HOMENAJE A OSVALDO CAMBIASSO Y EDUARDO PEREYRA ROSSI EN LA LEGISLATURA DE SANTA FE.

Taquigrafos

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Carlon:-Convoco a los que todos los días se levantan y salen a yugarla por migajas que no alcanzan, a que se rebelen.

HOMENAJE A OSVALDO CAMBIASSO Y EDUARDO PEREYRA ROSSI EN LA LEGISLATURA DE SANTA FE.

 

SR. PRESIDENTE (Di Pollina).– Vamos a iniciar la sesión de homenaje a Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi dispuesta para el día de la fecha.

 

Por Secretaría se dará lectura a la resolución Nº 134, sancionada por el Cuerpo en fecha 8 de mayo de 2008, por la cual se dispone realizar el presente homenaje.

 

       Se lee:

 

LA CÁMARA DE DIPUTADOS DE LA PROVINCIA

 

RESUELVE:

 

Artículo 1º.- Realizar el día jueves 15 de Mayo de 2008 una Sesión Especial de Homenaje a Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi, al cumplirse el vigésimo quinto aniversario de su secuestro y posterior asesinato.

 

Artículo 2º.- Encomendar a la Presidencia de esta Cámara de Diputados, la organización de la misma.

 

Artículo 3º.- De forma.

Di Pollina – Enrico

 

SR. SECRETARIO (Enrico).– Se deben mencionar adhesiones recibidas para este homenaje de la señora Analía Pereyra Rossi, del diputado nacional Miguel Bonasso, del senador Hugo Ramón Gómez, presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, del doctor Daniel Cieza, Coordinador General del Observatorio de Derechos Humanos y la Licenciada Ana González, Directora Nacional de la Red Federal Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

 

Se encuentran presentes el Coordinador Provincial de la Comisión Nacional de Tierra de la Jefatura de Gabinete de la Nación, señor Juan Carlos Rodríguez, el concejal del Frente Progresista de la Municipalidad de Rosario, señor Juan Rivero, en representación de la Agrupación Madres de Plaza de Mayo las señoras Celina Kofman y Norma Biegkler, el señor Domingo Pochettino, ex Secretario de Derechos Humanos de la Provincia.

 

Asisten a este homenaje las hermanas de Osvaldo Cambiasso, Ethel y Gladys, y en representación de la familia de Eduardo Pereyra Rossi el señor José Berra.

 

SR. PRESIDENTE (Di Pollina).– Tiene la palabra el señor diputado Marcelo Brignoni.

 

SR. BRIGNONI.– En primer lugar, quiero agradecer a todos los integrantes del Cuerpo la voluntad expresada en el acompañamiento del proyecto de resolución para poder rendir este homenaje absolutamente merecido a dos militantes populares secuestrados y asesinados en el último tramo, en el ocaso de la dictadura militar que asoló a nuestro país del ’76 al ’83. Nos parecen absolutamente necesarias actividades institucionales de este tipo.

 

Paradójicamente, este homenaje que desarrollamos hoy aquí es contemporáneo de la impunidad de la que todavía gozan los asesinos de Eduardo Pereyra Rossi y Osvaldo Cambiasso.

 

Hemos decidido ser breves en el día de hoy. Me parece mucho más importante escuchar las palabras de sus familiares y de sus amigos, que han venido peregrinando todos estos años tratando de buscar juicio y castigo a los culpables del asesinato y viendo las dificultades que todavía tiene la democracia argentina para dar cuenta de una vieja deuda asumida hace muchísimos años y que todavía no ha sido saldada.

 

Finalmente, señor presidente, para terminar con mis palabras voy a leer una poesía, que me parece absolutamente vigente en los momentos que atraviesa la Argentina en estos días, escrita por el propio Eduardo Pereyra Rossi, que se llama “Convocatoria” y que en algunos de sus párrafos dice lo siguiente:

 

Convoco a los que todos los días se levantan y salen a yugarla por migajas que no alcanzan, a que se rebelen.

 

Convoco a los que todos los días vacilan en ir o no ir al templo que envejece los corazones, a que se rebelen.

 

Convoco a los que caminan sin rumbo en una tarde cualquiera, buscando una razón.

 

Convoco a los pacíficos que no están cumpliendo con su deber a pesar de sus buenas intenciones.

 

Convoco a los que no comen lo suficiente ni se abrigan lo necesario y tienen sed torrencial de justicia.

 

Convoco a los pequeños de ambiciones que dejan a los demás ambicionar más de la cuenta.

 

Los convoco a cagarse en el miedo y patear las puertas donde están encerrados los condenados.

