"Volvere y sere Millones". Esa es, quizás, la frase mas popular de José María.

NACÍA JOSE MARIA CASTIÑEIRA DE DIOS, EL POETA DE -VOLVERE Y SERE MILLONES.-

Por Miguel Landro Lamoureaux y Alejandro Pandra -

Fue Director General de Cultura de la Nación, Secretario de Estado de Cultura, Director de la Biblioteca Nacional, y Secretario de Prensa y Difusión de Perón y Campora.

JOSÉ MARÍA CASTIÑEIRA DE DIOS

castiñeira

-Volvere y sere Millones

Esa es, quizás, la frase mas popular de José María.

José María Castiñeira de Dios (n. 30 de marzo de 1920 en Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina) fué un gran poeta argentino.

Nombre de los padres: José Castiñeira Moreda – Rosa de Dios.

Fué un hombre que desde los albores del peronismo colaboro estrechamente con Juan Domingo Perón y con Evita.

Biografía

Castiñeira de Dios fué miembro de la Academia Argentina de Letras, miembro correspondiente de la Real Academia Española, de la Academia Nacional de Periodismo y de la Academia Sanmartiniana.

También ha sido presidente de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).

Se inició en las Letras de la mano de su maestro Leopoldo Marchal y desde los 18 años, produjo una veintena de libros.

Entre ellos «Del Impetu Dichoso» por el que obtuvo el Primer Premio de Literatura de la ciudad de Buenos Aires,

Testimonio Cristiano, Campo Sur, Del Amor para siempre.

En la función pública, ocupó cargos de Director General de Cultura de la Nación, Secretario de Estado de Cultura de la Nación, Director de la Biblioteca Nacional, Secretario de Estado de Prensa y Difusión.

También ha sido presidente de la Comisión para la Educación y la Cultura de la OEA y vicepresidente de la Comisión Nacional Argentina de la UNESCO.

Fue uno de los primeros 50 hombres que integraron la Junta Pro-Candidatura del Coronel Perón, trabajó junto a Eva Perón en la Fundación, creó la Peña de Eva Perón, después del golpe de estado de 1955 fue designado por Perón miembro del Comando Táctico en la Resistencia.

Escribió Las Antorchas, Volveré y seré millones y Requiem para Juan Domingo Perón.

Textos de José María Castiñeira de Dios en Internet

Volveré y seré millones

Ser fueguino, Argentina pueblo a pueblo, Clarín, 2006

La marcha: evocación y vigencia (frag), La Marcha,

Réquiem para Juan Domingo Perón, 1974

PREMIOS Y DISTINCIONES

Con el primer libro «Del ímpetu dichoso, aparecido en 1944, obtuvo el Primer Premio Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires.

En 1984 la Sociedad Argentina de Escritores le otorgó la Faja de Honor.

Ha sido condecorado por el Instituto Nacional Sanmartiniano con las Palmas Sanmartinianas y por el Estado español con el título de Caballero Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil.

Fué miembro de número de la Academia Argentina de Letras desde el 23 de agosto de 1990.

También ha sido miembro correspondiente de la Real Academia Española, desde noviembre de 1999.

Está considerado como uno de los poetas más representativos de la denominada Generación del 40 y uno de los más importantes poetas católicos de nuestro país.

Ha colaborado literariamente en La Nación y Clarín, en el BOLETÍN de la Academia Argentina de Letras; ha dirigido revistas, periódicos; se ha destacado como conferencista.

En el campo de la cultura nacional se desempeñó, en los años 1950-1952, como Subsecretario de Cultura de la Nación.

Fue Presidente de la Comisión Nacional de Cultura, Presidente de la Comisión Nacional Argentina ante la UNESCO, Presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano, Secretario de Estado de Prensa y Difusión de la Presidencia de la Nación (1973), Director de la Biblioteca Nacional y Director Nacional del Libro.

