LA SEÑORA

Antonio Nella Castro

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Ella está con el pueblo. Y su fortuna es saber que su pueblo la quería hasta la luna, Evita, hasta la luna.
LA SEÑORA

Por Antonio Nella Castro

Ella está entre nosotros.
Casi asoma
(no es el aire…ni el clima…ni el paisaje)con su mirada de clavel paloma.
Ella está permanente en el mensaje
entre palabras y hombres populares.
Ella está como quien se va de viaje.

Como el pan cotidiano en los hogares.

Como los niños en los juegos diarios.

Como el alma del vino en los lagares.

Es el lunes de nuestros calendarios.

El comienzo frutal de la jornada.

El abecé de los abecedarios.

Ella está conductora y camarada
caminando las horas de su gente.
Ella está tan enorme y casi nada.

Y tiene el grito con la voz de frente.

El corazón con fábricas de enero…

Y la sonrisa dulce y transparente.

Viste un limpio overol azul obrero.

Lleva una cruz de trigo entre las manos.

Y en su mirada un pájaro enfermero.

Ella está sin otoños ni veranos
(el tiempo se arrodilla en su presencia)con sus pobres…sus niños…sus ancianos…
Porque el eje total de su existencia
igual que una entelequia de ternuragira en el centro tibio de la ausencia.
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 El viento la detuvo en la llanuray su vida –parábola de peces-Tocó la siembra y la dejó madura.
Y crece entre los surcos y las mieses.

Se eleva entre los altos quebrachales.

Y se siente boyero entre las reses.

Y pela caña en los cañaverales.

Y lleva un alzaprima en los obrajes.

Y se ofrece en salario en los jornales.

Y sueña en las guitarras.
Y en los viajes
de los llameros tristes de la puna.
Y se diluye en todos los paisajes.

Ella está con el pueblo.
Y su fortuna
es saber que su pueblo la queríahasta la luna, Evita, hasta la luna.