CARTA ABIERTA DE JOSÉ IGNACIO RUCCI A AGUSTIN TOSCO.

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"Su drama es que el Movimiento Obrero es peronista, sus dirigentes somos peronistas y para su mayor desgracia el actual Secretario General de la CGT, es peronista. CARTA ABIERTA DE JOSÉ IGNACIO RUCCI A AGUSTIN TOSCO. Por José Ignacio Rucci           Buenos Aires, 28 de setiembre de1972
Señor Agustín Tosco:
 Mientras usted estuvo detenido, no sólo soporte en silencio sus sistemáticos ataques a mi persona, sino que incluso, puse todo mi empeño para que recuperara su libertad.  Por razones obvias ese empeño no sólo respondía al sostenimiento de principios que marcan una conducta irrenunciable de los trabajadores, sino porque incluso deseaba personalmente su libertad, dado que la misma me permitiría sin ningún tipo de ventajas, responder a todos sus ataques perfectamente instrumentados y que llevan en su contenido el deleznable propósito de servir de instrumento de todo aquello que se antepone a la lucha en que está empeñado el Pueblo. Señor Tosco, el juego se ha dado, las cosas han cambiado. Hoy goza de libertad plena.  En consecuencia, ha llegado la hora de la verdad.  Yo lo conozco a usted perfectamente, tanto como usted me conoce a mí; los dos ya hace bastante tiempo que sabemos de nuestras respectivas formas de pensar y de las actitudes que hemos tomado en distintos episodios de la vida política y sindical argentina en que nos ha tocado actuar. Usted sabe muy bien que mi actual posición es exactamente, la misma de aquellos años en que el gorilaje arrebató el poder al último gobierno popular y nacional que tuvo el pueblo argentino.  Cuando el extraño maridaje de comunistas, oligarcas y gorilas arrasó con los gremios.  Usted sabe que en el año 1956 se jugaba el ser o no ser del movimiento obrero, quedaba en manos de los peronistas o quedaba en manos de la conjura Bolche-Gorila.  Los dos sabemos perfectamente que en el Congreso de la CGT del año 1957, en que el movimiento obrero se aferraba en su lucha para recuperar la central Obrera de manos del marino Patrón Laplacette, usted como hoy, especulaba y coqueteaba con los comunistas desde su cargo en la Federación de Luz y Fuerza, entre ellos, Marischi, Iscaro, Zárate, etc. y lo hacía a contramano de lo que querían auténticamente las bases obreras. Usted sabe muy bien que las “62 Organizaciones” nacen como resultado de aquel frustrado congreso en que la intervención gorila en la CGT maquinó el fraude para que el peronismo no lograra sus propósitos.  Usted participó en aquellos momentos de las “62 Organizaciones”, pero ayer como hoy alentaba a los mismos propósitos, colocar a esa fuerza sindical al servicio de ideologías extrañas a nuestro ser.  Fue en ese período, cuando las “62 Organizaciones” realizaron un acto en el Luna Park y en el que me tocó hacer uso de la palabra, y detenido posteriormente por hacer “la apología al tirano prófugo”, usted en nefasta complicidad con los comunistas y al no poder colocar al movimiento obrero representado por las “62 Organizaciones” al servicio de esos intereses espurios que usted tan dignamente representa, optó por imponer la separación de la Federación de Luz y Fuerza de las “62 Organizaciones”, siendo sus fundamentos esgrimidos en la emergencia de que se trataba de un agrupamiento sostenedor de cuestiones “políticas”, y usted sabe que esas cuestiones políticas respondían a una clara filosofía doctrinaria, que es popular, es nacional y se llama peronismo.  Ya usted empezaba a definirse y por supuesto hoy está totalmente definido. Usted sabe también que en ocasión de la huelga general decretada por el movimiento obrero en apoyo a los trabajadores avasallados del Frigorífico Nacional allá por el año 1959, yo fui a parar con mis huesos con más de doscientos compañeros a la bodega de un barco, mientras usted, señor Tosco, seguía en “la línea pasiva”, complicado con aquellos que la calificaron a la huelga como política, y en consecuencia, no digna de ser apoyada como usted lo hizo. Es decir, señor Tosco: los dos nos conocemos perfectamente; los dos tenemos una trayectoria, aunque totalmente distinta. Lo importante no es parecer, sino ser y usted parece pero en realidad es exactamente el mismo personaje de entonces.  Ayer gritaba y reclamaba “la política no debe entrar en los sindicatos”, pero se cuidaba mucho en señalar que realmente ese calificativo “política”, reemplaza a la palabra peronismo.  Reclamaba por la “unidad de los trabajadores”, pero se cuidaba mucho en denunciarse, que lo que perseguía era la unidad contra los peronistas. En las actuales circunstancias en que nos debatimos los argentinos ambos representamos una línea de conducta perfectamente definida.  Yo soy peronista; he sido peronista; y seré eternamente peronista. Peronista es la inmensa mayoría del Pueblo Argentino.  Se trata de una filosofía política que se ampara y reconoce únicamente nuestra enseña Patria, la bandera azul y blanca.  Usted no es peronista; lo cual no implica ningún cargo; porque hay gente que no lo es pero que igualmente posee valores positivos que los hacen respetables y dignos de nuestra consideración.  Lo grave es que usted es antiperonista; siempre lo fue y esgrimió para llevar a cabo permanentes tensiones de caballo de Troya metiéndose en nuestras filas para dividir al movimiento obrero de tal manera que éste sea fácil presa de los intereses de la reacción que dice combatir, cuando en realidad usted es el instrumento de esa reacción y juega como factor pernicioso a la unidad orgánica de los trabajadores.  