OBRAS

Del ímpetu dichoso. (1944); Campo sur. (1951); Las antorchas. (1954); El Leño Verde. (1960); Cada Día Su Pena. (1960); Tres poemas paternales y una oda a la soledad. (1960);

Santos Vega y Campo Sur. (1967); El santito Ceferino Namuncurá. (1968); Testimonio cristiano. (1982); Poesía política aquí y ahora. (1982); Del amor para siempre. (1983); Obra poética. (1985); Celebración del sacramento del matrimonio y Cantos de amor a Elena. (1996); De los tiempos del Eclesiastés. (1997); Cántico del Gran Jubileo en el 2  milenio del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. (1999); Poesía religiosa. Antología. (1999); Dos poemas ante el Cristo de la Santa Paciencia. (1999).

SER FUEGUINO

Por José María Castiñeira de Dios.

 

¿Qué es ser fueguino?

La pregunta implica una definición de identidad y más aún cuando esa identidad está en pleno proceso de formación.

Recuerdo ahora el título de una obra de Marechal, Las tres caras de Venus.

Sí, tres caras de mi tierra natal, Tierra del Fuego, donde nací hace 86 años, con padres y abuelos afincados en Ushuaia desde 1913, mi patria chica, la que me hizo poeta.

Tres tiempos históricos de la soledad y el desamparo: el primero desde su poblamiento por los nativos y los pioneros hasta la creación de la Gobernación Marítima del entonces territorio nacional; el segundo hasta la eliminación del presidio (-esa negra visión que aún me aterra según Ricardo Rojas); y el tercero desde su provincialización con la Constitución de la Provincia de Tierra del fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en la década del 90, hasta hoy.

Me dirán que el develamiento y el reconocimiento urbi et orbi de sus bellezas naturales, la afluencia turística, el descubrimiento de su riqueza petrolera y gasífera, su parque industrial, el crecimiento poblacional, contradicen la afirmación anterior de tres tiempos históricos de la soledad y el desamparo.

Y responderé con un dato estadístico del Censo nacional de 1991: sólo el 28,9 por ciento de los pobladores son nacidos y criados en su tierra natal, es decir, Tierra del Fuego tiene la menor capacidad de retención de sus pobladores de todas las provincias del país.

Ser fueguino es, entonces, y en primer término, padecer el desamparo.

En segundo término ser fueguino es sentir el orgullo del pionero, del que hace patria desde la patria chica.

Por eso lo valioso del aporte humano e intelectual de ese 70 por ciento de venidos del norte y de los países vecinos, injertados en una identidad anterior y a la que proveen de la renovada cultura conformada por sus escritores, pintores, músicos, artistas, profesionales, docentes, aunque manifiesten sus vocaciones en soledad, marginados por el establishment cultural capitalino.

Por eso dije que ser fueguino (y todos los pobladores de la Isla Grande lo son por ser pobladores, mas allá de las distancias de pago chico) es serlo en soledad y desamparo.

Y, además, ser fueguino es el orgullo que aflora en todo fueguino cuando se le pregunta ¿qué es ser fueguino?

Como me ocurre en este momento. Chesterton nos comprendería: –Los romanos no amaron a Roma porque Roma era grande; Roma fue grande porque la amaron los romanos.

RÉQUIEM PARA JUAN DOMINGO PERÓN

De José María Castiñeira de Dios

 

La noche tiene el peso de una lágrima inmensa

y el color de una pena que jamás conocimos.

Hemos quedado en medio de esta muerte

como niños perdidos Dios sabe en qué caminos.

 

La pena nos hermana; y al mirarnos los ojos

vemos en otros ojos un dolor compartido.

Bajo el aire cruzado de la noche y la lluvia,

se acongoja en los rostros una angustia sin gritos.

 

Es como si de pronto, bajo el arco del cielo,

la Patria se nos fuera muriendo entre los cirios.

Todo el dolor del mundo se arrodilla en nosotros

en esta noche oscura del destino argentino.

 

Hierático en la muerte, como no lo fue en vida,

contemple, General, un dolor sin consuelo.

Esta ha de ser la gloria que Dios brinda a los justos,

merecer en la tierra las lágrimas del Pueblo.

 

¿Acaso no supimos que su muerte

sería como un tajo implacable,

partiendo en dos el tiempo?

 

¿O, tal vez, no quisimos pensar en este instante

para cerrar los ojos al designio del Cielo?

¿O, quizás, no creímos que Dios lo llevaría

así desencarnado, como nos fue devuelto?

