Amílcar González tenía 17 años y se aprestaba a ingresar a la Universidad de La Plata, estaba muy lejos de imaginar su parábola marplatense.

WALSH, AMÍLCAR GONZÁLEZ Y LA JUSTICIA «CIEGA» LOCAL.

Por Jose Luis Ponsico

Amilcar Gonzalez puso de manifiesto la indiferencia de la Justicia marplatense ante el horror que se vivía en pleno régimen militar.

“La ética de los medios de comunicación debería impedir que una empresa tuviera medios de comunicación y al mismo tiempo tuviera relaciones con los sectores de poder”. (Amilcar Gonzalez)

WALSH, AMÍLCAR GONZÁLEZ Y LA JUSTICIA «CIEGA» LOCA

 Por José Luis Ponsico *

NAC&POP

02/06/2008

En su notable recopilación denominada «Operación masacre», uno de los libros de literatura política más leídos sobre la Argentina, el talentoso Rodolfo Walsh retrató el comportamiento de la Justicia en tiempos de la Revolución Libertadora.

La descripción giró en torno a civiles (militantes peronistas) fusilados en junio del´56 bajo la aplicación, errónea, de la Ley Marcial.

Por entonces, Amílcar González tenía 17 años y se aprestaba a ingresar a la Universidad de La Plata.

Estaba muy lejos de imaginar su parábola marplatense.

Walsh, ignoto periodista de 28 años, sin militancia política, trabajaba os-curamente en La Plata.

El acontecimiento, tapado, lo transformó como investigador político apoyado por su capacidad literaria, en un escritor de leyenda.

Veinte años después involucrado en la guerrilla sería masacrado por el Ejército

En diciembre del´56, una tarde calurosa en pleno centro de La Plata, un amigo se acercó al escritor de novelas policiales y en medio de una partida de ajedrez, lo impactó con una sentencia. Walsh debió abandonar el tablero.

«Rodolfo -dijo el amigo de Walsh- hay un fusilado que vive» ante la azorada mirada del autor de «Operación masacre» que jugaba discretamente al ajedrez con otro amigo, en un bar del centro platense.

En su libro, el autor destacría al juez penal de primera instancia, Dr. Bernardino Hueyro.

El magistrado produjo una investigación judicial durante 1957, donde constató con testimonios de damnificados y familiares de víctimas de los fusilamientos de civiles (militantes peronistas) en las jornadas del 9 y 10 de junio del´56, que no les correspondía la aplicación de la Ley Marcial.

Para Rodolfo Walsh con el expediente del Dr.Hueyro, de centenares de fojas con declaraciones y varios cuerpos de una fatigosa causa judicial, caía medio gobierno militar de (Pedro) Aramburu e (Isaac) Rojas. Ahí es, entonces, cuando aludió al capítulo de la Justicia «ciega».

Por entonces, el escritor desmitificó a la eminencia del Derecho Penal argentino, el Dr. Sebastián Soler, que puesto a dirimir la investigación del juez Hueyro -tomada en su base por la doctrina penal- declaró la <incompetencia< del magistrado y produjo dictamen a favor de la Justicia militar.

Walsh, en 1971 fue invitado por Amílcar González a dar una charla en Mar del Plata -organizada por el Sindicato de Prensa- ante un centenar de militantes políticos y algunos periodistas en la antigua sede del club Racing, un frío sábado de junio.

Cinco años más tarde, las <coordenadas< de Walsh y González servían para patentizar el comportamiento de la Justicia marplatense en plena dictadura militar.

Ni los camaristas, tampoco jueces de primera instancia, los fiscales y la mayoría de los abogados «profesionalistas», hizo nada.

En poco tiempo, Mar del Plata asistió a decenas de «operativos» de paramilitares, más adelante incrementado con el apoyo de la Policía bonaerense.

Esa cuasi organización criminal en un par de años arrasó con más de dos centenares de jóvenes militantes políticos, todos llevados a la muerte.

Amílcar González, periodista y dirigente gremial de Prensa fue uno de los primeros secuestrados, el 25 de marzo del´76.

Torturado y dado por muerto fue alojado en la Seccional Cuarta de Policía, donde sobrevivió.

Fue preso político durante dos años y puso salir del país, en agosto del´78.

González, en abril 2001, ante el Tribunal Oral Federal, brindó un testimonio inolvidable.

Entre tantas cosas puso de manifiesto la <indiferencia< de la Justicia marplatense ante el horror que se vivía en pleno régimen militar.

Su declaración generó una fuerte polémica.

Entre las tantas cosas que se ventilaron ante la Cámara Federal local el recuerdo de la dictadura y su implicancia, llevó a un episodio no muy conocido: la llegada del temido general Ramón Camps a Mar del Plata para reunirse con los camaristas y hacerles saber «las reglas del juego».

El periodista Oscar Gastiarena, único director-editor en tiempos distintos de los dos diarios tradicionales de Mar del Plata,  «La Capital» y «El Atlántico», a la muerte de González, tras rendir culto a su talento y valentía, escribió: «Como un luchador, no callaba nada, ni pedía nada».

El lunes 2 de 2014 se cumplían 10 años del deceso de Amílcar.

Había nacido el 16 de abril de 1939 y cimentó una biblioteca, su orgullo, de 4 mil volúmenes.  

Fue donada a la Biblioteca Municipal de General Pueyrredón por expreso pedido de González, a través de sus hijos y el albacea, Dr.Gustavo Demarchi.

La relación con Demarchi es otro capítulo de una historia marplatense donde la Política, el peronismo, los enconos de los´70 y la «magia» de una amistad inimaginable -entre 1971 y 1977- los unió allá por el´86.

La cultivaron hasta la madrugada del fallecimiento.

Amílcar le dejó el testamento.

JLP/