al Plan CONINTES.

En los´70 se enroló en el aparato represivo del Ejército y funcionó en la entente GADA 601 (Barda) y la CNU.

Está sindicado como uno de los jefes de la represión  local.

No hace mucho fue visto tomando café en una confitería de la aldea.

Tiene unos 67 pirulos, pero representa menos 

El unico represor preso es Nicolas Cafarello reconocido por el suscripto y Amilcar Gonzalez en el juicio por la verdad, en las audiencias de ambos de abril 2001.  

A disposición de la Justicia Federal…

Hace dos meses «Página 12» produjo un informe.

Decía: «Mar del Plata, crímenes de lesa humanidad: 221 asesinados, un solo detenido»
Abrazo,
 José Luis

MAR DEL PLATA – CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD

Por José Luis Ponsico
Télam

12 de junio

En junio del´77 un grupo paramilitar que respondía al GADA 601 a cargo del coronel Pedro Barda, se trasladaba a Neuquén para secuestra al abogado laboralista, Jorge Candeloro. 

Su detención y posterior crímen desembocó en «La noche de las corbatas»

Hace siete años con las audiencias por el Juicio por la Verdad, el Caso Candeloro se transformó en una referencia insoslayable del comportamiento verificado por la Justicia marplatense en los años del horror.

El año pasado con las investigaciones por los crímenes de lesa humanidad se reeditó el tema.

Una de las denuncias que aún pesan en torno a magistrados, fiscales, funcionarios y abogados locales en general, es que los recursos de Hábeas Corpus no se expedían y más de 220 jóvenes activistas políticos y sociales de la ciudad fueron asesinados impunemente.

El grave suceso de julio del´77, cuando siete abogados del foro marplatense fueron secuestrados, quince meses más tarde del golpe militar y Mar del Plata ya tenía 400 militantes políticos fuera de carrera -entre presos, secuestrados, recluídos en cárceles clandestinas y exiliados- supone el click de la historia para la Justicia local.

Antes, según testimonios recogidos mucho tiempo después del impacto de la ocupación militar en la madrugada del 24 de marzo del´76, a Mar del Plata había llegado el temido general Ramón Camps, como jefe de la Policía Bonaerense. Instalado en la oficina del Comando (militar), de Entre Ríos y Gascón, «impuso» las reglas de juego.

Nunca se sabrá el tenor de la reunión a la que habrían asistido los jueces de Cámara en lo Penal de la Justicia marplatense.

Para entonces, más de dos centenares de militantes políticos – estudiantes, activistas sindicales, profesionales, periodistas, intelectuales – secuestrados de sus domicilios, en plena vía pública o lugar que frecuentaban.

Un dato aleatorio: Mar del Plata de ninguna manera podía tener entre el´76 y el´77, ocho años después de iniciada la acción de la «guerrilla urbana» en la Argentina, unos doscientos «guerrilleros» dando vueltas por la ciudad.

Viviendo en los mismos lugares de siempre, asistiendo a la Facultad o yendo a la sede de su Sindicato…

Ergo: se consumaron más de doscientos crímenes de «lesa humanidad» en esta ciudad en el mayor de los silencios y ante la enorme «pasividad» de la Justicia marplatense.

El Colegio de Abogados, sin embargo, produjo un intento en la jornada recordada como «La noche de las corbatas».

En el invierno del´77 cuando fueron secuestrados los abogados Hugo Alaís y Camilo Ricci -como parte del procedimiento que involucró a sus colegas Norberto Centeno, Jorge Candeloro, Salvador Arestín, Tomás Fresneda, todos asesinados como Alaís – el titular del Colegio, Rodolfo Díaz, intentó «el esclarecimiento» desde la entidad.

Según Díaz, en su declaración brindada en las audiencias del Juicio por la Verdad, ante el Tribunal Oral Federal, «los hechos de julio del´77 eran una clara advertencia para acallar cualquier acción de la Justicia marplatense».

La esposa de su colega Ricci lo fue a ver para presentar el recurso de Hábeas Corpus.
 
Cosa que hizo.

Recordó que la jueza Ana Teodori, magistrada subrogante en la Justicia Federal, llegó a decirle que «no quería quedar pagando» (sic) cuando él (Díaz) presentó un recurso de Hábeas Corpus.  
Ella habría evitado el compromiso por entonces, según se desprende de los dichos de Díaz.

Tampoco fue clara la actitud del juez Pedro Hooft en el caso que significó el secuestro del abogado y activista de «izquierda» Jorge Candeloro, en Neuquén.

El letrado laboralista y con prestigo político aún entre sus adversarios, vivía allá desde el 75.

Lo fueron a buscar fuerzas <paramilitares< del GADA 601, Camet. Hooft habría ocultado información a la esposa de Candeloro y otros interesados en su paradero, dada la ansiedad de la familia y el natural temor por la suerte del abogado al que el juez conocía muy bien.

Ocurre que el activista secuestrado pertenecía al Partido Comunista Revolucionario y sobre él «pesaba» una condena de muerte.

La Justicia
local «sabía» que en esas circunstancias, la «detención» equivalía a un  inevitable «destino» de muerte por asesinato de quiénes ahora son juzgados por crímenes de <lesa humanidad<.
 

Tampoco Candeloro era un «guerrillero urbano» y se sabía.

Pero nadie del foro local pudo modificar «ése» destino trágico.

Lo que en los´60 funcionaba como una conocida «familia judicial» una década más tarde la llegada de la dictadura asesina suponía «un naufragio» y sólo cundía una especie de «sálvese quién pueda».  
En una ciudad de mucha «clase media» y reconocidos profesionales del Derecho, la mayoría optó por el silencio.