 

En la noche enlutada tan sólo nos responden,

con su idioma cifrado, los llantos y el silencio.

Aquí están, nuevamente, las antorchas de octubre

quemándose en el llanto de los descamisados.

 

Y los héroes del Pueblo, mártires de su causa,

vigías imperiosos de su claro mandato.

Y están quienes negaron su divisa y su empresa;

y están quienes cercaron su exilio solitario.

 

Reunidos por la muerte, juntos

y en una misma soledad hermanados.

¿Cuántos seremos dignos de su vida y su muerte?

¿Cuántos seremos fieles a este sueño truncado?

 

La Patria está expectante, como recién nacida,

y el destino la mira con sus ojos llagados.

Más allá de su muerte, la Patria es una espera

desbordante de enigmas y de augurios preñada.

 

Más allá de su vida, la Patria es un mandato,

una lucha creciente, una clara esperanza.

¿Qué haremos sin su guía con esta Patria huérfana?

¿Qué haremos sin su rumbo con la Patria acosada?

 

Si la muerte del padre fortalece a los hijos,

no habrá maldad del mundo que pueda avasallarla.

Estará para siempre coronada de gloria,

más libre en su grandeza, más justa y soberana.

 

¡Qué Dios nos lo demande si cedemos un paso;

la Patria es la fatiga de una eterna batalla!

Duerma, mi General, en las manos del Cielo

y en este amor unánime del Pueblo que lo llora.

 

Descanse para siempre, después de tanta lucha,

de exilios, de amarguras y pruebas dolorosas.

Ha llegado la hora de estar solo y alzarse

como un mástil de fuego sobre el haz de la tierra.

 

Ha llegado el momento de ser, multiplicado,

la causa y el destino de una lucha gloriosa.

Porque fuimos sus fieles, seremos sus custodios,

unidos por la fuerza vital de su memoria.

 

Porque somos su pueblo, seremos su milicia,

hasta que rompa el alba de la nueva victoria.

 

Jose Maria , autor del Réquiem a Juan Domingo Perón supo manifestar que le fue dictado por el dolor que causó a los argentinos la muerte del General, hace mas de 30 años.

También a un verso de Castiñeira de Dios pertenece la frase volveré y seré millones, tantas veces atribuida a Evita.

Tal vez no exista mayor logro para un poeta que un pueblo haga propias sus palabras. Alejandro Pandra – Agenda de Reflexion.

 

GRAN PREMIO SADE

El honorable Senado de la Nación y la Sociedad Argentina de Escritores entregaron el gran premio de honor 2003 Sade al Escritor Jose Maria Castiñeira de Dios.

El acto tuvo lugar el martes 5 de agosto de 2003 en el salón azul del honorable congreso de la nación, Hipólito Yrigoyen 1849. Bs As. julio de 2003 con la presencia de la presidencia provisional honorable Senado; la de Orlando Guzmán presidente Sade; la de Antonio Mulet vicepresidente Sade*

El gran premio se otorgó en ese año al escritor José María Castiñeira de Dios por su obra literaria y su labor al frente de la Sade /octubre 1995-agosto 1996. (Es de destacar la obra de restauración que realizara sobre el edificio histórico de la Sade durante su gestión) también se le otorgaba por su apoyo a los escritores argentinos y su ejemplaridad ética.

NOTA DE LA NAC&POP: El Gran Premio de Honor de la SADE fue entregado , entre otros, a Jose Luis Borges, en 1944; a Ricardo Rojas, Eduardo Mallea, Ezequiel Martinez Estrada, Ernesto Sabato, Bioy Casares, Jose Isaacson, Batistesa, Draghi Lucero, Alvaro Yunque, Petit de Murat, Agosti, Dardo Cuneo, Antonio Di Benedetto, Maria Granata, Abelardo Arias, Olga Orozco, Coccaro, Silvina Ocampo, Jorge Calvetti, Marcos Aguinis, etc.

Un detalle para destacar es que los dos únicos escritores cuyo origen cultural es el peronismo y que son premiados por la SADE con su máximo galardón son Maria Granata y en este caso de José María Castiñeira de Dios.

MARTINGARCIA/NAC&POP <garciacmartin@gmail.com>