 

Los convoco a abrir las cárceles, a ventilar las tumbas y a levantar las calaveras de los hermanos heridos de muerte.

 

Los convoco a abrazarse en las plazas del país, a escribir los muros y a fusilar a los fusiladores.

 

Los convoco a no atar nada, sino a despedazar las cadenas.

 

Los convoco a agitar banderas y colores y correr liberados por las calles y por los campos húmedos de rocío.

 

Los convoco a ser sinceros, a putear a los hijos de puta, a desobedecer al tirano y a amar sin límites.

 

Y si a esa convocatoria, por impolítica, no concurre nadie ¡Mala leche! Quedan entonces convocados al entierro de la vida del que tuvo ésta pésima idea.

 

Si a esta convocatoria vienen sólo algunos, pero no todos los convocados, no importa, en la próxima seremos más.

 

Y si a esta convocatoria, vienen todos los convocados la cordura habrá invadido en Revolución nuestro país para siempre.

 

       Aplausos.

 

SRA. GUTIÉRREZ.– Pido la palabra.

 

En primer lugar, quería agradecer al diputado Brignoni que me permitió acompañar este proyecto y también a todos los compañeros y compañeras diputados que lo apoyaron.

 

En segundo lugar, agradecer a dos mujeres que han sido un ejemplo para todos nosotros, para los que día a día luchamos por Verdad, Justicia y Condena a los Genocidas; me refiero a las hermanas de Osvaldo Cambiasso, Ethel y Gladys, que año a año han seguido en la búsqueda de esto: de la justicia, y que tienen delante, diríamos a alguien muy importante, como es Patti, que ha sido uno de los genocidas que ha participado del asesinato, tanto de Osvaldo como de Eduardo Pereyra Rossi.

 

Es bueno recordar que estos asesinatos se produjeron en un momento donde la dictadura militar comenzaba a extinguirse lentamente a causa del fracaso de Malvinas y también por las denuncias internacionales que venía recibiendo por las graves violaciones a los derechos humanos que comenzaban a mellar al gobierno militar. A pesar de ello, había grupos parapoliciales y también de las fuerzas de seguridad que estaban seguros de la impunidad y que seguían operando a cara descubierta.

 

Hoy, un día después del 25º aniversario del asesinato de estos compañeros, resolvimos homenajearlos. Algunos de nosotros queremos recordarlos en vida.

 

Recordar las luchas compartidas y, sobre todo, la entrega de ambos a la causa del pueblo, a sus militancias políticas, a la resistencia durante años, a Osvaldo dentro de la cárcel, a la dictadura más feroz que tuvo la Argentina y a Eduardo desde el exilio y luego en el país.

 

Hoy todos nosotros estamos alertas. Sabemos que no hay riesgo de un golpe de estado militar o de la reaparición de grupos como las “Tres A”, pero en algún lugar de organización están las fuerzas oscuras del pasado.

 

Y eso lo demuestra la desaparición de López, el secuestro de Puthod, o las amenazas que vienen sufriendo testigos y querellantes a lo largo y a lo ancho del país.

 

También, la cantidad de prófugos que hay en la Provincia de Santa Fe –que tiene el récord–, imputados prófugos, que nos ponen en alerta porque la democracia todos los días se construye y todos los días se profundiza.

 

Nosotros debemos recordar que todavía hay, hoy, en la Justicia Federal jueces que juraron por el Estatuto del Proceso de Reorganización Nacional y que van a ser los que van a estar, probablemente, juzgando a los genocidas.

 

Son aquellos mismos que no recibían los Hábeas Corpus, los que les decían a nuestros familiares que los desaparecidos quizás estaban en Europa.

 

También todos los días tenemos nuestras pequeñas batallas, como la que de alguna manera se libró hace unos días, cuando querían nombrar a un amigo de Brusa en la Justicia Federal donde precisamente se tramita el expediente del ex juez. O las pequeñas luchas que tenemos para que Sambuelli, de la causa de la Base Aérea de Reconquista, sea detenido nuevamente como lo ordenó la Cámara de Resistencia.

 

O para que no sean los mismos policías que hace treinta años amenazaban a la gente, los que les llevan la citación del juez a los testigos, como sucedió en estos días en Arroyo Seco.

 

Es cierto que comenzó a hacerse justicia en la causas por los delitos de lesa humanidad.

 

Para nosotros, ése es un objetivo muy importante, pero teniendo siempre presente nuestro compromiso con el pasado por las muertes de estos compañeros y de tantos otros compañeros y compañeras.

 

También, y sobre todo, con un compromiso de vida con el futuro de nuestro país.

