EL DÍA QUE, EN DEMOCRACIA, DEGRADARON AL TTE. GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN

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El Justicialismo, llevando al Coronel Juan Domingo Perón a ser electo tres veces Presidente Constitucional de los argentinos.

EL DÍA QUE, EN DEMOCRACIA,  DEGRADARON AL TTE. GRAL. JUAN DOMINGO PERÓN

 

Por Daniel Brion

 

Con la Revolución del 4 de junio de 1943 se cierra la tristemente célebre década infame en la que el pueblo era sometido al hambre, la miseria, enfermedades sociales, al fraude y la corrupción.

 

Es derrocado el presidente Castillo por una Junta Militar integrada por los Generales Arturo Rawson, Pedro Ramírez y el Vicealmirante Saba H. Sueyro.

 

El Coronel Juan Domingo Perón es designado Jefe del Estado Mayor de la Primera División del Ejército.

 

La Presidencia queda a cargo del General Arturo Rawson, quien renuncia el 6 de Junio y es reemplazado por el General Pedro P. Ramírez, siendo su Ministro de Guerra el General Edelmiro Farrell y su Jefe de Secretaría, el Coronel Juan Domingo Perón.

 

A pesar que diferentes posiciones se debatían dentro del gobierno, fue el pueblo y sus organizaciones que tendrían un papel relevante en los acontecimientos que se irían desencadenando y un conductor se asomaba así a la historia a partir de su designación como Presidente del Departamento Nacional del Trabajo primero y como Secretario de Trabajo y Previsión, después.

 

Comenzaba a cambiar la historia, iniciando la era de la política social argentina, el peronismo surgirá de este movimiento de origen militar que tenía raigambre nacional, que evitó la asunción como Presidente de Robustiano Patrón Costas, en un arreglo de los falsos demócratas con la Cámara de Comercio Británica, que pretendia sostener la dominación británica en lo cultural, político y económico, utilizando el fraude y el negociado como instrumento de supervivencia de un cruel sistema: el Estatuto Legal del Coloniaje –según Don Arturo Jauretche.

 

Finalmente, este proceso desembocó en una de las elecciones más limpias de nuestra historia hasta ese momento, y de él surgiría el movimiento nacional y popular más importante de la América Latina: el Justicialismo, llevando al Coronel Juan Domingo Perón a ser electo tres veces Presidente Constitucional de los argentinos, con un porcentaje creciente y abrumador en cada una de las tres elecciones.

 

Ese Coronel del Ejercito Nacional, fue conocido, primero como "el Coronel del Pueblo" y mas tarde no hacia falta pronunciar su nombre, bastaba y aun hoy basta, con decir "El General".

 

Pues bien, a pesar de todo esto, a pesar de que el general Perón le puso una bisagra a la historia, a pesar de haberse convertido en El Hombre de tres siglos –nació en el XIX, desarrollo su histórico legado en el XX y aun hoy, en el XXI, perdura ganando elecciones con su nombre- no existe un monumento en la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires que lo recuerde.

 

A una calle, ex Cangallo, en 1984, durante la intendencia de Julio Cesar Saguier, se la bautizo (en un tramo de 45 cuadras) con el nombre de "Tte. General Juan Domingo Perón" dejándolo escoltado –con toda alevosía- por Mitre y Sarmiento.

 

Finalmente la Secretaría de Cultura de la Nación adjudico al escultor Enrique Savio, ganador del concurso  para erigir un monumento a la memoria de Juan Domingo Perón en cumplimiento de la Ley 23.452, su modificatoria 25734 y el decreto reglamentario 1256/03, la construcción del mismo.

 

Integraron el jurado tres artistas plásticos (Leo Vinci, Raúl Orlando Santana y Daniel Santoro); tres miembros de la Secretaría de Cultura de la Nación (Américo Castilla, reemplazado luego por María Nieves Arias Incollá, Andrés Duprat y Lorenzo Pepe); un representante del ámbito político (Antonio Cafiero); uno del Senado de la Nación (Liliana Fellner); uno de la Cámara de Diputados (José María Díaz Bancalari); y uno del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (César Fioravanti).

 

Antonio Cafiero fue presidente del jurado.

 

De acuerdo a la Ley del Gobierno de la Ciudad Nº1735/05, la escultura se emplazará en el predio que delimitan las calles Teniente General Juan Domingo Perón, avenida Eduardo Madero, avenida Rosales y Paseo de la Rábida Norte, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

No es motivo de esta reseña recordar que el Dr. Ricardo Balbín posee el suyo en la Plaza de los Dos Congresos, ni que Mitre nos mira desde la diagonal como indicando el camino a los legisladores de la ciudad, etc.

 

Antes de proseguir recordemos unos párrafos de la obra de Joseph A. Page "PERON Segunda Parte (1953-1974)" Capitulo 24 PERON AL PODER, primera parte – pg. 270:

 

 "El éxtasis encendía el rostro del teniente general Juan Domingo Perón cuando salio de su residencia en la mañana del 12 de octubre de 1973, cuatro días después de su septuagésimo octavo cumpleaños. Se dirigía a las ceremonias de asunción del cargo de primer mandatario de la Argentina y, lo que es mas importante, este era la primera vez, en casi dos décadas en que aparecía vestido con su uniforme militar.

 

Había sufrido inmutable los rigores del exilio y los vilipendios que se le endilgaron durante esos años.

 

Pero la flecha que lo había herido mas profundamente había sido el tratamiento que había merecido de parte de sus pares, de sus camaradas de armas.

 

Su regreso no hubiera sido completo sin el lavado de la mancha que enlodaba su legajo militar.

 

 Aunque el grado y los privilegios le habían sido devueltos, la rehabilitación total exigía que se presentara públicamente vestido con su uniforme militar.

 

El hecho de que el eligiera el día de las ceremonias de su juramento como presidente para hacerlo, decía cosas que muchos de sus simpatizantes, especialmente los jóvenes, no querían saber respecto de la imagen que el tenia de si mismo."

 

Resulta increíble que, cuando finalmente parecería que la historia le rendirá el homenaje que aun le debe a quien fuera el padre del Estado Nación, de la Patria Socialmente Justa, Políticamente Libre y Económicamente Soberna, ese jurado de "notables" y  "peronistas" haya adjudicado la obra para la construcción de un Perón vestido de civil, que lo recuerda en la postrimería de su vida, con un sobretodo con cuello de piel, dando su despedida a su pueblo, y no su imagen de Tte. Gral. y Presidente de la Nacion poniéndose a la cabeza de una nueva patria que surgía.

 

Hasta la letra de la marcha partidaria lo recuerda repitiendo y repicando: "Mi general cuanto vales", y otras tantas figuras literarias evocativas, lo que jamás podrán dejar atrás es que, cada vez que se diga  "EL GENERAL" todos sepamos de quien se esta hablando, así lo llamaron y lo seguirán llamado todos los compañeros peronistas, lo vistan del modo que quieran vestirlo en cualquier monumento que le hagan.

 

Eso si, concebir un monumento de homenaje hacia él, y vestirlo de civil, en el ocaso de sus días, es nuevamente degradarlo, quitarle su orgullo de ser un militar nacional, un general de la nación, esta vez desde la democracia, dándole un trato igual al que las dictaduras liberales le dieron durante sus dieciocho años de exilio.

 

En fin, cada uno sabrá sus motivos y se hará cargo del juicio de la historia.

 

Pero nosotros seguiremos cantando ¡ Mi General, Cuanto Valés !

 

DB/

N&P: El Correo-e del autor es Daniel Brion imepu@fibertel.com.ar