EL MIT, EDUCACION Y PODER

Carlos Chino Fernandez

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El MIT es una alta casa de estudios y al propio tiempo un instrumento de sometimiento. *El MIT-1: Una universidad de sesgo tecnológico al servicio del poder político de los Estados Unidos*EDUCACIÓN Y PODER Por Carlos Chino FernándezCEES El MIT es reconocido internacionalmente como una suerte de "Catedral de la educación". De sus laboratorios surgieron inventos que ayudaron a estructurar el mundo moderno tal como lo conocemos. "Allí nacieron, la pierna artificial, los procesos de conservación de alimentos, la fotografía de alta definición, la memoria magnética, el radar, Internet, etc. De sus claustros ha salido unos 63 premios Nobel, 29 laureados con el premio Mac Arthur (la beca de los genios…), además de tener infinidad de logros reconocidos por  la comunidad internacional."2 Pero el MIT a pesar de ser considerada una alta casa de estudios en donde el avance científico es innegable, es al propio tiempo un instrumento de sometimiento y de control hacia los países más vulnerables, menos desarrollados o más pobres. El MIT es una avanzada de la inteligencia norteamericana, que al tiempo que estimula el desarrollo de ciertos tipos de avances tecnológicos y su traspaso a la sociedad, obstruye solapadamente el desarrollo científico independiente del país que visita, o que propone "asistir".  Dificulta de alguna manera las posibilidades que tiene el país receptor para diseñar un programa autónomo de desarrollo científico y tecnológico planificado desde un nivel central. El MIT crea en su recorrido pequeños nichos de control propio de un avance de la ciencia que debería ser parte del patrimonio general de toda la comunidad, impulsando una serie de emprendimientos comerciales de carácter privado. *¿Cuál es uno de los mecanismos que utiliza el MIT? *Veamos: Envía una delegación de avanzada ejecutiva-académica a una universidad o centro de investigación de algún país determinado.  Un grupo de emisarios baja para establecer la primera conexión con el centro de investigación o universidad.  De la exploración inicial se localizan aquellas investigaciones que por su valor potencial de mercado y las características de sus inventores, están en condiciones de alcanzar un acuerdo ente las partes. Se evalúan estos y todos los aspectos necesarios para concebir la factibilidad de crear una empresa que es desprendida de la misma universidad contactada, evaluándose los beneficios económicos, el tipo de empresa, la escala de producción, etc, etc.  Los intercambios entre el grupo de investigadores de la universidad  o centro de investigación se incrementarán en la medida en que el proyecto sea viable y rentable. El aporte es de dinero e insumos aprovechando desde ya la siempre escasa apoyatura del Estado para nuestros investigadores. *Del valor de un descubrimiento en  la universidad, al precio de una innovación en el ámbito de la empresa: Este pasaje implica toda una concepción, política y cultural acerca de la "cuestión del conocimiento" y de la llamada sociedad del conocimiento. En este proceso de pasaje de una investigación básica en el ámbito del sistema publico de formación superior (aunque sabemos que este proceso se da también en el campo de la educación privada), a un adelanto tecnológico en el ámbito privado, aparecen los primeros encuadres jurídicos, para sostener y justificar esa sinergia muy particular. En este armado jurídico que toma forma definitiva en lo que se conoce como "patentamiento de los derechos intelectuales", está el germen de la entrega de un producto socialmente producido, para beneficio privado. La forma legal que toma el acuerdo expresa nuestra falta de soberanía. Es el trabajo de la sociedad de origen, de donde surge el investigador, la que facilitó a través de su ahorro y destino del valor producido, que un grupo de hombres se dediquen a determinadas actividades intelectuales, mientras otros se desloman trabajando. El aprovechamiento compartido del conocimiento con posterioridad a la intervención del MIT, no anula la posibilidad que el invento regrese a la sociedad para su beneficio, pero ese tiempo estará regado de instancias comerciales, especulaciones económicas  y de objetivos egoístas, muchas veces inmorales. El armado jurídico de este derecho de propiedad, está diagramado para que el investigador participe en un porcentaje determinado de los beneficios, sabiendo que la parte del león quedará del lado de nuestros visitantes, que a su vez compartirán sus dividendos con laboratorios y otros organismos más poderosos.  De esta manera, gran parte de la naturaleza comunitaria y de la finalidad inicial se diluye y hasta se pierde, *y lo más importante que se pierde es una gran parte de la subjetividad que hizo que un joven idealista comprometido con un proyecto de país, se transforme en un innovador al servicio de su propio bienestar, o se transforme en un simple gerente de una empresa que se creará sobre la base de sus conocimientos.* Es verdad que las condiciones objetivas del trabajo de muchos de nuestros investigadores favorecen esta transmutación de investigador en innovador.  Ese inmediato reconocimiento que una Universidad extranjera externa hace de su trabajo y que se traduce en mejores dineros, es en el largo plazo un freno al compromiso con la comunidad que lo vio nacer.  Esto no es una ley matemática, pero sucede en gran parte de los países dependientes. Este criterio de procedimiento, es una verdadera herramienta de control de nuestra soberanía. Y va de la mano del mensaje del embajador de los EEUU que da por esos mismos días en nuestro país.3  En su artículo también sostiene la necesidad de establecer un marco jurídico de patentamiento, que otorga derechos de propiedad intelectual. En realidad una parte de los beneficios va para el investigador y otra para los otros actores, según vimos con el proceder del MIT. Para el embajador norteamericano el enemigo es el terrorismo y el problema es la piratería que se genera al no patentarse los nuevos descubrimientos según su perspectiva y metodología, no dudando en ensalzar los alcances de nuestra investigación científica y tecnológica. Como vemos la Universidad- MIT y el Embajador de los EEUU, coinciden en un tiempo y en la forma de presentar este tema de la propiedad intelectual.  Una muestra clara, que los intereses concretos de un país se defienden con energía y coherencia, mientras nuestra respuesta desde aquí siempre es difusa, lábil y ocasional. Nosotros deberíamos hacer lo mismo pero en sentido contrario. Es decir defender a capa y espada a nuestros investigadores.  Un país debe plantearse el problema lógico de la transferencia tecnológica. Pensemos pues, en la formación de innovadores más investigadores. No como en muchas situaciones que por las penurias individuales y la falta de visión de conjunto y de largo plazo, pasan a ser gerentes de las empresas que crearon otros a instancias de sus originales investigaciones. Diplomáticos, investigadores y empresarios deberían tener el objetivo común del desarrollo nacional. CCHF/ Septiembre de 2007 N O T A S1 MIT: Instituto Tecnológico de Massachusetts, EEUU. Creado en 1860 a lo largo de la rivera del río Charles, Cambridge2 Ver nota del diario La Nación/Enfoques del 9 de septiembre de 2007, en ocasión de la visita al país de la Dra. Karen Hersey, ex responsable durante 20 años de la oficina de propiedad intelectual del MIT3 Ver Nota: Clarín: 10 /09/2007: Anthony  Wayne, Embajador de los EEUU en nuestro país.  N&P: El Correo-e del autor es Carlos Chino Fernandez cafchino2000@yahoo.com.ar