 

Por eso me gusta recordarlos con esto de: “Compañeros Osvaldo Cambiasso y Eduardo Pereyra Rossi, presentes, ahora y siempre”.

 

       Aplausos.

 

SR. RICO.– Pido la palabra.

 

Muchísimas gracias, señores legisladores, por haber aprobado la posibilidad de homenajear a estos dos compañeros.

 

Venimos hoy a rendir homenaje a dos compañeros de lucha: Osvaldo Cambiasso y Eduardo Daniel Pereyra Rossi.

 

La figura de los recordados, como el cobarde episodio de su secuestro, un 14 de mayo de 1983, y posterior asesinato, son emblemáticos en la vida de las instituciones de la democracia.

 

Entrecruzan, como una herida abierta, el proceso de reconstrucción democrática que vivimos desde hace 25 años.

 

Todos los episodios que rodearon e incumben a los hechos exponen con crudeza las debilidades del sistema.

 

No nos dejan decir con sinceridad que vivimos en plenitud las instancias de la vida democrática con independencia real de poderes sin condicionamientos.

 

En un ejercicio de reflexión, veamos que con la acción represiva y totalitaria se defendía, estratégicamente, un modelo económico social de país impuesto para quedarse.

 

La salida democrática fue obligatoria ante una derrota táctica. Una nueva alternativa formal condicionada.

 

El asesinato de Cambiasso y Pereyra Rossi, a meses de las elecciones que restablecerían la democracia en nuestro país, fue la ley de hierro que impusieron las Juntas gobernantes para demostrar su poder y su condicionamiento a futuro.

 

Una ley no escrita que demostró su vigencia como poder real a lo largo de la historia. De allí su justificación militar: tanto Verplaetsen como Nicolaides intimidaron públicamente a la sociedad hablando que la guerra es por tiempo indeterminado.

 

Virtual ultimátum ese junio del ’83. Letal instrucción al poder público y judicial.

 

Poner en caja cualquier intento de revisión de cualquier medida surgida al amparo del terror y el disciplinamiento social.

 

Lo de Cambiasso y Pereyra Rossi trascendía los límites del hecho criminal y se convertía en el hecho simbólico de condicionamiento a la democracia en proceso de parto.

 

Tal fue, señor presidente, ese condicionamiento, que 25 años después, camino paralelo a la trabajosa reconstrucción de las instituciones de la democracia, aún hoy, vemos al juez de la causa insistiendo con el mismo criterio de hace 25 años.

 

Aún hoy, cumple la instrucción Nicolaides y dicta la figura de cosa juzgada.

 

Veinticinco años después vemos el peregrinar de querellantes y testigos impulsando causas.

 

No fue suficiente el contundente impulso del Ejecutivo Nacional a los criterios de calificación de los hechos como de genocidio y delitos imprescriptibles de lesa humanidad.

 

No hizo mella en el sistema judicial que aún liberó, hace semanas, al asesino Patti.

 

Si vamos al sistema institucional, tampoco estuvo a salvo de este control paralelo.

 

El dictado de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final cumplió –a más de 20 años– con aquel ultimátum, obligada amnesia, impunidad.

 

Permitió algo inadmisible: que símbolos de la oscura noche de la dictadura ocuparan bancas de la democracia, que el cuerpo institucional, incluso, traspasara aquellas recomendaciones y convirtiera, como una filosofía, la teoría de los dos demonios, y una justificación solapada o expresa de aquellas políticas, ya no sólo en lo represivo, sino en lo cultural, económico, social y en lo político.

 

Si no sería inexplicable que un personaje emblemático del establishment económico financiero, como Domingo Cavallo, fuera quien dictara políticas durante la dictadura, como durante la consolidación del neoliberalismo, o en el capítulo final de la debacle institucional del 2001.

 

La dirigencia, culturalmente traspasada, justificó y miró con amnesia para otro lado.

 

Por todo ello, señores, hoy es emblemático para la salud de las instituciones que una Legislatura como ésta homenajee a dos humildes militantes de la causa popular, que simbolizan, en todo lo que encierran, una Nación que permanece de pié con memoria para afianzar con verdad la consolidación de la justicia.

 

Que no es otra cosa que sostener la vitalidad de las instituciones sobre las que la sociedad, trabajosa y traumáticamente, consolida su destino.

 

Con este símbolo, queremos significar que defenderemos las instituciones de la democracia sin condicionamientos ni dobleces. Con este símbolo, queremos decir que no ofreceremos un resquicio para dar lugar a retrotraer situaciones, conceptos o políticas del pasado.

 

Quiero, además, hacer una reflexión acerca del símbolo humano que implican figuras como las de Cambiasso y Pereyra Rossi.