Usted sabe muy bien, porque no es ningún tonto, que la unidad es el elemento fundamental que tenemos los trabajadores para lograr los objetivos de independencia y bienestar en que estamos empeñados.  Pero usted es un “luchador” contra la unidad del movimiento obrero.  Toda su trayectoria sindical y sus actuales actitudes así lo están indicando.  Los trabajadores argentinos estamos organizados a través de la Confederación General del Trabajo. Esta Central Obrera ha merecido y sigue mereciendo el permanente elogio de todos los movimientos obreros del mundo, recientes conferencias internacionales así lo han demostrado y ese es el mérito de una línea de conducta inexorable que marca que los trabajadores argentinos sólo concebimos una Central Obrera y que se trata de un movimiento auténticamente nacional rechazando de plano todo aquello que intente contaminarlo para hacerlo transitar por otros caminos. Tiene una estructura coherente y adecuada que permite la participación de las inquietudes que pueden surgir dentro de su seno.  Lo lógico es que si usted disiente con la conducción es que haga uso de ese derecho que le otorgan los estatutos de la Central Obrera que han aprobado auténticos Congresos Obreros, luche y llegue a imponer su criterio.  Pero usted nunca lo hará, como nunca lo hizo porque su drama es que el Movimiento Obrero es peronista y sus dirigentes somos peronistas y para su mayor desgracia el actual Secretario General de la Central Obrera, es peronista.  Pues entonces se justifican los métodos que usted siempre ha utilizado y seguirá utilizando porque está en la contramarcha de este proceso histórico.  Ha utilizado y sigue utilizando los mismos métodos de allá en el tiempo; de los resentidos, los bolches y los dirigentes amarillos sin base, que, al no poder llegar a la cúspide por los carriles correctos que marcan las estructuras orgánicas de los trabajadores, pelean desde afuera arrojando piedras, calumniando y procurando extender su propio fracaso a las grandes mayorías que los desdeñan.  La CGT no tiene dueño, pertenece a todos los trabajadores y si usted se considera un trabajador y un dirigente digno, tiene las puertas abiertas, pelee dentro de ellas por sus ideales, que si éstos se ajustan a los intereses que nos son comunes a todos, su verdad será nuestra verdad.  Pero usted ya hace rato que ha elegido el otro camino, el de la perturbación, el de la desunión, el de la discordia, el de la anarquía, es el camino de los bolches y de los amarillos que ante el fracaso de sus prédicas se ofrecen generosamente como el anticuerpo de las fuerzas que nos sojuzgan. Y todo queda confirmado en sus propias palabras de que usted ha sido y sigue intentando ser el enemigo número uno de la unidad de los trabajadores dentro de una estructura sindicalmente organizada.  Esa afirmación y que yo la transmito como una grave denuncia queda sintetizada cuando dice: “Existe la comisión intersindical pero hay otros nucleamientos que no están en ella, por ejemplo, la CGT de los argentinos, el gremialismo combativo del peronismo, la Regional Córdoba de la CGT, y si fuera posible encabezadas por la CGT de Córdoba, sería un hecho extraordinario”.  Su actitud responde exactamente a aquello que en aquellos años intentó llevar a cabo y no pudo “juntar” todo lo que esté a su alcance para lanzarlo contra la Central Obrera, no porque ésta deje de cumplir con su cometido, sino porque, arránquese la careta y diga porque tiene una conducta que es peronista y usted le tiene alergia a todo lo que es peronista, olvidando que la mayoría de los trabajadores son peronistas y jamás se prestarán a sus maquinaciones y menos aún se prestarán a su juego sucio que como ayer los quiera llevar. No tengo dudas que va a encontrar socios para arrastrarse en este derrotero, pero tampoco tengo dudas que tanto los trabajadores peronistas de Córdoba, como las Delegaciones Regionales del Interior que usted está coqueteando, le responderán como se merecen aquellos que permanentemente atacan al movimiento obrero sindicalmente organizado. Sepa usted señor Tosco, que los trabajadores argentinos hemos alcanzado una madurez que nos impide ser fáciles víctimas de determinadas maniobras como la que usted pretende orquestar. Que los trabajadores argentinos tenemos una memoria prodigiosa que nos permite no olvidar a ciertos personajes y de usted no nos hemos olvidado. Sé que ya encontrará algún ideólogo para contestar.  Sé que nuevamente esgrimirá la mentira como manto piadoso para responder.  Sé que hablará de “lucha” de “pueblo” de “revolución”.  Hablará de “participacionismo”, pero se cuidará en señalar las reuniones a trastienda con el ex Gobernador Bas, dirá muchas cosas, pero por las dudas, no olvide que aquellos dirigentes gremiales encarcelados allá por el 55 aún existen y lo conocen y saben y les consta que la presente encierra la auténtica biografía de un “luchador” como usted. ¿No será acaso que su actitud de desunión, su ataque sistemático a la Central Obrera, es su doble jugada, primero pagar el precio por su libertad y segundo aprovechar la bolada y seguir atentando contra el movimiento obrero sindicalmente organizado por el tremendo pecado de ser peronista? ¿No será acaso que su actitud de desunión; su ataque sistemático a la Central Obrera es el precio que usted tiene que pagar por su libertad? Sin más, con la consideración que usted se merece. JOSÉ RUCCIL.E. 2.455.915.Buenos Aires, 28 de septiembre de 1972