JLP/

N&P: El Correo-e del autor es Jose Luis Ponsico  infoponsico@yahoo.com.ar 

Salvador Arestín, Tomás Fresneda, Raúl Alais y Jorge Candeloro

A 36 AÑOS DE “LA NOCHE DE LAS CORBATAS”

HIJOS Regional Cordoba

Son muchas las historias y relatos que ayudan a reconstruir nuestro pasado reciente. 

Cuando hace más de 30 años la última dictadura militar sumergió al país a la más oscura de sus noches, los testimonios de familiares y compañeros, lograron sacar a la luz el destino de miles de hombres y mujeres, que habían sido victimas del terrorismo de estado.  

De esta manera, a contrapelo del discurso oficial, se fueron entramando relatos de dolor y solidaridad, que primero circularon clandestinamente y hoy están grabados en la memoria popular.
“La Noche de las corbatas”
es una de esas historias. 

Ocurrió en la ciudad de Mar del Plata, en el mes de julio de 1977,y tiene como protagonistas a un grupo de abogados que mantenían su práctica profesional comprometida con las luchas sociales vigentes.

Estos doctores tenían el “atrevimiento” de ser laboralistas, trabajaban para que se cumplan los derechos laborales, sus clientes eran trabajadores.

Al mismo tiempo, acorde a los tiempos que vivían, presentaban insistentes pedidos de Habeas Corpus en los juzgados para lograr la libertad de quienes eran detenidos ilegalmente por el régimen de facto.
Por estos motivos el aparato represivo de Mar del Plata al mando del Coronel Barda, fijó uno de sus blancos en ellos.
 
El primer antecedente de esta cadena de secuestros se produce en el mes de Junio Neuquén, cuando es detenido el Dr. Jorge Roberto Candeloro junto a su mujer. 

Candeloro tenía una reconocida trayectoria en Mar del Plata y compartía su estudio jurídico junto a otra de las víctimas.  
De inmediato son trasladados a Mar del Plata.

El 6 de julio del `77 a las 20 horas cayó el Dr. Arestín, al día siguiente tuvieron el mismo destino sus colegas Fresneda, Centeno, Alais, Bozzi, Verde y Ricci.

Junto a ellos también fueron secuestradas María Mercedes Argañaraz, compañera de Tomás Fresneda, quien estaba embarazada; Ana María; esposa de José Verde; María Esther Vázquez de García y Néstor Enrique García Mantica.

Luego del secuestro fueron trasladados al centro clandestino de detención y torturas conocido como “La Cueva” ubicado en cercanías del aeropuerto de la ciudad de Mar del Plata. 

El nombre de este centro de la muerte responde a la ubicación semi subterránea que lo caracteriza, se estima que por allí pasaron cerca de 100 personas.  

Antes de ser utilizado para alojar detenidos-desaparecidos en este sitio funcionaba un radar de la fuerza aérea, que a partir de 1976 lo cedió en préstamo a la “Agrupación de Defensa de Artillería Antiaérea”, encargada de ejecutar el plan sistemático de desaparición de personas en Mar del Plata, que lo utilizó como centro clandestino de tortura.

El operativo duró tres días y en total fueron secuestradas 13 personas.

Hoy pasados tantos años de esta dolorosa historia, los cuerpos de Tomas Fresneda, María Mercedes Argañaraz, Manuel Arestín, Hugo Alais, Jorge Roberto Candeloro, María Esther Vázquez de García y Néstor Enrique García Mantica continuaban desaparecidos.

Tampoco conocíamos el destino del bebé de la pareja Fresneda-Argañaraz.

El cadáver del Dr. Centeno fue el único que apareció.

A los pocos días de su secuestro fue arrojado en un camino vecinal el día 11 de julio. A la semana siguiente fueron liberados los doctores Ricci, Bozzi, Verde y su esposa.

Marta García de Candeloro estuvo cautiva en «La Cueva» durante 6 meses. 

Luego su testimonio fue determinante para la reconstrucción de aquella tragedia y el posterior enjuiciamiento a los genocidas.

El máximo responsable de la represión en esta ciudad fue el ex Coronel Alberto Pedro Barda quien fue procesado por diez delitos cometidos como jefe de la Subzona 15.

Dado a su jerarquía en la estructura militar, este genocida no pudo recibir el impune beneficio de la ley de Obediencia Debida pero, en 1988 la Corte Suprema de Justicia lo desprocesó por aplicación de la ley de Punto Final.

Luego fue indultado por el entonces Presidente Carlos Menem.

Fruto de esta macabra planificación del terror es que a partir de 1977 nuestro almanaque suma una nueva noche, la de las corbatas, denominación impuesta por los mismos represores, orgullosos de haber eliminado a estos abogados.

En marzo de 2004 la FACA –Federación Argentina de Colegios de Abogados- estableció al 6 de julio como el “Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado” un retardado y merecido homenaje a las víctimas de aquella noche.

Actualmente las actuaciones judiciales que buscan esclarecer lo sucedido y condenar a sus responsables se tramitan en el juzgado federal de Mar del Plata a cargo de Rodolfo Pradas.

En el 2008, el ex coronel del Ejército Alberto Pedro Barda fue sentenciado a a prisión perpetua por la privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos y homicidio de Analía Magliaro y del abogado Jorge Candeloro así como por el secuestro y torturas a Marta García de Candeloro.

JLP/