 

Se sintetiza en ellos el símbolo de una generación protagonista de desinteresada militancia y lucha por la liberación nacional y social de nuestro pueblo.

 

La política no era una profesión ni una carrera de ascenso social, sí un compromiso de vida junto a los sin voz en una sociedad que era una mascarada de representatividad y libre expresión.

 

“El Viejo” Cambiasso representa al hombre de la política y el consenso sin arriar las banderas del peronismo revolucionario en pensamiento y acción. A pesar de la extensa prisión vivida antes de 1973 y de 1976 a 1982 no cejó en su construcción de salidas políticas. Su claridad y humanidad lo constituyó en fuente de ineludible consulta en todas las etapas.

 

Desde Intransigencia y Movilización Peronista, en 1982 vivía con entusiasmo y esperanza el arduo camino de retransitar la apertura democrática que se prometía y avecinaba.

 

En esa ruta lo encontraron los asesinos.

 

Por eso no dudamos, hoy, en considerarlo un mártir de esa democracia que vivimos hace 25 años.

 

Por eso no es circunstancial brindarle un homenaje en este recinto y a todos los que como él dejaron jirones de su vida pero no de su bandera en esta larga marcha.

 

El “Carlón” Pereyra Rossi simboliza la energía, el protagonismo y la consistencia de definiciones de toda una generación que convirtió en bisagra la historia argentina en los ‘70.

 

Y así dejó su vida sin renunciar un milímetro de lo que pensaba.

 

Y arriesgó la vida, aún desde la clandestinidad a la que lo condenaba un sistema en retirada, acompañando al “Viejo” en la nueva tarea.

 

Por eso no es casual que hoy les brindemos este homenaje en este recinto y en ellos a los 30.000 compañeros desaparecidos, a los miles que cayeron en la construcción de una Nación con justicia, con libertad y con soberanía, una Patria para todos; a toda una generación que renunció a los beneficios individuales para determinar su destino en el conjunto de la sociedad, sin renunciar a la profunda humanidad que les daba sustento, como el Carlón Pereyra Rossi, que teñía las acciones de su vida con la ternura de la poesía.

 

Iba a terminar con la poesía que acaba de leer el compañero diputado Brignoni. Hasta la Victoria, compañeros Cambiasso y Pereyra Rossi, y muchísimas gracias nuevamente a todos los señores diputados.

 

       Aplausos.

 

SR. PEIRONE.– Pido la palabra.

 

Me parece que no es atinado ni oportuno agregar muchas cosas más a las que se acaban de decir.

 

Al menos, me interesa sí remarcar que todo lo que se constituye en homenaje, en este sitio y en cualquier otro, nos tiene que permanentemente hacer reflexionar.

 

Más allá de las experiencias personales que hayamos tenido, nos tiene que hacer reflexionar acerca del carácter de la política y del carácter de nuestros compromisos.

 

También es probable que nos interese reflexionar acerca de la profundidad de nuestras convicciones en este camino del ejercicio de la vida pública, de la participación política y de la intención manifiesta siempre de cambiar las cosas que no están bien y de confirmar el rumbo de aquellas que sí lo están.

 

Creo que cuando nosotros asumimos el homenaje a compañeros y militantes, cualquiera sea su filiación política, cualquiera sean las notas que guiaron su vida, su accionar, las notas y circunstancias que guiaron, inclusive, la pérdida de sus vidas, siempre lo hacemos teniendo presente que, más allá del color que hayan tenido, lo que es profundamente respetable es haber entregado su humanidad en función de los otros.

 

Creo que ese rescate tiene que estar presente, y ese rescate siempre tiene que ser el símbolo de una sociedad que intenta recuperar, a través de la memoria de todos nosotros, los mejores hitos, los mejores mojones.

 

Un compañero que ha participado y que sigue participando en esto de hacer memoria, me ha solicitado que, como reivindicación a todos los militantes santafesinos, como reivindicación a tantas historias de vida, nosotros como bloque –si me lo permite, señor presidente, si me lo permiten mis pares– como Cámara de Diputados, hacer entrega del libro “Historias de Vida”, donde está la vida de Osvaldo Cambiasso, la semblanza de Pereyra Rossi y de centenares de militantes que han desaparecido del suelo santafesino.

 

Pero me interesa también reflexionar sobre este libro “Historias de Vida”. Acabo de decir que los caminos se construyen mojonando, que los caminos comienzan por la primera palada de tierra que se echa a un costado para abrir el rumbo.

 

Y creo que el rumbo, de ninguna manera lo abre este libro “Historias de Vida”.

 

Al rumbo lo han abierto los militantes, lo han abierto las vidas sacrificadas y es un rumbo que se ha abierto a través de nuestra historia que hoy se sigue construyendo y seguirá construyéndose.

 

Pero nosotros pretendemos, en este símbolo, también decir que aquello que está debe seguir estando. Debe seguir estando y debe seguir profundizándose.

 

La memoria colectiva debe construirse desde abajo y desde arriba, debe construirse desde lo más profundo de nuestros sentimientos, de las organizaciones populares, de las organizaciones intermedias, pero también del compromiso de nuestros gobernantes.

 

Y en esto quiero remarcar que la Secretaría de Derechos Humanos, en la gestión que concluyó antes de la que hoy se está desarrollando, tomó entre sus manos el planteo de ir configurando y dándole vida o dejando testimonio de todos los testimonios –valga la redundancia– que con su accionar nos legaron los compañeros que ya no están, en este libro “Historias de Vida”.

 

Hoy, entregárselo a las hermanas de Osvaldo Cambiasso, es un símbolo, pero también es el símbolo, como decía recién, de lo que tiene no sólo que quedar, sino que tiene que prolongarse.

 

Hay muchos que aquí no están y que esperan ingresar a esta antología, que es una antología viva, es parte de la historia de nuestro suelo santafesino.

 

Esperan, y suponemos que nuestro Gobierno Provincial dará continuidad y profundizará esta tarea.

 

Nos lo merecemos los santafesinos, se lo merece el pueblo y se lo merecen los militantes, no solamente, y con el debido respeto Pereyra Rossi y Cambiasso, con el debido respeto que merecen ellos, que merecen tantos otros.

 

Creemos que esta tarea debe profundizarse, debe continuarse y continuarse y profundizarse es seguir echando a un lado paladas de tierra en este camino que es una construcción colectiva.

 

Seguir mojonando para hacerlo más largo, más profundo, más perfecto, hacer mejor lo que se hizo, hacer lo que no se pudo hacer, hacer lo que se merece la memoria colectiva del pueblo santafesino, hacer lo que se merecen estos y tantos militantes que aquí están.

 

Y por supuesto, sobre todas las cosas, los que no están, pero que sí están en los corazones de algunos, de muchos, de no sé cuántos, pero al menos de algunos o muchos que hoy seguimos intentando ser mejores, ser fieles, sobre todo fieles a ese inmenso legado de quienes tuvieron más coraje, más voluntad, más generosidad, más grandeza que nosotros mismos.

 

Ese es el propósito. Y si me permite, señor presidente, queremos que usted haga entrega o le entreguemos como Cámara de Diputados a las hermanas de Osvaldo Cambiasso, como homenaje, este libro “Historias de Vida”.

 

       Aplausos.

 

SR. PRESIDENTE (Di Pollina).– Invito a los señores diputados autores del proyecto, Marcelo Brignoni, Gerardo Rico, Antonio Riestra, Oscar Urruty, Alicia Gutiérrez y José María Tessa, a hacer entrega de una plaqueta recordatoria en memoria de Eduardo Pereyra Rossi y Osvaldo Cambiasso.

 

       Los señores diputados nombrados, acompañados por el señor presidente, hacen entrega de la plaqueta recordatoria a las hermanas de Osvaldo Cambiasso y al señor Berra. Aplausos.

 

SR. PRESIDENTE (Di Pollina).– A continuación, la señora Ethel Cambiasso va a hacer uso de la palabra.

 

SRA. CAMBIASSO.– En nombre de los familiares, agradecemos a esta Legislatura el homenaje que han rendido a nuestro hermano y a su compañero. Reivindicarlos a ellos –como se dijo acá– es reivindicar a todos los que han caído en la misma lucha, es una manera de mantener la memoria activa y mantener la memoria activa es para que esto no se vuelva a repetir jamás.

 

Recuerdo con mucho amor a mi hermano, cuando yo solía preguntarle si él no temía por su vida y él me contestó que mucho más terrible que el temor por perder su vida –que sí lo tenía– era para él vivir en un país donde se manejara la injusticia social.

 

Muchas gracias.

 

       Aplausos.

         No habiendo más asuntos que tratar, se levanta la sesión.

       Son las 17 y 46.

 

ALFREDO F. BARBOZA

DIRECTOR DEL CUERPO DE TAQUÍGRAFOS

 

INDICE DE ORADORES

Diputado        

FPCS-ARI

GUTIÉRREZ, Alicia

FPCS-BEDE

BRIGNONI, Marcelo      

FV-PJ

FPCS-ARI

PEIRONE, Ricardo 

RICO, Gerardo      

 Invitada

 CAMBIASSO, Ethel